miércoles, 16 de octubre de 2013

Bioenergética y Gestalt una visión integradora, parte 6


¿Qué es la terapia Gestalt?


De los muchos apellidos con que se ha denominado a la terapia gestalt el más simple y descriptivo es: “la terapia del darse cuenta”

La Terapia Gestalt se sitúa en la confluencia del psicoanálisis, las terapias psico-corporales de inspiración reichiana, el psicodrama, los enfoques fenomenológicos y existenciales y las filosofías orientales.

La Gestalt desarrolla una perspectiva unificadora del ser humano, integrando al mismo tiempo sus dimensiones sensoriales, afectivas, intelectuales, sociales y espirituales, permitiendo así la experiencia global, donde el cuerpo puede hablar y la palabra encarnarse.

Pone énfasis en la toma de conciencia de la experiencia actual ( el aquí y el ahora) y rehabilita la experiencia emocional y corporal. Favorece un contacto verdadero con los demás, un ajuste creativo del organismo con el entorno, así como una toma de conciencia de los mecanismos interiores que nos empujan con demasiada frecuencia a conductas repetitivas y caducas.

Pone de relieve nuestros procesos de bloqueo o de interrupción dentro del ciclo normal de la satisfacción de nuestras necesidades y desenmascara nuestras evitaciones, miedos e inhibiciones, así como nuestras ilusiones.

En gestalt se intenta evitar todo lo que no está o no se desarrolla en el presente, incluso si el conflicto que aparece hace referencia a un experiencia del pasado o a un temor del futuro se trae ese material al aquí y ahora porque sólo en el presente se puede llevar a cabo la integración.

El darse cuenta es siempre aquí y ahora y siempre cambiando, evolucionando y trascendiéndose a si mismo. No puede ser estático sino un proceso de orientación que se renueva en cada momento.

El continuo de atención tiene muchas similitudes con la meditación, por ejemplo, la atención desnuda del budismo. C. Naranjo afirma que la conciencia meditativa constituye el autoapoyo más profundo.

La responsabilización 

Persl, (pionero de esta corriente), daba mucha importancia a la responsabilidad de cada individuo. La responsabilidad no es un deber, es un hecho. Somos responsables de nosotros mismos querámoslo o no.

La Gestalt dedica mucha atención a evitar al máximo cualquier alienación del cliente. Le invita a que se responsabilice plenamente de sus acciones, sentimientos y pensamientos. Responsabilidad significa simplemente estar dispuesto a decir “yo soy” o “yo estoy” o “qué soy” (Perls)

La autorregulación orgánica.

En Perls, descubrimos la creencia optimista  en una autorregulación satisfactoria del organismo. Esto entraña una fe en lo orgánico frente a lo social o extrínseco. Supone creer que todo individuo posee en si mismo el potencial que puede llegar a necesitar. Cuando se interviene o impide la autorregulación orgánica aparece la neurosis en tanto interrupción del ciclo contacto-retirada, o la acumulación de situaciones inconclusas.

Las polaridades complementarias

En la terapia gestalt, se  fomenta la exploración de los extremos opuestos, pero complementarios: masculino-femenino, adaptación-creación, sumisión- revolución, frustración-gratificación, etc.

Todos tenemos dentro un sistema de opuestos. La existencia de polaridades en el hombre no es algo nuevo, lo nuevo desde la perspectiva gestáltica es la concepción del individuo como una secuencia interminable de polaridades: unas aparecen en un momento y otras en otro pero todas están ahí y forman parte de nosotros.
Cuando en gestalt se polariza, no se intenta dividir a la persona sino limpiar el campo para favorecer la integración. Al integrar rasgos opuestos se completa nuevamente la persona.

lunes, 14 de octubre de 2013

Bioenergética y Gestalt una visión integradora, parte 5

Técnicas bioenergéticas (continuación)


Masaje

Otra técnica que se puede utilizar en bioenergética es el masaje. Es una contraparte a los ejercicios activos en los que se requiere un esfuerzo para producir resultados. Se usa para suavizar tensiones en partes del cuerpo que no se movilizan mucho al respirar o al hacer ejercicios bioenergéticos.
Hay varias clases de masaje y muchas técnicas para darlo. En general se pueden dividir en dos categorías: a) El masaje suave de relajación para suavizar la rigidez general y para dar calor y energía a los tipos faltos de contacto, b) el masaje fuerte y profundo que se usa para disminuir o quitar las tensiones que hay en distintas partes del cuerpo y aflojar la  capa que envuelve el músculo, limita su movimiento, e impide el flujo de la energía por todo el cuerpo.

En bioenergética se usa el masaje suave o el profundo con la idea de hacer aflorar los problemas psicológicos que se han vuelto inconscientes, que se han hecho crónicos y se mantienen y robustecen por la coraza muscular, para luego trabajarlos verbalmente o con las otras técnicas hasta llegar a la raíz que les dieron origen. No se trata de dar masajes de pura relajación, circulación o energetización, porque si no se tratan los problemas psicológicos que dieron origen a esas tensiones y contorsiones éstas volverán a aparecer por la influencia de los mismos problemas no resueltos.

 Por eso el terapeuta bioenergético debe fijarse más en aquellas partes del cuerpo que aparecen más distorsionadas o más flácidas porque son las que llevan a los problemas básicos del paciente, para luego trabajar esas partes con detenimiento y cuidado.

Meditación

El fin de todas las técnicas es ayudar al paciente a ponerse en contacto con los sentimientos, emociones y experiencias de su vida que fueron reprimidas. Bajo este punto de vista la meditación es una técnica eficaz para ponerse en contacto con el mundo interior...

Entendemos por meditación un estado de tranquilidad y silencio interior y exterior en que el paciente ha suprimido toda actividad física y mental. La meditación produce en el cerebro una actividad eléctrica que ayuda a conectar la actividad de ambos hemisferios y hace más fácil la integración del consciente con el inconsciente.

Puede parecer extraño incluir la meditación como técnica porque en la meditación no hay grito ni pataleos sino silencio, relajación y comunicación energética, empática y sincera entre el paciente y el terapeuta. La meditación como técnica usada con pericia y adecuación al momento terapéutico en que se encuentra el paciente puede producir una gran conmoción y profundidad en el proceso. La meditación como técnica puede usarse tanto en tratamiento individual como de grupo.

 LA ESPIRITUALIDAD EN EL CUERPO

Hablar de espiritualidad en psicología ha sido todo un riesgo y un avance. Ha sido la aparición de la psicología humanista en occidente a la que se llamó "tercera fuerza" respecto al psicoanálisis y al conductismo, lo que permitió este avance. La psicología humanista pretende entre sus objetivos sobrepasar los límites tradicionales de la psicología para incluir métodos de comprensión de la experiencia humana y la experiencia del potencial de cada uno. Insistir en las experiencias que favorecen la realización de Sí mismo, la responsabilidad individual, autenticidad y transcendencia, proponer una percepción de la persona total: corporal, mental, emocional y espiritual...

Dentro de esta tercera fuerza se encuadra claramente la bioenergética. Para Lowen la espiritualidad esta incorporada en el cuerpo. Lowen no utiliza la palabra espiritual en su connotación abstracta o mental sino como espíritu, pneuma o energía . Define el espíritu como la energía o fuerza vital de un organismo manifestado a través de la expresión de la personalidad del individuo: La cantidad de espíritu  que tiene una persona se determina por lo viva y animada que es, literalmente por la cantidad de energía que tiene.

La relación entre energía y espíritu es inmediata. Cuando una persona se excita y aumenta su energía, su espíritu crece.
La espiritualidad produce salud. Lowen dice: nuestra espiritualidad procede de esta sensación de conexión con una fuerza u orden superior a nosotros. Si aceptamos que los seres humanos son criaturas espirituales entonces tenemos que aceptar también que la salud está relacionada con la espiritualidad. Estoy convencido de que la pérdida de la sensación de conexión con las demás personas, los animales y la naturaleza produce un trastorno serio de la salud mental. Objetivamente la salud mental se refleja en la vitalidad del cuerpo, que puede observarse en el brillo de los ojos, el color y la temperatura de la piel, la espontaneidad de la expresión, la vibración del cuerpo y la gracia del movimiento.

Así pues, la salud de una persona depende del equilibrio entre la mente del cuerpo y el espíritu, entendido como fuerza vital del organismo.
Una de las metas de la bioenergética es la trascendencia y la ampliación de la conciencia, pero para Lowen, la trascendencia no tiene sentido sin sus raíces corporales.
Partiendo desde el cuerpo es desde donde se realiza un proceso de crecimiento que nos lleva a un Yo más rico y seguro.

El proceso de crecimiento es continuo y nunca es regular. Con la asimilación de la experiencia hay periodos de nivelación para preparar al organismo para una nueva subida. Cada subida lleva a un nuevo alto o cima y crea lo que llamamos una experiencia cumbre. Cada experiencia cumbre debe integrarse en la personalidad para que se de un nuevo crecimiento, para que se pueda expandir la consciencia y para que el individuo llegue a un estado de sabiduría.

La conclusión es que la capacidad de ser consciente esta unida a los procesos energéticos del cuerpo, es decir, a la cantidad de energía que tiene una persona y a la libertad con que puede circular.
La consciencia refleja el estado de excitación interior. En realidad, es la luz de la llama interior proyectada en dos pantallas: la superficie del cuerpo, y la de la mente.

Por tanto, cuando aumenta la energía y si el sistema esta sano y desbloqueado, la consciencia se expande. Se abrirán nuevas zonas de la mente, se establecerán nuevas conexiones. La bioenergética busca identificar a la persona con su cuerpo, considerando éste, como un sistema funcional que incluye mente y espíritu.
 
La bioenergética considera el sistema como un conjunto de energías que tiende al equilibrio. Del nivel de energía depende la capacidad de la persona para moverse, sentir el placer, experimentar la realidad y expresarse. La bioenergética se propone eliminar los bloqueos tanto de la musculatura como del carácter psíquico, para que pueda aumentarse la energía y se descargue de una manera realista y placentera para llevar al máximo el crecimiento de la persona, de la expresión de la personalidad y de la consciencia.

viernes, 11 de octubre de 2013

Bioenergética y Gestalt una visión integradora, parte 4

Los ejercicios bioenergéticos (continuación)

Los ejercicios no resuelven esos temas que necesariamente han de ser tratados en terapia. Pero son esenciales complementos.

No solo es suficiente con liberar a una persona de las ansiedades sexuales que pueda tener en su mente. Es también necesario liberar a su cuerpo de la tensión y restaurar la movilidad de su pelvis.
Para ser efectivo, debe comenzarse con alguna actividad vibratoria de las piernas. Tarde o temprano esto se extenderá hacia arriba hasta incluir la pelvis.

 A continuación es importante desarrollar el sentimiento de estar tomando tierra puesto que la sexualidad adulta se halla relacionada con le sentido de independencia y plantarse sobre los propios pies. La toma de tierra da a una persona el sentimiento de independencia y madurez que hace de su expresión sexual una actividad responsable de su ser total.

Finalmente la respiración de un individuo ha de ser abierta y profunda en el vientre de modo que los movimientos pélvicos estén coordinados con las ondas respiratorias. Igualmente es sumamente importante no poner rígido el trasero. Estas tensiones representan el temor de abandonarse.

El ejercicio general recomendado por Ramírez para mantener las piernas y los chakras del tórax con energía y buen tono es trotar durante 20 o 30 minutos.

Otros ejercicios van encaminados al desbloqueo emocional.
Si una persona está bloqueada en su capacidad de expresar sentimientos traerá muerte a su cuerpo y reducirá su vitalidad. Los ejercicios proporcionan a la gente una oportunidad para practicar la expresión del sentimiento de un modo organizado y para familiarizarse con ella.

Pero igual que se le anima a expresar sus sentimientos también se la anima a obtener un control, consciente sobre su expresión. El propósito de este control no es el inhibir o limitar el sentimiento sino el de hacer su expresión efectiva, y apropiada. Por ejemplo un estallido histérico puede ser considerado como una expresión de sentimiento pero es a menudo un derroche de energía y relativamente poco efectivo. No es realmente una forma de autoexpresión pues la erupción se produce contra la intención consciente de la persona.

 Lowen  proporciona medios de expresión en el marco terapéutico. Anima al paciente a que llore y a que diga cosas que tenían que decirse pero no se decían. No basta con decir al terapeuta lo que se debería haber dicho...´ Lowen hace que la persona lo diga y lo sienta.

La expresión y liberación de las emociones negativas no se hace casualmente, sino sistemáticamente dentro del contexto de la estructura de carácter predominante en el paciente. Se utilizan ejercicios como golpear una cama con las manos o con una raqueta mientras se gritan cosas que tenían que decirse para expresar y desvigorizar el enfado; también puede retorcerse una toalla...

Movilizar toda la potencia de voz es uno de los caminos más efectivos para evocar sentimientos. Muchos pacientes han suprimido sus lloros y gritos al descubrir que esta situación provocaba a menudo una reacción hostil en sus padres. Incluso bajo el estres de un fuerte dolor son capaces de frenarse antes de llorar con lo cual el dolor queda estructurado dentro del cuerpo como tensión muscular.

Un grito produce una reacción vibratoria intensa que libera temporalmente al cuerpo de parte de su rigidez. Para ayudarle a los pacientes se suele aplicar una presión sobre los músculos escalenos anteriores del cuello. La espasticidad de estos músculos inhibe el llanto y el grito.

miércoles, 9 de octubre de 2013

Bioenergética y Gestalt una visión integradora, parte 3


Tratamiento

Es labor del terapeuta saber cuales son las carencias y patologías que tiene la persona que le viene a pedir ayuda y le impiden actuar adecuadamente y alcanzar el placer de la vida. Este es el fin del diagnóstico.
El diagnóstico en bioenergética tiene un matiz de transitoriedad, de provisionalidad. Partimos de hipótesis, que facilitan la labor de ayuda, no de encasillamientos.
El diagnóstico además, tiene que facilitar el paso al autodiagnóstico. El paso de lo que dicen de mí, a lo que yo digo de mí, es capital. Se trata de que el paciente tome conciencia y experimente ese descubrimiento, ya que la curación depende significativamente de las actitudes y vivencias hacia uno mismo.

Según Lowen, la meta de la Bioenergética es ayudar a la gente a recuperar su naturaleza primaria, que es el estado de ser libre, el estado de ser agradecido y la cualidad de ser hermoso. La libertad, la gracia y la belleza son los atributos naturales de todo organismo animal.

La libertad, es la ausencia de límites interiores para el flujo de sentimientos, la gracia, es la expresión de ese flujo en movimiento, mientras la belleza es una manifestación de la armonía interior que engendra ese flujo.

En el tratamiento terapéutico, el cuerpo es la clave de todo. Del descubrir que se tiene cuerpo, se debe pasar a ser cuerpo, a vivir el cuerpo habitado de sensaciones, emociones y necesidades.

El proceso terapéutico es un trabajo de cooperación mutua entre el paciente y el terapeuta, que no se limita a la hora de la consulta. La labor del terapeuta consiste en ayudar al paciente a independizarse. Por tanto, puede darle tareas de respiración y ejercicios bioenergéticos para que haga en casa y pueda tomar conciencia de sus problemas, su origen y su posible solución sin necesidad de explicaciones teóricas.

Técnicas Bioenergéticas.

Aquí no sólo se habla tanto, sino se trabaja con el cuerpo mediante el contacto físico, la respiración, el movimiento expresivo y la postura.
El objetivo de todas las técnicas es elevar el nivel de energía y liberar los bloqueos del cuerpo. Pueden enumerarse: la respiración, los ejercicios bioenergéticos, el masaje y la meditación.

La Respiración: el primer paso en la ayuda terapéutica es aumentar la capacidad respiratoria del paciente.
Aunque se observa inmediatamente, y se experimenta enseguida el resultado de la respiración más profunda y plena, los ejercicios respiratorios no son suficientes para reducir las tensiones y restaurar los patrones respiratorios naturales. Hay que comprender esos patrones y saber por qué se ven trastornados y hay que aprender a descargar las tensiones que impiden el patrón respiratorio natural.

Los ejercicios bioenergéticos

Como psicoterapia corporal, la bioenergética se ha dado a conocer como un trabajo fuerte con el cuerpo, en el que el terapeuta provoca a sus pacientes para que surjan las emociones reprimidas por medio de las tensiones musculares. Para esto trabaja sobre los músculos contraídos, prescribe posiciones estresantes y movimientos expresivos al tiempo que exhorta a sus pacientes a que se abandone a las emociones que emerjan. Para todo ello se ayuda de los ejercicios bioenergéticos.

Difieren de otros ejercicios gimnásticos y atléticos por su base teórica y su finalidad. Los ejercicios bioenergéticos tienen como propósito diagnosticar los problemas psicológicos que originaron las tensiones que dificultan el flujo natural de la energía, y su objetivo es resolver los problemas que produjeron las tensiones a fin de que el paciente pueda gozar plenamente la vida. Los ejercicios de gimnasia pueden dar más fuerza y energía al cuerpo, pero no se pueden llamar bioenergéticos porque no guardan relación alguna con los problemas psicológicos que limitan la energía vital.

La simple práctica de los ejercicios bioenergéticos no es suficiente para reducir los patrones de tensiones y bloqueos musculares y resolver los problemas que produjeron las tensiones. Hay que comprender esos patrones y hay que aprender a descargar adecuadamente las tensiones. Esto se realiza por una doble vía. Por un lado la práctica de los ejercicios y por otro el análisis concienzudo de todos los factores que han contribuido al problema.

Uno de los ejercicios básicos es el de enraizamiento o de toma de tierra. Es un ejercicio básico porque es indispensable para que cualquier carga y descarga de la energía baje al suelo y no produzca síntomas neuróticos o psicóticos por la acumulación de energía en otras partes. La toma de tierra es la clave del trabajo bioenergético. Tomar tierra es un modo de decir que la persona tiene sus pies sobre el suelo. Puede también extenderse a significar que una persona sabe dónde se planta y por lo tanto sabe quién es. Tomando tierra una persona tiene una posición es decir, es alguien.

La toma de tierra supone que la persona descienda, que baje su centro de gravedad, que se sienta más cerca de la tierra. El resultado es el de aumentar su sentido de la seguridad. Conforme el centro de gravedad del cuerpo cae hacia la pelvis, con los pies sirviendo de soporte energético, podemos sentir nuestro ser centrado en el abdomen inferior, en el vientre. Cuando la persona está centrada en este punto, se dice que tiene hara, es decir, está equilibrada tanto psicológica como físicamente.

El vientre es literalmente el asiento de la vida. El cuerpo se asienta sobre el cesto de la pelvis. A través de la pelvis tenemos contacto con los órganos sexuales y con las piernas. La pérdida de contacto con este centro vital desequilibra a una persona y conduce a la ansiedad e inseguridad.

Para lograr el enraizamiento se recomienda mantener en todo momento las rodillas flexionadas. Bloquear las rodillas al estar de pie, convierte toda la parte inferior del cuerpo desde las caderas hacia abajo en una estructura rígida, que funciona entonces como un soporte mecánico o como un medio mecánico de locomoción. Esto nos impide fluir hacia la parte inferior del cuerpo e identificarnos con ella.
Para la bioenergética, las presiones psicológicas son el equivalente de los pesos físicos para el cuerpo. Si intentamos soportar estas presiones con rodillas bloqueadas, recibimos y cargamos esa fuerza en nuestra espalda.

Otra de las recomendaciones a la hora de trabajar el enraizamiento es dejar salir el vientre. El vientre adentro niega la autonomía, espontaneidad y sexualidad en una persona. Además hace la respiración abdominal muy difícil. El vientre metido hacia adentro elimina todos los sentimientos sexuales en la pelvis. Debajo existe una gran rigidez. Lo mismo que la barriga grande.

La calidad de la vibración en el cuerpo nos indica en qué estado está. Las vibraciones groseras son un síntoma de que la excitación o carga no fluye libremente. Las vibraciones demasiado groseras denotan que la corriente de excitación está fluyendo a través de músculos que son espásticos o que se hallan en un estado de tensión crónica. Cuando las tensiones son descargadas o el músculo se relaja, las vibraciones se vuelven más finas, apenas perceptibles sobre la superficie pero experimentadas como un ronroneo.

Una de las razones por las que el vientre es contenido adentro es para controlar y limitar el sentimiento sexual. Esta contención restringe también seriamente la respiración y reduce el sentido de toma de tierra. Si buscamos estar vibrantemente vivos, la pelvis debe ser liberada y el flujo de sentimiento sexual abierto.

Los ejercicios bioenergéticos de vibración, enraizamiento y de soltar la zona de la cadera permiten ponerse en contacto con la naturaleza sexual. Los recuerdos sexuales reprimidos de tiempos de la infancia pueden ser recuperados y las sutiles relaciones sexuales existentes entre padres e hijos desveladas.

Los ejercicios no resuelven esos temas que necesariamente han de ser tratados en terapia. Pero son esenciales complementos.

lunes, 7 de octubre de 2013

Bioenergética y Gestalt una visión integradora, parte 2

Mecanismos de defensa y carácter: 

Los tipos bioenergéticos.

Las defensas van apareciendo en el curso de la vida.
Se van estructurando en capas defensivas como círculos concéntricos.
La primera capa, empezando desde afuera, es la capa del ego, que contiene las defensas psíquicas: negación, proyección, reproche, desconfianza, racionalizaciones. Le sigue la capa muscular que es donde se encuentran las tensiones musculares crónicas que apoyan y justifican las defensas del ego y al mismo tiempo protegen al individuo contra la capa interior de sentimientos reprimidos que no se atreve a expresar. Después esta la capa emocional o de sentimientos, donde se incluyen las emociones reprimidas de ira, pánico o terror, desesperación, tristeza, dolor….y por último llegamos a la capa del corazón, de donde emana el sentimiento de amar y ser amado.

La terapia no puede limitarse a la primera capa. Aunque el individuo adquiera conciencia de sus tendencias a negar, proyectar, etc., este conocimiento rara vez afecta las tensiones musculares crónicas o libera los sentimientos reprimidos.

En Bioenergética, los distintos tipos de defensa se estudian bajo la estructura del carácter prevaleciente. El carácter se define como un modelo fijo de comportamiento, el modo típico en que un individuo lleva a cabo su lucha por el placer. Se estructura en el cuerpo bajo la forma de tensiones musculares crónicas y normalmente inconscientes, que bloquea o limitan los impulsos.

El carácter es también una actitud psíquica que se apoya en un sistema de negaciones, proyecciones y racionalizaciones y se adapta al ideal de un ego que afirma su valor. Ambas cosas, la actitud mental y la coraza muscular, constituyen el carácter o tipo bioenergético. Así, el carácter tiene dos aspectos: uno psicológico, y otro somático o muscular.

En Bioenergética, las diferentes estructuras de carácter o tipos de defensa se clasifican en cinco básicos:

Carácter esquizoide: usa su fuerza muscular para reprimir sus impulsos. Con todo, esa energía puede estallar si la represión es demasiado fuerte. La energía se vuelve hacia el centro del organismo. Muestra una personalidad dividida disociando el pensamiento con los sentimientos.
Lowen atribuye esto al rechazo y hostilidad de la madre al nacer el niño, de tal manera que éste siempre siente que se atenta contra su vida y  bienestar.    Esquizoide= la existencia frente a la necesidad.

 Carácter oral: Tipo débil emocional y somáticamente. La energía fluye del centro a la periferia pero no es abundante y va más hacia la parte superior y la cabeza que hacia los genitales y piernas. La parte superior de su cuerpo es más fuerte que la inferior. Es un niño grande que anhela constantemente atención, ayuda y cariño de los demás. Se cansa fácilmente y carece de constancia y perseverancia para realizar lo que quiere, porque espera como niño que le venga de afuera lo que desea. Su respiración es superficial, su contacto con el mundo es tímido e inseguro.
Lowen atribuye esto a la privación de una madre cariñosa sea por ausencia prolongada, por muerte, o por tener demasiado trabajo ya sea en casa o afuera. Por ese abandono o descuido primario, el tipo oral no pide ni busca lo que necesita por temor a ser rechazado.
Oral= la necesidad frente a la independencia.

Carácter masoquista: Estas personas están completamente cargadas, pero mantienen esa carga en su lugar para sentir como si estallaran. Tienen la energía embotellada. Son sumisos hasta el punto de no producir sus sentimientos interiores de ira, hostilidad y superioridad. El masoquista ha aprendido a humillarse y sujetarse externamente doblando la espalda y metiendo el trasero como perro regañado, pero interiormente esta lleno de resentimiento y negatividad. Las tensiones somáticas se encuentran principalmente en la garganta y en el ano de tal manera que el masoquista habla con quejas continuas y defeca con esfuerzo.
Lowen atribuye su causa a los cuidados excesivos y a las restricciones exageradas de los padres, especialmente de una madre dominante que impone su voluntad a la fuerza, aplastando toda la resistencia de parte del niño, o haciéndose la víctima para obligar al niño a doblarse con sentimientos de culpa.
Masoquista= la cercanía frente a la libertad.

Carácter psicopático: Este tipo niega sus sentimientos. Hace hincapié en el control y la fuerza. Energéticamente hay un serio desplazamiento de la energía hacia la cabeza. Su mayor temor es que se aprovechen de él. Carece de seguridad interna por lo que se esfuerza constantemente por sujetar servilmente y dominar a otros a fin de tener la ilusión de fuerza. Por eso niega todo sentimiento y hace alarde de fuerza, incluso en la actividad sexual.
Lowen dice que de pequeño sintió violada su dignidad por la seducción solapada de uno de los padres. Al crecer, trata de desarrollar la parte superior de su cuerpo para sujetar y abusar de otros como lo hicieron con él.

Carácter Rígido: el tipo rígido tiene un cuerpo bien desarrollado y lleno de vitalidad, pero carece de libertad de entrega y de descarga. Su estructura semeja un tubo rígido cargado de energía especialmente en sus extremidades por lo que el rígido se muestra frecuentemente obstinado en su modo de pensar y compulsivo en su sexualidad y en toda su conducta, ahogando toda expresión de sentimientos y amor. Tiene miedo a entregarse.
La causa la pone Lowen en la frustración que tuvo cuando niño al expresar su amor a sus padres y no recibir respuesta ni reciprocidad. Rígido= la libertad frente al sometimiento.

La personalidad de un individuo se determina por su vitalidad o sea por la fuerza de sus impulsos y las barreras que ha levantado para controlarlos.
Los terapeutas bioenergéticos consideran al paciente como un individuo único que esta luchando por los placeres

viernes, 4 de octubre de 2013

Bioenergética y Gestalt una visión integradora, parte 1

Bioenergética y Gestalt una visión integradora


Bioenergética es entender a nuestro cuerpo como manifestación de nuestro espíritu. En nuestro cuerpo, un milagro de la naturaleza, producto de miles de millones de años de evolución, reside la energía eterna que es creadora del cosmos.
La terapia bioenergética ayuda a regresar al cuerpo. Recuperar la sexualidad, la respiración, el movimiento, el tacto, el gusto y la expresión de la personalidad.

El principio básico de la Bioenergética es que tu eres tu cuerpo. Tu cuerpo es tu modo de ser en el mundo. La energía procedente del cuerpo, la energía que tiene una persona y como la usa determina su personalidad y se refleja en ella.

Otro principio básico de la bioenergética es la unidad cuerpo-mente. La mente y el cuerpo tienen funciones diferentes y con independencia, pero trabajan interconectadas y unidas.
El individuo puede a través de su mente, dirigir la atención hacia dentro o hacia afuera, hacia el cuerpo o hacia los objetos externos.
Cuando la mente dirige la atención hacia el exterior y lo que ocurre le afecta, la experiencia que en realidad le llega es su efecto en el cuerpo. En este sentido, la experiencia es un fenómeno corporal. Sólo se experimenta (y posteriormente se analiza) lo que tiene lugar en el cuerpo. Es por eso que hablamos de unidad cuerpo-mente.

Lo que piensa y siente un hombre también puede leerse en la expresión de su cuerpo.
Las emociones son hechos corporales, son literalmente movimientos y alteraciones dentro del cuerpo que generalmente se traducen en alguna acción exterior.
Por tanto, ser consciente del propio cuerpo es una manera de saber quien es uno, de conocer también la mente.

Además de estos, hay otros dos principios que sustenta la bioenergética son: el del placer y el de la realidad. A nivel corporal el placer fomenta la vida y el bienestar del organismo; el dolor se experimenta como una amenaza para la integridad del organismo. Cuando una situación contiene una experiencia de placer unida a una amenaza de dolor, se experimenta ansiedad.

El principio de realidad, en tanto que opuesto al principio del placer, exige la aceptación de un estado de tensión y aplazamiento del placer de acuerdo a los requerimientos del exterior. A cambio promete que dicha acción llevará a obtener un mayor placer o a evitar un mayor dolor en el futuro.

Tanto el principio del placer como el de realidad dependen del estado de bioenergía del cuerpo. Uno no puede encontrarse con la realidad si no se tiene energía que mover.
Una persona sana produce constantemente energía y se mueve hacia el mundo donde encuentra el placer. Si la energía no se descarga de manera adecuada al estar en contacto con la realidad se produce angustia y un “impulso interior”. Sin una salida adecuada, la defensa del cuerpo consiste en derramar el exceso de energía en los músculos ya rígidos, o reducir su nivel. La persona saldrá del mundo y reducirá su capacidad para el placer.

La sensación del placer se define como la percepción de un movimiento expansivo del cuerpo- exploración, extensión, toma de conciencia. Cerrarse, apartarse, contenerse y retraerse no son experiencias de placer y en realidad pueden ser experiencias de dolor o ansiedad.
El dolor sería consecuencia de un impulso que se encuentra con un bloqueo. Para evitar el dolor, se levanta una barrera contra el impuso. Así se evita el dolor, pero entonces tampoco se podrá sentir el placer.
Sin una salida adecuada, la defensa del cuerpo consiste en derramar el exceso de energía en los músculos ya rígidos o reducir su nivel.

miércoles, 2 de octubre de 2013

Pedagogía del Oprimido, parte 18 (final)

Organización

En tanto en la teoría de la acción antidialógica, la manipulación útil a la conquista se impone como condición indispensable al acto dominador, en la teoría dialógica de la acción nos encontramos con su opuesto antagónico: el de la organización de las masas populares.

De este modo, al buscar la unidad, el liderazgo busca también la organización de las masas, factor que implica el testimonio que debe prestarles a fin de demostrar que el esfuerzo de liberación es una tarea en común.

El testimonio es, en la teoría dialógica, una de las connotaciones principales del carácter cultural y pedagógico de la revolución.
Entre los elementos constitutivos del testimonio, se cuentan la coherencia entre la palabra y el acto de quien testifica; la osadía que lo lleva a enfrentar la existencia como un riesgo permanente; la valentía de amar que, creemos quedó claro, no significa la acomodación a un mundo injusto, sino la transformación de este mundo para una creciente liberación de los hombres; la creencia en las masas populares, en tanto el testimonio se dirige hacia ellas, aunque afecte, igualmente, a las élites dominadoras que responden a él según su forma normal de actuar.

Todo testimonio auténtico implica la osadía de correr riesgos, siendo uno de ellos el de no lograr siempre, o de inmediato, la adhesión esperada de las masas populares.
En la medida en que el testimonio no es un gesto que se dé en el aire, sino una acción, un enfrentamiento con el mundo y con los hombres, no es estático. Es algo dinámico que pasa a formar parte de la totalidad del contexto de la sociedad en que se dio. De ahí en adelante, ya no se detiene.

Así como en la acción antidialógica la manipulación “al anestesiar a las masas populares”, facilita su dominación, en la acción dialógica la manipulación cede el lugar a la verdadera organización.

No es posible confundir la disciplina indispensable a toda organización con la mera conducción de las masas.
Sin liderazgo, disciplina, orden, decisión, objetivos, tareas que cumplir y cuentas que rendir, no existe organización, y sin ella se diluye la acción revolucionaria.

El liderazgo que insiste en imponer su palabra de orden, no organiza sino que manipula al pueblo. No libera ni se libera, simplemente oprime.
Sin embargo, el hecho de que en la teoría dialógica el liderazgo no tenga derecho a imponer arbitrariamente su palabra, no significa que deba asumir una posición liberalista  en el proceso de organización, ya que conduciría a las masas oprimidas -acostumbradas a la opresión- a desenfrenos.
La teoría dialógica de la acción niega tanto el autoritarismo como el desenfreno. Y, al hacerlo, afirma tanto la autoridad como la libertad.
La verdadera autoridad se afirma en la delegación o en la adhesión simpática.

Por lo tanto, en la teoría de la acción dialógica, la organización que implica la autoridad no puede ser autoritaria y la que implica la libertad no puede ser licenciosa.
Por el contrario, lo que ambos, como un solo cuerpo, buscan instaurar es el momento altamente pedagógico en el que el liderazgo y el pueblo hacen juntos el aprendizaje de la autoridad y de la libertad verdadera, a través de la transformación de la realidad que media entre ellos.

Síntesis cultural

Hemos afirmado, que toda acción cultural es siempre una forma sistematizada y deliberada de acción, que incide sobra la estructura social. Toda acción cultural tiene su teoría. O está al servicio de la dominación o lo está al servicio de la liberación de los hombres.

Lo que pretende la acción cultural dialógica, no puede ser la desaparición de la dialecticidad permanencia-cambio, sino superar las contradicciones antagónicas para que de ahí resulte la liberación de los hombres.

En la síntesis cultural, los actores no llegan al mundo popular como invasores.
Es en este sentido que toda revolución, si es auténtica, es necesariamente una revolución cultural.

Dado que en la síntesis cultural no existen los invasores, ni tampoco existen los modelos impuestos, los actores, haciendo de la realidad el objeto de su análisis crítico, se van insertando, como sujetos, en el proceso histórico.

El saber del liderazgo se rehace en el conocimiento empírico que el pueblo tiene, en tanto el conocimiento de éste adquiere un mayor sentido en el de aquél.
Todo esto implica que sólo a través de la síntesis cultural se resuelve la contradicción existente entre la visión del mundo del liderazgo y aquella del pueblo, con el consiguiente enriquecimiento de ambos.

El liderazgo revolucionario no puede constituirse al margen del pueblo, ya que esto sólo lo conduce a una inevitable invasión cultural.
Ni invasión del liderazgo en la visión popular del mundo, ni adaptación de éste a las aspiraciones, muchas veces ingenuas, del pueblo.

Todo nuestro esfuerzo en este ensayo fue hablar de una obviedad: tal como el opresor para oprimir requiere de una teoría de la acción opresora, los oprimidos, para liberarse, requieren igualmente de una teoría de acción.

Necesariamente, el opresor elabora la teoría de su acción sin el pueblo, puesto que esta contra él. A su vez, el pueblo, en tanto aplastado y oprimido, introyectando al opresor, no puede, solo, construir la teoría de la acción liberadora. Sólo en el encuentro de éste con el liderazgo revolucionario, en la comunión de ambos, se constituye esta teoría.

Si nada queda de estas páginas, esperamos que por lo menos algo permanezca: nuestra confianza en el pueblo. Nuestra fe en los hombres y en la creación de un mundo en el que sea menos difícil amar.