Así, la terapéutica inspirada en estas ideas buscará:
a) Enraizar, o sea permitir la liberación o la descarga de la energía.
La carga energética se produce a través de la parte superior del cuerpo: el alimento y la respiración; y la descarga es función de la parte inferior del cuerpo a través del aparato sexual — en sentido amplio, no sólo genital — y ésta es la dirección de la cura;
b) Profundización de la respiración con la idea de liberar las tensiones musculares crónicas a lo largo de la espalda, en la mandíbula, en la pelvis, en el vientre o en las piernas;
c) Ejercicios que llevan al cuerpo a un estrés que genera un movimiento espontáneo: temblores, vibraciones y otras manifestaciones corporales (náuseas, mareos, desequilibrios) mediante los cuales se busca devolver al cuerpo una onda de movimiento que lo vincule con las sensaciones y con los sentimientos.
Con esto se inicia un proceso en el que la catarsis o descarga es un paso (sólo un paso), desde donde se comenzará el trabajo de asentamiento de aquello que se despierta.
PALABRAS PARA UN CAMBIO....EN LOS APOYOS DE LOS PIES
"Hay un apoyo de los pies, desde la apertura de todos los espacios internos, desde la flexibilidad de la epidermis, desde la solidez de cada hueso. Un pie que deja que se prolonguen los huesos de su pierna hacia el interior del suelo. Un pie sensible en las debilidades, sensible en las insensibilidades. Un pie que cae por su peso, alocado de articulaciones, que va madurando en el contacto con la superficie que toca. Un pie que se reconoce en la mirada y en el sonido de cada paso, cuyo olor es familiar y cuyo sabor recuerda los veranos. Un pie que puede adormecerse entre las manos. Un pie que no renuncia a su volumen, ni a la utilización de todos sus tejidos, ni a ninguno de sus dedos. Un pie que puede transformar un suelo inflexible en una plataforma de lanzamiento, y abierto a las oportunidades que le ofrece la vida."
a) El cuello es un lugar de choque entre los pensamientos instalados en la cabeza, los sentimientos con sede en la zona del pecho y las sensaciones que habitan en la pelvis. Colisionan en el cuello, que es un lugar de pasaje, y sólo se llegará al cuerpo de la salud cuando, a través de ejercicios o movimientos "espontáneos" la persona permita el libre transitar por el cuello de toda la energía ocupada en mantener cada cosa en su sitio.
b) Un movimiento interruptus que hasta que no se complete dentro de una escena más amplia no se resolverá. La escena podría ser: "algo que no quiero ver", y que me lleva a mantener la cabeza rígida o, por el contrario, "algo que no me quiero perder" y que me llevaría a mover constantemente la cabeza.
Hay múltiples posibilidades, no siempre tan transparentes. "El cuello de la salud" se construiría a partir de la reconstrucción de la escena.
c) Un ataque de irregularidad de tono. El movimiento que normalmente comienza en los pies y debiera propagarse hacia la cabeza, no llega hasta allí. Se detiene en los hombros o en las dorsales o en alguna otra parte por una rigidez o hipotonía, contradiciendo las leyes del movimiento. Una de ellas es: "el movimiento de la cabeza es solidario con el movimiento de la pelvis". Cuando no se da esta solidaridad, se observa una cabeza que no sabe muy bien para dónde ir.
UNA BIOLOGIA INTIMA
Las técnicas corporales, los trabajos con conciencia del cuerpo conducen a una lectura diferente de la anatomía, la fisiología, la neurología, que la encontrada en los libros. Conocer desde el cuerpo, tocarse y descubrir los huesos, sus direcciones, los espacios entre los huesos, sentir los músculos, aprender a percibir los distintos tejidos que toca la mano, llegar a descifrar los significados de las temperaturas de la piel y su relación con el movimiento del cuerpo o con algunos dolores, darse cuenta de las incidencias del contacto con una articulación y la modificación de los tonos corporales, harían vivos los conocimientos que un libro sobre los huesos o sobre las articulaciones o del sistema nervioso proporciona de un modo mecánico y despersonalizado.
Erótica y tanática muscular
El modo de comportarse de los músculos, de atraparnos o de liberarnos, de apretarnos o de soltarnos en exceso, las historias que los músculos escriben en los huesos, dan cuenta de la vitalidad y del funcionamiento que tiene cada cuerpo, cada persona. Las tensiones y lasitudes, hasta encontrar el modo apropiado, hablan de las dificultades de entendernos con algunas partes del cuerpo, de conocerlas, de comprenderlas y manejarlas. La Novela Corporal es esta historia con todas sus versiones. Muchos son las explicaciones, los razonamientos acerca de por qué sí o por qué no: anatómicos, psicológicos, sociales. Hay músculos cuyo conocimiento ha sido vedado por la moral y las buenas costumbres, otros para los que las expectativas sociales han organizado un gran montaje para una brillante representación. Hay músculos silenciados o exacerbados por los usos. Con esto se abre un capítulo importante para la teoría del comportamiento.
Llamo "tanática muscular" a aquellos comportamientos que se expresan en los músculos — por diversas razones — y que dan una modalidad, una forma de ser a cada persona en su cuerpo, tendiente a la enfermedad, al displacer o al no disfrute del cuerpo o de la vida. En cualquier parte del cuerpo hay hipertonos o hipotonos musculares que nos llevan a una gastritis, a una cardiopatía, a no poder expresar algunos sentimientos, a no registrar algunas emociones, a no sentirnos cómodos en nuestra piel.
La "erótica muscular" estaría relacionada en cambio con una adecuada utilización de la musculatura. Adecuada — desde algunas teorías — se referiría a un tono particular de los músculos. A la utilización de los músculos sin más fuerza o menos fuerza que la necesaria para cada movimiento, sin olvidar que en la vida todo es movimiento — hasta el pensamiento es movimiento —, y que siempre el músculo, aunque esté relajado, tiene un reposo aparente.
2. Postura e impostura
Observando los modos de utilización de la musculatura profunda y superficial, se comprueba que las personas usan, en gran medida, sus músculos superficiales para el sostenimiento esquelético en lugar de la musculatura profunda. Esto conduce a desviaciones de la postura. La persona pierde la flexibilidad que le proporciona tener libre de esfuerzo innecesario sus músculos más superficiales.
Las corazas de las que nos habla Reich se relacionan con este hecho. La postura sería un modo muscular de estar en el cuerpo que permite a los músculos profundos el sostenimiento del esqueleto. En cambio la impostura nos acercaría al voluntarismo, el "deber ser" muscular, a los modelos impuestos, a normas sociales que tal vez se desentienden de las necesidades corporales: en la sexualidad, en la crianza de los hijos, en el viaje de todos los días al trabajo. Se precipita la impostura cuando, a pesar del cansancio, la espalda entra triunfante en la escena cotidiana; también cuando la boca queda atrapada en una sonrisa forzosa, o el vientre se contrae para no mostrarse.
3. Tacto-con -tacto
La piel es el fundamento y la clave de un universo de sensaciones. Provee 18.000 cm cuadrados (según la edad, altura, etc.) para un viaje del hombre en la vida. He mencionado la importancia de los receptores sensoriales, de los corpúsculos táctiles, de la infinidad de las fibras sensitivas que desde la piel, a través de la vía sensitiva, llevan la información del mundo externo al mundo interno, pero también del mundo interno hacia el Sí Mismo.
Tantos centímetros cuadrados de piel tienen funciones "delimitadas": protección, sensibilidad, regulación de temperaturas y del metabolismo — funciones que nombraría cualquier libro dermatológico —, y otras no demasiado investigadas, a descubrir.
Su influencia en los procesos del sueño, en el desarrollo de la representación corporal, en la afectividad, en la motricidad, en los ritmos de crecimiento, en los tactos y contactos con el medio ambiente, en la adquisición del lenguaje, todavía no está suficientemente estudiada.
La información que llega al lactante de sus manos o de sus labios representa en los primeros meses de vida un camino único de conocimiento. Conocimiento sensible y epidérmico que está en la base de todos los conocimientos. Taponado luego por los “verdaderos" conocimientos.
La temática de la piel es también la de los límites corporales.
La piel es también un lugar de tránsito que comunica el interior de nuestro cuerpo y el medio ambiente.
Hay cuerpos cuyos límites son poco flexibles y condenan a la persona al ostracismo interior. Hay pieles que se adhieren al cuerpo como la ropa mojada por la lluvia.
A veces en la zona del esternón, la piel marca surco alrededor del hueso. No le permite al hueso su movimiento natural en el interior del pecho en la respiración. Si observamos la piel alrededor de la columna vertebral, veremos que desde el cóccix al atlas hay diferentes sectores en los que la piel parece acercarse o alejarse, apretarse o desplegarse, diciendo a través de este lenguaje palabras sobre la vida de esta persona, sobre sus posturas, sus esfuerzos, sus tensiones o su buen humor. Reitero: nada es casual en el cuerpo. No aparece en la piel nada que no sea expresión de una conducta total.
Un nuevo proyecto corporal que intente la regulación de los límites corporales se asentará en el incremento de la sensibilidad más superficial y la profunda, en una conciencia postural que organice de otro modo la dirección de los huesos — si es necesario — para la salud y la armonía. La modificación de la dirección del sacro, en una lordosis, por ejemplo, redefiniría seguramente el desborde del vientre y la rigidez de la zona lumbar; al menos iniciaría un camino para no sobrecargar de funciones el límite expresado por la piel en una zona muy exigida por la postura lordótica.
"La piel de la salud" es una piel flexible, capaz de poner buenos límites, dispuesta al intercambio, a la respiración en los poros. Una bandera que cubra sin asfixiar y defienda sin entregar la libertad de sus movimientos.