Técnicas bioenergéticas (continuación)
Masaje
Otra técnica que se puede utilizar en bioenergética es el masaje. Es una contraparte a los ejercicios activos en los que se requiere un esfuerzo para producir resultados. Se usa para suavizar tensiones en partes del cuerpo que no se movilizan mucho al respirar o al hacer ejercicios bioenergéticos.
Hay varias clases de masaje y muchas técnicas para darlo. En general se pueden dividir en dos categorías: a) El masaje suave de relajación para suavizar la rigidez general y para dar calor y energía a los tipos faltos de contacto, b) el masaje fuerte y profundo que se usa para disminuir o quitar las tensiones que hay en distintas partes del cuerpo y aflojar la capa que envuelve el músculo, limita su movimiento, e impide el flujo de la energía por todo el cuerpo.
En bioenergética se usa el masaje suave o el profundo con la idea de hacer aflorar los problemas psicológicos que se han vuelto inconscientes, que se han hecho crónicos y se mantienen y robustecen por la coraza muscular, para luego trabajarlos verbalmente o con las otras técnicas hasta llegar a la raíz que les dieron origen. No se trata de dar masajes de pura relajación, circulación o energetización, porque si no se tratan los problemas psicológicos que dieron origen a esas tensiones y contorsiones éstas volverán a aparecer por la influencia de los mismos problemas no resueltos.
Por eso el terapeuta bioenergético debe fijarse más en aquellas partes del cuerpo que aparecen más distorsionadas o más flácidas porque son las que llevan a los problemas básicos del paciente, para luego trabajar esas partes con detenimiento y cuidado.
Meditación
El fin de todas las técnicas es ayudar al paciente a ponerse en contacto con los sentimientos, emociones y experiencias de su vida que fueron reprimidas. Bajo este punto de vista la meditación es una técnica eficaz para ponerse en contacto con el mundo interior...
Entendemos por meditación un estado de tranquilidad y silencio interior y exterior en que el paciente ha suprimido toda actividad física y mental. La meditación produce en el cerebro una actividad eléctrica que ayuda a conectar la actividad de ambos hemisferios y hace más fácil la integración del consciente con el inconsciente.
Puede parecer extraño incluir la meditación como técnica porque en la meditación no hay grito ni pataleos sino silencio, relajación y comunicación energética, empática y sincera entre el paciente y el terapeuta. La meditación como técnica usada con pericia y adecuación al momento terapéutico en que se encuentra el paciente puede producir una gran conmoción y profundidad en el proceso. La meditación como técnica puede usarse tanto en tratamiento individual como de grupo.
LA ESPIRITUALIDAD EN EL CUERPO
Hablar de espiritualidad en psicología ha sido todo un riesgo y un avance. Ha sido la aparición de la psicología humanista en occidente a la que se llamó "tercera fuerza" respecto al psicoanálisis y al conductismo, lo que permitió este avance. La psicología humanista pretende entre sus objetivos sobrepasar los límites tradicionales de la psicología para incluir métodos de comprensión de la experiencia humana y la experiencia del potencial de cada uno. Insistir en las experiencias que favorecen la realización de Sí mismo, la responsabilidad individual, autenticidad y transcendencia, proponer una percepción de la persona total: corporal, mental, emocional y espiritual...
Dentro de esta tercera fuerza se encuadra claramente la bioenergética. Para Lowen la espiritualidad esta incorporada en el cuerpo. Lowen no utiliza la palabra espiritual en su connotación abstracta o mental sino como espíritu, pneuma o energía . Define el espíritu como la energía o fuerza vital de un organismo manifestado a través de la expresión de la personalidad del individuo: La cantidad de espíritu que tiene una persona se determina por lo viva y animada que es, literalmente por la cantidad de energía que tiene.
La relación entre energía y espíritu es inmediata. Cuando una persona se excita y aumenta su energía, su espíritu crece.
La espiritualidad produce salud. Lowen dice: nuestra espiritualidad procede de esta sensación de conexión con una fuerza u orden superior a nosotros. Si aceptamos que los seres humanos son criaturas espirituales entonces tenemos que aceptar también que la salud está relacionada con la espiritualidad. Estoy convencido de que la pérdida de la sensación de conexión con las demás personas, los animales y la naturaleza produce un trastorno serio de la salud mental. Objetivamente la salud mental se refleja en la vitalidad del cuerpo, que puede observarse en el brillo de los ojos, el color y la temperatura de la piel, la espontaneidad de la expresión, la vibración del cuerpo y la gracia del movimiento.
Así pues, la salud de una persona depende del equilibrio entre la mente del cuerpo y el espíritu, entendido como fuerza vital del organismo.
Una de las metas de la bioenergética es la trascendencia y la ampliación de la conciencia, pero para Lowen, la trascendencia no tiene sentido sin sus raíces corporales.
Partiendo desde el cuerpo es desde donde se realiza un proceso de crecimiento que nos lleva a un Yo más rico y seguro.
El proceso de crecimiento es continuo y nunca es regular. Con la asimilación de la experiencia hay periodos de nivelación para preparar al organismo para una nueva subida. Cada subida lleva a un nuevo alto o cima y crea lo que llamamos una experiencia cumbre. Cada experiencia cumbre debe integrarse en la personalidad para que se de un nuevo crecimiento, para que se pueda expandir la consciencia y para que el individuo llegue a un estado de sabiduría.
La conclusión es que la capacidad de ser consciente esta unida a los procesos energéticos del cuerpo, es decir, a la cantidad de energía que tiene una persona y a la libertad con que puede circular.
La consciencia refleja el estado de excitación interior. En realidad, es la luz de la llama interior proyectada en dos pantallas: la superficie del cuerpo, y la de la mente.
Por tanto, cuando aumenta la energía y si el sistema esta sano y desbloqueado, la consciencia se expande. Se abrirán nuevas zonas de la mente, se establecerán nuevas conexiones. La bioenergética busca identificar a la persona con su cuerpo, considerando éste, como un sistema funcional que incluye mente y espíritu.
La bioenergética considera el sistema como un conjunto de energías que tiende al equilibrio. Del nivel de energía depende la capacidad de la persona para moverse, sentir el placer, experimentar la realidad y expresarse. La bioenergética se propone eliminar los bloqueos tanto de la musculatura como del carácter psíquico, para que pueda aumentarse la energía y se descargue de una manera realista y placentera para llevar al máximo el crecimiento de la persona, de la expresión de la personalidad y de la consciencia.
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lunes, 14 de octubre de 2013
miércoles, 3 de julio de 2013
El Narcisismo, La Enfermedad de Nuestro Tiempo, parte 1
Comienzo ahora, con el resumen del libro de Alex Lowen,"El Narcisismo, la enfermedad de nuestro tiempo", Ed. Pax, México, 1987.
El narcisismo es una enfermedad tanto psicológica como cultural. En el plano individual, denota un trastorno de la personalidad caracterizado por una dedicación desmesurada a la imagen en detrimento del yo. A los narcisistas les preocupa más su apariencia que sus sentimientos. De hecho, no los aceptan si éstos se contradicen con la imagen deseada. Son ególatras, están centrados en sus propios intereses, pero carecen de los verdaderos valores del yo, a saber: la autoexpresión, la autoposesión, la dignidad y la integridad. A los narcisistas les falta el sentido del yo que se deriva de los sentimientos corporales. La vida les parece vacía y falta de significado. Viven en un estado de desolación.
Desde el punto de vista cultural, se puede entender el narcisismo como una pérdida de los valores humanos -ausencia de interés por el entorno, por la calidad de vida, por las demás personas-. Una sociedad que sacrifica su medio natural para obtener dinero y poder, no tiene sensibilidad para las necesidades humanas. La proliferación de cosas materiales se convierte en la medida del progreso en lo que ha forma de vida se refiere, y se incita al hombre contra la mujer, al trabajador contra el empresario, al individuo contra la sociedad.
Cuando la riqueza ocupa una posición superior a la de la sabiduría, cuando se admira más la fama que la dignidad, cuando el éxito es más importante que el respeto a sí mismo, la cultura misma sobrevalora la “imagen” y debe considerársele narcisista.
El narcisismo del individuo refleja el de la cultura. Nuestra cultura se forma en consonancia con nuestra imagen y nosotros, por nuestra parte, adoptamos la forma que esa cultura nos impone. ¿Es posible entender lo primero sin entender lo segundo? ¿Es posible que la psicología se desentienda de la sociología y viceversa?
Los problemas de la personalidad de la gente han cambiado en forma notoria los últimos cuarenta años. Las neurosis de antes, constituidas por culpas, ansiedades, fobias u obsesiones incapacitadoras, comúnmente no se ven hoy en día. En vez de eso, me encuentro con más gente que se queja de depresión; esas personas describen una carencia de respuesta afectiva, un vacío interno, una profunda sensación de frustración y falta de realización. Muchas de esas personas tienen bastante éxito en su trabajo, lo que sugiere un rompimiento entre su desempeño laboral y lo que sienten por dentro. Su desempeño en el plano laboral, sexual y social, parece demasiado eficiente, mecánico y perfecto para ser humano. Funcionan más como máquinas que como personas.
A los narcisistas se les reconoce por su falta de humanidad. No sufren por la tragedia de un mundo amenazado por el quebranto ecológico, no sienten la tragedia de una vida que transcurre en el intento de demostrar su valor ante un mundo indiferente. Cuando la careta de superioridad se rompe y permite que se vuelva consciente el sentimiento de pérdida y tristeza, a veces ya es demasiado tarde. Al dirigente de una gran compañía le dijeron que tenía cáncer en su fase terminal. Ahora que su vida llegaba al término, descubrió cual era su sentido. Antes nunca me fijé en las flores -explicaba- , ni en el brillo del sol, ni en los campos. Me pasé la vida tratando de demostrar a mi padre que había triunfado. El amor no tenía cabida en mi vida. Por primera vez en su vida, ya adulto, este hombre pudo llorar y dirigirse a su esposa e hijos en busca de ayuda.
Hay algo de locura en un patrón de conducta que valora el éxito por encima de la necesidad de amar y ser amado. Hay una cierta locura cuando una persona está desconectada de la realidad de su ser -el cuerpo y sus respuestas afectivas- . Y hay también algo de locura en una cultura que contamina el aire, el agua y la tierra, en nombre de un “mejor” nivel de vida.
Personalmente, considero que la frenética actividad de la gente en las grandes ciudades -para ganar más dinero, obtener más poder, ir a la cabeza- resulta un tanto loca.
Para entender la enfermedad que subyace en el fondo del narcisismo es necesaria una visión más amplia de los problemas de la personalidad. Necesitamos entender qué fuerzas de la cultura provocan el problema y qué factores de la personalidad humana predisponen al individuo al narcisismo. Y necesitamos saber qué es ser humano si queremos evitar ser narcisistas.
El tratamiento con pacientes narcisistas consiste en ayudarlos a entrar en contacto con sus cuerpos, a recuperar las respuestas afectivas que habían suprimido y a volver a tener las características de humanidad que había perdido. Este enfoque supone trabajar para reducir la tensión muscular y la rigidez que bloquean los sentimientos de la persona. Sin embargo, nunca he considerado como lo principal las técnicas específicas que utilizo. La clave de la terapia es la comprensión. Sin comprensión, ningún enfoque o técnica terapéutica tiene sentido ni sirve de nada en un nivel profundo.
“El Narcisismo, la enfermedad de nuestro tiempo”
INTRODUCCIÓN
El narcisismo es una enfermedad tanto psicológica como cultural. En el plano individual, denota un trastorno de la personalidad caracterizado por una dedicación desmesurada a la imagen en detrimento del yo. A los narcisistas les preocupa más su apariencia que sus sentimientos. De hecho, no los aceptan si éstos se contradicen con la imagen deseada. Son ególatras, están centrados en sus propios intereses, pero carecen de los verdaderos valores del yo, a saber: la autoexpresión, la autoposesión, la dignidad y la integridad. A los narcisistas les falta el sentido del yo que se deriva de los sentimientos corporales. La vida les parece vacía y falta de significado. Viven en un estado de desolación.
Desde el punto de vista cultural, se puede entender el narcisismo como una pérdida de los valores humanos -ausencia de interés por el entorno, por la calidad de vida, por las demás personas-. Una sociedad que sacrifica su medio natural para obtener dinero y poder, no tiene sensibilidad para las necesidades humanas. La proliferación de cosas materiales se convierte en la medida del progreso en lo que ha forma de vida se refiere, y se incita al hombre contra la mujer, al trabajador contra el empresario, al individuo contra la sociedad.
Cuando la riqueza ocupa una posición superior a la de la sabiduría, cuando se admira más la fama que la dignidad, cuando el éxito es más importante que el respeto a sí mismo, la cultura misma sobrevalora la “imagen” y debe considerársele narcisista.
El narcisismo del individuo refleja el de la cultura. Nuestra cultura se forma en consonancia con nuestra imagen y nosotros, por nuestra parte, adoptamos la forma que esa cultura nos impone. ¿Es posible entender lo primero sin entender lo segundo? ¿Es posible que la psicología se desentienda de la sociología y viceversa?
Los problemas de la personalidad de la gente han cambiado en forma notoria los últimos cuarenta años. Las neurosis de antes, constituidas por culpas, ansiedades, fobias u obsesiones incapacitadoras, comúnmente no se ven hoy en día. En vez de eso, me encuentro con más gente que se queja de depresión; esas personas describen una carencia de respuesta afectiva, un vacío interno, una profunda sensación de frustración y falta de realización. Muchas de esas personas tienen bastante éxito en su trabajo, lo que sugiere un rompimiento entre su desempeño laboral y lo que sienten por dentro. Su desempeño en el plano laboral, sexual y social, parece demasiado eficiente, mecánico y perfecto para ser humano. Funcionan más como máquinas que como personas.
A los narcisistas se les reconoce por su falta de humanidad. No sufren por la tragedia de un mundo amenazado por el quebranto ecológico, no sienten la tragedia de una vida que transcurre en el intento de demostrar su valor ante un mundo indiferente. Cuando la careta de superioridad se rompe y permite que se vuelva consciente el sentimiento de pérdida y tristeza, a veces ya es demasiado tarde. Al dirigente de una gran compañía le dijeron que tenía cáncer en su fase terminal. Ahora que su vida llegaba al término, descubrió cual era su sentido. Antes nunca me fijé en las flores -explicaba- , ni en el brillo del sol, ni en los campos. Me pasé la vida tratando de demostrar a mi padre que había triunfado. El amor no tenía cabida en mi vida. Por primera vez en su vida, ya adulto, este hombre pudo llorar y dirigirse a su esposa e hijos en busca de ayuda.
Hay algo de locura en un patrón de conducta que valora el éxito por encima de la necesidad de amar y ser amado. Hay una cierta locura cuando una persona está desconectada de la realidad de su ser -el cuerpo y sus respuestas afectivas- . Y hay también algo de locura en una cultura que contamina el aire, el agua y la tierra, en nombre de un “mejor” nivel de vida.
Personalmente, considero que la frenética actividad de la gente en las grandes ciudades -para ganar más dinero, obtener más poder, ir a la cabeza- resulta un tanto loca.
Para entender la enfermedad que subyace en el fondo del narcisismo es necesaria una visión más amplia de los problemas de la personalidad. Necesitamos entender qué fuerzas de la cultura provocan el problema y qué factores de la personalidad humana predisponen al individuo al narcisismo. Y necesitamos saber qué es ser humano si queremos evitar ser narcisistas.
El tratamiento con pacientes narcisistas consiste en ayudarlos a entrar en contacto con sus cuerpos, a recuperar las respuestas afectivas que habían suprimido y a volver a tener las características de humanidad que había perdido. Este enfoque supone trabajar para reducir la tensión muscular y la rigidez que bloquean los sentimientos de la persona. Sin embargo, nunca he considerado como lo principal las técnicas específicas que utilizo. La clave de la terapia es la comprensión. Sin comprensión, ningún enfoque o técnica terapéutica tiene sentido ni sirve de nada en un nivel profundo.
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México
lunes, 20 de mayo de 2013
La Espiritualidad del Cuerpo, parte 1
Nota: Se trata del resumen de algunos capítulos del libro: "La Espiritualidad del Cuerpo". " Bioenergetica, un camino para alcanzar la armonía y el estado de gracia". Escrito por Alexander Lowen, Ed. Paidós, 1994, Barcelona.
La Bioenergética es una disciplina psicológica basada en las corrientes de energía existentes en el cuerpo.
Ciertos traumas mentales pueden bloquear las vías de energía.
Ejercicios combinados con terapia pueden reestablecer el flujo y conducir a la serenidad psíquica.
La espiritualidad es una armonía de cuerpo, mente y emociones que se denomina “estado de gracia”.
La sensación subjetiva de salud es un sentimiento de animación y deleite en el cuerpo, que aumenta en los momentos de alegría. Nos sentimos hermanados con todas las criaturas vivientes y reconocemos nuestra unión con el mundo.
El dolor, por el contrario, nos aísla y separa de los demás.
La salud se manifiesta objetivamente en la gracia de los movimientos del cuerpo. Cuanto más elásticos y flexibles somos, más cerca estamos de la salud. A medida que nos anquilosamos, nos acercamos a la muerte.
A. Huxley describe tres formas de armonía: la armonía espiritual entraña la sensación de estar conectados con un orden superior. La humana, se refleja en la conducta de una persona hacia su prójimo. Con la armonía animal, nos familiarizamos con la observación de criaturas libres y salvajes. Los humanos adquirimos esa armonía animal cuando nos entregamos a la “virtud del sol y el espíritu del aire” y no abusamos de nuestros cuerpos o interferimos nuestra innata inteligencia animal.
La naturaleza del hombre determina que debe llevar una vida autoconsciente en el tiempo;… “la armonía animal ya no es suficiente para dirigir la vida y debe complementarse con opiniones deliberadas entre el bien y el mal”. Pero aunque la armonía animal no sea suficiente, si que es necesaria.
Cuando mente y cuerpo se separan, la espiritualidad se convierte en un fenómeno intelectual -en una creencia y no en la fuerza vital que es-, mientras que el cuerpo pasa a ser solo carne.
La vida no siempre fluye suavemente, pero cuando uno tiene que arrastrarse a través de los días, algo anda mal en la dinámica del cuerpo y predispone a la enfermedad.
La verdadera armonía no es algo que se aprende, es una de las dotes naturales del hombre. Una vez perdida, sin embargo, sólo se puede recuperar restableciendo la espiritualidad del cuerpo.
El movimiento, la sensación y el pensamiento deben integrarse en acciones plenas.
El hecho de restablecer la armonía como un criterio de salud nos permitirá entender muchos de los problemas emocionales que asolan a los seres humanos y desarrollar la armonía que fomenta la salud.
Espíritu y materia se unen en el concepto de armonía.
El espíritu divino es experimentado como la gracia natural del cuerpo y se expresa en la gentileza de la actitud de la persona hacia todas las criaturas. El estado de gracia es también de salud.
“La Espiritualidad del Cuerpo”
Bioenergética, un camino para alcanzar la armonía y el estado de gracia.
La Bioenergética es una disciplina psicológica basada en las corrientes de energía existentes en el cuerpo.
Ciertos traumas mentales pueden bloquear las vías de energía.
Ejercicios combinados con terapia pueden reestablecer el flujo y conducir a la serenidad psíquica.
La espiritualidad es una armonía de cuerpo, mente y emociones que se denomina “estado de gracia”.
La sensación subjetiva de salud es un sentimiento de animación y deleite en el cuerpo, que aumenta en los momentos de alegría. Nos sentimos hermanados con todas las criaturas vivientes y reconocemos nuestra unión con el mundo.
El dolor, por el contrario, nos aísla y separa de los demás.
La salud se manifiesta objetivamente en la gracia de los movimientos del cuerpo. Cuanto más elásticos y flexibles somos, más cerca estamos de la salud. A medida que nos anquilosamos, nos acercamos a la muerte.
A. Huxley describe tres formas de armonía: la armonía espiritual entraña la sensación de estar conectados con un orden superior. La humana, se refleja en la conducta de una persona hacia su prójimo. Con la armonía animal, nos familiarizamos con la observación de criaturas libres y salvajes. Los humanos adquirimos esa armonía animal cuando nos entregamos a la “virtud del sol y el espíritu del aire” y no abusamos de nuestros cuerpos o interferimos nuestra innata inteligencia animal.
La naturaleza del hombre determina que debe llevar una vida autoconsciente en el tiempo;… “la armonía animal ya no es suficiente para dirigir la vida y debe complementarse con opiniones deliberadas entre el bien y el mal”. Pero aunque la armonía animal no sea suficiente, si que es necesaria.
Cuando mente y cuerpo se separan, la espiritualidad se convierte en un fenómeno intelectual -en una creencia y no en la fuerza vital que es-, mientras que el cuerpo pasa a ser solo carne.
La vida no siempre fluye suavemente, pero cuando uno tiene que arrastrarse a través de los días, algo anda mal en la dinámica del cuerpo y predispone a la enfermedad.
La verdadera armonía no es algo que se aprende, es una de las dotes naturales del hombre. Una vez perdida, sin embargo, sólo se puede recuperar restableciendo la espiritualidad del cuerpo.
El movimiento, la sensación y el pensamiento deben integrarse en acciones plenas.
El hecho de restablecer la armonía como un criterio de salud nos permitirá entender muchos de los problemas emocionales que asolan a los seres humanos y desarrollar la armonía que fomenta la salud.
Espíritu y materia se unen en el concepto de armonía.
El espíritu divino es experimentado como la gracia natural del cuerpo y se expresa en la gentileza de la actitud de la persona hacia todas las criaturas. El estado de gracia es también de salud.
martes, 26 de junio de 2012
La Entrega al Cuerpo. (C)
Esta es la versión "clásica"https://www.dropbox.com/s/gkxwz531nsitnl4/La%20entrega%20al%20cuerpo%20Clasic.mp3
La entrega al Cuerpo
Se que prontamente muchos etiquetarán al blog como “otro de superación personal”. Pero una cosa es cierta, sin un profundo y sincero trabajo interior, nunca llegaremos a amarnos, y por lo tanto, no amaremos a nadie. Pasaremos nuestras vidas en “standby”
El miedo real puede se a sentir. A vivir con las emociones libres y educadas. Esa labor es gravosa. Como nos educan para obedecer, y no para nuestro desarrollo, retomar el camino es esfuerzo de titanes.
Algo así trata este audio subliminal, que es un micro resumen de la Terapia Bioenergética del Maestro Alex Lowen, que bien puede servir de introducción.
Me permití producirla en dos versiones. La única diferencia esta en la música.
La primera es con música de Pink Floyd.
La segunda es con obras de Claudio Aquiles Debussy, y de Beethoven, para que escojan a su gusto.https://www.dropbox.com/s/oehpoxnpqifnde2/Entrega%20al%20cuerpo%20%28PF%29.mp3
¡Quiero continuar con mi viaje de autodescubrimiento!
El miedo real puede se a sentir. A vivir con las emociones libres y educadas. Esa labor es gravosa. Como nos educan para obedecer, y no para nuestro desarrollo, retomar el camino es esfuerzo de titanes.
Algo así trata este audio subliminal, que es un micro resumen de la Terapia Bioenergética del Maestro Alex Lowen, que bien puede servir de introducción.
Me permití producirla en dos versiones. La única diferencia esta en la música.
La primera es con música de Pink Floyd.
La segunda es con obras de Claudio Aquiles Debussy, y de Beethoven, para que escojan a su gusto.https://www.dropbox.com/s/oehpoxnpqifnde2/Entrega%20al%20cuerpo%20%28PF%29.mp3
¡Quiero continuar con mi viaje de autodescubrimiento!
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