Gestalts inacabadas
El trabajo sobre las gestalts inacabadas es un ejemplo típico de la atención que presta la terapia gestalt a las huellas del pasado. Se trata de integrar el elemento del pasado en un conjunto significativo, como si constituyera una de las polaridades de la existencia del cliente.
La gestalt inacabada aparece cuando el ciclo de satisfacción de necesidades no se ha desarrollado de forma completa. La situación puede quedar inacabada y pasa a constituir un elemento preconsciente de presión interna ya sea movilizador o fuente de neurosis.
Algunos gestaltistas consideran la transferencia como una gestalt inacabada: figuras parentales del pasado que se interponen en una relación actual cuya autenticidad queda enturbiada.
La neurosis en Gestalt
La terapia gestalt adoptó el punto de vista de la salud en lugar del criterio patológico. En este sentido, la neurosis supone un oscurecimiento de la conciencia, un deterioro del darse cuenta con distintos grados de perturbación.
Perls parte de un punto de vista que no es psicológico sino holístico y no sigue el pensamiento causal que explica el presente según los acontecimientos del pasado. Para él, la neurosis es una perturbación del ritmo contacto/retirada y un cúmulo de gestalts inconclusas. Ambas cosas confluyen en la autorregulación orgánica.
Para Perls, en el neurótico, su ritmo de contacto-retirada está descompuesto. No puede decidir por si mismo cuándo participar y cuándo retirarse, porque todos los asuntos inconclusos de su vida, todas las interrupciones de los procesos en transcurso, han perturbado su sentido de la orientación.
Perls describe también la neurosis a través de una de sus funciones, la habilidad de manipular: la neurosis es la sustitución del autoapoyo por apoyo ambiental (manipulación frente autoapoyo). El neurótico carece en gran medida de una de las cualidades esenciales que promueven la supervivencia: el autoapoyo.
La consecuencia de la manipulación es el juego de la autotortura. Se trata de una guerra interna entre aspectos de uno mismo. A estas partes Perls las llamó “perro de arriba” (topdog) y “perro de abajo“ (underdog). El perro de arriba se expresa en forma autoritaria, virtuosa, ejemplar, siempre tiene la razón, exige y amenaza. Tras él resuena lo social, la norma interiorizada, lo superyoico. El perro de abajo se muestra defensivo, adulador, víctima. Se justifica y pospone compromisos. Tras él resuena lo orgánico, el impulso emocional, la inclinación genuina. Cada uno intenta controlar al otro, y así se perpetúa la autotortura. Ninguno es mejor que el otro, puesto que como juego neurótico ambos se necesitan y por ambas partes se intenta mantener la contienda. La integración o cura sólo se puede lograr cuando cesa la mutua necesidad de control entre ambos. Solo entonces se escucharán el uno al otro.
Mecanismos de defensa
En gestalt la palabra resistencia o mecanismos de defensa se emplea en un sentido distinto del que lo hace el psicoanálisis donde designa una resistencia inconsciente al tratamiento y tiene una connotación negativa. En gestalt no toda defensa es necesariamente disfuncional: puede que se trate de un mecanismo de defensa o de urgencia especialmente bien adaptado a la situación. Sólo los mecanismos anacrónicos, rígidos o repetitivos dan a entender un funcionamiento patológico.
Las principales resistencias son cinco: CONFLUENCIA, INTROYECCIÓN, PROYECCIÓN, RETROFLEXIÓN Y DEFLEXIÓN. Funcionan como mecanismos de defensa, es decir como reflejos provisionales de seguridad, pero que a menudo resultan excesivos, inoportunos y anacrónicos, de manera que la armadura, considerada como una protección, ha acabado siendo un estorbo y más molesta que útil.
Introyección
Consiste en incorporar sin ningún filtro selectivo lo que recibimos del entorno. No llegamos a integrarlo sino que lo tragamos pasiva e indiscriminadamente. Pueden ser mandatos familiares, normas o máximas culturales, valores morales…
La tarea principal para deshacer la introyección consiste en establecer dentro del individuo un sentido de las elecciones que le son accesibles, y fortalecer su capacidad para diferenciar el “yo” del “tu“.El introyector está falto de una adecuada discriminación entre lo propio y lo ajeno. Por eso Perls habla de la “asimilación” como antídoto. La asimilación significa cuestionar, confrontar, masticar y digerir lo introyectado, que está gobernado por los “debería” morales de los otros.
Una forma creativa y paradójica de asimilar el introyecto es rescatar el aspecto saludable de la introyección. Y este aspecto es la Tradición. Reconocer la tradición, lo que nos viene dado, supone una economía de energía y significa aprovechar lo recibido (origen, programación, incluso patología familiar heredada).
Otro modo de reconversión creativa de los mecanismos es movilizarla energía entre opuestos. Mediante el trabajo de polaridades logramos amplificar la conciencia y desbloquear la fijación. En este caso sería introyección vs proyección.
Proyección
Es la cara inversa de la introyección. Es la tendencia a hacer responsables a los demás, al mundo, de lo que es propio, de modo que nos hace posible renunciar a aquellos aspectos de nuestra personalidad que encontramos difíciles, ofensivos y poco atractivos.
Es decir se proyectan sentimientos, intenciones o acciones de las que uno no se hace cargo. La proyección es una patología de la retirada, puesto que al proyectar algo propio fuera, además de desconectarse de sí, la persona evita el contacto real con los demás.
Lo que perciben en el otro es la realidad propia no reconocida. Dice Perls, el proyector hace a los otros lo que les acusa que le están haciendo a él.
El antídoto por excelencia de la proyección es reapropiarse de lo proyectado, es decir, ampliar la capacidad de darse cuenta de si mismo y del mundo.
El aspecto sano de este mecanismo es el conocimiento tanto de aquél sobre el que se proyecta, como del propio proyector si se detiene a reapropiarse de lo que proyecta. Las proyecciones serían pistas de conocimiento para ir a la búsqueda de lo propio, que no sabemos que es nuestro hasta no encontrarlo fuera.
Otro abordaje paradójico consiste en movilizar la energía entre opuestos, en este caso la relación polar entre introyección- proyección. El introyector traga sin masticar lo extraño a él incorporado del ambiente, mientras que el proyector vomita como extraño, como perteneciente al ambiente aquello que es propio. Jugar con estas polaridades es ya una pauta terapéutica. Así, discriminar entre los introyectos y aquellos otros valores propios, ayuda a reincorporar lo proyectado, pudiéndose reconocer más fácilmente como algo que le pertenece.
También se puede plantear un juego de movilización de energía ente proyección- retroflexión.
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lunes, 21 de octubre de 2013
lunes, 7 de octubre de 2013
Bioenergética y Gestalt una visión integradora, parte 2
Mecanismos de defensa y carácter:
Los tipos bioenergéticos.
Las defensas van apareciendo en el curso de la vida.
Se van estructurando en capas defensivas como círculos concéntricos.
La primera capa, empezando desde afuera, es la capa del ego, que contiene las defensas psíquicas: negación, proyección, reproche, desconfianza, racionalizaciones. Le sigue la capa muscular que es donde se encuentran las tensiones musculares crónicas que apoyan y justifican las defensas del ego y al mismo tiempo protegen al individuo contra la capa interior de sentimientos reprimidos que no se atreve a expresar. Después esta la capa emocional o de sentimientos, donde se incluyen las emociones reprimidas de ira, pánico o terror, desesperación, tristeza, dolor….y por último llegamos a la capa del corazón, de donde emana el sentimiento de amar y ser amado.
La terapia no puede limitarse a la primera capa. Aunque el individuo adquiera conciencia de sus tendencias a negar, proyectar, etc., este conocimiento rara vez afecta las tensiones musculares crónicas o libera los sentimientos reprimidos.
En Bioenergética, los distintos tipos de defensa se estudian bajo la estructura del carácter prevaleciente. El carácter se define como un modelo fijo de comportamiento, el modo típico en que un individuo lleva a cabo su lucha por el placer. Se estructura en el cuerpo bajo la forma de tensiones musculares crónicas y normalmente inconscientes, que bloquea o limitan los impulsos.
El carácter es también una actitud psíquica que se apoya en un sistema de negaciones, proyecciones y racionalizaciones y se adapta al ideal de un ego que afirma su valor. Ambas cosas, la actitud mental y la coraza muscular, constituyen el carácter o tipo bioenergético. Así, el carácter tiene dos aspectos: uno psicológico, y otro somático o muscular.
En Bioenergética, las diferentes estructuras de carácter o tipos de defensa se clasifican en cinco básicos:
Carácter esquizoide: usa su fuerza muscular para reprimir sus impulsos. Con todo, esa energía puede estallar si la represión es demasiado fuerte. La energía se vuelve hacia el centro del organismo. Muestra una personalidad dividida disociando el pensamiento con los sentimientos.
Lowen atribuye esto al rechazo y hostilidad de la madre al nacer el niño, de tal manera que éste siempre siente que se atenta contra su vida y bienestar. Esquizoide= la existencia frente a la necesidad.
Carácter oral: Tipo débil emocional y somáticamente. La energía fluye del centro a la periferia pero no es abundante y va más hacia la parte superior y la cabeza que hacia los genitales y piernas. La parte superior de su cuerpo es más fuerte que la inferior. Es un niño grande que anhela constantemente atención, ayuda y cariño de los demás. Se cansa fácilmente y carece de constancia y perseverancia para realizar lo que quiere, porque espera como niño que le venga de afuera lo que desea. Su respiración es superficial, su contacto con el mundo es tímido e inseguro.
Lowen atribuye esto a la privación de una madre cariñosa sea por ausencia prolongada, por muerte, o por tener demasiado trabajo ya sea en casa o afuera. Por ese abandono o descuido primario, el tipo oral no pide ni busca lo que necesita por temor a ser rechazado.
Oral= la necesidad frente a la independencia.
Carácter masoquista: Estas personas están completamente cargadas, pero mantienen esa carga en su lugar para sentir como si estallaran. Tienen la energía embotellada. Son sumisos hasta el punto de no producir sus sentimientos interiores de ira, hostilidad y superioridad. El masoquista ha aprendido a humillarse y sujetarse externamente doblando la espalda y metiendo el trasero como perro regañado, pero interiormente esta lleno de resentimiento y negatividad. Las tensiones somáticas se encuentran principalmente en la garganta y en el ano de tal manera que el masoquista habla con quejas continuas y defeca con esfuerzo.
Lowen atribuye su causa a los cuidados excesivos y a las restricciones exageradas de los padres, especialmente de una madre dominante que impone su voluntad a la fuerza, aplastando toda la resistencia de parte del niño, o haciéndose la víctima para obligar al niño a doblarse con sentimientos de culpa.
Masoquista= la cercanía frente a la libertad.
Carácter psicopático: Este tipo niega sus sentimientos. Hace hincapié en el control y la fuerza. Energéticamente hay un serio desplazamiento de la energía hacia la cabeza. Su mayor temor es que se aprovechen de él. Carece de seguridad interna por lo que se esfuerza constantemente por sujetar servilmente y dominar a otros a fin de tener la ilusión de fuerza. Por eso niega todo sentimiento y hace alarde de fuerza, incluso en la actividad sexual.
Lowen dice que de pequeño sintió violada su dignidad por la seducción solapada de uno de los padres. Al crecer, trata de desarrollar la parte superior de su cuerpo para sujetar y abusar de otros como lo hicieron con él.
Carácter Rígido: el tipo rígido tiene un cuerpo bien desarrollado y lleno de vitalidad, pero carece de libertad de entrega y de descarga. Su estructura semeja un tubo rígido cargado de energía especialmente en sus extremidades por lo que el rígido se muestra frecuentemente obstinado en su modo de pensar y compulsivo en su sexualidad y en toda su conducta, ahogando toda expresión de sentimientos y amor. Tiene miedo a entregarse.
La causa la pone Lowen en la frustración que tuvo cuando niño al expresar su amor a sus padres y no recibir respuesta ni reciprocidad. Rígido= la libertad frente al sometimiento.
La personalidad de un individuo se determina por su vitalidad o sea por la fuerza de sus impulsos y las barreras que ha levantado para controlarlos.
Los terapeutas bioenergéticos consideran al paciente como un individuo único que esta luchando por los placeres
Los tipos bioenergéticos.
Las defensas van apareciendo en el curso de la vida.
Se van estructurando en capas defensivas como círculos concéntricos.
La primera capa, empezando desde afuera, es la capa del ego, que contiene las defensas psíquicas: negación, proyección, reproche, desconfianza, racionalizaciones. Le sigue la capa muscular que es donde se encuentran las tensiones musculares crónicas que apoyan y justifican las defensas del ego y al mismo tiempo protegen al individuo contra la capa interior de sentimientos reprimidos que no se atreve a expresar. Después esta la capa emocional o de sentimientos, donde se incluyen las emociones reprimidas de ira, pánico o terror, desesperación, tristeza, dolor….y por último llegamos a la capa del corazón, de donde emana el sentimiento de amar y ser amado.
La terapia no puede limitarse a la primera capa. Aunque el individuo adquiera conciencia de sus tendencias a negar, proyectar, etc., este conocimiento rara vez afecta las tensiones musculares crónicas o libera los sentimientos reprimidos.
En Bioenergética, los distintos tipos de defensa se estudian bajo la estructura del carácter prevaleciente. El carácter se define como un modelo fijo de comportamiento, el modo típico en que un individuo lleva a cabo su lucha por el placer. Se estructura en el cuerpo bajo la forma de tensiones musculares crónicas y normalmente inconscientes, que bloquea o limitan los impulsos.
El carácter es también una actitud psíquica que se apoya en un sistema de negaciones, proyecciones y racionalizaciones y se adapta al ideal de un ego que afirma su valor. Ambas cosas, la actitud mental y la coraza muscular, constituyen el carácter o tipo bioenergético. Así, el carácter tiene dos aspectos: uno psicológico, y otro somático o muscular.
En Bioenergética, las diferentes estructuras de carácter o tipos de defensa se clasifican en cinco básicos:
Carácter esquizoide: usa su fuerza muscular para reprimir sus impulsos. Con todo, esa energía puede estallar si la represión es demasiado fuerte. La energía se vuelve hacia el centro del organismo. Muestra una personalidad dividida disociando el pensamiento con los sentimientos.
Lowen atribuye esto al rechazo y hostilidad de la madre al nacer el niño, de tal manera que éste siempre siente que se atenta contra su vida y bienestar. Esquizoide= la existencia frente a la necesidad.
Carácter oral: Tipo débil emocional y somáticamente. La energía fluye del centro a la periferia pero no es abundante y va más hacia la parte superior y la cabeza que hacia los genitales y piernas. La parte superior de su cuerpo es más fuerte que la inferior. Es un niño grande que anhela constantemente atención, ayuda y cariño de los demás. Se cansa fácilmente y carece de constancia y perseverancia para realizar lo que quiere, porque espera como niño que le venga de afuera lo que desea. Su respiración es superficial, su contacto con el mundo es tímido e inseguro.
Lowen atribuye esto a la privación de una madre cariñosa sea por ausencia prolongada, por muerte, o por tener demasiado trabajo ya sea en casa o afuera. Por ese abandono o descuido primario, el tipo oral no pide ni busca lo que necesita por temor a ser rechazado.
Oral= la necesidad frente a la independencia.
Carácter masoquista: Estas personas están completamente cargadas, pero mantienen esa carga en su lugar para sentir como si estallaran. Tienen la energía embotellada. Son sumisos hasta el punto de no producir sus sentimientos interiores de ira, hostilidad y superioridad. El masoquista ha aprendido a humillarse y sujetarse externamente doblando la espalda y metiendo el trasero como perro regañado, pero interiormente esta lleno de resentimiento y negatividad. Las tensiones somáticas se encuentran principalmente en la garganta y en el ano de tal manera que el masoquista habla con quejas continuas y defeca con esfuerzo.
Lowen atribuye su causa a los cuidados excesivos y a las restricciones exageradas de los padres, especialmente de una madre dominante que impone su voluntad a la fuerza, aplastando toda la resistencia de parte del niño, o haciéndose la víctima para obligar al niño a doblarse con sentimientos de culpa.
Masoquista= la cercanía frente a la libertad.
Carácter psicopático: Este tipo niega sus sentimientos. Hace hincapié en el control y la fuerza. Energéticamente hay un serio desplazamiento de la energía hacia la cabeza. Su mayor temor es que se aprovechen de él. Carece de seguridad interna por lo que se esfuerza constantemente por sujetar servilmente y dominar a otros a fin de tener la ilusión de fuerza. Por eso niega todo sentimiento y hace alarde de fuerza, incluso en la actividad sexual.
Lowen dice que de pequeño sintió violada su dignidad por la seducción solapada de uno de los padres. Al crecer, trata de desarrollar la parte superior de su cuerpo para sujetar y abusar de otros como lo hicieron con él.
Carácter Rígido: el tipo rígido tiene un cuerpo bien desarrollado y lleno de vitalidad, pero carece de libertad de entrega y de descarga. Su estructura semeja un tubo rígido cargado de energía especialmente en sus extremidades por lo que el rígido se muestra frecuentemente obstinado en su modo de pensar y compulsivo en su sexualidad y en toda su conducta, ahogando toda expresión de sentimientos y amor. Tiene miedo a entregarse.
La causa la pone Lowen en la frustración que tuvo cuando niño al expresar su amor a sus padres y no recibir respuesta ni reciprocidad. Rígido= la libertad frente al sometimiento.
La personalidad de un individuo se determina por su vitalidad o sea por la fuerza de sus impulsos y las barreras que ha levantado para controlarlos.
Los terapeutas bioenergéticos consideran al paciente como un individuo único que esta luchando por los placeres
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