Mostrando entradas con la etiqueta toma de tierra. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta toma de tierra. Mostrar todas las entradas

jueves, 3 de septiembre de 2015

Ejercicios de bioenergética, parte 2

Capítulo II

Tomando tierra


La sensación de contacto entre los pies y el suelo es conocida en bioenergética como toma de tierra. Esto denota un flujo de excitación a través de las piernas hasta los pies y el suelo. Entonces uno se haya conectado con el suelo, no “arriba en el aire” o “colgado”. Hay, por supuesto, diferentes grados de sentir el contacto con el suelo. La gente varía ampliamente a este respecto.
Tomar tierra es otro modo de decir que una persona tiene sus pies sobre el suelo, puede también extenderse a significar que una persona sabe donde se planta, y por lo tanto que sabe quién es. Tomando tierra, una persona tiene una “posición”, es decir, es “alguien”. En un sentido más amplio, la toma de tierra representa el contacto de un individuo con las realidades básicas de su existencia. El (o ella) está enraizado en la tierra, identificado con su cuerpo, consciente de su sexualidad, y orientado hacia el placer. Estas cualidades faltan en una persona que se encuentra “en el aire” o en su cabeza en vez de en sus pies.

La toma de tierra supone que la persona “descienda”, que baje su centro de gravedad, que se sienta más cerca de la tierra. El resultado inmediato es el de aumentar su sentido de la seguridad. Siente el suelo bajo sí, y sus pies descansando sobre él.
Cuando una persona se carga o excita mucho, tiende a ir hacia arriba, a volar o a huir. En esta condición, hay siempre un elemento de ansiedad o peligro, a saber, el peligro  de caer.
La dirección hacia abajo es el camino hacia el placer de la descarga. Es el camino hacia la satisfacción sexual. Las personas que tienen miedo de caer están bloqueadas en su capacidad de someterse plenamente a la descarga sexual, y no experimentan la plena satisfacción orgásmica. Abandonarse significa caer, pues inconscientemente nos estamos manteniendo en alto todo el tiempo. Tenemos miedo de caer, miedo de fallar, y por lo tanto miedo de abandonarnos y entregarnos a nuestros sentimientos.

En un sentido amplio, la toma de tierra pretende ayudar a una persona a volverse más plenamente identificada con su naturaleza animal, lo cual, por supuesto incluye su sexualidad. La parte inferior del cuerpo es mucho más de naturaleza animal en sus funciones (locomoción, defecación y sexualidad) que la parte superior (pensamiento, habla y manipulación del entorno). Pero es en nuestra naturaleza animal que residen las cualidades del ritmo y de la gracia. Cuando nos elevamos y alejamos de la mitad inferior del cuerpo, perdemos mucho de nuestro ritmo y gracia naturales.
Este desplazamiento hacia arriba puede ser invertido a través de los ejercicios bioenergéticos de toma de tierra. Conforme el centro de gravedad del cuerpo cae hacia la pelvis, con los pies sirviendo de soporte energético, podemos sentir nuestro ser centrado en el abdomen inferior. La importancia de esto es reconocida por la mayoría de los orientales. Los japoneses, por ejemplo, tienen una palabra, hara, que significa el vientre, así como una persona que se halla centrada en esta región. Si una persona se halla centrada en este punto, se dice que tiene hara, es decir, que está equilibrada tanto psicológica como físicamente. “Cuando un hombre posee un hara plenamente desarrollado, tiene la fuerza y la precisión de realizar acciones que de otro modo nunca podría conseguir, ni siquiera con la técnica más perfecta, la mayor atención o la más grande fuerza de voluntad. Sólo lo hecho con hara tiene éxito completo.”  Las disciplinas Zen del tiro con arco, el arreglo floral y la ceremonia del té, están destinadas a ayudar a la persona a conseguir el hara.

La mayoría de los occidentales están centrados en la parte superior del cuerpo, principalmente en la cabeza. Reconocemos la cabeza como el foco del ego, el centro del comportamiento deliberado. En contraste con esto, el centro inferior o pélvico, donde reside el hara, es el centro para la vida inconsciente o instintiva. Cuando comprendemos que no más del 10% de nuestros movimientos son dirigidos conscientemente, y que el 90% son inconscientes, la importancia de este centro se hace evidente.
Una analogía aclarará esto. Piense en un caballo y su jinete. El jinete, con su control consciente, funciona como el ego; el caballo proporciona el poder, y una patas seguras para conducir al jinete a donde quiera ir. Si el jinete se volviera inconsciente, el caballo le traería de vuelta al hogar sano y salvo. Pero si el caballo se viniese abajo, el jinete estaría virtualmente indefenso.

El vientre es literalmente el asiento de la vida. El cuerpo se asienta sobre el cesto de la pelvis. A través de la pelvis, tenemos contacto con los órganos sexuales y con las piernas. Es también en el vientre que el individuo es concebido, y es del vientre que emerge hacia abajo a la luz del día. La pérdida de contacto con este centro vital desequilibra a una persona y conduce a la ansiedad y la inseguridad.

Hay dos mandamientos que, si los cumples, te ayudarán a tomar tierra y permanecer así. El primero es el de mantener en todo momento tus rodillas ligeramente flexionadas. Bloquear las rodillas al alzarse convierte toda la parte inferior del cuerpo, desde las caderas hacia abajo, en una estructura rígida, que funciona entonces como un soporte mecánico. Eso nos impide fluir hacia la parte inferior del cuerpo e identificarnos con ella.
Las rodillas son los amortiguadores del cuerpo. Si se bloquean, la fuerza es atrapada en la parte inferior de la espalda, produciendo una condición de estrés . Se nos aconseja mantener siempre nuestras rodillas flexionadas mientras levantamos objetos pesados. No caemos en la cuenta de que las presiones psicológicas son el equivalente de los pesos físicos para el cuerpo. Si intentamos soportar estas presiones con rodillas bloqueadas, recibimos esa fuerza en nuestros lomos.

Ejercicio 2. Flexionando las rodillas

El segundo mandamiento es el dejar salir el vientre. A mucha gente le resulta difícil hacer esto al principio. Viola su imagen de la postura correcta y las buenas apariencias: “vientre adentro, pecho afuera, hombros arriba”. quizás esto sea adecuado para un soldado que debe funcionar como un autómata, pero es el epítome de la rigidez. Niega la autonomía, espontaneidad y sexualidad en una persona. El vientre chupado hacia adentro hace la respiración abdominal muy difícil, y nos fuerza a sobreinflar el pecho para obtener suficiente aire. El hinchamiento excesivo del pecho, de forma continuada, es uno de los factores responsables del enfisema.
Conteniendo tu vientre adentro y tus hombros arriba, estás utilizando mucha energía para combatir tu naturaleza animal básica. Y no lo conseguirás aunque te quedes exhausto. Supone trabajo asumir una actitud corporal que requiere esfuerzo, trabajo innecesario y perdido, que sólo sirve para crear una imagen.

Permitir que el vientre salga para afuera parece ofender especialmente a las mujeres. Su imagen de la belleza femenina es el conejito de Play boy, con su vientre fuertemente metido y sus pechos protuberantes. Se supone que esto es sexualmente excitante para los hombres. Quizá para algunos hombres, los que se sienten repelidos y temerosos de una mujer con vientre, a la que ven como una figura materna. Sin embargo, un vientre es la indicación de una mujer madura, mientra que la ausencia de vientre lo es de una adolescente. El atractivo sexual de una chica adolescente es para un chico adolescente.

El hecho es que el vientre metido hacia adentro elimina todos los sentimientos sexuales en la pelvis, esas adorables sensaciones de derretimiento que transforman el sexo de una mera ejecución y descarga en una expresión de amor. En los días victorianos las mujeres vestían corsés para contener su sexualidad. Aunque hemos rechazado el corsé físico, hemos adoptado un corsé psicológico que es todavía más efectivo porque no podemos quitárnoslo a voluntad.
También muchos hombres ponen objeciones a dejar que el vientre sobresalga. Tienen miedo de desarrollar una gran “barriga”, lo que hay que reconocer que no es atractivo. Pero cuando se observa a la gente con barriga se puede ver que tampoco entonces se deja que el vientre sobresalga. Se halla tensamente contraído, y los músculos de la pared abdominal se hallan tensos y espásticos. Con el tiempo, los tensos músculos abdominales tienden a colapsar, aumentando la barriga.

Las siguientes figuras muestran cómo se desarrolla la barriga. La figura 3 muestra la postura natural, vientre hacia afuera, de una persona adulta. En la figura 4 se ha desarrollado una barriga, como resultado de represar el flujo descendente de la excitación por medio de la tensión en la pared abdominal inferior. En la figura 5 la barriga se ha convertido en una panza, conforme los músculos abdominales superiores se debilitaban y estiraban bajo la presión de la barriga. Si la presa puede ser destruida, esto es, si la banda de tensión puede ser descargada, la barriga desaparecerá lentamente.    


Lo sorprendente es que la mayoría de la gente no pueda dejar que sus vientres salgan hacia afuera. Contenerlo se ha convertido en parte de su modo de ser, y no es algo que pueda ser fácilmente superado. Lo mismo sucede con las rodillas bloqueadas. Podemos mantenerlas ligeramente dobladas mientras somos conscientes de ellas, pero tienden a loquearse de nuevo cuando dejamos de pensar en ellas. Cuesta mucha práctica acabar con estos malos hábitos.









 

  • ¿Eres capaz de mantener un arco perfecto? ¿hacia donde va tu trasero? ¿hacia atrás o hacia adelante? En cualquiera de ambos casos has roto el arco, y tu energía y tu sentimiento no fluirán plenamente hacia los pies.


Repite el Ejercicio 1. El ejercicio básico vibratorio y de toma de tierra

Todos los ejercicios en los que una persona se arquea hacia atrás, son regularmente seguidos por otro en el que la persona se inclina hacia adelante. Esto no sólo alivia la tensión y aumenta la flexibilidad del cuerpo, sino que además promueve la descarga de la excitación acumulada en el ejercicio precedente. Las vibraciones en las piernas son una descarga de este tipo.

  • ¿Te percatas mejor de tus piernas y pies? ¿Los sientes más “ahí” a tu disposición?

La toma de tierra es la clave del trabajo bioenergético. Si estás bien conectado con la tierra, tu cuerpo estará equilibrado, enderezado y firme de un modo natural. Tu energía fluirá libremente. Puedes incluso advertir que tus ojos se vuelven más claros y que tu visión mejora.
La toma de tierra se halla estrechamente relacionada con la respiración. Cuanto más desciendas dentro de ti, más profunda será tu respiración. Es importante, sin embargo, que te percates de tu patrón respiratorio, y sepas en qué modo estás “conteniendo” la respiración libre y plena. Tal será el tema del siguiente capítulo.


viernes, 28 de agosto de 2015

Ejercicios de bioenergética, parte 1



Ejercicios de Bioenergética
Alexander y Leslie Lowen, ed. Sirio, 4a. edición,1998, Málaga


Parte 1

Los principios básicos de la
Bioenergética


Introducción: ¿Qué es la bioenergética?

La bioenergética es un modo de entender la personalidad humana en términos del cuerpo y sus procesos energéticos. Estos procesos, a saber, la producción de energía a través de la respiración y el metabolismo, y la descarga de energía en el movimiento, son las funciones básicas de la vida. La cantidad de energía de que dispongamos, y el modo en que utilicemos nuestra energía, determinarán cómo respondemos a las situaciones de la vida. Obviamente, podemos afrontarlas de un modo más efectivo si tenemos más energía, capaz de ser libremente traducida en movimiento y expresión.

La bioenergética es también una forma de terapia que combina el trabajo con el cuerpo y con la mente, para ayudar a la gente a resolver sus problemas emocionales, y a comprender mejor su potencial para el placer y el goza de vivir. Una tesis fundamental de la bioenergética es que cuerpo y mente son funcionalmente idénticos: es decir, lo que sucede en la mente refleja lo que está sucediendo en el cuerpo y viceversa. El modo en que uno piensa puede afectar al modo en que uno siente. Lo contrario es igualmente cierto.
A un nivel más profundo, es decir, al nivel inconsciente, tanto pensamiento como sentimiento están condicionados por factores energéticos. Por ejemplo, es casi imposible para una persona deprimida elevarse por encima de su depresión a base de tener pensamientos positivos. Esto se debe a que su nivel de energía esta bajo. Si su nivel de energía es elevado a través de una respiración profunda y la descarga de sentimientos, la persona sale del estado de depresión.

Los procesos energéticos del cuerpo están relacionados con el estado de viveza del cuerpo. Cuanto más vivo está uno, más energía tendrá y viceversa. La rigidez o la tensión crónicas disminuyen nuestra viveza y menguan nuestra energía. Es al nacer cuando un organismo se encuentra en su estado más vivo y más fluido; al morir, la rigidez es total, el rigor mortis. no podemos evitar la rigidez que viene con la edad. Lo que podemos evitar es la rigidez debida a tensiones musculares crónicas que resultan de conflictos emocionales no resueltos.

Todo estrés produce en el cuerpo un estado de tensión. Normalmente la tensión desaparece cuando el estrés es aliviado. Las tensiones crónicas, sin embargo, persisten, después de que el estrés provocador haya sido eliminado, bajo la forma de una actitud inconsciente del cuerpo o de un grupo de músculos. Dichas tensiones musculares crónicas perturban la salud emocional al disminuir la energía del individuo, restringiendo su motilidad (el juego y movimiento naturales y espontáneos de la musculatura), y limitando su autoexpresión. Resulta entonces necesario aliviar esta tensión crónica, si es que la persona ha de recuperar su plena viveza y su bienestar emocional.

El modus operandi de la bioenergética incluye tanto procedimientos manipulativas como ejercicios especiales. Los procedimientos manipulativos consisten en masaje, presión controlada, y toques suaves para relajar los músculos contraídos. Los ejercicios están destinados a ayudar a la persona a entrar en contacto con sus tensiones y liberarlas a través de un movimiento apropiado. Es importante saber que todo músculo contraído está bloqueando algún movimiento. Deseamos recalcar, de entrada, que estos ejercicios no son un substituto para ninguna terapia. No resolverán problemas emocionales profundos, los cuales requieren generalmente de un profesional competente. Muy a menudo la gente que no está siguiendo una terapia y que hace estos ejercicios, decide que necesita y quiere la ayuda de la terapia para solventar problemas que pueden haber salido a la conciencia durante el curso de los ejercicios. Pero tanto si estás haciendo terapia como si no, la ejecución regular de estos ejercicios te ayudarán a aumentar significativamente tu viveza y tu capacidad para el placer.

Estos ejercicios pueden ayudarte a obtener mayor dominio de ti mismo. Harán esto (1) aumentando el estado vibratorio de tu cuerpo, (2) asentándote en tus piernas y en tu cuerpo, (3)volviendo más profunda tu respiración, (4) agudizando tu percepción de ti mismo, y (5) ampliando tu auto expresividad. Pueden asimismo mejorar tu figura, aumentar tus sentimientos sexuales, y promover la confianza en ti mismo. Sin embargo, son ejercicios, no talentos, y en gran parte dependerá de lo que pongas en ellos. Si los haces mecánicamente, sacarás poco de ellos. Si los haces compulsivamente, su valor disminuirá. Si los haces de un modo competitivo, no habrás probado nada. en cambio, si los haces con interés por tu cuerpo y para su cuidado, sus beneficios te asombrarán.


Capítulo 1

Vibración y Motilidad 


La bioenergética es el camino vibrante hacia la salud, y el camino hacia la salud vibrante. Por “salud vibrante” queremos significar no meramente la ausencia de enfermedad, sino la condición de estar plenamente vivos. Vibrantemente vivos quizá sea un término más adecuado, pues la vibración es la clave de la viveza.
Un cuerpo saludable se halla en un estado constante de vibración, esté despierto o dormido. Esta motilidad inherente a un cuerpo vivo, que es la base de la actividad espontánea, resulta de un estado de excitación interna que está continuamente haciendo erupción en la superficie en movimiento. Cuando la excitación crece, hay más movimiento; cuando decae, el cuerpo deviene más tranquilo.

Conforme el estado vibratorio del cuerpo aumenta de manera coordinada, se desarrollan ondas pulsantes, que se extienden a lo largo del cuerpo. Estamos familiarizados con estas ondas en el latido del corazón, que pulsa a través de las arterias, y en el movimiento peristáltico de los intestinos , que es una onda pulsante. En la relajación plena, ondas respiratorias pasan a través del cuerpo con cada inspiración y expiración. En estados de emoción fuerte, ondas de sentimiento corren por el cuerpo. Similares ondas pulsatorias tienen lugar en el clímax del acto sexual. Usualmente, sin embargo, no nos permitimos a nosotros mismos relajarnos plenamente, respirar profundamente, o sentir intensamente.

La carencia de vibración es una indicación de que la corriente de excitación o carga se halla ausente, o grandemente reducida. Podemos hacer una imagen más clara de esto si consideramos lo que le sucede a un coche cuando se enciende. Conforme arranca, entra en una fuerte vibración, que luego se acomoda a un persistente zumbido. Este zumbido continuará mientras el motor esté en marcha. Si el motor se parase mientras el coche se mueve, inmediatamente sentiríamos la ausencia de zumbido.
La calidad de la vibración de un coche o en el cuerpo de una persona, nos dice en qué estado de forma se encuentra. Cuando las vibraciones del coche son groseras, pensamos que algo falla. En el cuerpo, las vibraciones groseras son un síntoma de que la excitación no fluye libremente. Cuando las tensiones son descargadas o el músculo se relaja, las vibraciones se vuelven más finas, apenas perceptibles sobre la superficie, pero experimentadas como un delicioso ronroneo. Sin embargo, mejor es estremecerse que no temblar en absoluto. También habrá condiciones en las que el cuerpo se estremecerá por causa de una carga intensa. Por ejemplo, nos estremecemos de ira o temblamos de miedo, o nos convulsionamos con sollozos y pulsamos con amor; pero independientemente de la emoción, estamos plenamente vivos en tales estados.

En el curso del trabajo bioenergético, el cuerpo de una persona es llevado a un estado de vibración a través de los ejercicios especiales descritos en este manual. El objetivo es el de mantener las vibraciones en marcha con un fino y persistente zumbido, conforme la excitación se acumula o el estrés crece. En efecto, aumentamos la tolerancia del cuerpo a la excitación y el placer. Para realizar esto, el ego ha de anclarse en el cuerpo de un modo seguro, identificado con él, y sin temor de marchar con las respuestas involuntarias del cuerpo. El resultado final es una persona cuyos movimientos y comportamiento tienen un elevado grado de espontaneidad, y que sin embargo son coordinados y efectivos: la calidad de la gracia natural.

Durante este proceso se produce un correspondiente cambio en el pensamiento y actitudes de la persona. Cuando las vibraciones pasan plenamente a través del cuerpo, una persona se siente conectada e integrada, toda de una sola pieza. El sentimiento de unidad e integridad conduce a una sinceridad natural en pensamiento y acción. Si una persona desarrolla la gracia corporal, desarrolla la actitud psicológica correspondiente de ser graciosos. Tales personas no sólo están vibrantemente vivas, sino que están radiantemente vivas.

En la terapia bioenergética, una persona es ayudada a entrar en contacto consigo misma a través de su cuerpo. Utilizando los ejercicios descritos en este manual, la persona comienza a sentir cómo inhibe o bloquea el flujo de la excitación en su cuerpo; cómo ha limitado su respiración, restringido sus movimientos y reducido su autoexpresión. La parte analítica de la terapia le ayuda a entender el por qué de estas inhibiciones y bloqueos mayormente inconscientes, en términos de sus experiencias infantiles. Se le ayuda y alienta a aceptar y expresar los sentimientos suprimidos, bajo las condiciones controladas de la situación terapéutica.

La meta de la terapia es un cuerpo vital, capaz de experimentar plenamente los placeres y dolores, los gozos y penas de la vida. Cuanto más vivaces estemos, mejor toleraremos una elevada excitación en nuestras vidas diarias y en el sexo. El análisis de los conflictos reprimidos, la descarga de los sentimientos limitados, y la disolución de las tensiones y bloqueos musculares crónicos, tienen como fin aumentar la capacidad de una persona para el placer. El placer de estar plenamente vivo se asienta en el estado vibratorio del cuerpo. Se siente como torrentes de sensaciones en el cuerpo, que reflejan el flujo de excitación. Es la dulce y fundente sensación del deseo sexual, el relámpago de la intuición, el anhelo de proximidad y contacto, y las punzadas de la excitación.

La actividad vibratoria no está bajo el control del ego o de la voluntad; es involuntaria. Un cuerpo vivo pulsa y vibra. Naturalmente, conforme envejecemos nuestros cuerpos se vuelven cada vez más estáticos, hasta que alcanzan la quietud absoluta de la muerte. Pero la pérdida prematura de motilidad es patológica. Esto sucede, por ejemplo, cuando nos deprimimos. La depresión es una mengua patológica del funcionamiento vital del cuerpo, una disminución de la motilidad, el sentimiento y la capacidad de respuesta.

En un adulto sano ambas clases de movimiento, el involuntario y el voluntario, están finamente coordinados para producir un comportamiento que es a la vez grácil y efectivo. De este modo es como todos quisiéramos ser. Pero la verdadera gracia no puede ser aprendida. Sólo podemos conseguir la gracia aumentando la motilidad del cuerpo, y fundiéndola con nuestra conciencia de nosotros mismos para rendir un elevado grado de control propio. La marca distintiva de la persona grácil y graciosa es su dominio de sí misma.

Uno de los ejercicios más fundamentales de la bioenergética es también el más sencillo y simple. Lo utilizamos para comenzar las vibraciones en las piernas, y ayudar a la persona a sentirlas. Es también nuestro ejercicio básico de “toma de tierra”. hacerlo sin ningún precalentamiento puede o no dar vibraciones como resultado.


Ejercicio 1. Ejercicio básico vibratorio y de toma de tierra


































viernes, 29 de agosto de 2014

La entrega al cuerpo y el regreso a los sentimientos, parte 7

El enraizamiento

El trabajo debe comenzar con una actitud vibratoria de las piernas. Tarde o temprano esto se extenderá hacia arriba, hasta incluir a la pelvis. A continuación, es importante desarrollar el sentimiento de estar tomando tierra., esto da un sentimiento de independencia y madurez que hace de su expresión sexual una actividad responsable de su ser total. La respiración del individuo ha de ser abierta y profunda en el vientre, de modo que los movimientos pélvicos estén coordinados con las ondas respiratorias.

No basta con saber que uno tiene los pies en el suelo. Lo que se requiere es el proceso energético en el que la onda de excitación descienda por el cuerpo hasta las piernas y los pies.
La toma de tierra, de modo que la persona sienta sus pies sólidamente sobre el suelo, es un requisito previo para descargar las tensiones en cadera y pelvis.
La pelvis no se moverá de un modo natural, esto es, libre y espontáneamente, salvo que quede suspendida entre la cabeza y los pies. Este es el principio del arco.
Este principio se aplica al movimiento de la pelvis. Si los pies se hallan plenamente en contacto con el suelo, sólo es necesario empujar la pelvis hacia atrás, para crear la carga que la moverá espontáneamente hacia delante.
La energía para la carga es producida por los procesos metabólicos del cuerpo, en conexión con la respiración. Por consiguiente, cualquier tensión en el cuerpo que restrinja la respiración o impida la toma de tierra, limita la motilidad pélvica.
Las tensiones pélvicas se desarrollan para limitar la sensación sexual, por lo que no podremos liberar la pelvis si estamos inhibidos acerca de la sensación sexual.

La calidad de las sensaciones sexuales dependen de la cantidad de energía o excitación,  del grado de armonía y de lo conectado que el individuo esté el individuo con la tierra.
Los individuos desarraigados corren el riesgo de que las sensaciones fuertes los sobrecarguen y abrumen.
Cuando decimos que un individuo está enraizado, o que tiene los pies en la tierra, significa que sabe quien es y donde esta parado.
Nos sentimos enraizados cuando la onda de excitación llega al suelo, invierte su dirección y fluye hacia arriba, como si la tierra nos empujara para erguirnos.
La  calidad del enraizamiento de un individuo determina su sensación interna de seguridad.
No hay que tener miedo a los dolores del crecimiento, en especial cuando el objetivo es dejar que la vida fluya libremente por el cuerpo.
Es aconsejable hacer un viaje retrospectivo en el tiempo hasta nuestros primeros años. Es un viaje penoso, pues despierta recuerdos atemorizantes y evoca sentimientos dolorosos; pero al levantar la represión y anular la supresión del sentimiento, poco a poco cobrará vida plena el cuerpo que Dios creó.

Amigarse con la sombra

El infierno es el inconsciente reprimido; el submundo donde están enterrados los terrores del pasado: la desesperanza, el tormento, las manías.
El infierno solo existe en las tinieblas de la noche. Los sentimientos supuestamente vergonzantes, peligrosos e inaceptables, son reacciones naturales frente a situaciones anormales.
El inconsciente es la parte del cuerpo que uno no siente. Dichas zonas representan conflictos emocionales reprimidos.
Vivir en las honduras del propio ser puede ser penoso y aterrador al principio, pero también gratificante y gozoso si tenemos el coraje de atravesar el infierno que nos lleva al paraíso. “El paraíso se encuentra en el centro del infierno”.

Fuimos inocentes y libres y conocimos la alegría, hasta que nuestro espíritu fue quebrantado cuando se nos hizo avergonzar y sentir culpa por nuestros impulsos naturales.
Para hallar al niño sepultado, debemos entrar en esas zonas obscuras de nuestro ser, en las tinieblas de lo inconsciente. Debemos hacer frente a los temores y peligros que implica ese descenso.
Un viaje al submundo, donde yacen  enterrados nuestros más grandes temores, como el miedo a la demencia y a la muerte. Si uno tiene el coraje de enfrentar esos temores,  ingresará a un nuevo mundo de luz donde se han esfumado las nubes del pasado.
Todo lo que nosotros no queremos admitir en nuestro ser, conforma nuestra sombra.
La parte rechazada,(la sombra), por ley natural busca expresarse a través  del síntoma.
El camino del hombre es integrar aspectos de la sombra a la conciencia, y ser uno.
La única solución es amigarnos con la sombra
Quien cumpla con su destino, gozará de paz interior y plenitud.
La sanación nace desde dentro, es un despertar, un renacimiento interior.
Sanación es la toma de conciencia de que nuestro espíritu es, fue, y será siempre sano.

La salud emocional consiste en la capacidad para aceptar la realidad, no para huir de ella.

La única manera de lograr una liberación significativa que influya en el comportamiento es que la persona enfrente su temor y descubra que no guarda relación con su vida actual.

La civilización actual nos impide experimentar la alegría de entregarnos al cuerpo; pero si no podemos confiar en nuestros sentimientos, perdemos contacto con la vida interior del cuerpo, la única capaz de darle riqueza y sentido a la vida.

En esta cultura es imposible ir más despacio o calmarse. La hiperactividad se nutre de la misma frustración que impulsa al niño hiperactivo; es decir, de la incapacidad de permanecer en contacto con el núcleo profundo e interno del propio ser, el alma o espíritu.

La nuestra es una cultura dirigida hacia afuera, puesto que tratamos de encontrar el sentido de la vida en la sensación, y no en el sentimiento.; en el hacer, y no en el ser; en poseer cosa y no en el propio “self”. Es una locura, y nos vuelve locos, porque nos cercena de nuestras raíces, que se hallan en la naturaleza, el suelo que nos sostiene, la realidad.

viernes, 11 de octubre de 2013

Bioenergética y Gestalt una visión integradora, parte 4

Los ejercicios bioenergéticos (continuación)

Los ejercicios no resuelven esos temas que necesariamente han de ser tratados en terapia. Pero son esenciales complementos.

No solo es suficiente con liberar a una persona de las ansiedades sexuales que pueda tener en su mente. Es también necesario liberar a su cuerpo de la tensión y restaurar la movilidad de su pelvis.
Para ser efectivo, debe comenzarse con alguna actividad vibratoria de las piernas. Tarde o temprano esto se extenderá hacia arriba hasta incluir la pelvis.

 A continuación es importante desarrollar el sentimiento de estar tomando tierra puesto que la sexualidad adulta se halla relacionada con le sentido de independencia y plantarse sobre los propios pies. La toma de tierra da a una persona el sentimiento de independencia y madurez que hace de su expresión sexual una actividad responsable de su ser total.

Finalmente la respiración de un individuo ha de ser abierta y profunda en el vientre de modo que los movimientos pélvicos estén coordinados con las ondas respiratorias. Igualmente es sumamente importante no poner rígido el trasero. Estas tensiones representan el temor de abandonarse.

El ejercicio general recomendado por Ramírez para mantener las piernas y los chakras del tórax con energía y buen tono es trotar durante 20 o 30 minutos.

Otros ejercicios van encaminados al desbloqueo emocional.
Si una persona está bloqueada en su capacidad de expresar sentimientos traerá muerte a su cuerpo y reducirá su vitalidad. Los ejercicios proporcionan a la gente una oportunidad para practicar la expresión del sentimiento de un modo organizado y para familiarizarse con ella.

Pero igual que se le anima a expresar sus sentimientos también se la anima a obtener un control, consciente sobre su expresión. El propósito de este control no es el inhibir o limitar el sentimiento sino el de hacer su expresión efectiva, y apropiada. Por ejemplo un estallido histérico puede ser considerado como una expresión de sentimiento pero es a menudo un derroche de energía y relativamente poco efectivo. No es realmente una forma de autoexpresión pues la erupción se produce contra la intención consciente de la persona.

 Lowen  proporciona medios de expresión en el marco terapéutico. Anima al paciente a que llore y a que diga cosas que tenían que decirse pero no se decían. No basta con decir al terapeuta lo que se debería haber dicho...´ Lowen hace que la persona lo diga y lo sienta.

La expresión y liberación de las emociones negativas no se hace casualmente, sino sistemáticamente dentro del contexto de la estructura de carácter predominante en el paciente. Se utilizan ejercicios como golpear una cama con las manos o con una raqueta mientras se gritan cosas que tenían que decirse para expresar y desvigorizar el enfado; también puede retorcerse una toalla...

Movilizar toda la potencia de voz es uno de los caminos más efectivos para evocar sentimientos. Muchos pacientes han suprimido sus lloros y gritos al descubrir que esta situación provocaba a menudo una reacción hostil en sus padres. Incluso bajo el estres de un fuerte dolor son capaces de frenarse antes de llorar con lo cual el dolor queda estructurado dentro del cuerpo como tensión muscular.

Un grito produce una reacción vibratoria intensa que libera temporalmente al cuerpo de parte de su rigidez. Para ayudarle a los pacientes se suele aplicar una presión sobre los músculos escalenos anteriores del cuello. La espasticidad de estos músculos inhibe el llanto y el grito.

miércoles, 9 de octubre de 2013

Bioenergética y Gestalt una visión integradora, parte 3


Tratamiento

Es labor del terapeuta saber cuales son las carencias y patologías que tiene la persona que le viene a pedir ayuda y le impiden actuar adecuadamente y alcanzar el placer de la vida. Este es el fin del diagnóstico.
El diagnóstico en bioenergética tiene un matiz de transitoriedad, de provisionalidad. Partimos de hipótesis, que facilitan la labor de ayuda, no de encasillamientos.
El diagnóstico además, tiene que facilitar el paso al autodiagnóstico. El paso de lo que dicen de mí, a lo que yo digo de mí, es capital. Se trata de que el paciente tome conciencia y experimente ese descubrimiento, ya que la curación depende significativamente de las actitudes y vivencias hacia uno mismo.

Según Lowen, la meta de la Bioenergética es ayudar a la gente a recuperar su naturaleza primaria, que es el estado de ser libre, el estado de ser agradecido y la cualidad de ser hermoso. La libertad, la gracia y la belleza son los atributos naturales de todo organismo animal.

La libertad, es la ausencia de límites interiores para el flujo de sentimientos, la gracia, es la expresión de ese flujo en movimiento, mientras la belleza es una manifestación de la armonía interior que engendra ese flujo.

En el tratamiento terapéutico, el cuerpo es la clave de todo. Del descubrir que se tiene cuerpo, se debe pasar a ser cuerpo, a vivir el cuerpo habitado de sensaciones, emociones y necesidades.

El proceso terapéutico es un trabajo de cooperación mutua entre el paciente y el terapeuta, que no se limita a la hora de la consulta. La labor del terapeuta consiste en ayudar al paciente a independizarse. Por tanto, puede darle tareas de respiración y ejercicios bioenergéticos para que haga en casa y pueda tomar conciencia de sus problemas, su origen y su posible solución sin necesidad de explicaciones teóricas.

Técnicas Bioenergéticas.

Aquí no sólo se habla tanto, sino se trabaja con el cuerpo mediante el contacto físico, la respiración, el movimiento expresivo y la postura.
El objetivo de todas las técnicas es elevar el nivel de energía y liberar los bloqueos del cuerpo. Pueden enumerarse: la respiración, los ejercicios bioenergéticos, el masaje y la meditación.

La Respiración: el primer paso en la ayuda terapéutica es aumentar la capacidad respiratoria del paciente.
Aunque se observa inmediatamente, y se experimenta enseguida el resultado de la respiración más profunda y plena, los ejercicios respiratorios no son suficientes para reducir las tensiones y restaurar los patrones respiratorios naturales. Hay que comprender esos patrones y saber por qué se ven trastornados y hay que aprender a descargar las tensiones que impiden el patrón respiratorio natural.

Los ejercicios bioenergéticos

Como psicoterapia corporal, la bioenergética se ha dado a conocer como un trabajo fuerte con el cuerpo, en el que el terapeuta provoca a sus pacientes para que surjan las emociones reprimidas por medio de las tensiones musculares. Para esto trabaja sobre los músculos contraídos, prescribe posiciones estresantes y movimientos expresivos al tiempo que exhorta a sus pacientes a que se abandone a las emociones que emerjan. Para todo ello se ayuda de los ejercicios bioenergéticos.

Difieren de otros ejercicios gimnásticos y atléticos por su base teórica y su finalidad. Los ejercicios bioenergéticos tienen como propósito diagnosticar los problemas psicológicos que originaron las tensiones que dificultan el flujo natural de la energía, y su objetivo es resolver los problemas que produjeron las tensiones a fin de que el paciente pueda gozar plenamente la vida. Los ejercicios de gimnasia pueden dar más fuerza y energía al cuerpo, pero no se pueden llamar bioenergéticos porque no guardan relación alguna con los problemas psicológicos que limitan la energía vital.

La simple práctica de los ejercicios bioenergéticos no es suficiente para reducir los patrones de tensiones y bloqueos musculares y resolver los problemas que produjeron las tensiones. Hay que comprender esos patrones y hay que aprender a descargar adecuadamente las tensiones. Esto se realiza por una doble vía. Por un lado la práctica de los ejercicios y por otro el análisis concienzudo de todos los factores que han contribuido al problema.

Uno de los ejercicios básicos es el de enraizamiento o de toma de tierra. Es un ejercicio básico porque es indispensable para que cualquier carga y descarga de la energía baje al suelo y no produzca síntomas neuróticos o psicóticos por la acumulación de energía en otras partes. La toma de tierra es la clave del trabajo bioenergético. Tomar tierra es un modo de decir que la persona tiene sus pies sobre el suelo. Puede también extenderse a significar que una persona sabe dónde se planta y por lo tanto sabe quién es. Tomando tierra una persona tiene una posición es decir, es alguien.

La toma de tierra supone que la persona descienda, que baje su centro de gravedad, que se sienta más cerca de la tierra. El resultado es el de aumentar su sentido de la seguridad. Conforme el centro de gravedad del cuerpo cae hacia la pelvis, con los pies sirviendo de soporte energético, podemos sentir nuestro ser centrado en el abdomen inferior, en el vientre. Cuando la persona está centrada en este punto, se dice que tiene hara, es decir, está equilibrada tanto psicológica como físicamente.

El vientre es literalmente el asiento de la vida. El cuerpo se asienta sobre el cesto de la pelvis. A través de la pelvis tenemos contacto con los órganos sexuales y con las piernas. La pérdida de contacto con este centro vital desequilibra a una persona y conduce a la ansiedad e inseguridad.

Para lograr el enraizamiento se recomienda mantener en todo momento las rodillas flexionadas. Bloquear las rodillas al estar de pie, convierte toda la parte inferior del cuerpo desde las caderas hacia abajo en una estructura rígida, que funciona entonces como un soporte mecánico o como un medio mecánico de locomoción. Esto nos impide fluir hacia la parte inferior del cuerpo e identificarnos con ella.
Para la bioenergética, las presiones psicológicas son el equivalente de los pesos físicos para el cuerpo. Si intentamos soportar estas presiones con rodillas bloqueadas, recibimos y cargamos esa fuerza en nuestra espalda.

Otra de las recomendaciones a la hora de trabajar el enraizamiento es dejar salir el vientre. El vientre adentro niega la autonomía, espontaneidad y sexualidad en una persona. Además hace la respiración abdominal muy difícil. El vientre metido hacia adentro elimina todos los sentimientos sexuales en la pelvis. Debajo existe una gran rigidez. Lo mismo que la barriga grande.

La calidad de la vibración en el cuerpo nos indica en qué estado está. Las vibraciones groseras son un síntoma de que la excitación o carga no fluye libremente. Las vibraciones demasiado groseras denotan que la corriente de excitación está fluyendo a través de músculos que son espásticos o que se hallan en un estado de tensión crónica. Cuando las tensiones son descargadas o el músculo se relaja, las vibraciones se vuelven más finas, apenas perceptibles sobre la superficie pero experimentadas como un ronroneo.

Una de las razones por las que el vientre es contenido adentro es para controlar y limitar el sentimiento sexual. Esta contención restringe también seriamente la respiración y reduce el sentido de toma de tierra. Si buscamos estar vibrantemente vivos, la pelvis debe ser liberada y el flujo de sentimiento sexual abierto.

Los ejercicios bioenergéticos de vibración, enraizamiento y de soltar la zona de la cadera permiten ponerse en contacto con la naturaleza sexual. Los recuerdos sexuales reprimidos de tiempos de la infancia pueden ser recuperados y las sutiles relaciones sexuales existentes entre padres e hijos desveladas.

Los ejercicios no resuelven esos temas que necesariamente han de ser tratados en terapia. Pero son esenciales complementos.