viernes, 19 de mayo de 2017

Cuenta Contigo, parte 3

3
Cuatro estados: líquido, sólido,
fluido o gaseoso y el modo ON

Locura es hacer siempre lo mismo
y esperar resultados diferentes.

Albert Einstein

Los estados de la materia son sólido, líquido y gaseoso. Las personas somos materia pero también tenemos otros estados. Unos son los relacionados con las emociones: apático, alegre, frustrado, triste, irascible. Otros estados de las personas son los relacionados con la actitud, y pueden concretarse en tres: pasivo, acomodado y proactivo. Luego está el “modo ON”, que cuando se alcanza, sirve para salir del letargo.
Cuando tienes una idea brillante, se conecta tu modo ON, que te motiva. Y si estás en un partido y te sientes fuerte, ágil y muy concentrado, se activa tu modo ON para disputar cada balón. El modo ON es el nivel óptimo de activación que permite a una persona estar en su mejor momento para llevar a cabo la acción que le conduce a la meta.
Si quieres ser feliz, además de definir el trabajo del primer capítulo, necesitas encontrar el estado en el que serás capaz de actuar.

Uno de los estados que anhelamos todas las personas es el de la felicidad. Pero no una felicidad entendida como vivir en un mundo rosa e irreal. Sino como un estado general de paz, de equilibrio, en el que puedas ser tú mismo y sentirte a gusto con la vida. La felicidad no debería ser un momento puntual y pasajero. Ni siquiera el resultado de la ausencia de problemas. Lo ideal es sentirnos felices a pesar de los obstáculos.

El estado que necesitas para generar cambios que te permitan ser feliz se encuentra lejos de la apatía. Permanecer acomodado puede servirte en ocasiones. No debemos rechazar la zona confortable para vivir en ella algunos periodos. Pero hay otros momentos en los que necesitamos estar activos, descubrir, ser creativos, trabajar bajo presión, tomar decisiones y solucionar problemas.

Para ser feliz necesitas ratos en los que decidas no cambiar nada, y otros que requieren proactividad, cambio, poner de tu parte, pensar, fantasear e involucrarte. Lo llamaremos “Estar en ON”. Despertamos los sentidos y nuestra actitud se prepara para actuar.

Te presento a seis enemigos del modo ON: la pereza, la falta de voluntad, la inseguridad, la falta de planificación, la baja autoestima o la procrastinación.
Te propongo algunas soluciones:

Contra la PEREZA. Ante la flojedad, la acción. Deja de utilizar expresiones como “Qué pereza me da…”. Elige un adjetivo que se identifique con tu situación en modo ON, por ejemplo: “Soy capaz”. Y actúa como lo que eres.
Deja de pensar en lo a gusto que te encuentras y piensa que cuando te actives, estarás mejor.  

Contra la FALTA DE VOLUNTAD. La fuerza de voluntad consiste en hacer un sacrificio a corto plazo para obtener una satisfacción a largo plazo. Pero queremos que todo suceda de inmediato; nos cuesta aplazar y autocontrolados.
Te servirá de ayuda visualizar el objetivo final. Ten recuerdos visuales de lo que deseas ser. Puedes hacer un collage con todos los pasos que vas dando.

Contra la INSEGURIDAD. Quizá tengas dudas sobre tus capacidades. Es normal. Ante los cambios, todos tenemos esa inseguridad. Puedes interpretarlo como algo positivo. Te permitirá estar más centrado y alerta. El miedo a fallar hará que controles cada paso. El exceso de seguridad nos lleva, muchas veces, a ser demasiado confiados y nos impide involucrarnos.

Contra la FALTA DE PLANIFICACIÓN. Las personas desorganizadas viven en un caos continuo. Se agobian cuando no logran sus objetivos, y su nivel de estrés y ansiedad son mayores que el que tienen las personas ordenadas.
Llevar una agenda, cumplir con tus metas, no ponerse objetivos irreales, trabajar la concentración y desatender estímulos que restan atención, y poner tiempo a las actividades, pueden ser soluciones que te ayuden a gestionar mejor tu falta de planificación.

Contra la BAJA AUTOESTIMA. ¿No te ves preparado, no crees que vales lo suficiente como para conseguir el cambio?. Que te falte seguridad es comprensible, pero que no te valores y te limites no lo es. Piensa en tus valores, en las veces que te has sobrepuesto, en historias de superación de otras personas. ¿Por qué razón tú no vas a poder conseguirlo?

Contra la PROCRASTINACIÓN. No dejes para mañana lo que podrías hacer hoy. Normalmente la procrastinación se acompaña de excusas del estilo: “Es difícil”; “No tengo ahora tiempo”, “Me falta información”…
La ansiedad que te genera la tarea cada vez que la postergas va en aumento. Mañana se te hará más cuesta arriba. Te propongo cerrar o apagar todo lo que te distraiga: teléfono, televisión, internet; y poner una hora de inicio. Crea un ambiente relajante a tu alrededor, y empieza a hacer lo que tenías pendiente. Haz algo por poco que sea, de tal manera que mañana hayas avanzado y te sientas bien contigo mismo. (43)

Amigos del modo ON son: la flexibilidad, la tolerancia contigo mismo, aprender de los errores en lugar de culpabilizarte, la capacidad de esfuerzo y la perseverancia. Y cuando logres un cambio, piensa en qué compañeros de viaje te asistieron.

Y cuando todo falle, apela a la responsabilidad. Siempre podrás recordar cuáles son tus valores.
¿Cómo activarte para encontrar tu modo adecuado de activación? Tu puedes lograrlo trabajando tu cuerpo y tus emociones. Hay metas que requieren calma y serenidad, y otras que necesitan un combustible muy potente. Me refiero a tener garra, estrés positivo, fuerza y energía.
Estas son algunas de las acciones que suelen activar a muchas personas:

  • Escuchar música que nos ponga las pilas, que me transmita buena energía.
  • Ponerme un video motivador.
  • Ver películas de historias de superación personal.
  • Ponerme un video de un partido en el que di todo, ver mis goles o una carrera en la que arranqué atrás y fui ganando puestos.
  • Ver como baten récords deportivos.
  • Pensar en el himno de mi país y verme con la medalla de oro.
  • Recordar un éxito profesional y cómo me felicitaron.
  • Traer a la memoria hechos deportivos.
  • Escuchar el discurso de un líder que me remueva las emociones.
  • Ponerme de pie, tensar mis músculos y dar alguna palmada vigorosa. Sentirme fuerte.
  • Hablarme en términos positivos y motivadores: “Venga, venga”.
  • Hablar con alguien que haya conseguido lo que yo mismo deseo hacer.

Si buscas un estado de tranquilidad para entrar en tu modo ON, aquí tienes otros ejemplos:

  • Crear un ambiente laboral que relaje: ordenar, tener luz, poner flores…
  • Realizar el ritual del té o del café.
  • Tener una pizarra en la que anotar disparates, en la que no se me escapen las ideas.
  • Leer.
  • Escribir.
  • Practicar alguna técnica de relajación, antes de tener un momento que pueda generarme tensión.
  • Escuchar buena música.
  • Tener tiempo para hacer lo que necesito.
  • Respirar, cerrar los ojos cinco minutos y desconectar.

Otro obstáculo que bloquea tu estado “emprendedor” puede ser tu pasado. Cuando has intentado algo y no te ha salido bien. No nos gusta fracasar, así que nos cerramos a la oportunidad de intentarlo de nuevo. Si es tu caso, haz el siguiente ejercicio como si no tuvieras memoria, como si no tuvieras un pasado. Lo que buscamos es que malos recuerdos no condicionen tu futuro.


Momento libreta…
Piensa en tu meta. Anota al margen el estado y la actitud que te facilitará alcanzarlo, y elabora una serie de acciones que te ayuden a conseguirlo. Luego emprende tu proyecto, actúa. Puedes guiarte por estos ejemplos:

Ejemplo 1. Atleta olímpico

Mi meta es competir este año en el mundial.
Necesito estar activado durante la temporada, con fuerza para cumplir los exigentes entrenamientos.
¿Qué cambia mi estado?  Verme en otras competiciones me motiva. Entrenar con música. Imaginar mi emoción cuando cruce la meta.


Ejemplo 2. Delegado de laboratorio farmacéutico

Mi meta es salir a correr por las mañanas.
Necesito fuerza de voluntad y que no me dé pereza cuando suene el despertador.
¿Qué cambia mi estado? Poner la música de la película Rocky mientras me lavo los dientes. Imaginarme llegando a casa agotado y satisfecho.
 
El ejercicio consiste en seguir estos consejos para gestionar tu anterior fracaso:

  1. Haz borrón y cuenta nueva. Anota tu fracaso en una hoja y rómpela.
  2. Acepta tu error: “¡Si, me equivoco, I love fracasar!”.
  3. Dejar de interpretar. Un error no dice nada de ti. Solo dice que lo intentaste. Lo que habla de ti en forma positiva es actuar de nuevo.
  4. Dejar de adivinar. No te anticipes a un nuevo fracaso. Limítate a actuar. ¡Eso ya es mucho!
  5. Piensa más en lo que esperas de ti, que en lo que te hizo fracasar anteriormente.
  6. No tengas expectativas negativas. Déjate llevar. Quejarte por lo desgraciado que eres no es construir… es victimizarse.      

Los cambios necesitan movimiento, y éste, energía. La energía la pones tú. Y si no la tienes, la buscas. Está más que demostrado que somos capaces de generar estados emocionales con una rapidez sorprendente. Un comentario gracioso te saca del llanto. Sentirte en peligro te lleva a correr cuando estabas cansado, o un simple elogio permite que creas en ti cuando estabas dudando. Somos capaces de lo que queramos. Pero tienes que responsabilizarte de tu modo ON.


miércoles, 10 de mayo de 2017

Cuenta Contigo, parte 2



2
Tus Top Ten

Es amiga mía. Me une a mí misma. Junta las partes que 
son y me las devuelve en el orden que corresponde.
Es bueno, ¿sabes?, tener una mujer que sea amiga de tu mente.

Toni Morrison

En esta cita voy a introducir un pequeño cambio: “Es bueno… tener una mujer o una lista que sea amiga de tu mente“.
Las listas y el hecho de enumerar nos ayudan a poner orden y nos dan información sobre las prioridades.
Siempre animo a mis pacientes y deportistas a escribir listas. Tiene varias ventajas:


  • Reducen el nivel de estrés. Al tener tus cosas escritas pierdes el miedo al olvido. Se trata de delegar una tarea y desahogar nuestra memoria.
  • Fomenta la creatividad. Las listas van acompañadas de anotaciones, dibujos, signos de exclamación, subrayados. Nos alegran la vista.
  • Producen sensaciones de bienestar. Cada vez que tachas algo, significa que lo has logrado. Y eso nos reconforta y nos hace sentir responsables.
  • Ponen orden y nos facilitan la gestión del tiempo.
  • Fomentan la capacidad de síntesis. En la lista escoges las palabras clave que se asocian con las grandes ideas. Es como hacer un esquema para estudiar.
  • Se asocian con momentos de relax. Cuando decides anotar, lo identificas con un momento de orden.

¡Escribe tus listas a mano! Escribir a mano facilita una serie de tareas: mejora la ortografía, requiere concentración, facilita la memorización y mejora la habilidad lectora. El cerebro trabaja de forma más compleja cuando escribe que cuando teclea. Deja que tu cerebro se esfuerce, es positivo para ti. No dejemos que la escritura manual se atrofie y con ello nuestro cerebro. (31)

Los listados son ideales para seguir practicando nuestra escritura manual. Para escribir una lista que sea útil, sigue estos consejos:

  1. No escribas varias listas, es mejor recoger todo en una. Puedes poner en distintos colores lo profesional y lo personal, para distinguir ambos.
  2. No te sobrevalores. No somos superhombres. Escribe lo que seas capaz de hacer. Apunta al margen de cada tarea cuanto tiempo crees que puede llevarte.
  3. Busca un orden para tus listas: por horarios, por prioridades o por lo que tu decidas.
  4. Pon un asterisco al margen de lo que, sí o sí, tiene que estar hecho en el día.
  5. Destaca las palabras clave. 
  6. Hazlas divertidas y atractivas: Mezcla mayúsculas con minúsculas, colores, signos de exclamación. Una lista que apetezca leerla.
  7. Escríbela con tiempo.
  8. Escribe al lado de la tarea los datos que te faciliten cumplir el objetivo: números de teléfono, personas de contacto o una palabra clave.
  9. Una vez escrita, hazle una foto con el móvil y guárdala por si acaso se perdiera.
  10. Empieza la lista con algo que comporte una dificultad media, luego sigue con lo que implique dificultad máxima y deja para el último momento del día lo más sencillo o lo más placentero.
En este capítulo vamos a rastrear emociones. Vamos a dedicar tiempo a los Top Ten que nos hagan felices. Las personas nos sentimos bien cuando experimentamos emociones como la alegría, la seguridad, la comprensión y otras. Se liberan endorfinas, adrenalina, dopamina y serotonina, y nos sentimos estupendamente.
La ciencia ha demostrado que sentimos esos impulsos de felicidad también con los recuerdos. Mirar un álbum de fotos, recordar episodios de juventud o escuchar una vieja canción puede llevarnos a experimentar emociones positivas y que el cerebro se active de la misma manera. ¿Cuáles fueron nuestros éxitos? ¿Qué personas hacen que nos sintamos bien? ¿Qué cosas o situaciones nos relajan? ¿Cuáles son nuestros mejores momentos en pareja? y ¿Qué cosas pendientes tenemos?

Top Ten de mis éxitos
   
         Momento libreta… 
Recuerda cuáles fueron los diez éxitos que mejor te han hecho sentir. Esta tarea tiene la finalidad de trabajar tu confianza, tu seguridad, que rememores que eres muy válido y que has conseguido cosas importantes.

Fíjate en algunos ejemplos de lo que, para distintas personas, figura en la lista Top Ten de sus éxitos:

1. Sacar la licencia para conducir. Pensé que era nefasta para conducir y al final aprobé todo. A mis cuarenta años, mis hijos se sintieron orgullosos de mí.

2. Conseguir la mínima marca para un Mundial.

3. Me siento orgulloso del equipo de trabajo que tuve en una empresa. Había complicidad, nos entendíamos muy bien. Ser jefe en esas circunstancias fue muy gratificante.

Top Ten de las personas que me hacen sentir bien, 
las que me transmiten energía positiva.

Hay personas que nos llenan, nos enriquecen, y cuya compañía es revitalizante. En momentos difíciles, cuando tienes un problema, es bueno recordar qué efecto producen en ti esas personas y en qué te pueden ayudar.

                                                               Momento libreta…
Fíjate en varios ejemplos de cómo algunas personas valoran en su Top Ten a quienes les hacen sentirse bien:

  1. Mario. Hable de lo que hable con él, nunca me siento juzgado. Escucha, se pone en mi lugar y me da ánimos. Me encanta su empatía.
  2. Mi entrenador. Tiene en cuenta mi opinión y confía en mí. Apoya en los momentos difíciles y cuando no entiendo algo, me lo explica de diferentes formas.
  3. Mi compañero de habitación en las concentraciones. Me río mucho con él. Yo suelo agobiarme y él se ríe todo el tiempo. Tanto que se me olvida el partido del día siguiente.


Top Ten de lo que me relaja

Vivimos con prisa, con ansiedad, con exigencias, con perfeccionismo y con errores. Estamos expuestos continuamente al estrés, y no es del todo negativo. El estrés nos permite reaccionar. Por eso es necesario conocernos bien y saber qué actividades producen en nosotros emociones contrarias, que nos equilibran y nos relajan.

                                                                Momento libreta…
Fíjate en varios ejemplos de actividades relajantes que distintas personas incluyen en su Top Ten:

  1. Cocinar sin prisa. Me encanta dedicarme a inventar platos en la cocina los domingos, cuando no estoy presionada. Me tomo mi tiempo, pongo música, me sirvo una copa de vino y disfruto de cada paso.
  2. Reír a carcajadas. En una cena de amigos, viendo una comedia o escuchando chistes… Reír me relaja
  3. Leer un libro al solecito en un parque. Y llevarme un termo con café. Y dejar que pase el tiempo.

Top Ten de los momentos románticos vividos en pareja

Muchas parejas se marchitan porque dedican más tiempo a lo que les separa que a lo que nos une. Si ponemos el foco de atención en vivir la rutina de la casa y o hacemos nada por avivar la llama de la pasión, cada vez estaremos más marchitos. Recordar los momentos románticos es una forma de llevar la atención a lo que se ha disfrutado, y así, sentir, emocionarte y apasionarte otra vez. Y quién sabe… incluso repetir. (37)


                                                               Momento libreta…
Fíjate en varios ejemplos de los Top Ten románticos de otras personas:

  1. Una cena, al poco de conocernos, en un pueblecito con encanto. Me acuerdo de su sonrisa y de la mía. El tiempo pasaba en cámara lenta.
  2. Ir cogidos de la mano. Me gusta sentir su complicidad. Me gusta pensar que seremos  ese tipo de pareja que seguirá yendo de la mano toda la vida.
  3. El regalo sorpresa cuando viajamos a ver una final a Madrid. No paraba de pensar cuánto nos queríamos los dos.

Top Ten de tus cosas pendientes

Fantasear con el futuro también puede llenarnos de ilusión y motivación. Esta es una lista de tus sueños por cumplir. No te agobies con los plazos. Solo a algunas actividades podrás ponerles fecha. Pero no dejes nunca de soñar.

                                                          Momento libreta…
Fíjate en varios ejemplos de cosas pendientes que otras personas incluyen en su Top Ten:

  1. Apuntarme a Pilates.
  2. Un viaje romántico a Croacia y pasear por sus puertos.
  3. Cuidar mis desayunos antes de los entrenamientos, necesito levantarme con más tiempo. 

Cada día experimentamos y vivimos cosas nuevas. Tener una historia de tus mejores recuerdos es la mejor manera de tener presente el pasado.
Enseña a tus hijos, a tus jugadores o a tus empleados la ventaja de tener presentes los mejores momentos, las mejores personas o los recursos de los que disponemos. Además de ayudarnos a ordenar nuestra vida, afianzan la autoestima y generan emociones positivas. (38)



martes, 2 de mayo de 2017

Cuenta Contigo, parte 1

CUENTA CONTIGO
No busques fuera
las soluciones que están en ti
(resumen del libro)
Patricia Ramírez Loeffler, Ed. Penguin Random House, Barcelona, 2016

Introducción:

Estar preparado es importante, saber esperar lo es aún más, 
pero aprovechar el momento adecuado es la clave de la vida.

  Arthur Schnitzler 

En esta frase se encuentra resumida la trama principal de Cuenta contigo. Y sobre todo, en saber que aprovechar el momento adecuado depende de nosotros. Este libro es un canto a la responsabilidad y al control interno. ¿En qué medida el éxito depende de nosotros? ¿Son los demás los que nos boicotean, nos estresan e impiden nuestro progreso? ¿No seremos nosotros los que no ponemos todo de nuestra parte, e invertimos el tiempo y la energía en buscar excusas que nos limitan?

La cultura de “lo merezco todo invirtiendo lo mínimo” impide que muchas personas alcancen sus sueños y, con ello, la felicidad. Pasan el tiempo soñando, pero apenas se esfuerzan, ni luchan por lo que desean.
En Cuenta contigo vamos a trabajar desde el interior para que puedas alcanzar tus propósitos. Pero ¿qué hay en tu interior? Más de lo que imaginas: capacidad de aprendizaje, posibilidad de cambio, fuerza de voluntad, talento, pasiones y emociones; en definitiva, un potencial que puedes poner en práctica para sentirte mejor, experiencias positivas que ayudarán a que te sientas seguro y veas en ti alguien con posibilidades de avanzar, en vez de una persona limitada. También es cierto que dentro de nosotros hay miedos, historias de fracaso, etiquetas y juicios de valor que nos impiden avanzar. A lo largo del libro veremos que tendremos que aprender a lidiar con ello, analizarlo y vencerlo para que, en lugar de restar, nos ayude a seguir sumando.

En Cuenta contigo vas a encontrar el empujón que precisas para no depender de los ánimos de los demás. Deja de esperar el rescate y ponte a nadar.
Pedir ayuda es vital para nuestra sobrevivencia. Es una conducta inteligente que permite colaborar, cooperar, y que entre todos consigamos objetivos que no somos capaces de lograr por nosotros mismos. Pero si pedimos ayuda sin explorar si podemos resolver el problema con nuestros propios recursos, nunca llegaremos a saber dónde están nuestros límites, ni a salir de la zona confortable, ni a trabajar la creatividad para buscar soluciones nuevas. No se trata solo de estudiar y memorizar. Se trata de aprender a aprender.
No pretendo con este libro que seas autosuficiente y autónomo para todo, pero si que aprendas a responsabilizarte de tus objetivos, emociones y pensamientos; en definitiva, de las cosas que te ocurren en la vida. Solo así podrás solucionarlas. Los demás no son los responsables de que tú seas infeliz. Aprende a estar pendiente de ti y de lo que tú controlas para poder trabajar en ti mismo. (13)

Cuenta contigo tampoco es una llamada al egoísmo. Significa solo dejar de pedir ayuda para buscarla en ti. Y si después de una búsqueda a conciencia no la encuentras, cuenta con otros, pero date tiempo para aprender, actuar, reproducir y coger el hábito.

¿En qué momento perdimos el espíritu aventurero? ¿Te acuerdas de que, cuando eras pequeño, una de tus frases favoritas era “yo solo”. Las personas tenemos esa necesidad de explorar y de aprender… hasta que llegan los machacones del error y las prisas, y los obsesivos de la perfección, que nos hacen sentir desgraciados cuando nos equivocamos. Y poco a poco nos van mutilando la iniciativa y los deseos de descubrir y ocuparnos de nuestras cosas. Terminamos interiorizando que es mejor que otros se ocupen. Y cuando te das cuenta, en tu vida prevalece el perfeccionismo, las prisas y el hacer lo correcto y lo que se espera de ti. Aunque tuviste que pagar un precio muy alto: entregaste tu creatividad y tu iniciativa, y perdiste la oportunidad de divertirte descubriendo.

Hoy en día no puedes salir de casa a jugar a la calle porque te manchas, te caes, te rompes algo, te raptan… Nuestro hijos están asimilando el “manual del perfecto inútil” con tanta sobreprotección. No se trata de que sean temerarios, pero dejemos que den rienda suelta a su espíritu aventurero y que tomen la iniciativa para que crezcan con la experiencia de que pueden contar con ellos mismos.

La palabra clave de Cuenta contigo es: responsabilidad. Que para mi no tiene nada que ver con seriedad, ni con el autoritarismo, ni con ser un aburrido y un rancio en el trabajo. Eres responsable cuando cumples con tu palabra, cuando te ocupas de tus obligaciones sin tener a nadie encima, cuando decides tomar las riendas de tu vida. Si eres capaz de conseguir todo esto con diversión, humor y pasión, ¡qué más le podemos pedir a la vida!

En este libro encontrarás veinte capítulos con la siguiente estructura: una introducción al tema, una invitación a tu reflexión personal y mis consejos prácticos, para que puedas poner en marcha tus cambios.
¿Recuerdas cuántas veces has conseguido solucionar tu solito un problema? Coge una libreta bonita y especial. Será la libreta Cuenta contigo. Y empieza con el primer ejercicio.

Momento libreta…
Escribe en forma breve cinco éxitos logrados por ti. Cuando describas el primero, anota después lo que te ayudó a conseguirlo. ¿Fue tu constancia, tus conocimientos, tu experiencia, tu habilidad, tu deseo de solucionarlo….?

Ya estás contando contigo. Estás buscando dentro de ti herramientas que te han servido en ocasiones anteriores. Las olvidamos porque no les damos importancia. A mis pacientes y a los deportistas les pido siempre que lleven una hoja con los recursos que van aprendiendo. Aquí tienes un ejemplo:


Mis recursos personales

Relajación  muscular                Para manejar la ansiedad.

Escribir mis éxitos logrados Me da seguridad y conocimiento de mis recursos.

Visualización                        Anticiparme a una jugada, a una reunión y dejar en mi memoria lo que quiero                                                que ocurra y cómo quiero que ocurra. Me da seguridad y me motiva.

Mientras vas leyendo y trabajando con el libro, ve haciendo también tu lista de recursos personales. Así sabrás ante situaciones de duda, que herramienta utilizar. También serás consciente de lo que has aprendido.
Mi experiencia me dice que desde el día que decidí contar conmigo, me sentí libre. No te pierdas esa experiencia, no tiene precio. (17)


1
¿Eres lo que deseas ser?  



Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, 
siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento.

                                                                                   Viktor Frankl


Hay personas que se sienten como la parte perdedora de una relación rota, como alguien marginado o que inexplicablemente ha sido despedido de su trabajo, como el jugador desolado que ha bajado de categoría. Se hallan invadidas por la inseguridad, y se mueven sin rumbo ni objetivos.
Hay otro grupo de personas que están desmotivadas. No terminan de encontrar lo que les apasiona. Alumnos que no saben que estudiar, deportistas que no saben si seguir insistiendo, directivos angustiados, amas de casa que ni aman la casa ni saben dónde empezar a trabajar.
Hay personas aburridas. De su vida, de su pareja, de no recibir lo mismo que entregan. Personas que llevan tiempo malviviendo la vida que no desean tener.

Hay un grupo todavía más triste, los que si saben lo que quieren pero son incapaces de actuar. Quiero adelgazar, quiero dejar de fumar, quiero aprender a controlarme, quiero, quiero, quiero… pero no hago nada.
Y para rematar, está el grupo que quiere que las circunstancias y y su entorno cambien o que los demás hagan cosas por ellos para ser felices: quiero menos tráfico, quiero que mi pareja sea más romántica. Y cuando todo el mundo haga lo que yo quiero, tampoco seré feliz, porque entonces querré más.
Si te has visto reflejado en alguno de los grupos, te animo a reírte de ti mismo. Es la mejor medicina. Y que identificarte sirva para poner remedio. Es el momento de poder elegir aquello en lo que te quieres convertir.
Estar a gusto con uno mismo te permite cambiar con tranquilidad, sin prisas.

¿Por qué deberías convertirte en quien deseas ser? Es fácil, por honestidad contigo mismo. Vivir una vida que no te gusta, no es vivir.
Convertirte en lo que deseas ser forma parte de un largo camino. Así que necesitamos llenar una maleta. Puedes empezar por meter a la responsabilidad. Eres tú el único que puede responsabilizarse de tu cambio.
Acuérdate también de convocar a la paciencia. Las prisas no llevan a ninguna parte. Todo cambio necesita tiempo. ¡Y cuidado con las expectativas! Si te excedes, te sentirás frustrado, y si te quedas corto, quizás no te motives lo suficiente. Además, necesitamos contar con las variables más potentes de la psicología positiva: optimismo, esperanza, perseverancia, ilusión y coraje
Empecemos por definir qué quiero ser.

                                        Momento libreta…                   
Finaliza diez veces la frase que empieza con “Quiero ser…”. Los ejemplos que ofrezco a continuación pertenecen a personas distintas:


  1. Quiero ser más creativo.
  2. Quiero ser una persona más paciente
  3. Quiero ser un deportista con más confianza.
  4. Quiero ser un poco más lector.
  5. Quiero ser alguien con más carácter para que no me engulla mi jefe ni                mis compañeros.        
  6. Quiero ser puntual.
  7. Quiero ser alguien sin ansiedad, y disfrutar la vida con sosiego
  8. Quiero ser alguien que piense más en mí. Siento que mis hijos y mi     pareja no valoran todo aquello a lo que renuncio por ellos.
  9. Quiero ser más atrevido para poder cumplir mis sueños. Los miedos me bloquean.
  10. Quiero ser más ordenado.  

Si sigues viviendo una vida que no deseas, estarás participando en tu propio deterioro. Una persona insatisfecha puede sufrir ansiedad y tristeza, y afectar así su sistema inmunológico.
Querer ser feliz y esforzarte en el cambio, además de aportarte felicidad, te aportará salud. Antes de planificar tu cambio, tienes que conocer el valor de tus expectativas. Si piensas que tienes limitaciones, tu progreso también será limitado. El avance no es posible cuando no te crees capaz de conseguirlo.
Las expectativas que ponemos ante una determinada situación son capaces de sugestionarnos de tal manera que inhiben o potencian funciones biológicas. Imagina lo que seremos capaces de sentir y hacer cuando las expectativas estén puestas en el potencial psicológico: la actitud y las emociones. (23

                                                            Momento libreta… 
Antes de seguir trabajando en lo que deseas ser, contesta con tranquilidad estas preguntas. Ya que las expectativas van a influir en tu cambio…

  • ¿Qué espero de mí?
  • ¿Qué creo que soy capaz de conseguir?
  • ¿Alguna vez he tenido éxito en un cambio? 

A la hora de cambiar, también influyen tus ideas limitantes. Los límites pueden venir de ti, de una pareja posesiva, de la mala organización del tiempo; en definitiva, de todo lo que veas como un freno.

    Momento libreta… 
1. Elige un cambio de tu lista, la del primer ejercicio de este capítulo.
2. Elige lo que ganas con tu cambio, ¿adónde te lleva?
3. Define, por favor, qué límites encuentras a la hora de realizar cada uno de 
    tus cambios.
4. Escribe, a continuación, soluciones para derribar tus límites.
5. Y divide tu primer cambio en objetivos más pequeños, en pasos que           
     puedas planificar y que puedas empezar a dar.

A partir de hoy, no hagas responsable a nadie, ni de lo que consigas ni de lo que dejes por el camino.
La verdadera responsabilidad e implicación pasan por desear lograr algo e involucrarte tú. No significa que tengas que rechazar la ayuda y la cordialidad de quienes te ofrezcan su cooperación, pero no cuentes con ello y mucho menos lo exijas. Lo que te llega es un regalo y acéptalo como tal, con todo el
agradecimiento que se merece aquello que no esperas.

       Momento libreta….
Observa dos ejemplos de cómo completaría este último “Momento libreta” un deportista y una dependienta, y luego redacta el tuyo.

Ejemplo 1: Deportista de alto rendimiento

1. El cambio que elijo: tener más seguridad.
2. Cuando lo consiga seré capaz de competir con todo mi talento.
    Podré alcanzar mejores marcas, sentirme orgulloso de mi trabajo y cumplir 
     con mis sueños.
3. Lo que me limita es no saber cómo llevar a cabo mi propósito, no se pensar
    en forma positiva, ante el error me vengo abajo y caigo en un círculo 
    vicioso.
4. Mis soluciones:

a) Cambiar mis creencias ante el error. Tengo que aceptar que me equivoco y
    que eso forma parte de mi evolución.
b) Aprender a hablar en positivo. Utilizar frases como: “He entrenado bien”
c) Fijarme más en mis sensaciones positivas cuando entreno. Estoy muy 
    pendiente de las molestias y de los signos del cansancio, y con ello me 
    vengo abajo.
d) Escribir cada día mis progresos y aquello de lo que me siento orgulloso, así
    estaré más pendiente de lo que hago bien y no tanto de lo que no consigo.

5. A partir de mañana, escribiré cada día una frase que focalice mi atención 
    En una fortaleza, o en sensaciones positivas. Y al volver de la práctica
    anotaré en un diario todo lo que he conseguido.

Ejemplo 2: Dependienta

1. El cambio que elijo: ser más amable con los clientes. A veces estoy de mal
    humor.
2. Conseguiré retener clientes para que vuelvan a mi panadería.
3. Me limita mi mal humor. Toda mi vida he sido así, pero no me gusto.
4. Mis soluciones:
a) Sonreír. Voy a poner un cartel que pueda ver constantemente y que diga:
    “Sonría, por favor”
b) Esforzarme en utilizar expresiones amables: “Gracias por la visita”; “Espero 
    que disfrute el pan”; “Me alegro de volver a verle”, etc.
5. Hoy mismo empiezo con la sonrisa y con la expresión: “Que tenga un buen 
    día”. Creo que conseguir esto ya es un logro para mí.

Tu lista puede ser de diez “cosas que quieres ser”, de tres o de quince. Que no te bloquee todo aquello en lo que te quieres convertir.
Si tienes claros tus pasos, no los postergues más. Te equivocas pensando que no es el momento, que no eres capaz, que se te olvidará y otras excusas más. Da pequeños pasos para conseguir grandes metas. Elige la fecha para empezar a andar. Poner límites nos prepara y conciencia para el momento. Necesitas convertirte en tu propio motor.(27)

¿Cuánto tiempo necesitas para que tu cambio se convierta en algo inherente a ti, en un hábito? Hay distintas investigaciones que hablan de 21 días, 66 días y hasta más de doscientos días. No importa, no tenemos prisa. Lo único que necesitas es tener intención de hacerlo.
Para que se produzca el cambio, recuerda: tener el deseo, programarlo, actuar y repetirlo. La repetición favorece el aprendizaje.

Para convertir algo en automático, se necesita un periodo de entrenamiento. Tienes que educar a tus pensamientos y emociones. Repítelo, actúa, repítelo, actúa… y acuérdate de reforzarte. Recuerda lo que dijo Aristóteles: “Somos lo que repetidamente hacemos. De esta forma, la excelencia no es un hecho aislado, sino un hábito”.













lunes, 17 de abril de 2017

El Gozo, parte 40 (final)


RUTINA DIARIA DE EJERCICIOS


Acostumbrarse a tener una rutina diaria de ejercicios, especialmente por la mañana, ayudará a comenzar el día con más sentido de sí mismo y con una mayor energía. Es importante hacer estos ejercicios de manera consciente, no mecánicamente; la idea es cuidar el cuerpo y sentirlo con afecto.

El ejercicio básico de enraizamiento. Se realiza en posición de pie, con las rodillas ligeramente flexionadas, los pies paralelos y separados unos veinticinco cm, de tal forma que el peso del cuerpo se equilibre entre los talones y la zona del metatarso (las almohadillas de los dedos dejos pies), el resto del cuerpo ha de estar derecho, con los brazos colgando, abandonados a los lados. Se debe realizar esta postura con los pies descalzos y durante un par de minutos. La boca ha de mantenerse ligeramente abierta, de modo que la respiración se desarrolle fácil y plenamente. El vientre tiene que estar flojo para que la respiración llegue bien baja al suelo pélvico. La espalda debe estar derecha, pero no rígida. Las nalgas y la pelvis tienen que colgar sueltas y libres. Luego, se ha de poner el peso hacia adelante, sin elevar los talones, de modo que el peso descanse sobre los dedos de los pies y los metatarsos. Lentamente, se doblarán y enderezarán las rodillas, seis veces aproximadamente, y durante este tiempo se respirará con facilidad.

Si aparecen temblores o vibraciones involuntarias en las piernas o en el cuerpo, éstas son la expresión del fluir de sensaciones por el cuerpo. Cuando la postura se hace dolorosa o se percibe que las piernas no aguantan más, la persona tiene que realizar un ejercicio de contrapostura para descansar y contrarrestar la tensión.

Ésta es la postura de enraizamiento con la cabeza para abajo; consiste en tener los pies separados a unos veinticinco cm con los dedos ligeramente vueltos hacia adentro, con las rodillas levemente flexionadas. Se inclina a continuación el cuerpo hacia adelante hasta tocar el suelo con la punta de los dedos de ambas manos, luego se deja colgar la cabeza. Manteniendo la punta de los dedos en el suelo, se enderezan gradualmente las rodillas; pero no se deben estirar totalmente sino hasta que aparezca una vibración en las piernas. La boca debe estar abierta para que la respiración se desarrolle fácilmente. Todo el peso del cuerpo ha de descansar sobre los pies; las puntas de los dedos sólo sirven como punto de contacto. El cuerpo tiene que estar equilibrado entre los talones y la zona del metatarso. Esta postura, incluso más que la anterior, tiende a producir cierta vibración en las piernas y debe mantenerse durante uno o dos minutos pero nunca si resulta muy dolorosa o excesivamente agotadora. Luego, la persona ha de permitir que el peso del cuerpo vaya hacia adelante y que los talones puedan quedar ligeramente elevados. Se observará que con estos dos ejercicios se hace más honda la respiración y se incrementa la vibración en las manos y los pies. La elevación se realizará muy lentamente, vértebra por vértebra, mientras se sigue respirando profundamente y lo último que se levantará es la cabeza.



El ejercicio básico para aumentar la sensación en las piernas y, por lo tanto, el sentimiento de seguridad se llama el arco. Este ejercicio consiste  en tener los pies bien separados a la altura de los hombros, unos veinticinco centímetros, y ligeramente doblados hacia adentro. Las rodillas  estarán levemente flexionadas y el cuerpo ligeramente arqueado. Se colocan los puños en la base de la espalda, a la altura de los riñones, con la cara y la mirada hacia el frente. Se empuja levemente con los puños hacia adelante y el peso del cuerpo sobre dedos de los pies. Otra forma de hacer el arco consiste en poner las manos cruzadas sobre la cabeza, doblarlas y extenderlas hacia arriba  formando el arco, siempre con la mirada y la cabeza hacia el frente.
Para realizar la contrapostura de este ejercicio se continuará con las piernas flexionadas y bien enraizadas, luego se dejará caer el tronco hacia adelante hasta que los dedos de las manos toquen el suelo.

Es aconsejable para las personas que puedan realizar alguno de los ejercicios de expresión como el de golpear la cama o un colchón grueso con una raqueta o con los puños. Este trabajo expresivo le servirá para aflojar la tensión de la parte baja de la espalda. El ejercicio de pataleo se realiza sobre la cama o el colchón y conlleva implícitamente la idea de protesta aun si se hace sin esa intención. Para realizarlo se extienden ambas piernas manteniéndolas sueltas, con las rodillas extendidas, pero no rígidas. Se patalea a continuación hacia arriba y hacia abajo permitiendo que se abran bien las piernas hasta la altura de las ingles.

Una pierna ascenderá mientras la otra baja y golpea el colchón. Los tobillos deben estar sueltos y el golpe debe aterrizar sobre los talones y la pantorrilla. El pataleo ha de ser fácil al principio, luego se irá incrementando gradualmente la fuerza e intensidad de los movimientos con el ritmo más rápido posible. La cabeza ha de estar muy floja y si se quiere se puede agregar la palabra “no” o “¿por qué?”. Mientras se patea se emite un sonido en un tono agudo y sostenido. El Dr. Lowen sugiere realizar diariamente doscientas patadas a un ritmo suelto y libre para obtener mayor libertad en la parte inferior del cuerpo. No es necesario agregar para esta rutina específica ni sonidos ni gritos.




Descargar la ira es de gran ayuda para no dañar a personas inocentes, para no descargarla sobre los hijos o sobre la pareja. Uno de los más aconsejables ejercicios en bioenergética consiste en golpear sobre una cama o un colchón con los puños o con una raqueta de tenis. Esto proporciona una sensación de poder y ayuda a superar un sentido de impotencia. Se deben elevar la raqueta o los puños por encima de la cabeza para dar golpes repetidos con la superficie plana de la raqueta contra cama. Los codos han de elevarse al máximo y deben echarse hacia atrás de la nuca lo más que se pueda. Se agregarán, si es necesario, las expresiones que se deseen mientras se golpea y se pueden expresar palabras y frases tales como “no”, “te odio", “maldito", etcétera.

martes, 14 de marzo de 2017

El Gozo, parte 39

Capítulo 12 (continuación)

El gozo es la experiencia de esa encantadora espontaneidad característica del comportamiento de los niños, que conservan intacta la inocencia y no han perdido la libertad. Como vimos, los niños pierden la inocencia y la libertad más bien temprano bajo la presión de las crueles realidades de la vida familiar moderna.
La supervivencia, y no el gozo, se transforma en el tema central de sus vidas. Para sobrevivir se necesita sofisticación, engaño, manipulación y un estado de alerta constante basado en el temor.

Sin embargo, la supervivencia implica una autoderrota; exige retirarse de la autoconciencia, de la autoexpresión y de la autoposesión. La vida se transforma en una lucha y aunque en nuestra situación de adultos no exista ninguna amenaza de muerte, el individuo común sigue luchando como si existiera.
Una y otra vez, los pacientes me dicen: “No puedo decirle lo que pienso ni lo que siento. Tengo miedo de que me rechace”. Una vez, una paciente dijo: “No puedo decirle que lo amo. Me va a rechazar”. Otro dijo: “No puedo demostrarle que siento ira hacia usted. Me va a echar”. No obstante, aún el hecho de decirlo constituía un paso hacia la libertad. Para ser franco, incluso con un terapeuta que promueve la libre expresión, se necesita mucho  coraje. El paciente lo adquiere en forma lenta pero pareja a través del proceso bioenergético que consiste en aumentar la energía del paciente, promover la autoexpresión y ayudarlo a que entienda su problema.


El objetivo de la terapia no es aprender a ser asertivo. Esos procedimientos alientan la pseudoagresión, que es una acción voluntaria, no espontánea. Los pacientes me dicen: “¿Sabe lo que me pasó ayer? Mi jefe me habló de mal modo y sin pensar le dije “no me hable así”, y me pidió disculpas”. Me dicen “lo que me paso”, y no “¿sabe lo que hice?” El paciente que me lo contó estaba más sorprendido de su franqueza que su jefe.
Después de romper una vez la barrera del temor, resulta mas fácil volver a abrir la puerta a la libertad. La irrupción inicial es una experiencia alegre procedente de la corriente de vida que fluye por el cuerpo. No es necesario iniciar una terapia para tener experiencias como esta. Alguien a quien debe efectuársele una biopsia para determinar si un tumor o lesión es canceroso experimentará el mismo gozo y la misma sensación de estar libre de temores cuando le digan que el resultado de la biopsia es negativo. En este caso, el gozo también procede de una corriente de vida. La diferencia entre las dos situaciones es que la experiencia terapéutica no depende de la buena suerte sino que es el resultado lógico de un proceso de autodescubrimiento.

La alegría aumenta a medida que avanzamos en el descubrimiento del self. Hace poco en un taller, una participante se volvió hacia mi y comentó: “Es la primera vez que siento mi cuerpo haciendo eso”. Se refería a la pulsación. Su cuerpo había cobrado vida y constituía una fuerza independiente capaz de superar la sensación que ella tenia de ser un objeto controlado por su mente. Esta experiencia fue el resultado de muchos ejercicios tendientes a profundizar la respiración, utilizar la voz y expresar los sentimientos. Era como cebar una bomba de agua para que pueda funcionar por si sola.

Cuando el cuerpo se mueve por si solo, en una forma total, como un organismo, resulta una experiencia conmovedora. Esto es lo que sucede cuando un niño salta de alegría. No es que el niño primero sienta gozo y después salte o viceversa. La causante del salto es una corriente de excitación placentera que fluye por el cuerpo del niño. El salto no es consciente. El cuerpo es elevado del suelo y en esa experiencia sentimos alegría.

La libertad constituye la base del gozo. No se trata solo de sentirse libre de las limitaciones externas, si bien eso es esencial. Se trata, en particular, de liberarse de las restricciones internas, derivadas del temor y representadas por tensiones musculares crónicas que inhiben la espontaneidad, restringen la respiración y bloquean la autoexpresión. Estamos literalmente atados por estas restricciones. Toda irrupción representada por un brote de sentimiento también constituye un escape hacia la libertad. Estas irrupciones y escapes ocurren cada tanto en el curso de la terapia cuando una carga energética crece con fuerza suficiente detrás de un impulso de salir al exterior, de abrirse, de expresar un sentimiento.

Entregarse a Dios es entregarse a los procesos vitales del cuerpo, a los sentimientos, a la sexualidad. La corriente de excitación que fluye por el cuerpo crea sentimientos sexuales cuando desciende y sentimientos espirituales cuando asciende. La acción es pulsátil y tiene exactamente la misma fuerza en las dos direcciones. En mi libro anterior señalé que una persona no puede ser más espiritual que sexual ni más sexual que espiritual.  La sexualidad no implica que exista un coito, del mismo modo que la espiritualidad no implica ir a la iglesia o pertenecer a una orden religiosa. Hace referencia a sentimientos de excitación hacia otra persona del sexo opuesto, mientras que la espiritualidad alude a sentimientos de excitación hacia la naturaleza, la vida y el universo. La mayor entrega a Dios puede tener lugar durante un acto sexual, si el clímax tiene la intensidad suficiente como para hacer que la persona entre en orbita con los astros. En el caso de un orgasmo total el espíritu trasciende el self y pasa a formar parte del universo pulsátil.

La excitación sexual hace que el cuerpo gire. La experiencia de esos giros se hace más visible cuando perdemos el control de tanto girar en los movimientos convulsivos del orgasmo, lo cual produce en el individuo una sensación de éxtasis. Si la excitación sexual es muy intensa, es posible que la cabeza realmente nos de vueltas, lo cual puede convertirse en un sentimiento de gozo si no tememos a esa sensación. Incluso un sentimiento de amor puede hacer que rodemos en circulo o que rodeemos con los brazos a la persona amada.

Reich tenia el brillante concepto de que el proceso energético del coito se asemeja al proceso cósmico que el denominó superimposicion. Según su teoría, cuando dos sistemas energéticos se atraen entre sí, comienzan a girar en torno al otro mientras se van atrayendo cada vez más. Ese proceso de superimposicion cósmica puede apreciarse en fotografías de galaxias que muestran el movimiento espiral o giratorio de las estrellas mientras dan vueltas en el espacio. Puede observarse este movimiento en la fotografía de la nebulosa espiral conocida como G 10, que aparece en el libro de Reich, Super posición cósmica.

Reich consideraba que los dos brazos de la nebulosa eran ondas energéticas de corrientes que atraían y acercaban más las estrellas de la nebulosa mientras giraban unas en torno a las otras. La fuerza activa que hace que estas estrellas se atraigan entre si es la gravedad; vale decir que cuando los objetos del espacio se acercan lo suficiente se atraen entre si. En el mundo animal, a la fuerza que atrae a dos individuos la denominamos amor o sexualidad. En el caso de los mamíferos, en el que el macho monta a la hembra en el abrazo sexual, su posición y actividad es similar al fenómeno de superimposición. El movimiento de las ondas de excitación que recorren el cuerpo de los individuos asemeja al hecho cósmico antes descrito.

Para mi, la idea de que el proceso vital deriva de los procesos cósmicos y los refleja tiene sentido. Cualquier otra forma de ver las cosas negaría nuestra identificación con el universo. La vida sobre la tierra es un hecho cósmico que no difiere del nacimiento y la muerte de las estrellas, aunque su proporción es infinitesimal.
Si nos regocijamos con Dios ante el giro de las esferas celestiales, también podemos regocijarnos con él ante el giro de nuestros cuerpos durante la pasión sexual. Sin embargo, esto sucede solo cuando la excitación sexual es un hecho que incluye a todo el cuerpo y no está limitada al aparato genital. Cuando nos entregamos a esta pasión, nos entregamos al dios interior y exterior. Si  bien el sexo es una experiencia placentera para la mayoría de las personas, los únicos que pueden experimentar su verdadero gozo son aquellos capaces de entregar sus egos. 

miércoles, 8 de marzo de 2017

El Gozo, parte 38


Capítulo 12 (continuación)

Cualquiera que esté familiarizado con la vida moderna sabe que en este siglo hubo un aumento enorme en el ritmo de la actividad, proporcional al aumento en la velocidad de los viajes y las comunicaciones. ¿Cómo podemos entregamos si vamos tan rápido que no podemos detenernos? ¿Cómo vamos a sentir el Dios interior si vamos a 100 kilómetros por hora o más por los carriles de velocidad? Aun así, en esta cultura agitada y manejada por máquinas algunas personas se enorgullecen de estar en el carril rápido. Cuanto más rápido se mueven y más cosas hacen, les queda menos tiempo para sentir, lo cual tal vez sea una de las razones por las que se mantienen tan ocupados.

La actividad pulsátil puede observarse con claridad en el animal denominado medusa o aguamar, en el que la pulsación crea ondas que lo mueven por el agua. Esta actividad también se aprecia en los gusanos y víboras en forma de ondas que los mueven por el espacio. En los animales superiores, la actividad pulsátil es más interna; se aprecia por ejemplo en las ondas peristálticas que mueven el alimento por los intestinos.

Dado que el corazón es el órgano del cuerpo que late con más fuerza, muchos místicos lo consideran la morada de Dios. Sin embargo, cabe preguntarse si Dios es la fuerza que crea la pulsación o si él mismo es la pulsación. Al sentir en el cuerpo esta actividad pulsátil espontánea, creemos que es una manifestación directa del espíritu interior. Esta actividad también tiene lugar en los cielos, en los movimientos arremolinados de los cuerpos celestiales, en la emisión periódica de ondas de luz y de radio. Al sentir la armonía entre la pulsación interna de nuestro cuerpo y la del universo, nos sentimos identificados con lo universal, con Dios. Somos como dos diapasones vibrando en el mismo tono.

Dado que la pulsación es un aspecto del mundo natural, el hombre bien podría creer que en todas las cosas hay un espíritu sagrado. En esta creencia se basa la religión animista. Al adquirir más conocimientos, objetividad y poder, el ego del hombre negó la existencia de un espíritu divino en la naturaleza y las demás criaturas, y se considero el único ser de naturaleza divina. Algunos individuos han llegado al punto de negar la existencia de una conexión con lo divino o el Dios interior. Solo podemos llegar a esta conclusión cuando perdimos todo contacto con la actividad pulsátil del cuerpo. En ese caso, el corazón late porque recibe señales del cerebro, que está genéticamente programado para enviar estas señales, algo similar a lo que sucede en el caso de la computadora, que puede ejecutar un sistema una vez que fue programada. No cabe ninguna duda de que nuestros cerebros están programados por la herencia y la experiencia para coordinar las complejas operaciones de computadora del cuerpo, pero aun queda por responder el interrogante de quien programó al hombre.

El concepto de vida mecanicista no admite ningún espíritu divino y, por lo tanto, niega toda posibilidad de acceder a una experiencia conmovedora, que da sentido a la vida. Si reconocemos que el espíritu vivo presente en los organismos es de naturaleza divina, evitamos el conflicto entre un concepto de vida místico y religioso, y uno mecanicista.

La negación del espíritu constituye una característica del individuo narcisista de nuestra época. Los narcisistas ven al mundo en términos mecanicistas: estimulo y respuesta, acción y reacción, causa y efecto. Esta estructura de carácter no da lugar a los sentimientos; estos son imprecisos, inconmensurables, a menudo impredecibles y obviamente irracionales. Los narcisistas desconocen y niegan la vida del espíritu. Existen  conscientemente en su cabeza, están disociados del cuerpo y viven la vida en su mente.

El narcisismo es ajeno a los niños, cuyas vidas giran en torno a la concreción de sus deseos, la alegría de la libertad y los placeres de la autoexpresión.  A los  niños, al igual que todos, les gusta ser admirados, pero no sacrificaran sus sentimientos para ser especiales o superiores. Compiten y desean estar en la cima porque están centrados en su propio ser. Son criaturas apasionadas que lo quieren todo, pero no son egocéntricos. Aman y anhelan ser amados porque sus corazones están abiertos. Como dijeron los padres de una niña de nueve meses: “Es un manojo de gozo”; justamente eso es la niñez. Los niños sienten la alegría de la vida cuando reciben amor y transmiten esa alegría a los demás. Son inocentes y carecen de poder; por lo tanto, son vulnerables a la negatividad y la hostilidad de los adultos, incluidos sus padres. Los que perdieron el gozo no soportan ver que otros la tengan.

A lo largo de estas paginas hemos visto la forma en que se destruye la inocencia de los niños y en que pierden su libertad. Un progenitor atormentado no puede soportar el llanto de un bebé y lo amenaza. Un progenitor frustrado no puede permitir que su hijo sienta el gozo que el no pudo tener y lo castiga. Un progenitor rígido no puede tolerar la exuberancia y la espontaneidad de la vida juvenil, y la destruye. No todos los niños sobreviven a la insensibilidad y crueldad de quienes los cuidan. El maltrato infantil ha causado muchas muertes. La mayoría de los padres son ambivalentes: aman a su hijo, pero también lo odian.
Los niños no comprenden la ambivalencia, pues es un concepto sofisticado que supera su capacidad de comprensión. Cuando perciben odio, no perciben amor ni creen en él. Cuando reciben amor, se olvidan del odio. Más tarde aprenderán lo que es la ambivalencia y, en su momento, también se volverán ambivalentes.

Cuando un niño pequeño percibe odio y violencia en un progenitor, no puede evitar pensar que su vida está en peligro. Al experimentar esa amenaza, sufre un shock del cual su organismo tal vez nunca se recupere por completo. En realidad, existen dos maneras de amenazarlo: una, la posibilidad de la violencia, la amenaza de muerte, que envía una onda de terror por el cuerpo del niño. En el nivel corporal, ese recuerdo nunca se borrará por completo. La otra amenaza es el rechazo y el abandono que, para un niño, también constituye una amenaza de muerte. Estas amenazas no se llevan a la practica, pero el niño no puede imaginar que son solo una forma de asustarlo. Debe someterse, frenar su agresión y apagar su excitación, para lo cual debe restringir la respiración.

El análisis bioenergético tiene como fin ayudarnos a respirar con mayor profundidad, puesto que si no lo hacemos carecemos de energía para sentir la pasión de la vida. Lograr que las personas respiren con profundidad no es tarea fácil. La respiración es una actividad agresiva: aspiramos aire y lo enviamos a los pulmones. Por desgracia, a la mayoría de los niños pequeños se los hace desistir de su agresión. A muchos se los perjudica desde el nacimiento, al negárseles la experiencia  emocionalmente gratificante de tomar el pecho. Se les da un biberón, con lo cual asumen una posición pasiva, pues no necesitan hacer mucho esfuerzo para obtener leche. Los niños amamantados por la madre chupan enérgicamente y, por lo tanto, su respiración es más potente. Por otro lado, descubrí que estos niños pueden sufrir traumas severos si se los desteta demasiado temprano.

En mi opinión, normalmente el amamantamiento debería durar tres años, como en las sociedades primitivas. En nuestra cultura no suele darse el caso porque las mujeres están demasiado cortas de tiempo como para poder dedicarle más a un lactante. Muchas tienen que reintegrarse a su trabajo al poco tiempo del nacimiento de su hijo para poder mantener la familia. Esta falta de satisfacción puede observarse en los pacientes de respiración poco profunda que dicen sentirse vacíos, inseguros y deprimidos.

Sin embargo, la falta de un adecuado amamantamiento no es la única causa de la tristeza y la desesperanza que aflige a tantas personas. Un niño no puede satisfacer su necesidad de un contacto de amor en una madre insatisfecha, cuyo cuerpo no despide la fuerte excitación positiva que estimularía y excitaría el cuerpo del niño. Los bebés que exigen más control y atención estresan a sus madres, y las madres incapaces de responder a esas exigencias estresan a sus bebés. Entre ellos se crea un conflicto en el que el niño siente que su existencia está en peligro. La supervivencia exige adaptación, lo que implica que el niño aprende a funcionar en un nivel de energía más bajo con una función respiratoria reducida. Cuando se trata de lograr que esos pacientes respiren con profundidad, en general surge un temor a la muerte. Varios pacientes se quejaron de que al respirar con más profundidad, sentían que su cabeza se llenaba de oscuridad y tenían la sensación de que se iban a desmayar.

Era como si sintieran que se iban a morir, una experiencia aterradora. Sin embargo, ese temor es irracional. No nos morimos por respirar profundamente. Tal vez nos desmayemos, pero eso no es peligroso y, si mantenemos la respiración a pesar del temor, ni siquiera nos desmayaremos. El hecho de dejar de respirar corta el flujo sanguíneo proveniente del cerebro, lo que crea una sensación de oscuridad y termina en un sincope. Por lo tanto, les aconsejo a mis pacientes que permanezcan concentrados en su respiración. Una paciente muy asustada juntó coraje para seguir respirando y se sorprendió al comprobar que no se le oscureció la cabeza ni se desmayo; este hecho le produjo una gran excitación. No paraba de exclamar: ¡Lo logré, lo logré!. Se fue de la sesión en un estado de euforia.

Estoy convencido de todos tenemos que enfrentarnos a nuestro miedo a la muerte si deseamos entrar al reino del cielo que llevamos dentro. El ángel de espada llameante que cuida la entrada del Jardín del Edén también está adentro nuestro. Es el progenitor de ojos fríos y odiosos que pudo habernos destruido por desobedecer. Es la culpa que dice: “Has pecado. No tienes derecho a la felicidad”. Y es nuestra ira volcada hacia adentro, debido a la culpa, la vergüenza y el temor.

La vida y la muerte son estados opuestos, lo que implica que cuando estamos plenamente vivos, no tememos morir. Cuando la corriente de vida fluye por el cuerpo con libertad, no hay posibilidades de que exista el temor, puesto que este es un estado de contracción del cuerpo.
La entrega a Dios elimina el temor a la muerte porque activa la corriente de vida que el ego restringe en su afán de controlar el temor y otros sentimientos y, de igual modo fomenta la curación. Tuve dos pacientes que estaban a punto de morir, uno de septicemia y el otro durante una operación a corazón abierto. Ambos me contaron que, al sentir la posibilidad de morir, pusieron sus vidas en manos de Dios. Ambos se recuperaron y afirmaron creer que este acto marcó un hito en la enfermedad. Este fenómeno no tiene nada de místico. La entrega del ego elimina las defensas que bloquean el flujo de vida, lo que no puede menos que beneficiar al cuerpo.

La entrega del ego también implica la entrega de la voluntad, incluida la voluntad de vivir. La voluntad de vivir constituye una defensa contra un deseo subyacente de morir. Representa el intento de superar nuestro temor a la muerte, pero no elimina ese temor. Lo que mantiene la vida no es la voluntad, sino un continuo estado de excitación positiva en el cuerpo que se expresa como un deseo de vivir. Lo que genera esa excitación es la actividad pulsátil del cuerpo, que es un don de Dios.

El temor es una emoción natural presente en todas las criaturas. Una persona que niega el temor esta negando su humanidad. Sentir miedo no implica que seamos cobardes. Podemos actuar valientemente frente al temor, y ese es el verdadero coraje. Cuando negamos el temor, nos colocamos por encima del mundo natural. Dado que la supresión de los sentimientos se realiza adormeciendo el cuerpo, la supresión del temor suprime la ira, la tristeza y hasta el amor. Perdemos la gracia de Dios y nos transformamos en monstruos, es decir, en seres irreales. Si alguien me apuntara con un arma, sentiría miedo de que me matara, pero el miedo a que nos maten no es el mismo que el miedo a la muerte. La muerte no puede separarse de la vida, es parte del orden natural. Cuando ocurre como parte de ese orden, podemos aceptarla con ecuanimidad. Cuando alguien le tiene miedo a la muerte es porque está muerto de miedo. Así, cuando una persona es fiel a sí misma, está libre del temor, incluido el temor a la muerte. De la misma forma, si no tememos la muerte, podemos ser fiel a nosotros mismos.

Ser fiel a uno mismo significa tener la libertad interior de sentir y aceptar los propios sentimientos y de poder expresarlos. También significa no sentir culpa por lo que uno siente. El individuo que siente culpa, es incapaz de expresar sus sentimientos abierta y directamente. Tiene un censor en su mente que vigila todas las expresiones. Esto no quiere decir que llevemos a la práctica todos los sentimientos. No somos niños pequeños sin egos, sabemos cuales son los comportamientos aceptables para la sociedad y cuales no. Tenemos o deberíamos tener un sentido de autoposesión que nos permita expresar nuestros sentimientos o llevarlos a la practica en una forma que resulte apropiada y eficaz para nuestras necesidades. Este control consciente no se basa en el temor. El temor paraliza y hace que las acciones se vuelvan torpes o ineficaces. Perdemos la encantadora espontaneidad que dota a nuestras acciones de gracia. La autoposesión es la marca que distingue a los individuos que se expresan y actúan como consecuencia de una aguda sensibilidad hacia la vida y hacia los demás. 

miércoles, 1 de marzo de 2017

El Gozo, parte 37


Capítulo 12 (continuación)

La ira, expresada en forma adecuada, es una fuerza curativa. En realidad, toda emoción -el temor, la tristeza, la ira, el amor- es un latido de vida, un sentimiento que brota del núcleo de nuestro ser. Este núcleo late constantemente, enviando en todo momento impulsos que mantienen el proceso vital. Es el centro energético del organismo, al igual que el sol es el centro energético del sistema solar. A él se deben los latidos del corazón, la rítmica inspiración y espiración, la actividad peristáltica de los intestinos y otras estructuras tubulares. El pensamiento hindú reconoce algunos centros energéticos denominados chakras, pero creo que tiene que haber un centro primordial o principal que mantiene la integridad de un organismo tan complejo como el del mamífero. Según grandes místicos religiosos, este centro se halla en el corazón, al que consideran la morada de Dios en el hombre.

No cabe duda de que allí se asienta el impulso del amor, manantial de vida y fuente de gozo. Si bien todos sabemos que el corazón late, en realidad todas las células, los tejidos y el cuerpo entero laten; es decir que el cuerpo se relaja y se contrae rítmicamente.
El corazón se relaja y se contrae cuando late y los pulmones, cuando respiramos. Cuando esa pulsación rítmica es libre y plena, sentimos placer, nos invade una excitación placentera.
Cuando la excitación aumenta tanto que la pulsación se vuelve más intensa, sentimos gozo. Si la intensidad de la excitación alcanza su punto máximo o culminante, experimentamos el éxtasis. Cuando no hay ninguna excitación o pulsación, el organismo está muerto. La excitación es el resultado de un proceso energético del cuerpo relacionado con el metabolismo. Se quema o se metaboliza una fuente de energía, el alimento, a fin de liberar la energía necesaria para el proceso vital. Si consideramos que la vida es un fuego que arde en forma permanente en un medio acuático, podemos describir al amor como su llama. Los poetas y los compositores han utilizado esta metáfora durante anos; sin embargo, es más que una metáfora. Una persona enamorada está literalmente encendida: la llama de sus sentimientos brilla en sus ojos. Este intenso sentimiento o excitación puede describirse como pasión.

Los términos “amor”, “pasión”, “gozo” y “éxtasis” también se utilizan para describir la relación entre el hombre y Dios, el dios interior y el exterior. En el universo existe un fuego y una pulsación energética relacionada con un proceso de expansión y contracción. Como nuestra vida proviene de ese proceso y forma parte del mismo, nos sentimos identificados con él. Algunos místicos en verdad sienten la conexión entre el latido de su corazón y el pulso del universo. Yo sentí latir mi corazón al compás de los corazones de los pájaros, las únicas criaturas que realmente gozan de libertad en una ciudad.

El fenómeno de la empatía, que nos permite sentir lo que siente otra persona, tiene lugar cuando dos cuerpos vibran en la misma longitud de onda. La empatía es la herramienta básica del terapeuta. Las personas cuyos cuerpos están tan rígidos o congelados que la actividad pulsátil es mínima carecen de empatía. Cuando nuestro cuerpo está mas vivo, somos mas sensibles a los demás y a sus sentimientos. Lógicamente, cuando estamos más vivos somos más capaces de experimentar amor y gozo.

Si bien el amor es la fuente de vida, no es el que la protege. Es ingenuo creer que si somos afectuosos, nada nos lastimará en la vida. Todos los individuos empezaron su vida como seres capaces de amar y ser amados, lo cual no impidió que  muchos sufrieran traumas y ataques durante la niñez. Las páginas de este libro constituyen un testimonio del dolor y los daños que sufrieron. Ningún organismo viviente podría sobrevivir mucho tiempo si no contara con los medios para defenderse. En la mayoría de los organismos, esa defensa se presenta en la forma de ira. Por lo común, cuando se ataca nuestra integridad o nuestra libertad, reaccionamos enojándonos. La ira constituye un aspecto de la pasión de la vida. El individuo apasionado defenderá con pasión el derecho a la vida, a la , libertad y a la búsqueda de la felicidad, del que goza todo individuo. Un Dios justo no admitiría otra alternativa.


El espíritu danzante


El gozo es una experiencia extraordinaria para los adultos, cuyas vidas giran en torno a actividades y cosas ordinarias, que pueden darnos placer, pero no suelen producir una excitación tan intensa que se convierta en gozo. La falta de gozo en las actividades ordinarias se debe sobre todo al hecho de que están dirigidas y controladas por el ego. A los niños pequeños les resulta fácil experimentar alegría en las actividades ordinarias porque ninguna de sus simples acciones está controlada por el ego. El niño actúa de modo espontáneo, sin pensar ni planear, respondiendo a los impulsos naturales de su cuerpo. A diferencia de los adultos, cuyos movimientos están prácticamente controlados y dirigidos por el ego, al niño lo mueven
sentimientos o fuerzas que son independientes de su mente consciente. La diferencia entre el movimiento que parte del ego o de un centro consciente y aquel impulsado por una fuerza que surge  de un centro profundo del cuerpo separa lo extraordinario de lo ordinario. Lo sagrado de lo secular, el gozo del placer. Cuando vi a mi hijo saltar de alegría, me di cuenta de que no saltaba en forma consciente o deliberada, sino que lo elevaba un brote de excitación positiva que lo impulsaba hacia arriba. Tuvo una experiencia “que lo movió”, con-movedora.

Todas las experiencias extraordinarias se caracterizan por ser experiencias “que mueven”; ésta también es una característica de las experiencias profundamente religiosas, que un religioso consideraría una manifestación de la  presencia o gracia de Dios. Esta interpretación es válida, puesto que la fuerza que mueve a la persona debe ser mayor que su self consciente.

Las experiencias profundamente conmovedoras también ocurren en situaciones en las que no existe una relación directa con la religión o el concepto de Dios. La más común de estas experiencias que para la mayoría de las personas no tiene connotaciones religiosas es la de enamorarse. ¡Y que gozo nos da estar enamorados! Sucede cuando otro individuo nos toca o  nos mueve el corazón. El amor de corazón hacia cualquier criatura o individuo también puede considerarse una manifestación de la gracia de Dios. Al entregarnos al amor, nos entregamos al Dios que llevamos adentro. El amor mueve al individuo a que se acerque al objeto de amor en busca de una cercanía o contacto físico con el amado y, en la sexualidad, de una fusión energética de ambos organismos. El sentimiento que lleva a la unión de dos individuos en el amor es la pasión, que también describe el deseo de estar cerca de Dios.

La pasión denota un sentimiento intenso que mueve al individuo a trascender los limites del self o del ego. Cuando esto sucede en un orgasmo sexual que envuelve al cuerpo entero en sus movimientos convulsivos, se experimenta la verdadera trascendencia. No es común que esto suceda en nuestra cultura porque el sexo y la sexualidad fueron trasladados del reino de lo sagrado al de lo ordinario y secular. Utilizamos el sexo para liberar tensiones, no como expresión de pasión.

Otra de las actividades que comparte la característica de ser una experiencia “que mueve”, aunque en un grado mucho menor que el sexo, es la danza. En general, la música nos impulsa a movernos. Cuando escuchamos música para bailar, no podemos mantener los pies y piernas quietos e inmóviles y, si el ritmo es intenso y persistente, es posible que nos atrape y nos dejemos llevar. Esta danza es una experiencia conmovedora que puede llevarnos a un estado trascendental. Fui testigo de este hecho en una ceremonia vudú en Haití, en la que el bailarín se dejo llevar por el ritmo continuo de los tambores a tal punto que empezó a girar sin control. La danza forma parte de las ceremonias religiosas de la mayoría de los pueblos primitivos. Siempre lleva al gozo y muchas veces también al amor, así esté relacionada con la religión o el romance. La clave de la trascendencia del self es la entrega del ego.

Todas las religiones sostienen que la entrega a Dios es el camino para alcanzar el gozo. Sri Daya Mata, líder espiritual de la Hermandad de la Autorrealización, organización fundada por el famoso gurú indio Paramahansa Yogananda, sostiene que “ninguna experiencia humana se puede equiparar al amor y la dicha perfectos que inundan el estado consciente durante la verdadera entrega a Dios”. Si bien esta idea representa una filosofía hindú básica, todas las religiones contienen ideas similares. Yo también creo que es el camino verdadero. Sin embargo, las personas han perdido el camino que las conduce a Dios, de lo contrario no necesitarían guía u orientación. Los niños pequeños no necesitan guía ni orientación para experimentar alegría, lo cual seguramente quiere decir que están en contacto con el dios interior. En el caso de los adultos que perdieron contacto con el dios interior, no es fácil recuperarlo. Sri Daya Mata da algunos sanos consejos para recobrarlo, pero el mejor consejo no suele ser eficaz porque no lo podemos seguir. Estamos bloqueados por temores inconscientes, lo cual convierte a la entrega en una empresa peligrosa, como vimos en estos capítulos.

La religión oriental ofrece procedimientos que contribuyen a fomentar la entrega a Dios. El más conocido es la meditación, procedimiento que permite que el individuo se vuelque a su interior y se contacte con el Dios interior. Mediante el cántico de un mantra o la producción de un sonido, se aparta el ruido del mundo exterior, lo cual calma la actividad mental. Actualmente la meditación es una técnica de relajación muy difundida en occidente, un medio de reducir el enorme estrés al que están sujetos muchos individuos del mundo industrializado. Para lograr la entrega al Dios interior, la meditación debe durar un tiempo prolongado. La mayoría de los monjes que luchan para alcanzar este contacto profundo se retiran del mundo durante largos periodos y abandonan todos los placeres mundanos. Este retiro también existe en la religión cristiana, en el caso de las personas que desean llevar una vida profundamente religiosa, donde no interfieran las preocupaciones y asuntos del mundo exterior. En el caso de los cristianos, la oración, el canto y la contemplación son las actividades que promueven el contacto con el Dios interior. Muchos occidentales incorporan estas practicas a su vida cotidiana, del mismo modo que los orientales se valen de la meditación con el mismo objetivo. No obstante, a medida que aumenta la presión y el ritmo de vida con el crecimiento del comercio y la tecnología, la vida religiosa parece desaparecer cada vez más, tanto en oriente como en occidente.

Esta desaparición coincide con la perdida de contacto con la naturaleza con el cuerpo y con el aspecto espiritual de la vida.
¿Pero es necesario retirarse del mundo para ser espiritual y experimentar un contacto con Dios? Esta forma de vida no seria practica ni realista para la mayoría de las personas, que están inmersas en las actividades cotidianas de ganarse el sustento y criar una familia. Sin embargo, cuando estas actividades se emprenden con un espíritu de reverencia hacia las grandes fuerzas de la naturaleza y el universo que hacen que la vida sea posible, las actividades de la vida cotidiana adquieren una cualidad espiritual. La espiritualidad no es una forma de actuar o de pensar; es la vida del espíritu que se expresa a través de movimientos del cuerpo espontáneos e involuntarios en las acciones que no están dirigidas o controladas por el ego.

Estos movimientos son pulsátiles y rítmicos, como los latidos del corazón, la actividad peristáltica de los intestinos y las ondas respiratorias que fluyen por el cuerpo en dirección ascendente y descendente. La actividad vibrátil natural del cuerpo que sustenta las funciones antes mencionadas es, en mi opinión, la manifestación básica del espíritu vivo. Cuando cesa, tomamos conciencia de que el cuerpo esta muerto, de que el espíritu se extinguió y el alma abandono el cuerpo. Los ojos centelleantes en una persona denotan una alta carga de actividad vibratoria en los ojos que también produce una radiación.

 La vibración también se observa en la voz: una voz muerta denota una perdida o disminución de nuestra vivacidad o espíritu. Esta actividad involuntaria del cuerpo es lo que percibimos como sentimientos. Solo las criaturas vivas tienen sentimientos porque los sentimientos constituyen la manera en que experimentamos la vida del espíritu. Cuando nuestro espíritu es bajo, el sentimiento es bajo. Los espíritus altos se reflejan en sentimientos fuertes. El espíritu que llevamos adentro es el que nos mueve a amar, a derramar lagrimas, a bailar o a cantar. El espíritu del hombre es el que clama justicia, lucha por la libertad y se regocija con la belleza de toda la naturaleza. También es el espíritu el que nos mueve a enojarnos. La fortaleza del espíritu de una persona se refleja en la intensidad de sus sentimientos. Las personas de espíritu fuerte son de naturaleza apasionada. En dichas personas, arde la llama de la vida y el individuo siente que su espíritu refleja el amor de Dios.