martes, 19 de febrero de 2013

De la Dictadura a la Democracia, parte 4


Cuatro
Las Dictaduras Tienen Puntos Débiles

Por lo general, las dictaduras parecen invulnerables. Las agencias de inteligencia, la policía, las fuerzas militares, las prisiones, están controlados por unos pocos con mucho poder. Las finanzas de un país, sus recursos naturales y su capacidad de producción a menudo son saqueados por los dictadores y usados para apoyar la voluntad de los dictadores.
En comparación, las fuerzas democráticas con frecuencia aparecen como extremadamente débiles, ineficaces e impotentes.
Sin embargo, esto no agota el tema.

Identificando el talón de Aquiles
Los dictadores más desalmados también pueden ser vencidos si sus debilidades pueden identificarse y se concentra en ellas el ataque.

Puntos débiles de las dictaduras

1. Se les puede restringir o negar la cooperación de muchas personas, grupos e instituciones que necesitan para hacer funcionar el sistema.

2. La ideología puede erosionarse; los mitos y símbolos del sistema pueden perder su solidez.

3. Los conflictos institucionales internos y las rivalidades y hostilidades personales pueden dañar, y aun interrumpir, las operaciones de la dictadura.

4. Los intelectuales y los estudiantes pueden impacientarse por las condiciones o restricciones o el enfoque doctrinario y la represión.

5.El pueblo en general, puede, con el tiempo, volverse apático y hasta hostil al régimen.
6. Los subordinados, temerosos de no complacer a sus superiores, pueden no proporcionar todos los detalles de la información  que los dictadores necesitan para tomar decisiones.

7. Sectores de la policía o de las fuerzas militares pueden actuar para lograr sus propios objetivos.

8. Si el gobierno está buscando evitar estos peligros, su control de los puntos clave para el poder pueden deteriorarse aun más.


Atacando las debilidades de la dictadura
La conclusión es obvia. A pesar de la apariencia de fuerza, todas las dictaduras tienen sus debilidades, sus ineficiencias internas, sus rivalidades personales, sus funcionamientos institucionales defectuosos, y sus conflictos entre organizaciones y distritos.

Esto no quiere decir que las dictaduras se pueden destruir sin riego ni víctimas. Cualquier curso de acción posible para lograr la liberación incurrirá en riesgo y sufrimiento potencial, y tomará tiempo para poder ponerse en marcha. Sin embargo, los tipos de lucha que tienen por objetivo las debilidades identificables de la dictadura, tienen más posibilidades de éxito que aquellos en que se busca combatir la dictadura allí donde a todas luces ésta es más fuerte. La pregunta es: ¿Cómo ha de conducirse esta lucha?

viernes, 15 de febrero de 2013

De la Dictadura a la Democracia, parte 3


Tres
¿ De Dónde se Deriva el Poder?

Conseguir la libertad con paz, por supuesto que no es tarea fácil. Va ha requerirse para ello una gran destreza estratégica, organización y planificación. Sobre todo, requiere poder. Los demócratas no pueden esperar derribar a la dictadura y establecer la libertad política sin la capacidad de ejercer su propio poder en forma eficaz.

¿Qué clase de poder es éste? ¿Cómo necesita movilizarse la oposición democrática para destruir la dictadura y su vasta red militar y policiaca?
La respuesta se encuentra en una concepción del poder político generalmente ignorada. No es difícil entenderlo. Algunas verdades fundamentales son muy sencillas.
Una parábola China del siglo XIV atribuida a Liu Ji, por ejemplo, destaca muy bien esta interpretación descuidada acerca del poder político.

“En el estado feudal de Chu, un viejo vivía de tener monos a su servicio. La gente lo llamaba “Ju gong”: el Amo de los Monos.

Todas las mañanas el viejo reunía a todos los monos en su patio, y ordenaba al más viejo que condujera a los demás a la montaña a recoger fruta de los árboles y matas. La regla era que cada mono tenia que darle al viejo la décima parte de lo que recogiera. Los que no lo hacían eran brutalmente azotados. Todos los monos sufrían amargamente pero no se atrevían a protestar.

Un día un monito les preguntó a los otros; “¿Fue el viejo el que sembró los árboles y matas?” Los otros le respondieron: “No, brotaron solos”. El monito les dirigió otra pregunta: “¿No podemos nosotros coger la fruta sin el permiso del viejo?” Los otros replicaron: “Si, todos podemos hacerlo.” El monito siguió: “¿Entonces, por qué tenemos que depender del viejo?”  ¿Por qué tenemos que servirlo?”

Antes que el monito hubiera terminado su discurso todos los monos de pronto se sintieron iluminados, y despertaron.

Esa misma noche, al observar que el viejo se había quedado dormido, los monos rompieron las barreras del vallado donde se hallaban encerrados y destruyeron el recinto por completo. También se apropiaron de cuanta fruta el viejo tenía guardada y se la llevaron al bosque, y nunca más volvieron. Al fin el viejo murió de inanición.

Yu Li Zi dice: “Algunos hombres en el mundo gobiernan a su pueblo mediante tretas y no por principios rectos ¿No son éstos iguales al Amo de los Monos? La gente no se ha dado cuenta de su embrutecimiento. Apenas se les ilumine el conocimiento, las tretas dejarán de funcionar.”

Los recursos que necesita el poder político
El principio es muy sencillo. Los dictadores requieren la ayuda de los gobernados, sin la cual no pueden ni disponer de las fuentes de poder, ni conservarlas.
Todas las fuentes de poder dependen de la aceptación del régimen, del sometimiento y obediencia de la población al mismo y de la cooperación que le brindan innumerables personas y muchas de las instituciones de la sociedad. Estas fuentes no están garantizadas.

 El negarles a los agresores y dictadores la cooperación popular e institucional, se anula el acceso a las fuentes de poder de las que dependen los gobernantes. Sin acceso a tales recursos, el poder de los gobernantes se debilita y finalmente se disuelve.

Si, a pesar de la represión, se pueden restringir o recortar durante un tiempo suficiente los recursos de los que depende el poder, los resultados pueden ser la incertidumbre y la confusión dentro de la dictadura. Con el tiempo, el quitarle los recursos al poder producirá la parálisis y la impotencia del régimen. El poder de los dictadores se irá muriendo, lenta o rápidamente, de inanición política.

Por lo tanto, el grado de libertad o tiranía que existe bajo cualquier gobierno es un reflejo de la determinación de los súbditos a ser libres, y de la voluntad y capacidad de éstos de ofrecer resistencia a los esfuerzos que el gobierno haga para esclavizarlos.

Centros de poder democrático
Una de las características de la sociedad democrática es que existe una multitud de grupos e instituciones nogubernamentales. Ellas incluyen, por ejemplo: la familia, las organizaciones religiosas, las asociaciones culturales, sindicatos, instituciones estudiantiles, partidos políticos, organizaciones de derechos humanos, y otras. Estos cuerpos son importantes porque establecen sus propios objetivos y también porque ayudan a satisfacer las necesidades de la sociedad.
Los individuos aislados que no son miembros de éstos grupos, no producen un impacto significativo en la sociedad, mucho menos en el gobierno, y ciertamente no en una dictadura.

El rasgo común, donde las dictaduras han sido desintegradas o debilitadas, ha sido la valiente aplicación masiva del desafío político por la población y sus instituciones.

Si la dictadura ha tenido éxito en destruir o controlar los cuerpos independientes de la sociedad, será importante para los que ofrecen resistencia crear nuevos grupos sociales e instituciones independientes, o tratar de recuperar el control de los cuerpos sociales supervivientes o de los parcialmente controlados.

Por supuesto, nada de esto significa que sea fácil debilitar o destruir una dictadura, ni que cualquier intento de hacerlo tendrá éxito.
Sin embargo, esta nueva percepción del poder significa , que la desintegración deliberada de una dictadura si es posible. Las dictaduras, en particular, tienen características especiales que las hacen vulnerables al desafío político diestramente implementado. Examinemos con más detalle estas características.

martes, 12 de febrero de 2013

De la Dictadura a la Democracia, parte 2


Dos
El Peligro de las Negociaciones 

Algunas personas, cuando tienen que enfrentarse a los severos problemas de enfrentar una dictadura, se echan para atrás, y caen en una sumisión pasiva. Otras, como no ven posibilidad alguna de alcanzar la democracia, pueden llegar a la conclusión de que deben buscar un arreglo con la dictadura, con la esperanza de que mediante la “conciliación”, el “compromiso” y las negociaciones, podrán atraer a algunos elementos positivos y acabar con las brutalidades. Superficialmente, por carencia de opciones más realistas, esta manera de pensar es atrayente.

Una pelea seria contra las dictaduras brutales no es una perspectiva agradable. ¿Por qué hay que recorrer ese camino?
A veces se argumenta que la verdad no está toda de un lado. Podría  decirse que a los dictadores se les debería ofrecer una solución por medio de la cual todo mundo saliera ganando.
Los riesgos y dolores de proseguir la lucha -podrían ser innecesarios - se puede argumentar -si la oposición democrática sólo desea terminar el conflicto pacíficamente por medio de negociaciones. ¿No seria eso preferible a una lucha difícil, aun cuando fuera una campaña dirigida por la lógica de la acción noviolenta y no la de una guerra militar?

Ventajas y limitaciones de las negociaciones
Las negociaciones son un instrumento muy útil para resolver algunos conflictos, y no deben desdeñarse o rechazarse cuando son apropiadas.
Pero cuando los asuntos por resolver son fundamentales porque afectan principios religiosos, problemas de la libertad humana o todo el desarrollo futuro de la sociedad, las negociaciones no llevan a una solución satisfactoria para ambas partes. Sólo un cambio en la correlación de fuerzas a favor de los demócratas puede salvaguardar adecuadamente los asuntos básicos que están a discusión. Ese cambio ocurre mediante una lucha, no mediante negociaciones. Esto no quiere decir que las negociaciones no deban usarse nunca. El hecho es que tales negociaciones no son un modo realista de liberarse de una férrea dictadura cuando no existe una poderosa oposición democrática.

Por supuesto que hay circunstancias en que las negociaciones pueden no ser una opción. Los dictadores firmemente establecidos, que se sienten muy seguros de su posición, pueden negarse a negociar con sus opositores democráticos. O bien, cuando ya se hayan iniciado las negociaciones, los negociadores democráticos pueden desaparecer y no regresar.

¿Rendición negociada?
Es comprensible que los demócratas estén especialmente dispuestos a negociar cuando los dictadores evidentemente tienen la superioridad militar y cuando la destrucción, las víctimas, y los perjuicios sufridos ya no pueden soportarse más. Habrá entonces una fuerte tentación a explorar cualquier otra opción que pueda rescatar siquiera algunos de los objetivos de los demócratas, a la vez que pone fin a un ciclo de violencia y contra violencia.

La oferta de “paz” mediante negociaciones que pueda ofrecer un dictador a la oposición democrática, por supuesto, no es del todo sincera. Si ellos quisieran, bien podrían, por su propia iniciativa y sin ninguna negociación, restaurar el respeto a la dignidad y a los derechos humanos, liberar a los presos políticos, acabar con la tortura y suspender las acciones militares, retirarse del gobierno y hasta pedirle excusas al pueblo.

Cuando la dictadura es fuerte pero existe una resistencia irritante, puede que los dictadores deseen lograr la rendición de la oposición bajo la cobertura de “hacer la paz”. El llamado a negociar puede parecer atractivo, pero dentro de la sala de negociaciones acaso se esconderían graves peligros.
Por otra parte, cuando la oposición es excepcionalmente fuerte y la dictadura se  encuentra seriamente amenazada, los dictadores pueden buscar la negociación como una forma de salvar lo más posible de su capacidad de control o de sus riquezas. En ninguno de estos casos deben los demócratas ayudar a los dictadores de lograr sus metas.

En semejantes conflictos las negociaciones solamente podrán tener un valor decisivo al final de una lucha decisiva, en la cual el poder de los dictadores haya sido destruido y estén estos buscando pasaje seguro para un aeropuerto internacional.

El poder y la justicia en las negociaciones
En las negociaciones no es la relativa justicia de los puntos de vista en conflicto y sus objetivos lo que determina el contenido del acuerdo negociado. El contenido de éste lo determinará mayormente la capacidad de poder de cada parte.

Se deben considerar varias preguntas difíciles. ¿Qué puede hacer cada una de las partes después de conseguir sus objetivos si la otra decide no llegar a un acuerdo en la mesa de negociaciones? ¿Qué puede hacer cada una de las partes, después de alcanzado el acuerdo, si la otra rompe su palabra y usa la fuerza de la que dispone para conquistar sus objetivos a pesar del acuerdo?

Aun pensando que toda salga bien en las negociaciones, hace falta preguntarse: ¿Qué clase de “paz” saldría de allí? ¿Sería acaso la vida mejor o peor que si los demócratas hubieran empezado o continuado la lucha?

Dictadores “agradables”
El tirano tiene el poder de obrar
sólo donde se carece de
 fuerza para resistir.
Krishnalal Shridharani

En los conflictos donde cuestiones fundamentales están en juego, la resistencia, y no las negociaciones, es lo esencial para el cambio. En casi todos los casos, la resistencia debe continuar hasta que los dictadores sean expulsados del poder. El triunfo lo determina con más frecuencia, no la negociación de un arreglo, sino el uso acertado de los métodos de resistencia más apropiados y poderosos posibles. Estamos convencidos -y lo exploraremos en detalle más adelante- que el desafío político o la lucha noviolenta es el método más poderoso que pueden emplear los que luchan por la libertad.

¿Qué clase de paz?
Si los dictadores y los demócratas van a dialogar sobre la paz, es necesario tener ideas claras. No todos los que emplean la palabra paz, quieren la paz con libertad y justicia. El sometimiento a una cruel opresión y el consentimiento pasivo frente a los dictadores, no constituye una verdadera paz. Por lo general, la paz de los dictadores no es sino la de la prisión o la tumba.
Existen otros peligros. Hay negociadores bien intencionados que a veces confunden los objetivos de las negociaciones con el proceso de éstas. Es más, los negociadores democráticos o los especialistas extranjeros aceptados para asistir a las negociaciones, pueden, de un solo plumazo, dotar a los dictadores de una legitimidad doméstica  e internacional que previamente se les había negado a causa de haberse apoderado del estado, las violaciones a los derechos humanos, y las brutalidades cometidas. Sin estas legitimidad tan desesperadamente necesitada no pueden los dictadores continuar gobernando indefinidamente. Los representantes de la paz no deben suministrarles esa legitimidad.

Razones para la esperanza
Las dictaduras no son permanentes. Los que viven bajo una dictadura no tienen porque permanecer siempre débiles y a los dictadores no es necesario permitirles que sigan siendo poderosos indefinidamente. Hace mucho tiempo Aristóteles apuntó: “La oligarquía y la tiranía son las constituciones que duran menos”…..”En ninguna parte han durado mucho”. Las dictaduras modernas también son vulnerables. Se puede agravar su debilidad y desintegrar su poder.
La historia reciente muestra la vulnerabilidad de las dictaduras y revela que pueden desmoronarse en un plazo relativamente corto. Por citar los más recientes: la dictadura de Marcos en Filipinas cayó ante el empuje del pueblo en 1986. El gobierno de los Estados Unidos abandonó rápidamente al presidente Marcos cuando la fuerza de la oposición se hizo patente. El intento de golpe de Estado de línea dura en la URSS en agosto de 1991 fue bloqueado en unos días por el desafío popular. De ahí en adelante muchas de las naciones bajo un dominio semejante, recuperaron su independencia en sólo días, semanas o meses.

Está claro que no es válida la antigua idea de que los métodos violentos obran rápidamente mientras los noviolentos requieren mucho tiempo. Aunque se requiera mucho tiempo para lograr cambios en la situación subyacente y en la sociedad, la lucha concreta contra las dictaduras a veces ocurre con relativa rapidez por medio de la acción noviolenta.

Las negociaciones no son la única alternativa que hay entre una guerra continua de aniquilamiento por una parte y la capitulación por la otra. Existe otra opción para aquellos que quieren tanto la paz como la libertad, y ésa es el desafío político.

jueves, 7 de febrero de 2013

De la Dictadura a la Democracia, parte 1

Resumen del Libro del mismo nombre escrito por Gene Sharp.


“De la Dictadura a la Democracia”
Un Sistema Conceptual para la Liberación
(resumen del libro de Gene Sharp)

Prefacio

Una de mis mayores inquietudes durante muchos años ha sido cómo podría la gente evitar que una dictadura se estableciera y cómo destruirla. Tengo la convicción de que los seres humanos no deben ser ni dominados ni destruidos por semejantes regímenes.
He tratado de pensar minuciosamente acerca de los métodos más efectivos para desintegrarlas con éxito y con el menor costo posible en vidas y sufrimiento. El resultado es esta publicación.
En ningún lugar de este trabajo asumo que el desafío contra los dictadores será una empresa fácil y poco costosa. Todas las formas de lucha tienen sus complicaciones y costos. Sin embargo, espero que este análisis estimulará a los líderes de la resistencia a considerar estrategias que puedan incrementar su poder efectivo y al mismo tiempo reducir el nivel relativo de bajas.

Tampoco se interprete este análisis como que cuando se acabe con una dictadura específica todos los demás problemas habrán desaparecido. La caída de un régimen no trae como consecuencia una utopía. Más bien abre el camino a un trabajo inteligente y a esfuerzos denodados, a fin de construir unas relaciones políticas, económicas y sociales más justas y erradicar otras formas de injusticia y opresión.

Es mi esperanza que este breve examen de cómo puede desintegrarse una dictadura sea útil en cualquier lugar donde la gente vive dominada y desea ser libre.
Gene Sharp
6 de Octubre de 1993

The Albert Einstein Institution


UNO
Enfrentando la Realidad de las Dictaduras 

En años recientes, diversas dictaduras han caído o se han tambaleado cuando se les ha enfrentado una población desafiante y movilizada. Aunque parezcan muy firmes, demostraron ser incapaces de soportar el desafío concentrado del pueblo en lo político, lo económico y lo social.
El “desafío político masivo”  es una confrontación noviolenta, una deliberada provocación a la autoridad mediante la desobediencia, la no colaboración, y no dejar lugar para la sumisión.

Desafortunadamente, el pasado aun esta con nosotros. El problema de las dictaduras es profundo.  En muchos países  el pueblo a sufrido experiencias de décadas  y hasta siglos de opresión, ora doméstica ora de origen extranjero. Con frecuencia se les ha inculcado insistentemente la sumisión incondicional. Las instituciones sociales, económicas , políticas y hasta religiosas, han sido deliberadamente debilitadas, subordinadas o aun reemplazadas por otras nuevas y regimentadas. Son usadas para dominar a la sociedad. La población ha sido atomizada (convertida en una masa de individuos aislados), incapaces de trabajar juntos para conseguir su libertad, de confiar los unos en los otros y hasta de hacer algo por su propia iniciativa.
El resultado es predecible: la población se ha vuelto débil, carece de confianza en sí misma y es incapaz de ofrecer resistencia alguna. Las personas están demasiado asustadas para pensar en serio en la resistencia popular. Asumen el sufrimiento sin objetivo y un futuro sin esperanza.

¿A la libertad por la violencia?
Los dictadores generalmente hacen caso omiso de las barreras constitucionales y legales, las decisiones judiciales y la opinión pública.
Reaccionando a las brutalidades, las torturas, las desapariciones, las muertes, se entiende que todo esto ha hecho pensar al pueblo que sólo por la violencia se puede acabar con una dictadura. Las airadas víctimas ha veces se han organizado para combatir a los brutales dictadores, a pesar de tener todo en su contra. Esta gente, ha peleado valientemente, pagando un alto precio en sufrimiento y en vidas. Sus logros a veces han sido considerables, pero casi nunca han obtenido la libertad. Las rebeliones violentas desencadenan violentas represiones que con frecuencia dejan a la población más indefensa que antes.

¿Golpes de estado, elecciones, salvadores extranjeros?
Un golpe militar contra una dictadura, puede parecer, relativamente hablando, una de las maneras más rápidas y fáciles de quitarse de encima un régimen particularmente repugnante. Sin embargo, existen serios problemas con respecto a esta técnica. Lo más importante es que deja intacta la distribución negativa del poder. Es decir, da pie a que otro grupo similar ocupe el lugar.
Después de consolidar su posición, la nueva camarilla puede resultar más despiadada y más ambiciosa que la anterior.

Bajo una dictadura las elecciones no se pueden usar como instrumento para un cambio político significativo. Simulan elecciones para aparentar ser democráticos. Los dictadores no están interesados en unas elecciones que puedan apartarlos de su trono.

Muchas personas que actualmente están padeciendo bajo una dictadura, no creen que los oprimidos puedan liberarse por sí mismos. Ellos no esperan que su pueblo pueda ser liberado sino por la acción de otros. Ponen su confianza en las fuerzas extranjeras. Creen que sólo una ayuda internacional puede ser lo bastante fuerte como para derribar a los dictadores.

Como hemos apuntado, con frecuencia la población sometida no quiere la lucha, y esta temporalmente incapacitada para ella, porque no tiene confianza en su propia capacidad de enfrentar la dictadura feroz, y no ve una manera razonable de salvarse por su propio esfuerzo.
Por lo general, no van a llegar salvadores extranjeros. Si interviene otro estado, probablemente no debe confiarse el él. Unas cuantas ásperas realidades lo demuestran:
Con frecuencia los estados extranjeros ayudan a la dictadura a fin de avanzar sus propios intereses económicos o políticos.
Algunos estados extranjeros actuarán contra la dictadura, pero sólo a fin de ganar para sí mismos el control económico, político y militar del país.
Los estados extranjeros podrían involucrarse activamente para fines positivos sólo cuando hubiere un movimiento interno que se haya comenzado a sacudir la dictadura y logrado que la atención internacional se enfoque sobre la índole brutal del gobierno.

Las presiones internacionales pueden ser muy útiles cuando apoyan un poderoso movimiento de resistencia interna. Entonces, por ejemplo, el boicot económico internacional, los embargos, la ruptura de relaciones diplomáticas, la expulsión del gobierno de organizaciones internacionales, la condena del mismo por alguno de los cuerpos de las Naciones Unidas y otros pasos semejantes, pueden contribuir grandemente.

Encarando la dura verdad
La conclusión es dura. Cuando se quiere echar abajo una dictadura con la mayor efectividad y al menor costo, hay que emprender estas cuatro tareas:
Se debe fortalecer a la población oprimida en su determinación de luchar, en la confianza en sí misma y en sus aptitudes para resistir;
Se debe fortalecer a los grupos sociales e instituciones independientes del pueblo oprimido;
Se debe crear una poderosa fuerza de resistencia interna; y
Se debe desarrollar un amplio y concienzudo plan estratégico global para la liberación, y ejecutarlo con destreza.
Una lucha de liberación es un tiempo en que el grupo que lucha adquiere confianza en sí mismo y se fortalece internamente.

“No vale la pena confiar en el gobierno….Debemos confiar sólo en nuestra propia determinación…..Apoyándonos los unos a los otros… Fortaleciendo a los más débiles… Agrupándonos y organizándonos…..Ganaremos”. (Charles Steward, durante la campaña de huelga en Irlanda 1879)
Confrontada con una fuerza firme y confiada en sí misma, con una estrategia concienzuda y de genuina solidez, la dictadura eventualmente, se desmoronará.

Como lo indican estos argumentos, el liberarse de las dictaduras, en última instancia, depende de la capacidad que la gente tenga para liberarse a sí misma. Existen los medios para que la población se libere a sí misma, pero esta opción no se ha ejercido plenamente.

miércoles, 30 de enero de 2013

De la Psicología a la Espiritualidad, parte 18


El descubrimiento de la misión personal

Intentad percibir, con ayuda de Dios,
el vínculo -incluso físico y natural-
que une nuestro trabajo
con la construcción del Reino de los cielos.
Teilhard de Chardin 

La realización de la misión depende del “guía interior”, otro arquetipo del Sí-mismo. El abandono del ego al Sí-mismo permite descubrir el propio proyecto de vida en la inclinación persistente del corazón por una determinada actividad al servicio de los demás. El guía interior, además de fomentar esa tendencia, pone a la persona en contacto con el Universo y la hace sensible a las necesidades de sus contemporáneos, animándola a desarrollar sus energías y talentos por el bien de la comunidad.

Las particularidades de la misión

      La identidad, origen de la misión

Vuestra visión solamente se aclarará
si miráis en vuestro corazón.
Quien mira al exterior, se pierde en los sueños;
quien se mira desde el interior, se despierta.
Carl Jung

El Sí-mismo no pretende aprisionarme ni aplastarme, sino que me permite realizar mi carácter único, mi libertad y mi vocación en la vida.  Esto pone de relieve el vínculo entre misión e identidad. Ahora bien, la identidad la proporciona el Sí-mismo, y el arquetipo del “guía interior” proporciona la intuición de la misión personal.
Hay quien tiende a asimilar la misión a la fama o el estrellato. Para estas personas, el éxito social y la popularidad son signo de la autenticidad de la misión. ¡Gran error! No se puede identificar la misión con la persona social. La misión tiene que ver con las intuiciones del Sí-mismo y se orienta al servicio a los demás. No cabe duda de que la misión necesita ser reconocida por la comunidad, pero no se confunda con la fama.

La misión se revela a través de una pasión persistente
La misión personal reviste diversas formas: una pasión, la persecución de un ideal,  un deseo profundo y persistente, un entusiasmo desbordante por un tipo de actividad… La pasión que caracteriza la misión goza de permanencia. Lejos de ser un capricho del momento o una desviación patológica, se convierte en el “sueño del alma” que persigue a la persona aunque ésta lo rechace.

El sentimiento de tener una misión personal
es una experiencia cumbre
Cuando el sentimiento o la intuición de la misión personal se hace presente, la persona es presa de un gran entusiasmo. En medio de ese entusiasmo, el ego teme la aventura de la misión; es presa del pánico ante lo desconocido y le da miedo perder la seguridad adquirida.

La misión pone en contacto con el Universo
El descubrimiento y la realización de la misión personal proporciona una razón para vivir, confiere un sentido a la vida y aumentan la autoestima y la autoconfianza. Al realizar la misión personal, la persona se ve conectada a “campos de energía” en vínculo con el Universo.
Al decir “sí” a la llamada del guía interior, se entra en el movimiento de co creación del Universo, participando de una inteligencia y una sabiduría universales llamadas “Providencia”.

La función sanadora
El Sí-mismo tiene igualmente la función de sanar la propia persona y la ajena gracias al arquetipo del “sanador interior”.
El médico de almas, el sanador, tiene en cuenta todas las dimensiones de la persona enferma: física, emocional, social y espiritual. Forma parte de una larga tradición de sanadores que desean corregir la falta de armonía del enfermo consigo mismo, con su medio y con su mundo espiritual.
La espiritualidad es un elemento esencial en la salud de la psique humana; en todas las neurosis se manifiesta el “sufrimiento de un alma que ha perdido su sentido”.
El sanador reconoce al Sí-mismo del enfermo y establece colaboración con él. Estimula el Sí-mismo sanador del enfermo para que éste aprenda a curarse.

El sanador herido
Este médico posee una sabiduría especial. Habrá adquirido su saber con motivo de un proceso de iniciación en el que habrá tenido la experiencia de la enfermedad, la vulnerabilidad y la curación de sí mismo y por sí mismo. Será pues, un sanador herido. Hará que el enfermo se aproveche de la experiencia que él, “sanador herido”, ha tenido de la enfermedad y de su curación.

Conoce las condiciones de la curación: su experiencia de la enfermedad le ha hecho humilde y compasivo con las personas que sufren. Guarda recuerdo constante de su herida curada y de su propia vulnerabilidad.
Se puede afirmar que ha integrado en parte su sombra de sanador, es decir: el miedo a caer enfermo, la alegría de ver a los demás aquejados por la enfermedad y la esperanza de ventajas sociales, puesto que su trabajo remunerado y su estatus social proceden de los problemas de salud ajenos. Desea sin ambigüedad la curación de sus enfermos.

El sanador conoce el estado emocional de sus enfermos y su desconcierto interno; adivina los conflictos personales y sociales que les han llevado a tal estado. Les ayuda a resolver sus conflictos enseñándoles a perdonarse y a perdonar a los demás. Y los anima a despertar su propio poder sanador y a valorar sus progresos, por pequeños que sean, en el sentido de su recuperación.

Las enfermedades son de origen psíquico

Cuando la conciencia está fragmentada,
desencadena una guerra
en el sistema cuerpo-espíritu.
Deepak Chopra 

La enfermedad la ocasiona un conflicto interior, la oposición entre dos partes de la persona: dos emociones contrarias (amar y odiar a alguien), dos valores que chocan ( gastar dinero o dárselo a los pobres), dos actitudes (rebelarse contra el jefe u obedecerle ciegamente), dos opciones (cambiar de trabajo o conservar el mismo), dos deberes morales (ser fiel al cónyuge o tener un amante), dos reacciones (desear vengarse o perdonar), etc.
El conflicto interno es fuente de estrés. Cuando la tensión entre estos estresores internos aumenta en intensidad, genera una angustia que debilita, entre otras cosas, el sistema inmunitario y deja al organismo vulnerable. Varias formas de cáncer se deben a conflictos psíquicos no resueltos y exacerbados por situaciones estresantes.
La situación del enfermo se complica cuando el conflicto resulta ser parcialmente inconsciente. Muchos quieren sanar; pero, inconscientemente, no quieren renunciar a las ventajas secundarias que les proporciona la enfermedad: reposo, desresponsabilización, pretexto para no sentirse culpable, impotencia cultivada, etc.

El Sí-mismo como sanador interior
Si no se resuelve mediante la acción armonizadora del Sí-mismo, el conflicto interno tiende a repercutir en el cuerpo en forma de enfermedad. Pero si el Sí-mismo logra resolver la polaridad estresante, la enfermedad desaparece por sí misma, al dejar de ser alimentada por el estrés.

El método recomendado para efectuar esta reconciliación es el siguiente: en primer lugar, el sanador deberá detectar en su cliente las polaridades estresantes. En segundo lugar, deberá “lateralizar” las dos partes de la polaridad fijándolas en las dos manos respectivamente. En tercer lugar, apelando al Sí-mismo de su cliente, le pedirá que integre esas dos partes opuestas. Finalmente, hará sugerencias que le permitan proseguir la integración. Es frecuente que en este momento aparezcan símbolos integradores.

Conclusión
En los arquetipos del: progenitor amoroso, el sabio, el guía y el sanador, está plasmada la felicidad. El hecho de ser amado y amar, de tener una visión sapiencial  de la propia vida, de encontrar el lugar personal en el Universo ejerciendo una misión y de poder sanar me parecen esenciales para construirse una cierta felicidad.

martes, 29 de enero de 2013

De la Psicología a la Espiritualidad, parte 17




7 
La irradiación del Sí-mismo:
El amor incondicional, la sabiduría,
La misión y la curación

Los arquetipo son complejos que vivimos,
que aparecen como un destino en nuestra vida personal.
Carl Jung

Existe un inmenso reservorio inconsciente  constituido de imágenes y símbolos comunes a toda la humanidad, un inconsciente colectivo, habitado de temas simbólicos presentes, con algunas variaciones, en todos los humanos. Jung llamó a estos temas “arquetipos”, o también “imágenes primordiales” e “ideas principales”.
Se ha descrito el Sí-mismo como el “arquetipo magno”, la “imagen de lo divino” en el alma. El Sí-mismo se encuentra idealmente en el centro de la organización de los arquetipos y coordina sus acciones. No tiene influencia directa sobre la persona, sino que actúa y se concretiza por mediación de cuatro arquetipos: el arquetipo del “buen Padre” y de la “buena Madre”, que aseguran el amor incondicional a uno mismo; el “Sabio”, que da sentido a la vida entera; el “Guía interior”, que ayuda a descubrir la misión personal; y, finalmente, el “Sanador interior”, que resuelve todos los conflictos psíquicos de los que provienen las enfermedades.

El amor incondicional a uno mismo y a los demás:
Ser amado y amar

Dejémonos llorar el sueño más viejo del mundo,
dejémosle reír, dejémosle que nos haga temblar,
dejémonos quemar en él los dedos,
dejémonos danzar y sentar en nuestras rodillas
al sueño más viejo: ser amado.
Sin motivo. Sin merecerlo. Porque sí
Christiane Singer

El amor a uno mismo depende de la convicción de sentirse amable y amado de manera incondicional. Éste es el sentimiento religioso por excelencia. La sensación de ser amado de forma totalmente gratuita es afín a la experiencia-cumbre.
Es el amor a sí mismo lo que da de modo constante la certeza de ser amable y amado. El Sí-mismo es nuestra instancia amorosa secreta al servicio de nuestro ego.
Para activarse, el amor a Sí-mismo necesita de meditaciones humanas. El arquetipo del Sí-mismo es una energía que espera encontrar experiencias de amor. Si un niño es criado en un clima carente de amor, el amor del Sí-mismo, aunque este presente, permanecerá inhibido e inoperante. Se desarrollará entonces en el niño un superyó tiránico que le someterá a un régimen de obligaciones y le llevará al desaliento y la desesperanza.
Si el niño es objeto de muestras de amor y valoración, aprenderá a recibirlas e  integrarlas. Gracias a esas experiencias de amor incondicional, el propio Sí-mismo adoptará la forma de “buen padre” o “buena madre”, o ambas a la vez, fuente inagotable de amor a uno mismo.

Cuando se deja al Sí-mismo ejercer su influjo amoroso, suscita un sentimiento radical de amor a uno mismo, a la vez que proporciona la sensación de ser reconocido y estimado por lo que se es en lo más profundo de uno mismo. La persona se siente entonces amada sin motivo, pese a maldades, defectos, fracasos y transgresiones.
Aunque en algunos momentos se experimente un sentimiento legítimo de culpabilidad por faltas o errores, el sentimiento de haber sido aceptado y perdonado de una vez por todas se revela más fuerte y proporciona la seguridad de ya no estar expuesto a perder esa fuente de amor infinito. Después de haber descubierto el amor del Sí-mismo, estaremos en condiciones de vivir del amor del perdón.

El proceso de perdón, que exige una superación en el amor, es a la vez una empresa humana y un don divino. Como el de duelo, requiere la participación del ego y del Sí-mismo; la del ego para curar la herida, y la del Sí-mismo para amar con una generosidad sobrehumana.

Los dos grandes momentos del perdón

Sanar la autoestima
En primer lugar, haz la paz contigo mismo,
entonces podrás aportar la paz a los demás.
Thomas de Kempis

Es esencial que en el proceso de perdón se emprenda la curación de la autoestima en forma de auto-respeto; de lo contrario, el perdón es una realidad ilusoria e imposible.
Es importante reconocer que la autoestima y el auto-respeto han sido dañados. Ahora bien, hay quien, so pretexto de perdonar, tiende a negar su herida y a reprimirla de diversas formas: excusando al ofensor, sintiéndose culpable por haberlo provocado, intentando olvidar, deseando mostrarse magnánimo, etc.
Así se traiciona de nuevo al negarse a reconocer su emotividad herida. En suma, se niega a afrontar la humillación y el daño a su autoestima y su dignidad.

Hay una etapa de importancia capital: el perdón a uno mismo. Una de las consecuencias desastrosas de la ofensa es la autoidentificación con el ofensor. Debido a un curioso fenómeno, la víctima se “contamina” de los gestos ofensivos, hasta el punto de querer repetirlos, o bien en los demás, y en particular en el ofensor, vengándose, o bien en sí misma, en una suerte de autocastigo.
Antes de pensar en perdonar al ofensor, el ofendido debe reestablecer su armonía, rota por la ofensa. Para ello debe apelar a una instancia superior a la del ego, que está atrapado a la vez en el papel de ofensor y de víctima. El Sí-mismo es el que puede sacar al ego de ese trance y recrear su unidad a fin de prepararle para tener la experiencia del don divino de sentirse perdonado.

Tener la experiencia del amor incondicional

Una pregunta muy actual es si el perdón humano es posible sin la ayuda de Dios. Sí, responden ciertos psicólogos humanistas reduciendo el perdón a una mera técnica terapéutica. Esta postura desvía el perdón del fin que le es propio: la superación en el amor a los ofensores. Lo que permite realizar un gesto tan generoso es el sentimiento profundo de ser amado y perdonado incondicionalmente por el Sí-mismo.
El “perdonador” goza de la “gracia” del Sí-mismo, que confiere un amor superior a cualquier amor humano. Esto es lo que le permite perdonar a la vez. De hecho, su perdón no es sino eco del perdón del Sí-mismo. La fuerza del perdón recibido del Sí-mismo le hace capaz de perdonar a su vez.

La adquisición de la sabiduría

Para poder responder la pregunta sobre el sentido de la vida, hay que hacer referencia al arquetipo del Sabio.
La gente reacciona ante el vacío interior de diversas maneras, y está a merced de los “mercaderes de felicidad”. Unos se distraen con el consumo excesivo, el juego, las drogas, las proezas sexuales, etc. Otros buscan el sentido de su vida en sectas y gurús. Algunos insatisfechos declaran absurda la vida y piensan en el suicidio.
El antídoto a este vacío del alma es la voluntad de sentido, que significa una constante pasión por vivir.

Para dar sentido a la vida, se debe aprender: 1) a descubrir la propia misión, es decir, la aportación personal y original a la comunidad; 2) a experimentar valores, como el amor, la creatividad, la comunión con la naturaleza…..3) a encontrar una razón de ser al propio sufrimiento.

El sentido del sufrimiento
En ciertos momentos la vida parece desprovista de sentido, como en los periodos de gran aflicción, de pérdida substancial  o de graves heridas. Entonces se encuentra uno perdido, por eso es importante hallar un oído atento, dispuesto a escuchar el reguero de emociones. Después, y sólo después, de que la persona esta segura de este apoyo afectivo, el interlocutor podrá apelar a la sabiduría del Sí-mismo de la víctima, lo que hará haciéndole las siguientes preguntas e invitándole a dejar fluir las respuestas de la sabiduría del Sí-mismo:
¿Has aprendido algo del sufrimiento, el duelo o la ofensa sufrida?
¿Qué nuevos recursos vitales has descubierto en ti?
¿Qué limitaciones o debilidades has descubierto en ti y como has logrado salir de ellas?
¿Te has vuelto más humano y compasivo con los demás?
¿Qué nuevo grado de madurez has alcanzado?
¿En que te ha iniciado esta prueba?
¿Qué nuevas razones para vivir te has dado?
¿Hasta que punto ha revelado tu herida el fondo de tu alma?
¿De que manera vas a proseguir el curso de tu vida?
https://www.dropbox.com/s/r38wxy4gjcw5p4v/Autoestima%2017.mp3
Música y audio en:


viernes, 25 de enero de 2013

De la Psicología a la Espiritualidad, parte 16


La vía simbólica para llegar al Sí-mismo

La plena realización del Sí-mismo depende de que se acojan con atención sus manifestaciones y sus discretas y sutiles directrices. Al conocimiento del Sí-mismo, de su identidad profunda, no se accede por vía lógica y racional o voluntaria; sino en virtud de una sensibilidad inteligente, capaz de percibir sus mensajes y el sentido simbólico de éstos.

No es fácil lograr la atención al Sí-mismo y a sus manifestaciones simbólicas. He aquí algunas: intuiciones espirituales, sueños dormidos o ensueños despierto, elevaciones repentinas del alma suscitadas por la lectura de historias espirituales y de mitos, proyecciones de figuras simbólicas e interés por ellas, fantasías, momentos fugitivos de una nueva Presencia, percepción del alma de la naturaleza, despertar progresivo a la propia vida espiritual y a la de los demás, intenso gozo de estar vivo, sensación de ser amado sin condiciones, contemplación del misterio de las cosas normales y corrientes, reencanto con la realidad, intuiciones de lo divino, etc.

 A semejanza de lo que ocurre en la vía negativa, existen medios eficaces para progresar por la vía positiva. He aquí unos cuantos que serán objeto de un estudio especial: utilizar la imaginación activa para trabajar sobre los símbolos, estudiar los propios sueños, conciliar los símbolos opuestos, aplicarse en crear mandalas y familiarizarse con los mitos universales y las historias de los místicos.

La imaginación activa
A quien desea ampliar su conciencia, Carl Jung le recomienda que haga dialogar entre sí al consciente y al inconsciente con la ayuda de la imaginación activa. Este método permite tener en cuenta los mensajes del inconsciente (sueños, fantasías, proyecciones, etc.) y traducirlos en una forma artística cualquiera: diálogo, dibujo, pintura, escultura, etc.
Para empezar, la persona elige un mensaje simbólico sacado de un sueño o de una fantasía cuando estaba despierta.; después se aplica a contemplarlo, aunque sea incapaz de captar su significado. El mero hecho de concentrarse en un símbolo hace que éste se transforme. Por ejemplo, si concentra la atención en la imagen simbólica de una serpiente aparecida en un sueño, constatará que la serpiente empieza a cambiar o a moverse, a suscitar una reacción y a expresarse. La imaginación activa ha desencadenado todo un proceso psíquico revelador del inconsciente. Se tiende un puente entre el consciente y el inconsciente, y roba un secreto al inconsciente.
La revelación de la figura simbólica da acceso al lado oculto del individuo y tiende a revelar lo que se oculta realmente, el lado reprimido de la persona.
Con este mayor conocimiento de los dos lados de su persona, el soñador esta en condiciones de conservar un mejor equilibrio, tomar decisiones más sensatas, mantener relaciones humanas más auténticas y descubrir el sentido de su vida.

El estudio de los sueños
Los sueños dan a conocer un punto de vista de uno mismo distinto y que no se desea ver. Por eso suele resultar difícil comprender los propios sueños, prestarles atención y descubrir su significado.
Las interpretaciones racionales suelen no expresar fielmente los mensajes simbólicos de los sueños. Basta, pues, con recordar los sueños y escribirlos en cuanto uno se despierte. Estos simples gestos indican al inconsciente y, en último término, al Sí-mismo, que se toman en serio sus mensajes, aunque no se comprenda aún su pleno significado.

Conciliación de realidades opuestas
con un símbolo integrador

¿Cómo puede el ser humano
integrar en su desarrollo su vida interior?
O bien mediante la conciliación de sus conflictos
emocionales o intelectuales en una síntesis superior,
o bien mediante la conciliación
de la diversidad en una unidad más integral.
Aldous Huxley

El Sí-mismo posee una fuerza integradora. Puede, en efecto, liberar la psique atrapada entre dos realidades en apariencia opuesta: el amor y el odio, la alegría y la tristeza, el miedo y el deseo de aventura, etc. Muchas personas se quedan paralizadas por la tensión entre estas oposiciones, porque ignoran como salir de ella. Algunos intentan resolver su problema con la ayuda de la razón, pero en vano, porque es una tarea que la supera. Sólo el recurso del Sí-mismo puede resolver el dilema. Basta con pedirle que produzca un símbolo-integrador de orden sagrado o religioso.

Este ejercicio ilustra la importancia de recurrir a los símbolos para conciliar realidades opuestas.
a) Al principio, hay que centrarse en uno mismo y relajarse.
b) Se recomienda dejar emerger las imágenes espontáneamente, y se pregunta:”Si estuvieras en otro mundo y pudieras elegir otra identidad, ¿en que ser simbólico te gustaría convertirte? Ese ser simbólico puede ser una cosa, una planta, un animal o cualquier personaje ficticio, pero no un personaje real.
c) A continuación, cada persona busca un compañero al que describe su símbolo. El oyente hace preguntas al respecto.
d) Se invita a los participantes a entrar de nuevo en sí mismos y responder la siguiente pregunta: “Si estuvieras en otro mundo y pudieras elegir otra identidad, ¿ en que no te gustaría convertirte?
e) Después de haber encontrado su símbolo negativo, vuelven con su compañero y dialogan.
f) Después de ese tiempo de diálogo, les invito entonces a levantar las manos a la altura del pecho y a mantenerlas separadas la una de la otra alrededor de treinta centímetros. Durante un minuto o dos, miran primero su mano derecha, en la que imaginan ver su símbolo positivo. Se fijan a continuación en su mano izquierda, en la que imaginan ver su símbolo negativo.g) Se invita a solicitar la colaboración del Sí-mismo para integrar los símbolos positivo y negativo sin recurrir al intelecto o a la razón.
h) Entonces se pide que dejen sus manos aproximarse de manera espontánea y natural. Sorprenderá la aparición repentina de un tercer símbolo formado por el Sí-mismo como consecuencia de la integración de los otros dos.
i) Después vale comentar lo descubierto. A algunos les gusta hacer un dibujo de su tercer símbolo en recuerdo a la integración que se ha efectuado.

Un alto porcentaje consiguen obtener un símbolo sagrado integrador que viene a resolver la tensión entre el símbolo positivo y el negativo: una copa luminosa, un templo lleno de luz, el rostro radiante de un niño, etc. Es verdaderamente una experiencia- cumbre que los saca del marasmo psíquico, da sentido a su vida y los propulsa hacia su misión personal.

El mandala, símbolo del Sí-mismo
El mandala es una figura simbólica constituida por un círculo provisto de un centro alrededor del cual se ordena un conjunto de formas. Esta figura se encuentra por doquier en el Universo, desde las células de las plantas, pasando por los rosetones de las catedrales y la nebulosa astral. El mandala expresa a la vez la unidad y la diversidad.
Carl Jung vio en la figura simbólica del mandala una confirmación de su teoría del Sí-mismo.
Se ha solido comparar el mandala con un ojo que mira al interior del psiquismo. Debido a su función unificadora de la persona, varias religiones han hecho de él un símbolo sagrado. La complejidad del psiquismo se encuentra en él adecuadamente representada: el centro, que tiene el significado del Sí-mismo, organiza las diversas partes del psiquismo.

La práctica de la meditación sobre mandalas y la de dibujarlos contribuyen a unificar a la persona, suscitando la necesidad de ordenar en torno al Sí-mismo los elementos dispares del psiquismo. La persona entera se siente entonces en proceso de sanar y de recuperar su unidad interior. Terminan entonces las tensiones internas causadas por las diversas fragmentaciones o divergencias de la personalidad.

La experiencia de los mitos
y de las historias espirituales
Desde siempre, los místicos de las grandes religiones han empleado relatos para transmitir experiencias religiosos que son inefables. Para hacerse una idea basta con pensar en las parábolas del Evangelio, las anécdotas budistas, los cuentos hasídicos y las historias sufíes.
Las grandes historias de la humanidad son similares a campos de energía que cambian de sentido los diversos incidentes de nuestras vidas. Las grandes historias interpretan en nuestro espíritu una suerte de sinfonía, al activar diferentes tonos, temas, sentimientos y fantasías e iluminar partes de nosotros caídas en el olvido. Las grandes historias de la humanidad enriquecen nuestra vida dotándola de relaciones, modelos y metáforas que nos permiten comprender nuestra existencia y darle sentido. Nos hacen pasar de nuestro mundo individual encerrado en una vida limitada a una existencia personal universal.

La imaginería guiada es otro valioso instrumento para pasar de la perspectiva del ego a la del Sí-mismo. Once temas míticos se resumen a continuación.
1) De la oruga a la mariposa.
2) Del dormir y del sueño al despertar de la realidad.
3) Del velo de la ilusión al descubrimiento de lo real.
4) De la cautividad a la liberación.
5) Del estado de contaminación al estado de purificación
6) De la obscuridad a la luz.
7) De la fragmentación a la unidad.
8) Del vagabundeo al lugar del poder y la visión.
9) Del estado de extraño a la fuente del origen.
10) De la muerte al renacimiento.
11) De la semilla al árbol de la vida.