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lunes, 14 de julio de 2014

Poder Popular, parte 1

Ensayo realizado en el Taller de Poder Popular, de la Escuela de Pensamiento Crítico, de la Escuela de Cultura Popular
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¿Cómo Construir Poder Popular?

Recién se ha escrito: “Con la reforma energética la Constitución ha muerto”, si además, consideramos que se han robado las dos últimas elecciones presidenciales y ahora hasta se criminaliza la protesta. No hay ninguna duda: “Vivimos en una dictadura. Los mexicanos no somos libres de decidir. Tenemos que organizar una tenaz resistencia, si no queremos que nos desprecien más y  empeore nuestra condición.

Las dictaduras no son permanentes. No tenemos porque permanecer siempre débiles y a los dictadores no hay que permitirles que sigan siendo poderosos indefinidamente. Hace mucho tiempo Aristóteles apuntó: “La oligarquía y la tiranía son las constituciones que duran menos”…..”En ninguna parte han durado mucho”. Las dictaduras modernas también son vulnerables. Se puede agravar su debilidad y desintegrar su poder.

La historia reciente muestra la vulnerabilidad de las dictaduras y revela que pueden desmoronarse en un plazo relativamente corto. Por citar un ejemplo: la dictadura de Marcos en Filipinas cayó ante el empuje del pueblo en 1986. El gobierno de los Estados Unidos abandonó rápidamente al presidente Marcos cuando la fuerza de la oposición se hizo patente.

¿Cómo explicar que el 1% de la población mundial, domine al 99% restante, utilizando incluso su propio dinero, y hasta su misma gente, y  nos mantenga además, disminuidos y doblegados?
¿Estamos los Mexicanos, condenados a vivir eternamente en un régimen de explotación?. Los seres humanos no tenemos porque ser dominados ni destruidos por  tan abusivas políticas.

Muchas dictaduras han caído o se han tambaleado cuando se les ha enfrentado una población desafiante y movilizada. Aunque parezcan muy firmes, demostraron ser incapaces de soportar el desafío concentrado del pueblo en lo político, lo económico y lo social.
El “desafío político masivo”  es una confrontación noviolenta, una deliberada provocación a la autoridad mediante la desobediencia, la no colaboración, y no dejar lugar para la sumisión.

No vale la pena confiar en el gobierno, no debemos esperar nada de él. La solución no vendrá del exterior. Debemos confiar sólo en nuestra propia determinación, apoyándonos los unos a los otro, fortaleciendo a los más débiles… Agrupándonos, organizándonos.

Poder político popular

¿Qué clase de poder es éste? ¿Cómo necesita movilizarse la oposición democrática para destruir la dictadura y su vasta red militar y policiaca?
La respuesta se encuentra en una concepción del poder político generalmente ignorada. No es difícil entenderlo. Algunas verdades fundamentales son muy sencillas.
Una parábola China del siglo XIV atribuida a Liu Ji, por ejemplo, destaca muy bien esta interpretación descuidada acerca del poder político.

“En el estado feudal de Chu, un viejo vivía de tener monos a su servicio. La gente lo llamaba “Ju gong”: el Amo de los Monos.

Todas las mañanas el viejo reunía a todos los monos en su patio, y ordenaba al más viejo que condujera a los demás a la montaña a recoger fruta de los árboles y matas. La regla era que cada mono tenia que darle al viejo la décima parte de lo que recogiera. Los que no lo hacían eran brutalmente azotados. Todos los monos sufrían amargamente pero no se atrevían a protestar.

Un día un monito les preguntó a los otros; “¿Fue el viejo el que sembró los árboles y matas?” Los otros le respondieron: “No, brotaron solos”. El monito les dirigió otra pregunta: “¿No podemos nosotros coger la fruta sin el permiso del viejo?” Los otros replicaron: “Si, todos podemos hacerlo.” El monito siguió: “¿Entonces, por qué tenemos que depender del viejo?”  ¿Por qué  tenemos que servirlo?”

Antes que el monito hubiera terminado su discurso todos los monos de pronto se sintieron iluminados, y despertaron.

Esa misma noche, al observar que el viejo se había quedado dormido, los monos rompieron las barreras del vallado donde se hallaban encerrados y destruyeron el recinto por completo. También se apropiaron de cuanta fruta el viejo tenía guardada y se la llevaron al bosque, y nunca más volvieron. Al fin el viejo murió de inanición.

Yu Li Zi dice: “Algunos hombres en el mundo gobiernan a su pueblo mediante tretas y no por principios rectos ¿No son éstos iguales al Amo de los Monos? La gente no se ha dado cuenta de su embrutecimiento. Apenas se les ilumine el conocimiento, las tretas dejarán de funcionar.”

El principio es muy sencillo. Los dictadores requieren la ayuda de los gobernados, sin la cual no pueden ni disponer de las fuentes de poder, ni conservarlas.  La obediencia, la cooperación y la sumisión son esenciales para que un dictador sea poderoso. Sin acceso a las fuentes del poder político, el poder del dictador se debilita, y finalmente se esfuma.
El negarles a los agresores y dictadores la cooperación popular e institucional, se anula el acceso a las fuentes de poder de las que dependen. Sin acceso a tales recursos, el poder de los gobernantes se debilita y finalmente se disuelve.

jueves, 7 de febrero de 2013

De la Dictadura a la Democracia, parte 1

Resumen del Libro del mismo nombre escrito por Gene Sharp.


“De la Dictadura a la Democracia”
Un Sistema Conceptual para la Liberación
(resumen del libro de Gene Sharp)

Prefacio

Una de mis mayores inquietudes durante muchos años ha sido cómo podría la gente evitar que una dictadura se estableciera y cómo destruirla. Tengo la convicción de que los seres humanos no deben ser ni dominados ni destruidos por semejantes regímenes.
He tratado de pensar minuciosamente acerca de los métodos más efectivos para desintegrarlas con éxito y con el menor costo posible en vidas y sufrimiento. El resultado es esta publicación.
En ningún lugar de este trabajo asumo que el desafío contra los dictadores será una empresa fácil y poco costosa. Todas las formas de lucha tienen sus complicaciones y costos. Sin embargo, espero que este análisis estimulará a los líderes de la resistencia a considerar estrategias que puedan incrementar su poder efectivo y al mismo tiempo reducir el nivel relativo de bajas.

Tampoco se interprete este análisis como que cuando se acabe con una dictadura específica todos los demás problemas habrán desaparecido. La caída de un régimen no trae como consecuencia una utopía. Más bien abre el camino a un trabajo inteligente y a esfuerzos denodados, a fin de construir unas relaciones políticas, económicas y sociales más justas y erradicar otras formas de injusticia y opresión.

Es mi esperanza que este breve examen de cómo puede desintegrarse una dictadura sea útil en cualquier lugar donde la gente vive dominada y desea ser libre.
Gene Sharp
6 de Octubre de 1993

The Albert Einstein Institution


UNO
Enfrentando la Realidad de las Dictaduras 

En años recientes, diversas dictaduras han caído o se han tambaleado cuando se les ha enfrentado una población desafiante y movilizada. Aunque parezcan muy firmes, demostraron ser incapaces de soportar el desafío concentrado del pueblo en lo político, lo económico y lo social.
El “desafío político masivo”  es una confrontación noviolenta, una deliberada provocación a la autoridad mediante la desobediencia, la no colaboración, y no dejar lugar para la sumisión.

Desafortunadamente, el pasado aun esta con nosotros. El problema de las dictaduras es profundo.  En muchos países  el pueblo a sufrido experiencias de décadas  y hasta siglos de opresión, ora doméstica ora de origen extranjero. Con frecuencia se les ha inculcado insistentemente la sumisión incondicional. Las instituciones sociales, económicas , políticas y hasta religiosas, han sido deliberadamente debilitadas, subordinadas o aun reemplazadas por otras nuevas y regimentadas. Son usadas para dominar a la sociedad. La población ha sido atomizada (convertida en una masa de individuos aislados), incapaces de trabajar juntos para conseguir su libertad, de confiar los unos en los otros y hasta de hacer algo por su propia iniciativa.
El resultado es predecible: la población se ha vuelto débil, carece de confianza en sí misma y es incapaz de ofrecer resistencia alguna. Las personas están demasiado asustadas para pensar en serio en la resistencia popular. Asumen el sufrimiento sin objetivo y un futuro sin esperanza.

¿A la libertad por la violencia?
Los dictadores generalmente hacen caso omiso de las barreras constitucionales y legales, las decisiones judiciales y la opinión pública.
Reaccionando a las brutalidades, las torturas, las desapariciones, las muertes, se entiende que todo esto ha hecho pensar al pueblo que sólo por la violencia se puede acabar con una dictadura. Las airadas víctimas ha veces se han organizado para combatir a los brutales dictadores, a pesar de tener todo en su contra. Esta gente, ha peleado valientemente, pagando un alto precio en sufrimiento y en vidas. Sus logros a veces han sido considerables, pero casi nunca han obtenido la libertad. Las rebeliones violentas desencadenan violentas represiones que con frecuencia dejan a la población más indefensa que antes.

¿Golpes de estado, elecciones, salvadores extranjeros?
Un golpe militar contra una dictadura, puede parecer, relativamente hablando, una de las maneras más rápidas y fáciles de quitarse de encima un régimen particularmente repugnante. Sin embargo, existen serios problemas con respecto a esta técnica. Lo más importante es que deja intacta la distribución negativa del poder. Es decir, da pie a que otro grupo similar ocupe el lugar.
Después de consolidar su posición, la nueva camarilla puede resultar más despiadada y más ambiciosa que la anterior.

Bajo una dictadura las elecciones no se pueden usar como instrumento para un cambio político significativo. Simulan elecciones para aparentar ser democráticos. Los dictadores no están interesados en unas elecciones que puedan apartarlos de su trono.

Muchas personas que actualmente están padeciendo bajo una dictadura, no creen que los oprimidos puedan liberarse por sí mismos. Ellos no esperan que su pueblo pueda ser liberado sino por la acción de otros. Ponen su confianza en las fuerzas extranjeras. Creen que sólo una ayuda internacional puede ser lo bastante fuerte como para derribar a los dictadores.

Como hemos apuntado, con frecuencia la población sometida no quiere la lucha, y esta temporalmente incapacitada para ella, porque no tiene confianza en su propia capacidad de enfrentar la dictadura feroz, y no ve una manera razonable de salvarse por su propio esfuerzo.
Por lo general, no van a llegar salvadores extranjeros. Si interviene otro estado, probablemente no debe confiarse el él. Unas cuantas ásperas realidades lo demuestran:
Con frecuencia los estados extranjeros ayudan a la dictadura a fin de avanzar sus propios intereses económicos o políticos.
Algunos estados extranjeros actuarán contra la dictadura, pero sólo a fin de ganar para sí mismos el control económico, político y militar del país.
Los estados extranjeros podrían involucrarse activamente para fines positivos sólo cuando hubiere un movimiento interno que se haya comenzado a sacudir la dictadura y logrado que la atención internacional se enfoque sobre la índole brutal del gobierno.

Las presiones internacionales pueden ser muy útiles cuando apoyan un poderoso movimiento de resistencia interna. Entonces, por ejemplo, el boicot económico internacional, los embargos, la ruptura de relaciones diplomáticas, la expulsión del gobierno de organizaciones internacionales, la condena del mismo por alguno de los cuerpos de las Naciones Unidas y otros pasos semejantes, pueden contribuir grandemente.

Encarando la dura verdad
La conclusión es dura. Cuando se quiere echar abajo una dictadura con la mayor efectividad y al menor costo, hay que emprender estas cuatro tareas:
Se debe fortalecer a la población oprimida en su determinación de luchar, en la confianza en sí misma y en sus aptitudes para resistir;
Se debe fortalecer a los grupos sociales e instituciones independientes del pueblo oprimido;
Se debe crear una poderosa fuerza de resistencia interna; y
Se debe desarrollar un amplio y concienzudo plan estratégico global para la liberación, y ejecutarlo con destreza.
Una lucha de liberación es un tiempo en que el grupo que lucha adquiere confianza en sí mismo y se fortalece internamente.

“No vale la pena confiar en el gobierno….Debemos confiar sólo en nuestra propia determinación…..Apoyándonos los unos a los otros… Fortaleciendo a los más débiles… Agrupándonos y organizándonos…..Ganaremos”. (Charles Steward, durante la campaña de huelga en Irlanda 1879)
Confrontada con una fuerza firme y confiada en sí misma, con una estrategia concienzuda y de genuina solidez, la dictadura eventualmente, se desmoronará.

Como lo indican estos argumentos, el liberarse de las dictaduras, en última instancia, depende de la capacidad que la gente tenga para liberarse a sí misma. Existen los medios para que la población se libere a sí misma, pero esta opción no se ha ejercido plenamente.