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miércoles, 16 de julio de 2014

Poder Popular, parte 2



La Dinámica del Desafío Político 

La dinámica del desafío político es muy diferente a la de la violencia. Aunque ambas técnicas son herramientas para luchar, lo hacen por medios muy distintos y con distintas consecuencias.
La lucha noviolenta es una técnica mucho más variada y compleja que la violencia. Es una lucha que emplea armas políticas, económicas, sociales y sicológicas aplicadas por la población y por las instituciones de la sociedad.
A estas armas se les ha conocido bajo diversos nombres como protestas, huelgas, desobediencia o no cooperación, boicot, descontento y poder popular. El desafío político, a diferencia de la violencia, es el instrumento idóneo para negarle acceso al régimen a sus fuentes de poder.

Para construir poder popular, lo primero que tenemos que hacer es juntarnos y organizarnos, comprometernos, conectarnos, emparejar criterios y ponernos de acuerdo en las acciones a seguir, y entonces, actuar como un solo cuerpo. Pero esto que se dice tan fácil, no ha podido lograrse suficientemente.
La creación de un frente amplio opositor a la dictadura sería muy deseable, pero hasta ahora no ha pasado de ser un  anhelo.

“Para hacer la revolución van a necesitarse hombres de una sola pieza

 El liberarse de las dictaduras, en última instancia, depende de la capacidad que la gente tenga para liberarse a sí misma. Existen los medios para que la población se libere a sí misma, pero esta opción no se ha ejercido plenamente.

Frecuentemente vemos a la  oposición  pelearse entre sí, desconfiar de todo, creerse los únicos dueños de la razón, o  tibios a la hora de actuar. Por otro lado, se observa el hecho de que muchos lideres opositores, en cuanto llegan a un puesto de poder, se fusionan con el enemigo.

Debemos reconocer que existen intereses que trabajan para que esto así  suceda. Es el tradicional “divide y vencerás”, que tanto resultado da a la oligarquía, que unido al “Pan y circo”, mantienen al pueblo sometido. En este sistema de explotación, el hombre nunca alcanza su completo desarrollo y madurez, pues se la mantiene miedoso y apartado. Sumiso

Cabe reconocer, por otro lado, que la principal fuerza retardataria proviene de nosotros mismos, que inconscientemente, queremos parecernos al opresor. Llegar al poder, para luego hacer lo mismo que se hacía antes, no significa ningún avance. Si vociferamos contra las injusticias de los ricos, pero aspiramos a ser ricos, o preferiríamos serlo, estamos perdiendo el tiempo.

Necesitamos ordenarnos cada uno, internamente, si no es así, nuestras percepciones estarán equivocadas. No podremos organizar nada.
En una correspondencia dialéctica, la transformación de las condiciones sociales y del propio hombre, su conciencia y su moral, deben efectuarse simultáneamente, una en relación con la otra, una reforzando la otra.

“La revolución ha de ser primero interior, pues el enemigo de dentro, que son nuestros defectos contrarrevolucionarios, esta más cerca de nosotros que ningún otro enemigo”
(P. Freire, “Pedagogía del Oprimido”)

Así pues, pareja a la acción revolucionaria, debemos emprender un trabajo para liberarnos de nuestros conflictos personales, y acceder fraternalmente al espíritu comunitario.
La lucha noviolenta requiere una pérdida del miedo y un mayor control sobre sí mismo, esto  significa una toma de conciencia de nuestra misión social. Es un elemento clave para destruir el poder que los dictadores tienen sobre la población en general.
Para que resulte efectivo, el desafío político requiere preparación y planeación. Los probables participantes tendrán necesidad de comprender qué se espera de ellos. Una transformación radical de la sociedad opresora debe estar acompañada de una transformación profunda de las estructuras mentales de los individuos.

Es necesario configurar al sujeto que tenga la capacidad de revolucionar el orden social existente y abolir la sociedad de clases; esto es, emancipar a la humanidad y posibilitar su pleno desarrollo consciente.

Conseguir la libertad con paz, por supuesto que no es tarea fácil. Va ha requerirse para ello una gran destreza estratégica, organización y planificación. Sobre todo, requiere poder. Los demócratas no pueden esperar derribar a la dictadura y establecer la libertad política sin la capacidad de ejercer su propio poder en forma eficaz.
Sin embargo, esta nueva percepción del poder significa , que la desintegración deliberada de una dictadura si es posible.

lunes, 14 de julio de 2014

Poder Popular, parte 1

Ensayo realizado en el Taller de Poder Popular, de la Escuela de Pensamiento Crítico, de la Escuela de Cultura Popular
.

¿Cómo Construir Poder Popular?

Recién se ha escrito: “Con la reforma energética la Constitución ha muerto”, si además, consideramos que se han robado las dos últimas elecciones presidenciales y ahora hasta se criminaliza la protesta. No hay ninguna duda: “Vivimos en una dictadura. Los mexicanos no somos libres de decidir. Tenemos que organizar una tenaz resistencia, si no queremos que nos desprecien más y  empeore nuestra condición.

Las dictaduras no son permanentes. No tenemos porque permanecer siempre débiles y a los dictadores no hay que permitirles que sigan siendo poderosos indefinidamente. Hace mucho tiempo Aristóteles apuntó: “La oligarquía y la tiranía son las constituciones que duran menos”…..”En ninguna parte han durado mucho”. Las dictaduras modernas también son vulnerables. Se puede agravar su debilidad y desintegrar su poder.

La historia reciente muestra la vulnerabilidad de las dictaduras y revela que pueden desmoronarse en un plazo relativamente corto. Por citar un ejemplo: la dictadura de Marcos en Filipinas cayó ante el empuje del pueblo en 1986. El gobierno de los Estados Unidos abandonó rápidamente al presidente Marcos cuando la fuerza de la oposición se hizo patente.

¿Cómo explicar que el 1% de la población mundial, domine al 99% restante, utilizando incluso su propio dinero, y hasta su misma gente, y  nos mantenga además, disminuidos y doblegados?
¿Estamos los Mexicanos, condenados a vivir eternamente en un régimen de explotación?. Los seres humanos no tenemos porque ser dominados ni destruidos por  tan abusivas políticas.

Muchas dictaduras han caído o se han tambaleado cuando se les ha enfrentado una población desafiante y movilizada. Aunque parezcan muy firmes, demostraron ser incapaces de soportar el desafío concentrado del pueblo en lo político, lo económico y lo social.
El “desafío político masivo”  es una confrontación noviolenta, una deliberada provocación a la autoridad mediante la desobediencia, la no colaboración, y no dejar lugar para la sumisión.

No vale la pena confiar en el gobierno, no debemos esperar nada de él. La solución no vendrá del exterior. Debemos confiar sólo en nuestra propia determinación, apoyándonos los unos a los otro, fortaleciendo a los más débiles… Agrupándonos, organizándonos.

Poder político popular

¿Qué clase de poder es éste? ¿Cómo necesita movilizarse la oposición democrática para destruir la dictadura y su vasta red militar y policiaca?
La respuesta se encuentra en una concepción del poder político generalmente ignorada. No es difícil entenderlo. Algunas verdades fundamentales son muy sencillas.
Una parábola China del siglo XIV atribuida a Liu Ji, por ejemplo, destaca muy bien esta interpretación descuidada acerca del poder político.

“En el estado feudal de Chu, un viejo vivía de tener monos a su servicio. La gente lo llamaba “Ju gong”: el Amo de los Monos.

Todas las mañanas el viejo reunía a todos los monos en su patio, y ordenaba al más viejo que condujera a los demás a la montaña a recoger fruta de los árboles y matas. La regla era que cada mono tenia que darle al viejo la décima parte de lo que recogiera. Los que no lo hacían eran brutalmente azotados. Todos los monos sufrían amargamente pero no se atrevían a protestar.

Un día un monito les preguntó a los otros; “¿Fue el viejo el que sembró los árboles y matas?” Los otros le respondieron: “No, brotaron solos”. El monito les dirigió otra pregunta: “¿No podemos nosotros coger la fruta sin el permiso del viejo?” Los otros replicaron: “Si, todos podemos hacerlo.” El monito siguió: “¿Entonces, por qué tenemos que depender del viejo?”  ¿Por qué  tenemos que servirlo?”

Antes que el monito hubiera terminado su discurso todos los monos de pronto se sintieron iluminados, y despertaron.

Esa misma noche, al observar que el viejo se había quedado dormido, los monos rompieron las barreras del vallado donde se hallaban encerrados y destruyeron el recinto por completo. También se apropiaron de cuanta fruta el viejo tenía guardada y se la llevaron al bosque, y nunca más volvieron. Al fin el viejo murió de inanición.

Yu Li Zi dice: “Algunos hombres en el mundo gobiernan a su pueblo mediante tretas y no por principios rectos ¿No son éstos iguales al Amo de los Monos? La gente no se ha dado cuenta de su embrutecimiento. Apenas se les ilumine el conocimiento, las tretas dejarán de funcionar.”

El principio es muy sencillo. Los dictadores requieren la ayuda de los gobernados, sin la cual no pueden ni disponer de las fuentes de poder, ni conservarlas.  La obediencia, la cooperación y la sumisión son esenciales para que un dictador sea poderoso. Sin acceso a las fuentes del poder político, el poder del dictador se debilita, y finalmente se esfuma.
El negarles a los agresores y dictadores la cooperación popular e institucional, se anula el acceso a las fuentes de poder de las que dependen. Sin acceso a tales recursos, el poder de los gobernantes se debilita y finalmente se disuelve.

jueves, 7 de marzo de 2013

De la Dictadura a la Democracia, parte 7



SIETE
Planificando la Estrategia   

Es crítico determinar el verdadero propósito de la lucha.
En particular, los estrategas tienen que dar respuesta a muchas interrogantes fundamentales como estas:

-¿Cuáles son los principales obstáculos para lograr la libertad?

-¿Qué factores facilitarían el alcanzarla?

-¿Cuáles son los puntos fuertes de la dictadura?

-¿Cuáles son las diversas debilidades de la dictadura?

-¿Hasta que punto son vulnerables las fuentes de poder de la dictadura?

-¿Cuáles son los puntos fuertes de las fuerzas democráticas y de la población en general?

-¿Cuáles son los puntos débiles de las fuerzas democráticas y de la población en general, y cómo pueden corregirse?

-¿Cuál es la posición de terceraspersonas no inmediatamente involucradas en el conflicto que están ayudando, o podrían ayudar, bien a la dictadura, bien al movimiento democrático y cómo podrían hacerlo.

Escogiendo los medios
Para llevar a cabo esta selección, los estrategas necesitan considerar interrogantes como las siguientes:

-¿Estará el tipo de lucha que se escoja dentro del marco de las capacidades de los demócratas?

-¿Utilizará la técnica escogida la fuerza de la población?

-¿Enfoca la técnica escogida las debilidades de la dictadura, o busca golpearla donde está más fuerte?

-¿Los medios que se usen ayudarán a los demócratas a cobrar más confianza en sí mismos, o dependerán de terceras personas o de proveedores externos?

-¿Qué historial tienen los medios escogidos de haber servido para el derrocamiento de otras dictaduras?

-¿Producirán un aumento, o una disminución en la cantidad de víctimas y otras perdidas que podrían ocurrir en el conflicto venidero?

Es necesario excluir los tipos de acción que se consideren contraproducentes para el desarrollo de la gran estrategia. Los estrategas tendrán que analizar la dinámica de sus conflictos particulares, y determinar si el desafío político responde afirmativamente a las interrogantes anteriores.

Planificando para la democracia 

Debemos recordar que el objetivo de la gran estrategia contra la dictadura no es simplemente la caída de los dictadores sino establecer un sistema democrático y hacer imposible el surgimiento de una nueva dictadura. Para alcanzar estos objetivos será necesario que los medios de lucha que se escojan contribuyan a cambiar la distribución del poder efectivo de la sociedad. Si no se corrige el desequilibrio , la nueva camarilla, si así lo quisiere, podría se tan dictatorial como la anterior. Una “revolución palaciega” o un golpe de estado, por consiguiente, no es bienvenido.

El desarrollo de una capacidad de lucha noviolenta significa que la capacidad de represión violenta de la dictadura ya no va a producir la intimidación ni la sumisión de la población tan fácilmente. Ésta va a tener a su disposición poderosos medios de acción para contrarrestar y, a veces, hasta bloquear el ejercicio del poder de los dictadores. Además, la movilización de poder popular por medio del desafío político va a fortalecer las instituciones independientes de la sociedad. La experiencia de haber ejercido alguna vez un poder efectivo no se olvida fácilmente. El conocimiento y adiestramiento que se adquieren en la lucha harán que la población sea menos propensa a que los futuros dictadores la dominen en el futuro. Este cambio en las relaciones de poder hará mucho más probable el establecimiento de una sociedad democrática duradera.

Ayuda del exterior
Como parte de la preparación de la gran estrategia, se necesita calcular que papel han de jugar la resistencia interna y las presiones externas en la desintegración de las dictaduras.
Como un complemento muy limitado, se pueden hacer esfuerzos por movilizar la opinión pública mundial contra la dictadura desde un punto de vista humanitario, moral o religioso.
Se puede trabajar para lograr que los gobiernos y las instituciones internacionales apliquen sanciones diplomáticas, políticas y económicas contra la dictadura.

Formulando una gran estrategia
Las siguientes interrogantes, de una manera más específica que antes, plantearán los considerandos que han de tenerse en cuenta al diseñar una gran estrategia para una lucha mediante el desafío político.

-¿Cuál es la mejor manera de empezar una lucha a largo plazo?

-¿Cómo podría la población oprimida acumular suficientes fuerzas y confianza en sí misma para desafiar la dictadura, aunque inicialmente sea de manera limitada?

-¿Cómo puede aumentarse con el tiempo y la experiencia la capacidad de la población de aplicar la no cooperación y el desafío político?

-¿Cuáles deberán ser los objetivos a alcanzar en una serie de campañas limitadas, dirigidas a recuperar el control democrático de la sociedad y a limitar el de la dictadura?

-¿Quedan aun instituciones independientes que hayan sobrevivido la dictadura y que puedan usarse en la lucha por establecer la libertad?

-¿Cómo puede desarrollarse la fuerza organizacional de la resistencia?
¿Cómo puede adiestrarse a los participantes?

-¿Qué recursos (financieros, materiales, etc.) se requerirán a lo largo de la lucha?

-¿Qué simbolismos se usarán para movilizar a la población?

-¿Cómo puede la población que resiste persistir en el desafío y a la vez mantener la necesaria disciplina noviolenta?

_¿Cómo podrá la población satisfacer sus necesidades básicas durante el curso de la lucha? ¿Cómo se podrá mantener el orden social en medio del conflicto?

-¿Qué hará la resistencia democrática, a medida que se aproxime la victoria, para seguir construyendo las bases de la sociedad de la post-dictadura y lograr que la transición sea lo menos brusca posible?

Cuando la gran estrategia para la lucha ha sido cuidadosamente planificada, hay razones de peso para darla a conocer ampliamente.
Las grandes cantidades de gente que hace falta que participen estarán más dispuestas y aptas para actuar si entienden la concepción general así como las  instrucciones específicas.

Cuando haya abundante evidencia de que la gran estrategia escogida fue mal concebida, o cuando las circunstancias de la lucha hayan cambiado fundamentalmente, es posible que los planificadores tengan que alterar la gran estrategia. Aún entonces, deberá hacerse solamente después de que el cálculo  fundamental se haya hecho de nuevo, y se haya desarrollado y adoptado una estrategia nueva más adecuada.

Planificando las estrategias de campaña    
Una gran estrategia desarrollada para acabar con la dictadura no se ejecuta por sí sola. Hará falta que se desarrollen estrategias particulares para orientar las principales campañas orientadas al socavamiento del poder de los dictadores. Las tácticas y los métodos de acción específicos deben escogerse cuidadosamente para que contribuyan a alcanzar los objetivos de cada estrategia particular.

Los estrategas del desafío político tienen que considerar varios puntos y problemas, entre los cuales se encuentran los siguientes:

-Determinación de los objetivos específicos de la campaña y de cómo éstos contribuyen a hacer efectiva la gran estrategia.

-Consideración de los métodos específicos o armas políticas que mejor se puedan emplear para implementar la estrategia escogida. El alcanzar los objetivos mayores vendrá como resultado de haber escogido cuidadosamente, e implementado específicamente, los pasos menores.

-Determinación de como los asuntos económicos  deben relacionarse con la lucha total, que es esencialmente política.

-Determinación de qué clase de estructura de liderazgo y sistema de comunicaciones funcionaría mejor al comienzo de la lucha de resistencia.

-Comunicación de las noticias de la resistencia a la población, las fuerzas del dictador y la prensa internacional.

-Planes sobre actividades constructivas independientes -económicas, sociales o educativas- que aumenten la confianza de las personas en sí mismas, para que sean capaces de responder a las necesidades de su propia gente durante el conflicto que va a producirse.

-Determinación de qué clase de ayuda exterior es deseable para apoyar una campaña específica o la lucha de liberación en general.

Difundiendo la idea de la nocooperación 
Para un desafío político exitoso contra una dictadura, es esencial que la población capte la idea de la nocooperación. Como se ilustró en el cuento del “Amo de los Monos” (ver cap.3), la idea básica es sencilla. Si un número suficiente de subordinados se rehúsa a seguir cooperando por un tiempo suficiente a pesar de la represión, el sistema opresivo se debilitará, y acabará por desplomarse.
Las fuerzas democráticas deben deliberadamente difundir y comunicar a todos los estratos sociales la idea de la nocooperación. Así, la gente podrá entender la relevancia que van a tener en el futuro los llamados a practicar la nocooperación contra la dictadura.

Ya con la ventaja de una planificación estratégica previa, se pueden preparar los lineamientos para la resistencia y diseminarlos. Estos pueden indicar los motivos por los cuales y las circunstancias en que la población debe protestar y suspender la colaboración, y cómo puede esto llevarse a cabo.

La represión y las contramedidas
Los planificadores de la estrategia tienen que calcular las posibles respuestas y la represión, especialmente el umbral de violencia de la dictadura de cara a las acciones de la resistencia democrática. Será preciso determinar cómo enfrentarlas y contraatacarlas, o evitar el posible incremento de la represión sin someterse.
Los planificadores han de considerar qué medidas han de tomarse para mantener la disciplina noviolenta, y para sostener la resistencia a pesar de las brutalidades. Los dirigentes tienen que estar siempre alerta ante la presencia de agentes provocadores cuya misión será incitar a los manifestantes a la violencia.

Adhiriéndose al plan estratégico
Una vez que un concienzudo plan estratégico se pone en marcha, las fuerzas democráticas no deben dejarse distraer por los movimientos menores que emprendan los dictadores, y que pueden tentarlos a abandonar la gran estrategia o alguna campaña en particular. Tampoco deben permitir que la emoción del momento -quizás en reacción a las nuevas barbaridades efectuadas por la dictadura- permita desviar la resistencia democrática de su gran estrategia o de su estrategia de campaña. Las barbaridades pueden haber sido perpetradas precisamente para provocar que las fuerzas democráticas abandonen su plan bien fundado y hasta lleguen a cometer actos violentos, a fin de que los dictadores puedan derrotarlos más fácilmente.

En tanto el análisis básico se considera acertado, la tarea de las fuerzas pro-democráticas es la de llevarlo adelante paso a paso. Por supuesto que van a producirse cambios de táctica y de objetivos intermedios. La minuciosa implementación de la gran estrategia que se haya decidido y de las estrategias de las campañas particulares, va a contribuir grandemente a la victoria.  



viernes, 22 de febrero de 2013

De la Dictadura a la Democracia, parte 5


5
Ejerciendo el Poder

En el Capítulo Uno advertimos que la resistencia armada contra la dictadura no las afecta donde son más débiles sino más bien donde son más fuertes. Al escoger competir en el campo de las fuerzas militares, los movimientos de resistencia tienden a situarse donde están en clara desventaja. Hemos también subrayado el peligro de confiar en los poderes extranjeros para la salvación. En el Capítulo Dos examinamos los problemas que conlleva confiar en las negociaciones como un modo de quitarse las dictaduras de encima.

¿Cuáles son los medios disponibles que ofrecerán a la resistencia democrática una clara ventaja y que lograrán agravar las debilidades identificadas de la dictadura? ¿Qué técnica de acción va a aprovechar la teoría del poder político que discutimos en el Capítulo Tres? La alternativa a escoger es el desafío político.
El desafío político tiene las siguientes características:

-No acepta que los resultados sean decididos por los medios de lucha escogidos por la dictadura.

-Es difícil para el régimen combatirlo.

-Puede agravar extraordinariamente las debilidades de la dictadura y negarle acceso a sus fuentes de poder.

-Puede dispersarse ampliamente en cuanto a la acción, pero también puede concentrarse en un objetivo específico.

-Conduce a errores de juicio y de acción por parte de los dictadores.

-Puede utilizar a la población como un todo, y a los grupos e instituciones de la sociedad en la lucha y acabar con el dominio brutal de unos pocos.

-Sirve para acrecentar la distribución del poder efectivo en la sociedad, haciendo que el establecimiento y mantenimiento de una sociedad democrática sea más viable.

La dinámica de la lucha noviolenta  
La dinámica del desafío político es muy diferente a la de la violencia. Aunque ambas técnicas son herramientas para luchar, lo hacen por medios muy distintos y con distintas consecuencias.
La lucha noviolenta es una técnica mucho más variada y compleja que la violencia. Es una lucha que emplea armas políticas, económicas, sociales y sicológicas aplicadas por la población y por las instituciones de la sociedad.
A estas armas se les ha conocido bajo diversos nombres como protestas, huelgas, desobediencia o no cooperación, boicot, descontento y poder popular. El desafío político, a diferencia de la violencia, es el instrumento idóneo para negarle acceso al régimen a sus fuentes de poder.

Las armas y la disciplina noviolentas
Existe una multitud de procedimientos que les permiten a los estrategas de la resistencia tanto concentrar como dispersar la resistencia, según haga falta.
Se han podido identificar hasta cerca de doscientos métodos de acción  noviolenta, y por supuesto, hay muchos más. Estos procedimientos se clasifican en tres grandes categorías: protesta y persuasión, no cooperación e intervención. Los métodos noviolentos de protesta y persuasión son mayormente manifestaciones simbólicas, que incluyen desfiles, marchas y vigilias (54 métodos). La no cooperación se divide en tres sub-categorías: a) de no cooperación social (16 métodos), b) de no cooperación económica: el boicot inclusive (26 métodos) y huelgas (23 métodos), y c) de no cooperación política (38 métodos). La intervención noviolenta, mediante procedimientos psicológicos, sociales, económicos y políticos tales como el ayuno, la ocupación noviolenta y el gobierno paralelo (41 métodos), es el último grupo. Una lista de 198 de estos métodos se incluye en el apéndice de ésta publicación.

Es probable que a cualquier régimen ilegítimo le cause graves problemas el uso de un número considerable de estos métodos -cuidadosamente escogidos, aplicados persistentemente y en gran escala, fundidos en  el contexto de una sabia estrategia y de tácticas apropiadas, por civiles adiestrados. Esto es aplicable a todas las dictaduras.

Por ejemplo: ya que el problema que presenta una dictadura es esencialmente político, sería muy importante aplicar las formas políticas de la lucha noviolenta. Esto incluiría la negación de la legitimidad a los dictadores y la no cooperación con el régimen. A veces, el obstaculizar el trabajo o demorarlo, puede realizarse en silencio, o aun secretamente, mientras que otras veces, la franca desobediencia o las desafiantes manifestaciones públicas y las huelgas, pueden ser vistas por todos.

Por otra parte, si muchos de los agravios del pueblo son económicos, entonces la acción económica, como el boicot o las huelgas, puede ser el comportamiento adecuado para la resistencia. Los esfuerzos del dictador por explotar el sistema económico pueden contrarrestarse mediante huelgas generales limitadas, demoras en el ritmo de trabajo o por la negación de ayuda (o desaparición) por parte de los expertos.

Algunas tácticas de la lucha noviolenta requieren que la gente realice actos que no estás relacionados con su vida normal, tales como volantear,  manejar una imprenta, ponerse en huelga de hambre o sentarse a media calle
Por el contrario, otros métodos de lucha noviolenta requieren que la gente continúe llevando su vida normal, aunque con algunas diferencias. Por ejemplo, pueden ir a trabajar en vez de ponerse en huelga, pero una vez allí, deliberadamente trabajar más lentamente o con menos eficacia que siempre. Se puede proteger a los niños de la propaganda de los atacantes mediante la instrucción en casa. Uno puede negarse a pertenecer a cierta organización “recomendada”. Uno puede asistir a una ceremonia religiosa cuando tal acto expresa no sólo las convicciones religiosas sino también las políticas.

Hasta una violencia limitada sería contraproducente durante una campaña de desafío político, porque desviaría la lucha hacia un campo donde los dictadores tienen una ventaja abrumadora. La disciplina noviolenta es clave del éxito, y debe persistirse en ella a pesar de las provocaciones y brutalidades de los dictadores y sus agentes.
La disciplina noviolenta es también extremadamente importante en el proceso del jiu jitsu político. En éste, la pura brutalidad del régimen contra los activistas claramente noviolentos rebota políticamente contra la posición del dictador, causando disensión en sus propias filas, y fomentando el apoyo a los de la resistencia de parte de la población en general, de los que generalmente defienden al régimen y de terceras personas.

La historia indica que aún cuando se espera que haya víctimas, tanto muertos como heridos, en el desafío político las habrá en número mucho menor que las que se producirían en la contienda armada.  Es más, este tipo de lucha no contribuye al ciclo interminable de matazón y brutalidad.

La lucha noviolenta requiere una pérdida del miedo y un mayor control sobre sí mismo, por una parte, y tiende a producir este efecto frente al gobierno y su represión brutal. Esa pérdida del miedo, o el control sobre sí mismo, es un elemento clave para destruir el poder que los dictadores tienen sobre la población en general.

Franqueza, clandestinidad y comportamiento intachable.
La clandestinidad, el engaño y la conspiración subterránea le plantean problemas muy graves a un movimiento que emplee la acción noviolenta. Al contrario, la franqueza en cuanto a planes e intenciones contribuirá a dar la imagen de que el movimiento de resistencia es en extremo poderoso. Por supuesto, hay aspectos significativos de las actividades de la resistencia que van a requerir el secreto.

En todas las etapas del conflicto es necesario mantener un comportamiento intachable en la acción noviolenta. Factores como el no tener miedo y el mantener la disciplina noviolenta deben estar siempre presentes. Es importante tener en cuenta que va a necesitarse un gran número de gente para efectuar grandes cambios. Esa cantidad de participantes confiables sólo se puede obtener manteniendo el más alto nivel de comportamiento.

Cambios en las relaciones de poder
Los estrategas necesitan recordar que el conflicto donde se aplica el desafío político es un campo de lucha siempre cambiante, con un continuo juego de ataques y contraataques. Nada es estático. Las relaciones de poder están sujetas a cambios rápidos y constantes.
Las acciones específicas de los de la  resistencia, por lo general, tienen consecuencias que van más allá del lugar y el momento en que ocurren.
Además, el grupo noviolento puede, por sus acciones, influir sobre el aumento o disminución de la fuerza relativa del grupo contrario. Por ejemplo, la resistencia noviolenta, disciplinada y valiente, frente a la brutalidad de los dictadores puede producir desazón, descontento o desconfianza, y, en situaciones extremas, hasta el amotinamiento entre los propios soldados y el personal al servicio de la dictadura. Esta resistencia también puede dar lugar a que aumente la condena internacional de la dictadura. Además, el empleo del desafío político disciplinado, persistente y bien adiestrado, puede hacer que más y más gente, que normalmente apoyaría tácitamente a los dictadores o que por lo general permanecerían neutrales en el conflicto, participe en la resistencia.

Cuatro mecanismos de cambio
La lucha noviolenta produce cambios de cuatro maneras. El primer mecanismo es el que se consideraría menos probable, aunque si ha ocurrido. Cuando los miembros del grupo contrario se conmueven emocionalmente por los sufrimientos que la represión ha infringido a los valientes activistas de la resistencia, o racionalmente se persuaden de que la causa de los de la resistencia es justa, llegan  a aceptar los objetivos de los de la resistencia. A este mecanismo se le llama conversión. Los casos son raros, y en la mayor parte de los conflictos esto no ocurre de manera alguna.
Con mucha más frecuencia la lucha noviolenta obra cambiando la situación del conflicto y de la sociedad, de modo que el adversario simplemente no puede hacer lo que le viene en gana. Es este cambio el que produce los otros tres mecanismos: la acomodación, la coerción noviolenta y la desintegración. Cuál de éstos ocurra dependerá del grado en que las relaciones de poder hayan cambiado a favor de los demócratas.

Si las cuestiones a debatir no son fundamentales, las exigencias de la oposición en una campaña limitada no se consideran amenazantes, y la confrontación de fuerzas ha alterado las condiciones de poder en alguna medida, el conflicto inmediato puede terminar por medio de un arreglo al que se llegue cediendo cada parte algo. A este mecanismo se le llama acomodación. Por ejemplo, muchas huelgas se resuelven de esta manera. El gobierno puede percibir que un arreglo semejante trae algunos beneficios positivos, tales como disminuir la tensión, dar una impresión de “equidad”, mejorar la imagen internacional del régimen.

La lucha noviolenta puede ser mucho más poderosa de lo que indican los mecanismos de conversión y acomodación. La no cooperación masiva y el desafío pueden cambiar la situación política o social, especialmente las relaciones de poder, de tal manera que los dictadores pierden la capacidad de controlar los procesos económicos, sociales y políticos del gobierno y la sociedad. Las fuerzas militares del adversario pueden volverse tan poco confiables que ya simplemente no obedezcan las órdenes de reprimir a los de la resistencia. Aunque los dirigentes del gobierno permanezcan en sus posiciones y sigan firmes en cuanto a sus objetivos originales, han perdido la capacidad de actuar con efectividad. A esto se le llama coerción noviolenta.  

En algunas situaciones extremas, las condiciones que ha producido la coerción noviolenta van aún más lejos. La dirigencia adversaria, de hecho, pierde toda su capacidad de actuar, y se viene abajo toda su estructura de poder. La autoconducción, la nocooperación y el desafío de los de la resistencia se hacen tan perfectos que sus adversarios ahora carecen hasta del simulacro de control sobre ellos. La burocracia del adversario se niega a obedecer a su propia dirigencia. Las tropas de los adversarios y su policía se amotinan. Los simpatizantes y colaboradores del poder adverso repudian a sus antiguos dirigentes y les niegan derecho alguno a mandar. A partir de esto, la antigua obediencia y colaboración desaparecen. El cuarto mecanismo de cambio, la desintegración del sistema del adversario, es tan completo que éste no tiene siquiera poder suficiente para rendirse. El régimen se ha desintegrado.

Al planificar las estrategias para la liberación, estos cuatro mecanismos han de tenerse en cuenta. La selección de uno o más mecanismos dependerá de numerosos factores, inclusive del poder absoluto y relativo de los grupos contendientes y de las actitudes y objetivos del grupo noviolento.

Efectos democratizadores del desafío político
El empleo de las técnicas de la lucha noviolenta contribuye a democratizar la sociedad de varias maneras.

Una parte del efecto democratizador es negativo, esto es, en contraste con los medios armados, no hay represión. Los líderes de un movimiento de desafío político pueden presionar a sus seguidores, pero no pueden ni encarcelarlos ni ajusticiarlos si disienten o escogen otros líderes.
Otra parte es positiva, la lucha noviolenta le  da a la población armas para la resistencia, que podrán usar para defender sus libertades tanto contra los dictadores que existe como contra los que puedan existir. A continuación, mencionamos varios de los efectos democratizadores positivos que tiene la lucha noviolenta:

-La experiencia de aplicar la lucha noviolenta puede hacer que la población confíe más en sí misma, en cuanto a desafiar las amenazas del régimen.

-La lucha noviolenta entrega las armas de la no cooperación y el desafío, mediante las cuales la población puede resistirse a los controles no democráticos.

-La lucha noviolenta se puede usar para defender la práctica de las libertades democráticas, tales como la expresión, la prensa libre, las organizaciones independientes y el derecho a reunirse enfrentándose a controles represivos.

-Contribuye a la supervivencia, renacimiento y fortalecimiento de los grupos e instituciones independientes de la sociedad. Estas movilizan la capacidad de poder de la población e imponen límites al poder efectivo de cualquier dictador en potencia.

-La lucha noviolenta suministra armas mediante las cuales la población logra concentrar su poder contra la acción represiva, policiaca o militar, ejercida por un gobierno dictatorial.

-La población y las instituciones independientes pueden, en interés de la democracia, restringirle o negarle los recursos de poder a la minoría gobernante y por lo tanto, amenazar su capacidad de seguir ejerciendo la dominación.

La complejidad de la lucha novilenta
Como puede verse, la lucha noviolenta es una compleja técnica de acción social, que comprende una multitud de métodos, una serie de mecanismos de cambio y unos requisitos conductuales específicos. Para que resulte efectivo, el desafío político requiere preparación y planeación. Los probables participantes tendrán necesidad de comprender qué se espera de ellos. Hace falta que haya recursos disponibles. Los estrategas tendrán que haber analizado cómo se puede aplicar la lucha noviolenta con más efectividad. Ahora dirigiremos nuestra atención hacia ese elemento crucial: la necesidad de una planeación estratégica.  

viernes, 15 de febrero de 2013

De la Dictadura a la Democracia, parte 3


Tres
¿ De Dónde se Deriva el Poder?

Conseguir la libertad con paz, por supuesto que no es tarea fácil. Va ha requerirse para ello una gran destreza estratégica, organización y planificación. Sobre todo, requiere poder. Los demócratas no pueden esperar derribar a la dictadura y establecer la libertad política sin la capacidad de ejercer su propio poder en forma eficaz.

¿Qué clase de poder es éste? ¿Cómo necesita movilizarse la oposición democrática para destruir la dictadura y su vasta red militar y policiaca?
La respuesta se encuentra en una concepción del poder político generalmente ignorada. No es difícil entenderlo. Algunas verdades fundamentales son muy sencillas.
Una parábola China del siglo XIV atribuida a Liu Ji, por ejemplo, destaca muy bien esta interpretación descuidada acerca del poder político.

“En el estado feudal de Chu, un viejo vivía de tener monos a su servicio. La gente lo llamaba “Ju gong”: el Amo de los Monos.

Todas las mañanas el viejo reunía a todos los monos en su patio, y ordenaba al más viejo que condujera a los demás a la montaña a recoger fruta de los árboles y matas. La regla era que cada mono tenia que darle al viejo la décima parte de lo que recogiera. Los que no lo hacían eran brutalmente azotados. Todos los monos sufrían amargamente pero no se atrevían a protestar.

Un día un monito les preguntó a los otros; “¿Fue el viejo el que sembró los árboles y matas?” Los otros le respondieron: “No, brotaron solos”. El monito les dirigió otra pregunta: “¿No podemos nosotros coger la fruta sin el permiso del viejo?” Los otros replicaron: “Si, todos podemos hacerlo.” El monito siguió: “¿Entonces, por qué tenemos que depender del viejo?”  ¿Por qué tenemos que servirlo?”

Antes que el monito hubiera terminado su discurso todos los monos de pronto se sintieron iluminados, y despertaron.

Esa misma noche, al observar que el viejo se había quedado dormido, los monos rompieron las barreras del vallado donde se hallaban encerrados y destruyeron el recinto por completo. También se apropiaron de cuanta fruta el viejo tenía guardada y se la llevaron al bosque, y nunca más volvieron. Al fin el viejo murió de inanición.

Yu Li Zi dice: “Algunos hombres en el mundo gobiernan a su pueblo mediante tretas y no por principios rectos ¿No son éstos iguales al Amo de los Monos? La gente no se ha dado cuenta de su embrutecimiento. Apenas se les ilumine el conocimiento, las tretas dejarán de funcionar.”

Los recursos que necesita el poder político
El principio es muy sencillo. Los dictadores requieren la ayuda de los gobernados, sin la cual no pueden ni disponer de las fuentes de poder, ni conservarlas.
Todas las fuentes de poder dependen de la aceptación del régimen, del sometimiento y obediencia de la población al mismo y de la cooperación que le brindan innumerables personas y muchas de las instituciones de la sociedad. Estas fuentes no están garantizadas.

 El negarles a los agresores y dictadores la cooperación popular e institucional, se anula el acceso a las fuentes de poder de las que dependen los gobernantes. Sin acceso a tales recursos, el poder de los gobernantes se debilita y finalmente se disuelve.

Si, a pesar de la represión, se pueden restringir o recortar durante un tiempo suficiente los recursos de los que depende el poder, los resultados pueden ser la incertidumbre y la confusión dentro de la dictadura. Con el tiempo, el quitarle los recursos al poder producirá la parálisis y la impotencia del régimen. El poder de los dictadores se irá muriendo, lenta o rápidamente, de inanición política.

Por lo tanto, el grado de libertad o tiranía que existe bajo cualquier gobierno es un reflejo de la determinación de los súbditos a ser libres, y de la voluntad y capacidad de éstos de ofrecer resistencia a los esfuerzos que el gobierno haga para esclavizarlos.

Centros de poder democrático
Una de las características de la sociedad democrática es que existe una multitud de grupos e instituciones nogubernamentales. Ellas incluyen, por ejemplo: la familia, las organizaciones religiosas, las asociaciones culturales, sindicatos, instituciones estudiantiles, partidos políticos, organizaciones de derechos humanos, y otras. Estos cuerpos son importantes porque establecen sus propios objetivos y también porque ayudan a satisfacer las necesidades de la sociedad.
Los individuos aislados que no son miembros de éstos grupos, no producen un impacto significativo en la sociedad, mucho menos en el gobierno, y ciertamente no en una dictadura.

El rasgo común, donde las dictaduras han sido desintegradas o debilitadas, ha sido la valiente aplicación masiva del desafío político por la población y sus instituciones.

Si la dictadura ha tenido éxito en destruir o controlar los cuerpos independientes de la sociedad, será importante para los que ofrecen resistencia crear nuevos grupos sociales e instituciones independientes, o tratar de recuperar el control de los cuerpos sociales supervivientes o de los parcialmente controlados.

Por supuesto, nada de esto significa que sea fácil debilitar o destruir una dictadura, ni que cualquier intento de hacerlo tendrá éxito.
Sin embargo, esta nueva percepción del poder significa , que la desintegración deliberada de una dictadura si es posible. Las dictaduras, en particular, tienen características especiales que las hacen vulnerables al desafío político diestramente implementado. Examinemos con más detalle estas características.