viernes, 28 de agosto de 2015

Ejercicios de bioenergética, parte 1



Ejercicios de Bioenergética
Alexander y Leslie Lowen, ed. Sirio, 4a. edición,1998, Málaga


Parte 1

Los principios básicos de la
Bioenergética


Introducción: ¿Qué es la bioenergética?

La bioenergética es un modo de entender la personalidad humana en términos del cuerpo y sus procesos energéticos. Estos procesos, a saber, la producción de energía a través de la respiración y el metabolismo, y la descarga de energía en el movimiento, son las funciones básicas de la vida. La cantidad de energía de que dispongamos, y el modo en que utilicemos nuestra energía, determinarán cómo respondemos a las situaciones de la vida. Obviamente, podemos afrontarlas de un modo más efectivo si tenemos más energía, capaz de ser libremente traducida en movimiento y expresión.

La bioenergética es también una forma de terapia que combina el trabajo con el cuerpo y con la mente, para ayudar a la gente a resolver sus problemas emocionales, y a comprender mejor su potencial para el placer y el goza de vivir. Una tesis fundamental de la bioenergética es que cuerpo y mente son funcionalmente idénticos: es decir, lo que sucede en la mente refleja lo que está sucediendo en el cuerpo y viceversa. El modo en que uno piensa puede afectar al modo en que uno siente. Lo contrario es igualmente cierto.
A un nivel más profundo, es decir, al nivel inconsciente, tanto pensamiento como sentimiento están condicionados por factores energéticos. Por ejemplo, es casi imposible para una persona deprimida elevarse por encima de su depresión a base de tener pensamientos positivos. Esto se debe a que su nivel de energía esta bajo. Si su nivel de energía es elevado a través de una respiración profunda y la descarga de sentimientos, la persona sale del estado de depresión.

Los procesos energéticos del cuerpo están relacionados con el estado de viveza del cuerpo. Cuanto más vivo está uno, más energía tendrá y viceversa. La rigidez o la tensión crónicas disminuyen nuestra viveza y menguan nuestra energía. Es al nacer cuando un organismo se encuentra en su estado más vivo y más fluido; al morir, la rigidez es total, el rigor mortis. no podemos evitar la rigidez que viene con la edad. Lo que podemos evitar es la rigidez debida a tensiones musculares crónicas que resultan de conflictos emocionales no resueltos.

Todo estrés produce en el cuerpo un estado de tensión. Normalmente la tensión desaparece cuando el estrés es aliviado. Las tensiones crónicas, sin embargo, persisten, después de que el estrés provocador haya sido eliminado, bajo la forma de una actitud inconsciente del cuerpo o de un grupo de músculos. Dichas tensiones musculares crónicas perturban la salud emocional al disminuir la energía del individuo, restringiendo su motilidad (el juego y movimiento naturales y espontáneos de la musculatura), y limitando su autoexpresión. Resulta entonces necesario aliviar esta tensión crónica, si es que la persona ha de recuperar su plena viveza y su bienestar emocional.

El modus operandi de la bioenergética incluye tanto procedimientos manipulativas como ejercicios especiales. Los procedimientos manipulativos consisten en masaje, presión controlada, y toques suaves para relajar los músculos contraídos. Los ejercicios están destinados a ayudar a la persona a entrar en contacto con sus tensiones y liberarlas a través de un movimiento apropiado. Es importante saber que todo músculo contraído está bloqueando algún movimiento. Deseamos recalcar, de entrada, que estos ejercicios no son un substituto para ninguna terapia. No resolverán problemas emocionales profundos, los cuales requieren generalmente de un profesional competente. Muy a menudo la gente que no está siguiendo una terapia y que hace estos ejercicios, decide que necesita y quiere la ayuda de la terapia para solventar problemas que pueden haber salido a la conciencia durante el curso de los ejercicios. Pero tanto si estás haciendo terapia como si no, la ejecución regular de estos ejercicios te ayudarán a aumentar significativamente tu viveza y tu capacidad para el placer.

Estos ejercicios pueden ayudarte a obtener mayor dominio de ti mismo. Harán esto (1) aumentando el estado vibratorio de tu cuerpo, (2) asentándote en tus piernas y en tu cuerpo, (3)volviendo más profunda tu respiración, (4) agudizando tu percepción de ti mismo, y (5) ampliando tu auto expresividad. Pueden asimismo mejorar tu figura, aumentar tus sentimientos sexuales, y promover la confianza en ti mismo. Sin embargo, son ejercicios, no talentos, y en gran parte dependerá de lo que pongas en ellos. Si los haces mecánicamente, sacarás poco de ellos. Si los haces compulsivamente, su valor disminuirá. Si los haces de un modo competitivo, no habrás probado nada. en cambio, si los haces con interés por tu cuerpo y para su cuidado, sus beneficios te asombrarán.


Capítulo 1

Vibración y Motilidad 


La bioenergética es el camino vibrante hacia la salud, y el camino hacia la salud vibrante. Por “salud vibrante” queremos significar no meramente la ausencia de enfermedad, sino la condición de estar plenamente vivos. Vibrantemente vivos quizá sea un término más adecuado, pues la vibración es la clave de la viveza.
Un cuerpo saludable se halla en un estado constante de vibración, esté despierto o dormido. Esta motilidad inherente a un cuerpo vivo, que es la base de la actividad espontánea, resulta de un estado de excitación interna que está continuamente haciendo erupción en la superficie en movimiento. Cuando la excitación crece, hay más movimiento; cuando decae, el cuerpo deviene más tranquilo.

Conforme el estado vibratorio del cuerpo aumenta de manera coordinada, se desarrollan ondas pulsantes, que se extienden a lo largo del cuerpo. Estamos familiarizados con estas ondas en el latido del corazón, que pulsa a través de las arterias, y en el movimiento peristáltico de los intestinos , que es una onda pulsante. En la relajación plena, ondas respiratorias pasan a través del cuerpo con cada inspiración y expiración. En estados de emoción fuerte, ondas de sentimiento corren por el cuerpo. Similares ondas pulsatorias tienen lugar en el clímax del acto sexual. Usualmente, sin embargo, no nos permitimos a nosotros mismos relajarnos plenamente, respirar profundamente, o sentir intensamente.

La carencia de vibración es una indicación de que la corriente de excitación o carga se halla ausente, o grandemente reducida. Podemos hacer una imagen más clara de esto si consideramos lo que le sucede a un coche cuando se enciende. Conforme arranca, entra en una fuerte vibración, que luego se acomoda a un persistente zumbido. Este zumbido continuará mientras el motor esté en marcha. Si el motor se parase mientras el coche se mueve, inmediatamente sentiríamos la ausencia de zumbido.
La calidad de la vibración de un coche o en el cuerpo de una persona, nos dice en qué estado de forma se encuentra. Cuando las vibraciones del coche son groseras, pensamos que algo falla. En el cuerpo, las vibraciones groseras son un síntoma de que la excitación no fluye libremente. Cuando las tensiones son descargadas o el músculo se relaja, las vibraciones se vuelven más finas, apenas perceptibles sobre la superficie, pero experimentadas como un delicioso ronroneo. Sin embargo, mejor es estremecerse que no temblar en absoluto. También habrá condiciones en las que el cuerpo se estremecerá por causa de una carga intensa. Por ejemplo, nos estremecemos de ira o temblamos de miedo, o nos convulsionamos con sollozos y pulsamos con amor; pero independientemente de la emoción, estamos plenamente vivos en tales estados.

En el curso del trabajo bioenergético, el cuerpo de una persona es llevado a un estado de vibración a través de los ejercicios especiales descritos en este manual. El objetivo es el de mantener las vibraciones en marcha con un fino y persistente zumbido, conforme la excitación se acumula o el estrés crece. En efecto, aumentamos la tolerancia del cuerpo a la excitación y el placer. Para realizar esto, el ego ha de anclarse en el cuerpo de un modo seguro, identificado con él, y sin temor de marchar con las respuestas involuntarias del cuerpo. El resultado final es una persona cuyos movimientos y comportamiento tienen un elevado grado de espontaneidad, y que sin embargo son coordinados y efectivos: la calidad de la gracia natural.

Durante este proceso se produce un correspondiente cambio en el pensamiento y actitudes de la persona. Cuando las vibraciones pasan plenamente a través del cuerpo, una persona se siente conectada e integrada, toda de una sola pieza. El sentimiento de unidad e integridad conduce a una sinceridad natural en pensamiento y acción. Si una persona desarrolla la gracia corporal, desarrolla la actitud psicológica correspondiente de ser graciosos. Tales personas no sólo están vibrantemente vivas, sino que están radiantemente vivas.

En la terapia bioenergética, una persona es ayudada a entrar en contacto consigo misma a través de su cuerpo. Utilizando los ejercicios descritos en este manual, la persona comienza a sentir cómo inhibe o bloquea el flujo de la excitación en su cuerpo; cómo ha limitado su respiración, restringido sus movimientos y reducido su autoexpresión. La parte analítica de la terapia le ayuda a entender el por qué de estas inhibiciones y bloqueos mayormente inconscientes, en términos de sus experiencias infantiles. Se le ayuda y alienta a aceptar y expresar los sentimientos suprimidos, bajo las condiciones controladas de la situación terapéutica.

La meta de la terapia es un cuerpo vital, capaz de experimentar plenamente los placeres y dolores, los gozos y penas de la vida. Cuanto más vivaces estemos, mejor toleraremos una elevada excitación en nuestras vidas diarias y en el sexo. El análisis de los conflictos reprimidos, la descarga de los sentimientos limitados, y la disolución de las tensiones y bloqueos musculares crónicos, tienen como fin aumentar la capacidad de una persona para el placer. El placer de estar plenamente vivo se asienta en el estado vibratorio del cuerpo. Se siente como torrentes de sensaciones en el cuerpo, que reflejan el flujo de excitación. Es la dulce y fundente sensación del deseo sexual, el relámpago de la intuición, el anhelo de proximidad y contacto, y las punzadas de la excitación.

La actividad vibratoria no está bajo el control del ego o de la voluntad; es involuntaria. Un cuerpo vivo pulsa y vibra. Naturalmente, conforme envejecemos nuestros cuerpos se vuelven cada vez más estáticos, hasta que alcanzan la quietud absoluta de la muerte. Pero la pérdida prematura de motilidad es patológica. Esto sucede, por ejemplo, cuando nos deprimimos. La depresión es una mengua patológica del funcionamiento vital del cuerpo, una disminución de la motilidad, el sentimiento y la capacidad de respuesta.

En un adulto sano ambas clases de movimiento, el involuntario y el voluntario, están finamente coordinados para producir un comportamiento que es a la vez grácil y efectivo. De este modo es como todos quisiéramos ser. Pero la verdadera gracia no puede ser aprendida. Sólo podemos conseguir la gracia aumentando la motilidad del cuerpo, y fundiéndola con nuestra conciencia de nosotros mismos para rendir un elevado grado de control propio. La marca distintiva de la persona grácil y graciosa es su dominio de sí misma.

Uno de los ejercicios más fundamentales de la bioenergética es también el más sencillo y simple. Lo utilizamos para comenzar las vibraciones en las piernas, y ayudar a la persona a sentirlas. Es también nuestro ejercicio básico de “toma de tierra”. hacerlo sin ningún precalentamiento puede o no dar vibraciones como resultado.


Ejercicio 1. Ejercicio básico vibratorio y de toma de tierra


































jueves, 23 de julio de 2015

El Profeta del Balón

Trabajo resultado del Taller de Teatro de la OPC-CLETA



El Profeta del Balón


Hermanas y hermanos: El fútbol se está convirtiendo poco a poco en la nueva religión. Podrán ver como los tradicionales lugares de culto, son ahora los campos de juego, algunos convertidos en verdaderas catedrales; los santos, han sido substituidos por los ídolos deportivos. Los clubes de fútbol suplantan a las congregaciones religiosas; y los fieles o devotos se transforman en los hinchas o fanáticos. Las misas y las oraciones son ahora las justas con sus porras y cánticos.

Albert Camus, reconoció que lo que más aprendió acerca de moral y de las obligaciones del hombre, se lo debía al futbol. Dijo, por ejmplo: “Pronto aprendí que la pelota nunca viene hacia uno por donde uno espera que venga.
Desmond Morris, encontró similitudes entre ciertas prácticas de sobrevivencia del hombre, como la caza, las batallas y las ceremonias religiosas, y el fútbol, al que finalmente llamó “la guerra superada”.

Y también opinó del fútbol Antonio Gramscis, del cuál afirmó: “Ese reino de la lealtad humana ejercido al aire libre“. Esa única religión sin ateos. El fútbol asociación nos muestra las claras ventajas de la autodisciplina y el trabajo en equipo. El fútbol como música del cuerpo. Como la dinámica de lo espontáneo. El balón, como el corazón del aire. El juego limpio como divisa. La solidaridad que se hace equipo en el campo. El fútbol, nos hará libres.

Y sí, amigas y amigos, hay una esperanza de libertad. No estamos condenados a sufrir gobiernos abusivos eternamente. Nosotros podemos cambiar las cosas. Para alcanzar el reino de la fraternidad, del espíritu deportivo y del juego limpio, sólo tenemos que seguir los pasos de los grandes maestros de la humanidad como: Jesús, Gandhi, Ernesto Guevara, el maestro Lennon o el compa Lenin.

Reflexionemos: ¿Realmente estamos viviendo según sus principios? ¿O sólo nos acordamos del reino espiritual cuando estamos en serias dificultades, o en la antesala de la muerte? Amigas y amigos, el dilema es muy sencillo: ¿ Estamos trabajando para establecer un orden social más justo? ¿O estamos alimentando un sistema que nos esclaviza y destruye?¿A qué venimos?

¡Escuchen hermanas y hermanos, porque vienen tiempos obscuros! “Soy la voz de uno que clama en el desierto, Preparad los caminos del Señor. Haced derechas sus sendas” (Mr. 1-3)
¿A que venimos a este Planeta amoroso? ¿Qué se va ha decir de nosotros cuando nos llegue la hora? 
Consideremos al menos si vamos en el sentido correcto, porque de otro modo, sería como si estuviéramos enterrados bocabajo, de tal forma, que mientras más esfuerzo hacemos para salir, más nos hundimos.

Amigas y amigos, reconozcamos que si el mundo está enfermo, es porque nosotros estamos enfermos. ¿Qué estamos haciendo con nuestras vidas? Voy a exponer una serie de ejemplos para evidenciar nuestro comportamiento. Hay uno que se puede ver en cualquier puesto de periódicos y casi a cualquier hora: En un rincón hay un diario que suele publicar noticias más o menos objetivas sobre la situación del país. Ya sabrán: Que si el dólar se sigue comiendo al peso; que siguen los ajustes al gasto social; qué si el país es una “macrofosa” ; qué si la nación está en venta de garaje, qué cuál es el escándalo de corrupción del día….. y no pasa nada, nadie mira, hay uno que otro lo compra. Sucede que los rateros ahora también pueden ser cínicos porque ya a nadie le importa.

¡ Y que noticias si conmueven realmente el corazón de estas generaciones? La mayor parte del puesto la ocupan los diarios deportivos: que si las Chivas perdieron su racha de dos juegos sin perder, o que volvieron a golear al América con todo y sus estrellas. Eso si es preocupante. La gente se amontona enfrente de ellos y entonces si se les ve conmovidos. Y otros diarios aun más funesto que nos muestran invariablemente en primera plana, junto a una muñequita de silicones, , la nota roja de día con lujo de detalles. Y esos sí se venden por millones.

Otro ejemplo: Perdemos el tiempo en conversaciones inútiles, nos la pasamos quejándonos de la situación, pero somos incapaces de organizarnos en un frente común. Nos la pasamos echando pestes de nuestros gobernantes. Pero cuando somos llamados para alguna movilización, nunca tenemos tiempo. Y todavía decimos: “es inútil, no se logra nada. Y yo no me meto en política porque es muy cochina“. Y no nos queremos dar cuenta, de que al actuar así, es que les dejamos las manos libres para que se despachen. Y bien que se despachan, para eso no hay que rogarles.

Pero lo peor, lo más patético para mi, es que además queremos ser como ellos. Creemos que si nos aceptan los opresores, aunque sea como capataces contra nuestra propia gente, entonces si vamos a ser felices. -Y decimos: “Voy a ser feliz cuando tenga mi casa como la de la Gaviota“. “Cuando tenga mi camionetota, aunque sólo sea para ir al Super”.

Pero la realidad es que los opresores tampoco son felices. Creemos ingenuamente que la felicidad consiste en tener mucho dinero, en tener el poder de mandar, en apoderarse de muchas propiedades.
Pero eso también una ilusión. La fama y el dinero, aunque pueden producir admiración, no reditúan verdadero amor.

Díganme amigas y amigos, ¿Cuándo el maestro Jesús se propuso atesorar? Recordarán, por ejemplo, el pasaje de las bodas de Caná. Cuando a media fiesta se termina el vino, y los invitados amenazan con retirarse. Y es la misma madre de Jesús quien la pide que haga algo. El maestro se hace un poco del rogar, pero al fin accede y dice: ¡ que nadie se vaya! Yo invito. Y si el maestro se iba a discutir, no iba a ser nada más uno o dos pomos o ¿verdad ? Tenía que decirse algo bueno. Así que fueron por su cuenta seis tinajas copeteaditas del mejor vino. Y sólo le faltó decir: ¡ahora nadie sale hasta que se acaben!

Y esto hizo, pero no pensó en poner una vinatería o una cantina, ¿verdad?
Y cuando después aprendió a multiplicar los panes y los peces no dijo: “hay que pensar en la plusvalía, y se me ocurre poner una “palapita” frente al Mar de Galilea para vender el pescado a las brasas”.
Y tampoco dijo: Aquí voy a poner mi Hospital de los Ángeles para curar ciegos, leprosos y paralíticos. Pudo haberlo hecho. Pero entonces sencillamente no estaríamos hablando de nuestra era cristiana, ni gozaríamos de sus ejemplos y sus enseñanzas. Que para el caso caben estas:
“Hijos,¡qué difícil es entrar en el reino de Dios a los que confían en las riquezas!”. Mr. 10-24
Porque “Nadie puede servir a dos señores. No se puede servir a Dios y al dinero“. (Mt.6.24)
Y aclara: “Busquen primero el reino del Amor, y esas cosas se darán por añadidura”. (Lc. 12.31)

Y nosotros, ¡Por que seremos tan pasivos y fatalistas! ¿Por qué nos complace tanto hacemos los occisos? ¿Qué necesitamos para cambiar? ¿acaso sufrir una catástrofe mayor para podernos ver como hermanos?
El maestro Jesús, por ejemplo, nunca fue pasivo.
En el evangelio de Juan, capítulo 12, versículo 15, se lee un pasaje por todos conocido que dice: “Se acercaba la pascua de los judíos y Jesús subió a Jerusalén. Y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas en sus puestos. Y haciendo un azote de cuerdas, echó a todos fuera del templo, con las ovejas y los bueyes: desparramó el dinero de los cambistas y les volcó sus mesas. Y dijo: Escrito está: Mi casa es casa de oración. ¡Pero vosotros la habéis hecho cueva de bandidos! (Lc. 19.45)

Jesús nunca fue sumiso y obediente, como quieren que nos comportemos los jerarcas de la Iglesia. El hijo del hombre se opone abiertamente a las clases privilegiadas de los sumos sacerdotes, escribas y fariseos. (reencarnados ahora aquí en pristas y sus paniaguados). Jesús se les enfrenta una y otra vez poniendo al descubierto sus falacias, su acartonamiento religioso. Jesús les llama directamente culebras, raza de víboras, sepulcros blanqueados y les tilda de ciegos espirituales, hipócritas y criminales.

Jesús es uno de los grandes revolucionarios que se oponen al putrefacto poder institucionalizado con coraje, arriesgando su vida. Y provoca una contienda abierta entre el poder corrupto, por un lado, y el hombre despierto, independiente, que no respeta otra autoridad que la del Padre.

¿Y nosotros? ¿De que lado estamos jugando? ¿Para dónde estamos chutando?
¡Cuidado con los autogoles! Necesariamente hay que fijarse y tomar conciencia de quienes son los verdaderos delincuentes. Y a quienes “engordamos el caldo” con nuestro trabajo.

Porque justificar al sistema actual, con todo lo que significa, no es pensar, es obedecer. No estamos evolucionando hacia el amor incondicional. Nos están esclavizando, y lo peor es que es con nuestro propio dinero y esfuerzo y hasta consentimiento. .

Y para empezar, un buen paso para salir de la dominación, sería apagar la tele. O ver al menos canales culturales. Sabemos que por ahí intentan manejarnos. Mentes muy agudas están detrás de cada comercial, cada telenovela, cada película, cada serie. Hasta ahora, la Psicología sólo ha servido para menipularnos. Vivimos de “mentiritas”. En cualquier telenovela, por ejemplo, puede verse lo que Erick Fromm llamó amor sentimental, un pseudoamor que sólo se experimenta en la fantasía, pero no en la realidad cotidiana. Todos los deseos insatisfechos de amor, unión e intimidad, hallan su expresión en el mundo imaginario. Un hombre o una mujer, que en su calidad de esposos no pueden amarse, si se conmueven hasta las lágrimas cuando comparten el amor feliz o desgraciado de una pareja en la pantalla.

Y hay otros que cuando pierde el América, cuidado, porque entonces el señor se cree con derecho a enojase y la puede pagar toda la familia. ¡ Cómo si ella tuviera la culpa de qué fulanito de Abraham haya volado el penalti!

Definitivamente, también hay que dejar de ver fútbol, y salir a jugarlo.
Y si ya no estamos para jugarlo, podemos hacernos aficionados del equipo de la colonia. Vamos a formar comunidad. Estarán de acuerdo en que muchas veces en el fútbol “llanero” se ven partidos con más emoción, creatividad y voluntad que en muchos que pasan por tele.

Y si de plano no podemos dejar de ver fútbol comercial, hagámoslo sin sonido. Que necesidad de que te narren lo que tú estás viendo. Y luego hasta pretendan hacernos creer que ellos son los únicos que tienen la “verdad histórica”, aunque estemos viendo otra cosa. Y luego para sus valientes comentarios, dicen: “ Si ese tiro “hubiera” ido a gol, “hubiera” sido un golazo”. Y sucede que el balón pasó cerca del poste, ¡pero del alumbrado!

Es necesario dejar bien claro la diferencia entre el fútbol como deporte formativo, que nos educa en la autodisciplina y el trabajo en equipo, que cultiva el espíritu deportivo, que nos capacita para construir comunidad y aprender a convivir, y que se juega por la belleza que nace de jugar porque sí; y el fútbol espectáculo, comercial, profesional y obligatorio, que evidentemente, es el moderno Circo Romano, y funciona como distractor o como señuelo.

El fútbol profesional practica la dictadura. Los jugadores no pueden decir ni pío en el despótico señorío de los dueños de la pelota. Y así es porque debe ser, y debe ser porque así es. Porque lo mando yo. ¿No me creen? ¡quéjense a la Fifa! Tan enlodada pero tan intocable

Necesitamos ser concientes de que hay un desorden establecido. Se mata y se destruye la vida sistemáticamente. Y no se nos permite crecer. Los gobiernos represivos pretenden envolvernos en un entorno de miedo, donde vivimos semiparalizados, a la defensiva, sin oportunidad de desarrollarnos plenamente.

Y si somos congruentes, tenemos la obligación cristiana de oponernos a las estructuras opresivas. En comunidad organizada hay que trabajar por la justicia.
Dios salva a las personas, pero a Dios, hay que encontrarlo en los seres humanos. No podemos hacernos los ciegos al sufrimiento de nuestros semejantes. El bienestar de unos, no puede asentarse en el malestar de otros.

El reino de Dios no puede nacer en la represión y el miedo. El amor es fruto de la libertad, nunca del castigo o de la coerción. Dios ya no es un Padre castigador; sino un padre que llama a los seres humanos a formar una comunidad de hermanos en solidaridad.
Todos somos hijos del Buen Dios, y por tanto, hermanos de un Padre que no nos ofende ni nos lleva las cuentas.
Esto queda de manifiesto en Juan 15.12, cuando él mismo dice: “Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros, como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos”.
Y desde donde nos esté viendo nuestro bienaventurado amigo, ¿qué dirá de nosotros? ¿dónde está la comunidad de mis discípulos? ¿Dónde está el amor que vine a sembrar?

Lo que se llama “religión” actualmente, no son más que una serie de prácticas huecas, rituales vacíos, que evidentemente no nos conducen a nuestro desarrollo espiritual, sino que más bien lo entorpecen, y apuestan más bien a la manipulación para la dominación, a la obediencia ciega, al fanatismo y a la fe irracional.

Nuestra sociedad padece el cáncer de la corrupción, si no en fase terminal, si muy avanzada, y hay que hacer grandes esfuerzos para la remisión de la enfermedad. El cambio no vendrá solo.
México no ha sido corrupto por siempre. Es mentira que no haya remedio. Recordemos que nuestra cultura tiene más de 7 ooo años de historia y que sólo los últimos 500 hemos sido corruptos contumaces. Este vicio se dispara con la llegada de los europeos, evidentemente, la conquista nos ha mandado al “Laberinto de la Soledad”, pero no podemos quedarnos en el papel de “víctimas” eternamente. Ahora podemos ver lo que somos, movernos y elegir. Hay que reaccionar y recuperar la posesión del balón.

Si no dejamos nuestra actitud pasiva y fatalista, no creceremos más. Solamente arriesgando la vida se mantiene la libertad. La liberación es un parto, doloroso, pero necesario. Si realmente queremos vivir en un mundo más justo, hay que trabajarlo, hay que cargar con nuestra cruz y entrarle. Hay que seguir el ejemplo, y empezar por correr a los mercaderes del templo, hay que limpiar la casa. Que la corrupción y la impunidad no se empoderen, y nos dominen. No es voluntad de Dios que unos vivan a costillas de otros. El mundo puede ser feliz si todos nos lo proponemos. Tenemos que lograr el milagro de transformar a la sociedad.

No se quiere ver el componente político que implicó la doctrina de Jesús. Pero si no empezamos por atacar a la corrupción, desde la cabeza. Sabemos que nada bueno puede crecer.

¡Hay que salir y dar un partido valiente! ¡Que se diga algo bueno de nosotros! No que pasamos todo el partido corriendo tras la pelota , pero sin tocarla nunca. ¿estamos jugamos o están jugado con nosotros?
¡Porque sólo jugando como un verdadero equipo es que vamos a salir de la opresión. Sólo actuando con audacia, inteligencia, solidaridad y buena fe es que vamos a recuperar el balón y entonces si podremos hacer nuestro juego. Por su gusto ellos no van a soltar la pelota, eso es claro. Hay que ir por ella.¡ Si se puede!, ¡las partes juntas hacen al gigante! , y en última instancia, no será la primera dictadura que caiga.

Y porque finalmente hermanos: ¿de qué le sirve al hombre ganar el mundo si se destruye a sí mismo?

Aunque, “Por suerte, todavía aparece en la cancha, aunque sea muy de vez en cuando, algún descarado cara sucia que sale del libreto y comete el disparate de gambetear a todo el equipo rival, y al juez y al público de las tribunas, por el puro goce del cuerpo que se lanza a la prohibida aventura de la libertad“. (Esto último, del evangelio del maestro Galeano)

lunes, 13 de julio de 2015

Aprendiendo de los mejores, parte 17


11. Tú eres un niño y quieres ganar una pelea contra un gigante. La mejor manera de ganar esa pelea es motivar a los gigantes para que huyan, en lugar de luchar.
Clayton M. Christensen, profesor de la escuela de negocios de Harvard.
Mejor que usar la fuerza bruta, es ser inteligentes. Actuar de tal manera que los grandes de la industria no les sea rentable competir y decidan acudir a otro mercado. Para ello es bueno actuar en nichos de mercado especializados.

12. La acción de confiar es el factor clave que les permite a las personas vulgares alcanzar altos niveles de rendimiento a través de rutinas que promueven su talento.
Robert Moss, profesor de la Escuela de Negocios de Harvard.
La confianza es el auténtico alimento del talento. La evidencia así lo demuestra. En 1968, se realizó un experimento en la U. de Harvard, dónde se practicó un test de inteligencia a unos alumnos, se manipularon los datos, y se eligieron un 20% al azar, y a los profesores y alumnos se les dijo que ese 20% tenía un coeficiente intelectual superior al resto. Después de unos meses, se volvió a realizar la prueba, y resultó que ese 20% elegido al azar había obtenido un desarrollo intelectual más destacado. Es decir, las expectativas positivas o negativas sobre las personas determinan su rendimiento en un sentido u otro. Esta investigación es conocida como “efecto Pigmalión”, en honor al personaje de la mitología griega, quién buscó por mucho tiempo a la mujer perfecta con quién casarse. Desesperado, renunció a su deseo y se encerró a esculpir la estatua de la mujer más hermosa. Su pasión y dedicación fue tal que la escultura acabó cobrando vida.

13. Es más importante para el directivo recibir la información de forma rápida y eficaz que formalmente.
Henry Mintzberg, profesor de la U. McGill, en Montreal.
Antes el pez grande se comía al pequeño, ahora, el rápido se come al lento. La burocracia y el exceso de formalismos desactivan múltiples iniciativas. El diseño de estructuras organizativas flexibles que provoque la comunicación es una ventaja competitiva para actuar con agilidad y adelantarse a la competencia. (333)

14. Podemos hacer cualquier cosa, pero no todo.
David Allen, consultor en productividad.
La productividad no consiste tanto en hacer muchas cosas como en dejar de hacer cosas improductivas, en eliminar todo aquello que no conduce a nuestros objetivos. Así lo explica D. Allen: “El valor de un sistema de gestión personal radica en su capacidad de liberar recursos para trabajar mejor, a niveles superiores, ya que su apoyo genera confianza en la psique”.

15. Todo lo que necesitas hacer es aceptar plenamente este momento. Entonces podrás sentirte cómodo en el aquí y en el ahora y a gusto contigo mismo. Cuando te haces amigo del momento presente te sientes como en casa dondequiera que estés. Si no te sientes cómodo en el ahora, te sentirás incómodo dondequiera que vayas.
Eckhart Tolle, escritor y conferenciante sobre temas de espiritualidad.
A menudo divagamos entre el presente y el futuro, y así se nos escapa lo único que poseemos, el presente. Estar en el ahora significa sentir el presente sin juzgar, sin etiquetar. E. Tolle escribe: “Pase lo que pase, por más que cambie tu vida, hay una cosa segura: siempre es ahora. Date cuenta profundamente de que el momento presente es todo lo que tienes. Haz del ahora el enfoque principal de tu vida. Nada existe fuera del ahora”.

16. El yo necesita el nosotros para ser yo.
Charles Handy, profesor de la Escuela de Negocios de Londres.
Todo cambiaría a mejor si tomáramos conciencia que todos somos uno y que todo está interconectado. El yo sólo se reconoce en el tú, de otro modo es un yo vacío, insatisfecho. Lo que haces a los demás, te lo haces a ti mismo; lo que haces por los demás, lo haces por ti mismo.

17. Vivimos en la sociedad del exceso, con un exceso de empresas parecidas, que emplean gente parecida, con educación parecida, con ideas parecidas, produciendo cosas parecidas, con precios parecidos, con calidad parecida.
Jonas Ridddersträle, de la Escuela de Economía de Estocolmo.
Hay mucho de lo mismo, y poca diferenciación. Y sin diferencia el éxito es muy complicado. Diferenciarse no tiene que ver necesariamente con inventar algo nuevo, a veces basta con identificar un nicho de mercado no explotado. A veces es una diferenciación emocional, en cómo los demás nos perciben como marca y en lo que hacemos sentir a los clientes.

18. Nuestra experiencia nos pone fronteras, que se pueden llamar “fronteras de la razonabilidad”, lo que significa que si uno permanece dentro de sus límites, es razonable. La historia muestra que muchas ideas surgieron cuando una persona salió de las fronteras de la razonabilidad.
Edward de Bono, experto en creatividad y fundador del World. Center. for New Thinking.
El pensamiento “lógico” analiza muy bien el mapa, mientras que el pensamiento “creativo” va más allá, a lo que puede ser. El pensamiento “lógico” está permanentemente juzgando y tratando de señalar contradicciones. El pensamiento “creativo” cambia ese enfoque; apuesta por la construcción y acepta posibilidades. No es casual que en alguna ocasión se haya dicho que “no hay nada peor que un experto para evitar el progreso de un campo”. Dice el monje S. Suzuki: “la mente del principiante tiene muchas posibilidades; la del experto, sólo unas pocas”.

19. Ni siquiera un dios puede cambiar en derrota la victoria de quien se ha vencido a sí mismo.
Buda, (560-480 a.C.) líder religioso, fundador del budismo.
La principal batalla que debe librar el ser humano es consigo mismo. En primer lugar, hay que dominar la mente. Los pensamientos son la materia prima de la que están hechas nuestras acciones. Los pensamientos negativos nos destruyen, mientras que los positivos nos despliegan las alas. Quien no controla la mente acaba boicoteándose. En segundo lugar, hay que ser capaz de hacer de la voluntad nuestra mejor compañera de viaje. La pereza siempre está acechando. Todo el mundo es disciplinado en los primeros días de cualquier actividad, lo difícil es mantener la disciplina a largo plazo. Eso es el éxito.

20. No me preocupa el no ser conocido. De lo que trato es de hacerme digno de ser conocido.
Confucio (551-479 a.C.), pensador y filósofo chino.
Hoy día, con Internet y las redes sociales, ser notorio no es complicado. Basta con ser extravagante y llamar la atención. Pero si detrás de esa imagen no hay algo más, todo se viene abajo como un castillo de naipes. Antes que nada, lo primero es ofrecer algo de valor, y sólo después tratar de hacer que brille. No se trata de ser conocido (fama), sino de ser conocido por algo valioso

lunes, 6 de julio de 2015

Aprendiendo de los mejores, parte 16

Miscelánea de Personajes

 
1. Un bebé tarda en nacer nueve meses con independencia de que mucha gente se ponga a trabajar en su empeño.
Peter Senge, profesor del MIT, autor de La Quinta Disciplina.

No por mucho madrugar amanece más temprano. Que no nos ocurra como aquel que rezaba suplicando: “Señor dame paciencia, dame paciencia, ¡pero dámela ya!. Sin paciencia no se logra nada que valga la pena. (327)

2. Entre los directivos existe mucha “universidad” [coeficiente intelectual] y poca “guardería” [inteligencia emocional].
Daniel Goleman, es psicólogo, autor de Inteligencia Emocional.

El liderazgo es sobre todo, inteligencia emocional. Toda acción nace de una emoción, y no tener esto en cuanta resta oportunidades de sacar lo mejor de la gente y, por tanto, de obtener resultados excelentes. Goleman escribe: “ Los grandes líderes nos mueven. Nos transmiten pasión e inspiran nuestras mejores cualidades. El liderazgo llega a través de las emociones, y a pesar de ello, somos bastante “analfabetos emocionales”. Nos queda mucho por mejorar en ese sentido. Las emociones existen por algo, por tanto no se trata de negarlas, pero si de aprender a reconocerlas y gestionarlas.

 
3. En los negocios, el 99% de las sorpresas son negativas.
Harold S. Geneen, consejero delegado de ITT entre 1959 y 1977.

Ser emprendedor y ser directivo es, sobre todo, gestionar problemas. Pero los problemas son simplemente “cosas de las que encargarse”. No tienen por qué llevar una connotación negativa. Son simplemente pruebas para hacernos crecer. Quienes no lo ven así, se angustian y tienen que acabar optando por otras alternativas laborales más calmadas.

4. Todas las personas llevan colgado un cartel en la frente que dice: “Hacedme sentir importante”. Si puedes hacer esto, tendrás éxito no sólo en los negocios, sino en la vida.
Mary Kay Ash, empresaria y fundadora de Mary Kay Cosmetics.

No hay nada más eficaz que el reconocimiento. Mary Kay dice: “Estés lo atareado que estés, tienes que dedicar tiempo a que la otra persona se sienta importante”. La falta de reconocimiento es falta de aprecio, y nadie puede vivir sin él. Cuando las personas no lo encuentran en un sitio, lo acaban buscando en otro. Shakespeare escribió: “Una buena acción que muere sin un comentario positivo, asesinará a otras mil que dependen de eso”.

5. El mayor error que puedes cometer es creer que estás trabajando para alguien más que no seas tú.
Earl Nightingale, escritor y conferenciante sobre desarrollo personal.

Tu no trabajas para nadie, tú trabajas para ti en una empresa que te contrata. Lo que no hagas por ti, probablemente, otros tampoco lo harán. Si no te haces cargo de tu vida, otros lo harán por ti. O eres víctima o eres protagonista. O eres espectador o eres actor.

6. Pregúntate si lo que estás haciendo hoy te acerca al lugar en el que quieres estar mañana.
Walt Disney, empresario y fundador de The Walt Disney Company.

Toda estrategia de fijación de metas se resume en el siguiente esquema: pasar del punto A (dónde estoy) al punto B (dónde quiero estar). Por eso, lo primero que debe definir cualquier persona es dónde quiere llegar; a partir de ahí, se trata de concretar los planes de acción para alcanzarlo.

7. Es imposible tener una gran vida a menos que ésta tenga un sentido. Y es muy difícil tener una vida con sentido sin un trabajo con sentido.
Jim Collins, consultor, profesor y autor de Empresas que sobresalen.

Es nuestra responsabilidad que nuestro trabajo tenga sentido, ya que de otro modo, la amargura nos invadirá y la vida será insoportable. Es misión de cada persona buscar ese sentido más allá de ser un mero vehículo para “ganarse la vida”. (330)

8. No se pueden dirigir empresas del siglo XXI con estructuras del siglo XX y directivos del siglo XIX.
John P. Kotter, profesor de la escuela de negocios de Harvard.

A menudo, el problema no es que no haya resultados por un mal producto o un mal modelo de negocio, sino que el Management no es el adecuado para los tiempos que corren. Se exige un cambio de paradigma que dé lugar a culturas organizativas más horizontales, que fomenten la comunicación y favorezcan la diversidad, el compromiso y la confianza; que puedan manifestarse la creatividad y la innovación, que permita actuar con agilidad, y en el que se trabaje por resultados. En definitiva, un nuevo paradigma que pase el control y el mando a la libertad y la corresponsabilidad por parte de todos.

9. Como seres humanos somos sorprendentemente adaptables y creativos, aunque la mayoría de nosotros trabajamos para empresas que no lo son.
Gary Hamel, Profesor de la Escuela de Negocios de Londres.

El ser humano es creativo por naturaleza y, además, tiene una gran capacidad de adaptación a las circunstancias. Sin embargo, para que la creatividad y la individualidad se expresen hay que permitir que así ocurra. A la mayoría de las organizaciones les cuesta ofrecer espacios de libertad. El resultado es un conjunto de autómatas realizando repetición de tareas. El propio Hamel dice: “Conseguir lo mejor de cada persona no significa controlarles más, y casi siempre significa dirigirles menos”.

10. Puedes tener ideas brillantes, pero si no lo logras comunicar, no te llevarán a ninguna parte.
Lee Iacocca, presidente ejecutivo de Chrysler de 1978 a 1992.

El liderazgo está relacionado con la capacidad de convertir ideas en negocios, en ser capaz de llevarlas a la vida real y rentabilizarlas. Y eso tiene que ver con la capacidad de seducir. El arte de la seducción es el arte de despertar emociones, y eso se consigue a través de la comunicación, con lo que se dice, y cómo se dice. (331)

miércoles, 1 de julio de 2015

Aprendiendo de los mejores, parte 15

Zig Ziglar (1926)

Conferenciante y escritor en tremas de motivación y desarrollo personal. Es autor de numerosos libros.

1. El fracaso es un evento, nunca una persona.

No existen personas fracasadas, sólo proyectos que no han conseguido salir adelante. Cada experiencia, si se sabe digerir con serenidad e inteligencia, nos surte de información sobre cómo hacer las cosas en los retos venideros. O, como dice el propio Zig: “Si aprendes de tus fracasos, no has fracasado”. El único fracaso verdadero es no aprender. (321)

2. Tu actitud, y no tu aptitud, determina la altitud.

El talento es, ante todo, actitud. Con buena actitud cualquier meta está a nuestro alcance. La técnica se adquiere con la preparación y la práctica, pero aprender a tener actitud es algo mucho más complejo. El conocimiento suma, la actitud multiplica.

3. Construir un mejor “yo” es la mejor manera de construir un mejor mundo.

Así de fácil y así de complejo al mismo tiempo. Como apuntaba el maestro espiritual Sri Chinmoy: “Antes era inteligente y quería cambiar el mundo. Hoy soy sabio y quiero cambiarme a mí mismo“. Y si todos hiciéramos esa tarea aparentemente insignificante, el mundo se transformaría para mejor. La reforma social empieza por uno mismo.

4. Tendrás todo lo que desees en la vida si ayudas suficientemente a otras personas a obtener lo que desean.

Existe una “ley de compensación” en el universo por lo cual “lo que das, te lo das”. Ayudar a los demás es ayudarse a sí mismo. Si ayudas a los demás a conseguir sus objetivos y solucionar sus problemas, ellos te retribuirán oportunamente.

5. La persona más influenciable con la que hablarás todo el día eres tú. Ten cuidado entonces acerca de lo que te dices a ti mismo

Descuidar nuestros diálogos internos es descuidarnos a nosotros mismos. El alimento de la mente es el entorno. Nadie es indiferente con las palabras; ten cuidado con lo que lees, ves y escuchas. Ganar es una decisión consciente mientras que perder es una decisión inconsciente.

6. No todos los lectores son líderes, pero todos los líderes si son lectores.

La lectura es gasolina para el espíritu. La gente “ganadora” siempre tiene en su mente la mejora “continua“. Muchos especialistas han tenido la generosidad de dejar impresos sus conocimientos y experiencias de muchos años. Los verdaderos líderes no caen en el orgullo de creer que lo saben todo.

7. Nunca sabes cuándo un momento y unas palabras sinceras pueden tener el impacto para toda una vida.

Dentro de cada persona hay un “ganador” en potencia, pero muchas veces ese “ganador” está adormecido. Con frecuencia, el peso de una educación excesivamente represora ha ido aniquilando el potencial interior que cada persona atesora. No obstante, ese potencial es innato, , no desaparece jamás. Sólo hay que activarlo. A veces, una conversación, un libro, o una experiencia determinada pueden hacer que todo se precipite favorablemente. Por eso, todos los líderes están obligados a ser inspiradores, a transmitir a la gente la idea de que ellos también pueden convertirse en la persona que le gustaría ser.

8. Es el carácter lo que nos saca de la cama, el compromiso lo que nos pone en acción y la disciplina lo que nos permite seguir adelante.

Carácter es fuerza de espíritu, lo que impulsa a lanzarse y asumir riesgos. Compromiso es determinación, lo que empuja a dar lo mejor de uno mismo. Disciplina es constancia, lo que permite construir hábitos que conducen al éxito.

9. Para mi, tener éxito es conseguir un equilibrio en todas las áreas de mi vida. No puedes ser exitoso en tus negocios si tu vida personal es una vergüenza.

Cualquier persona necesita un refugio afectivo al que acudir para equilibrar tensiones, disfrutar y ser. Además, una vida personal estimulante ayuda a rendir más plenamente en el plano profesional. Las prioridades son una cuestión de agenda, y hay algunas que deberían estar siempre presentes.

10. Naciste para ganar, pero para ser un ganador debes planificar como ganar, prepararte para ganar y espera ganar.

Todo ser humano tiene magia en su interior. No existen piezas defectuosas en el universo. Ganar es conseguir, desde la autenticidad propia, aquello que a uno le gustaría ser, hacer y tener. Pero, como todo proceso exige: primero, deseo por lograrlo; segundo, determinación por materializarlo; tercero, fe en la posibilidad de hacerlo; cuarto, estrategia para verlo hecho realidad; y quinto, paciencia para no desistir en el camino.
 

jueves, 25 de junio de 2015

Aprendiendo de los mejores, parte 14

Thich Nhat Hanh (1926)

Maestro zen, monje budista y activista por la paz nacido en Vietnam. Desde 1972 es refugiado político en Francia por su lucha pacifista durante la guerra de Vietnam. Viaja alrededor del mundo dando conferencias y compartiendo sus enseñanzas.

1. Al meditar no nos alejamos de la sociedad, no nos escapamos de ella, sino que, muy al contrario, nos preparamos para reinsertarnos adecuadamente en ella.

Dedicar tiempo a meditar no es aislarse del mundo. Meditar es conectar con uno mismo, y, por ende, estar en mejor disposición de conectar con los demás. La meditación nos sana, oxigena y purifica. La meditación alimenta el alma. Nos prepara para tener diálogos fructíferos. Meditar nos conecta con el mundo, con otras personas, con la naturaleza, con todo. Es lo que permite tomar conciencia de que uno forma parte de algo más grande en el que todo está relacionado. (285)

2. No seas idólatra ni te ates a ninguna doctrina, teoría o ideología. Todos los sistemas de pensamiento son medios de guía, no son la verdad absoluta.

Todos somos seres espirituales, pero no todos somos seres religiosos. Las religiones (como otros caminos alternativos) son “formas de despertar”. El propio Thich Nhat Hanh dice: “Nunca obedezcas ningún mandato a no ser que también provenga desde tu interior”. Y añade: “Si tuvieras que elegir entre el budismo y la paz, elegiría la paz".

3. Cuando hay un diálogo verdadero, ambos lados están dispuestos a cambiar.

Una actitud de escucha verdadera implica estar dispuesto a cambiar el propio punto de vista. Acepta el desacuerdo como algo normal y haz el esfuerzo de ponerte en el lugar del otro. Intenta buscar áreas de acuerdo más que de enfrentamiento. Y jamás pierdas las formas, que facilitan o complican mucho las cosas. Thich señala: “No pronuncies palabras que puedan crear discordia y causar ruptura en la comunidad. Haz todos los esfuerzos para reconciliar y resolver todos los conflictos, aunque sean pequeños“.

4. No digas cosas falsas por el bien del interés personal o para impresionar a las personas. No pronuncies palabras que causen desviación y odio. No difundas noticias que no sabes si son ciertas. No critiques o condenes cosas de las que no estás seguro. Habla siempre verdadera y constructivamente.

El grado de mediocridad de una persona se mide por la cantidad de tiempo que dedica a criticar la vida de los demás. Criticar es la forma más evidente de mostrar la falta de conexión con uno mismo. La persona que se encuentran bien consigo misma no mira a los lados, sino que pone toda su atención en avanzar en la dirección de sus objetivos.

5. La esperanza es muy importante, porque puede hacer el momento presente más fácil de soportar. Si creemos que el mañana será mejor, podremos sobrellevar la vida actual.

La ausencia de esperanza nos conduce a la depresión, que no es otra cosa que la enfermedad de la tristeza. La depresión es, dicho en términos coloquiales, la falta de futuro. Uno lo está pasando mal, pero lo peor de todo es que no ve luz al final del túnel. Piensa que la amargura del presente será la amargura del mañana. Por el contrario, cuando la esperanza existe nos permite luchar sin descanso, esperando tiempos mejores. La angustia más penosa se alivia tan pronto como la tranquilidad está al alcance de la vista. (287)

6. Con tu sonrisa, haces el mundo más bello.

“Si en nuestra vida cotidiana podemos sonreír, todo el mundo se beneficiará ello. Ésta es la forma más básica de trabajar para la paz“. Ya hemos dicho que las personas somos energía vibrando en diferentes frecuencias. Cuando nuestra actitud hacia el mundo es negativa, producimos más negatividad alrededor; cuando nuestra actitud hacia el mundo y los demás es positiva, ocurre lo contrario. Tu energía es como sintonizas con la vida, igual que el dial de una radio: si no coges la frecuencia adecuada, la señal es sucia.

7. La energía de la ira puede ser transformada en la energía del entendimiento y de la compasión. Nosotros no tenemos que deshacernos de nada; solamente necesitamos saber cómo transformar una forma de energía en otra. El verdadero amor se compone de entendimiento.

La ira es una reacción que se produce cuando algo no es como esperábamos. Es un comportamiento derivado de la frustración. Como todas las emociones, es derivado de una forma de pensar. La ira sólo la desactivan la empatía y las ganas de comprender por qué el otro piensa y actúa como lo hace. No significa aceptar las cosas, sino que éstas no te perturben, que no te secuestren emocionalmente, y que no te impidan actuar desde la serenidad y la tranquilidad, con asertividad. Thich Nhat dice: “No mantengas ira u odio. Tan pronto como surgen la ira y el odio, practica la meditación sobre la compasión para comprender profundamente a las personas que han causado ira y odio. Aprende a ver a los otros seres con los ojos de la compasión”.

8. A veces, tu alegría causa tu sonrisa, pero también hay veces en las que tu sonrisa puede causarte la alegría.

Sentirnos bien, nos lleva a actuar bien, pero también actuar bien nos lleva a sentirnos bien. Las acciones cambian las emociones. Cuando no te encuentres bien, actúa como si lo estuvieses y tu ánimo cambiará.
“El pájaro canta porque es feliz, pero también es feliz porque canta”. De lo que se trata es de provocar ciertas emociones ( a través de música estimulante, películas inspiradoras, la lectura de un buen libro… conversación amena), de tal manera que cambie el estado de ánimo, nos ayude a sentirnos mejor y, como consecuencia, nos empuje a actuar de manera más productiva. (289)

9. No creas que tu conocimiento es la verdad inmutable. Evita atarte a tus ideas presentes. Aprende y practica el desapego a tus puntos de vista para estar abierto a recibir los puntos de vista de los demás. La verdad se encuentra en la vida y no meramente en el conocimiento conceptual.

La verdad es algo que se descubre viviendo. No tiene que ver tanto con conocimientos teóricos como con experiencias prácticas. La sabiduría no es sumar títulos, tiene que ver con saber distinguir lo esencial de lo accidental, lo importante de lo secundario, lo relevante de lo accesorio. La sabiduría es incrementar nuestra conciencia, y para ello hay que estar abiertos a vivir y descubrir.

10. Si nuestro amor es sólo un hacer para poseer, no es amor.

Las riquezas, cuando se elevan a la categoría de fines, nos instrumentalizan. Las riquezas como medio de disfrute, de ayuda a otros y de inversión en proyectos nos enriquecen. Nadie puede vivir sin cubrir las necesidades básicas y algo más, pero a partir de ahí se necesitan otros estímulos. Tener dinero es fantástico, ser tenido por él es una aténtica cárcel. Es vivir dominado por el ego: confundir lo que somos con lo que tenemos.
 

martes, 16 de junio de 2015

Aprendiendo de los mejores, parte 13

 

Ralph Waldo Emerson (1803-1882)

Escritor, filósofo y poeta estadounidense. Estudió Teología y se ordenó sacerdote. Un año después abandonaría la carrera eclesiástica y se trasladaría a Europa. Desarrolla su teoría del trascendentalismo, en la que resaltan aspectos como el individualismo intelectual, el espíritu crítico o el conocimiento intuitivo.

1. La confianza en uno mismo es el primer secreto del éxito. Si una persona perdiera la confianza en sí misma, tendría el universo en contra. En la confianza en uno mismo están comprendidas todas las virtudes.
Todo empieza por ahí, por creer en uno mismo, porque esa fe desencadena una serie de consecuencias que propician la culminación de aquello que deseamos. El propio Emerson apuntaba: “Lo que está delante de nosotros y lo que está detrás es poco importante comparado con lo que reside en nuestro interior”. Hay que acceder a esa fuerza interior que todos tenemos, de otro modo, es complicado alcanzar cimas altas. Tenemos en nuestro interior recursos insospechados, sólo hay que aprender a liberarlos.

2. Carácter firme es aquel que puede pasar sin éxitos.
Para el triunfo todos estamos preparados, pero las grandes gestas se forjan en los momentos de adversidad. Un mar en calma nunca hizo a un marinero experto. Escribe Emerson: “No conozco don más indiscutible que el de la tenacidad de propósito, que, a pesar de todos los reveses, jamás cambia, venciendo toda oposición hasta llegar al puerto”. Eso es el carácter, mantener una actitud de serenidad cuando la tormenta asoma, sin dejarse vencer por ella.

3. Sin ambición no se empieza nada. Sin trabajo no se termina nada.
Todo el mundo tiene ambiciones, pero muchos menos tienen voluntad. Mucha gente empieza con mucha fuerza, pero en seguida empieza a flaquear y se viene abajo cuando los resultados no llegan. Albert Einstein precisaba: “Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad”.

4. No han aprendido las lecciones de la vida quien diariamente no ha vencido algún temor.
Crecer y evolucionar es ir superando miedos, uno tras otro. Tienes éxito cada vez que vences algún temor; cada vez que lo afrontas y no te dejas bloquear por él. No tengas miedo al miedo, ten miedo a la cobardía, a no atreverte. Superar los miedos es vivir cada día mejor. Cada miedo que afrontas aumenta tu autoestima; y a mayor autoestima, mayores recursos para afrontar retos y mayores probabilidades de ganancias.

5. Meditar al atardecer, mirando las estrellas y acariciando a tu perro, es un remedio infalible para la vida.
Si tienes éxito “exterior”, pero no tienes éxito “interior”, nunca estarás satisfecho. Antes o después se acaba produciendo una vuelta a la espiritualidad en busca de la paz con uno mismo. No somos seres materiales con una vida espiritual, sino seres espirituales con una vida material. Cada persona pasa alguna vez por situaciones de desesperación. Son momentos en los que uno necesita y busca “reconectarse” con la vida. Tomar distancia de la realidad inmediata (las prisas y los ruidos, etc) nos ayuda en esa labor, y el contacto con la naturaleza (el mar, el bosque, los animales) siempre es una opción interesante para escucharse a uno mismo.

6. Aunque viajemos por todo el mundo para encontrar la belleza, debemos llevarla con nosotros para poder hallarla.
“Lo único que encontrarás en la cima de la montaña -dice un proverbio zen- es lo que tu mismo lleves ahí”. El cambio siempre se produce desde el interior. “Quien mira hacia afuera, sueña; quien mira hacia adentro, despierta“, afirmaba Carl Jung. Tu vida por fuera tiene mucho que ver con el aprecio que te tienes a ti mismo. La abundancia de cualquier tipo (relaciones, amor o dinero), más que algo que conseguimos, es algo con lo que sintonizamos, nace de dentro de cada persona.

7. El hombre grande es aquel que en medio de las muchedumbres mantiene, con perfecta dulzura, la independencia de la soledad.
El éxito en la vida consiste en alcanzar un equilibrio entre estar integrados a la sociedad y no perder nuestra esencia, nuestra autenticidad, nuestra independencia. No son muchos los que lo consiguen, porque, como también apuntaba Emerson: “ En todas partes, la sociedad conspira contra la hombría de sus miembros. La virtud más exigida es la conformidad. El verdadero triunfo reside en mantener la independencia sin aislarse, haciéndose respetar y no dejándose anular por la masa.

8. Todo hombre que conozco es superior a mí en algún sentido. En ese sentido, aprendo de él.
De cualquier ser humano puede aprenderse algo bueno, pero debemos estar dispuestos a apreciarlo. Y para ello es esencial poner en práctica la virtud de la humildad, que no es otra cosa que la actitud de apertura, el reconocimiento de que es más lo que ignoramos de lo que sabemos. El orgullo y la soberbia nos encierran en nosotros mismos. Si tenemos la humildad suficiente, gozaremos de la oportunidad de seguir creciendo.

9. En muchas ocasiones, la lectura de un libro ha hecho la fortuna de un hombre, decidiendo el curso de su vida.
Cada uno debe seguir su propio camino, pero tener modelos de referencia ayuda mucho a encontrar respuestas. Muchas veces, una frase, una reflexión pueden encender la chispa interior que despliegue todo el potencia que lleva una persona. Sumergirse en los libros siempre produce rendimientos. Practicar el hábito de la lectura debería estar en la dieta de cualquier persona.

10. Saber que una vida ha transcurrido más fácilmente porque tú has vivido. Eso es haber triunfado.
El ser humano tiene tres tipos de motivaciones: una motivación “extrínseca” (dinero), una motivación “intrínseca” (crecimiento y aprendizaje) y también una motivación “trascendente” (necesitar sentir que contribuye a alguna causa). Esta última motivación es la que más satisfacción produce, la que da sentido a la vida, la que permite autorrealizarse. Si tu único fin es ganar dinero, nunca estarás satisfecho. El dinero es medio, nunca fin; un buen siervo, pero un mal amo. Emerson lo tenía claro: “Sin un corazón rico, la riqueza es un espantoso pordiosero”.