martes, 2 de febrero de 2016

Ejercicios de bioenergética, parte 24

Ejercicio 99. Masaje de las nalgas

Esto se hace desde la misma posición que el ejercicio precedente. Las manos son colocadas sobre el trasero, y se utilizan los pulgares para presionar y masajear todos los músculos del área.
El mejor procedimiento es el de trabajar en ambos lados simultáneamente, comenzando en la parte superior de las nalgas y yendo hacia  abajo. A continuación, presiona firmemente en la masa central de los músculos de las nalgas.
No provoques un dolor indebido. Si aparece dolor en algún punto, alivia la presión.

  • Si trabajas fácil y suavemente, tu pareja tendrá una sensación cálida y cosquilleante en sus pies. ¿Sucedió así? 
  • ¿Pudiste sentir la tensión en los pies?

Ejercicio 100. Masaje de los pies: tumbado sobre el vientre

Creo que el masaje de los pies es la parte más placentera de cualquier masaje. Sin embargo, la mayor parte de la gente es excesivamente sensible en las plantas de los pies y no puede soportar demasiada presión en ellas. Esto es debido a la epasticidad de los músculos de esa zona. El masaje de estos músculos ayuda a relajarlos, y con el tiempo pierden su hipersensibilidad. Cuando esto sucede, el placer de un masaje en el pie aumenta grandemente. Si los pies de tu pareja son sensibles a la presión, haz el masaje gentilmente.



Con tu pareja tumbada sobre su vientre, haz lo siguiente:
Coloca tu mano izquierda sobre el dorso o superficie superior del pie, y el puño de tu mano derecha contra la planta. Frota arriba y abajo gentilmente. Haz lo mismo con los nudillos.
Sostén el pie en tu mano izquierda, y masajea cada dedo del pie con los dedos de tu mano derecha.
Lleva el pie hacia arriba haciendo que tu pareja doble la rodilla. Sostén el talón, y presiona la palma de tu mano contra la “bola” del pie.
Coloca ambas manos sobre la “bola” del pie, y al presionar hacia  abajo separa gentilmente los dedos del pie.
Repite la misma maniobra con el otro pie.

  • Cuando hayas acabado, coloca ambas manos planas contra las plantas, y mantén el contacto durante aproximadamente un minuto. Cuando retires tus manos, tu pareja debería todavía retener la impresión del contacto durante algún tiempo. ¿sucedió así?

Ejercicio 101. Masaje del pie: tumbado sobre la espalda

Haz que tu pareja se tumbe sobre su espalda en una cama o sobre una colchoneta. Siéntate a sus pies.
Toma el pie izquierdo de tu pareja en ambas manos, y golpea gentilmente la planta del pie con tus pulgares.
Coloca tu mano izquierda bajo el talón de este pie, y la palma de tu mano derecha contra los metatarsianos del pie. Presiona firmemente con la mano derecha. Esto flexiona y afloja el músculo, y proporciona una buena sensación de contacto entre el pie y la mano.

Coloca los talones de ambas manos contra la planta del pie, y sostén los dedos del pie con los dedos. Esta maniobra pretende ensanchar el pie. Sostén la superficie superior del pie con tu mano izquierda, y coloca un puño contra su planta.
Frota tu puño contra la planta del pie utilizando la superficie plana del puño. Luego, si tu pareja puede soportarlo, utiliza los nudillos y frota con ellos a lo largo de la planta.
Coloca los dedos del pie en ambas manos y dóblalos hacia  abajo, pero sin ejercer demasiada presión.
Coloca tu dedo índice entre cada dedo del pie y masajea gentilmente.
Repite este procedimiento con el otro pie.

Ejercicio 102. Paseo por la espalda

Esta es una forma de masaje que se hace con los pies sobre la espalda de una persona tumbada en una cama o sobre una colchoneta. En cualquier caso, la cama o colchoneta deberían quedar junto a la pared, de modo que la persona que da el paseo por la espalda pueda mantener el equilibrio tocando la pared con una mano. O bien, se puede utilizar una silla al lado de la colchoneta para el mismo fin.
Esta maniobra de masaje es especial de la bioenergética, y una que la mayoría de la gente disfruta mucho. Se utiliza en las sesiones de terapia para ayudar a los  pacientes a respirar profundamente relajando los músculos de la espalda. Sin embargo, las personas con problemas  en la parte inferior de la espalda no deberían participar en este masaje. Asimismo, la persona que da el paseo por la espalda no debería ser demasiado pesada para su pareja.

La persona sobre la que hay que caminar se tumba sobre su vientre, en un colchón de espuma de unos 12 cm de espesor, o sobre una cama, con las piernas extendidas de un modo suelto. La persona que da el masaje debería ir descalza. (ver fig.66)



Coloca un pie cruzado en la región lumbar de tu pareja y coloca el otro pie sobre sus nalgas, también cruzado. Dí a tu pareja que respire de un modo audible. Cuando exhale, desplaza tu peso el pie en la región lumbar. Cuando inhale, desplaza tu peso al pie sobre las nalgas. Sigue haciendo esto durante aproximadamente un minuto, con el ritmo de la respiración de tu pareja.

Manteniendo el equilibrio, coloca un pie al nivel de las paletillas, y el otro en la región lumbar. Una vez más, desplaza tu peso de acuerdo a la respiración, de modo que la presión se halle sobre la región lumbar durante la fase de expiración. Continua haciendo esto durante aproximadamente un minuto.
Si tu pareja es capaz de sostener tu peso, coloca ambos pies cruzados sobre la espalda al nivel de las paletillas. Dile que se relaje y que no luche contra el peso, y descubrirá que puede respirar bastante bien bajo esta presión.
Camina hacia  abajo por la espalda, dando pasos muy cortitos un pie detrás del otro, mientras tu pareja se relaja y se abandona a tu peso. El paseo finaliza cuando ambos pies se hallan sobre las nalgas.
Quédate encima de las nalgas con ambos pies hacia delante a lo largo del sacro. Manteniendo el equilibrio, oscila arriba y abajo rítmicamente. Esto ayuda a agitar la pelvis para que se suelte y permite que la respiración se haga más profunda.
  • ¿Te percataste de la respiración de tu pareja a lo largo del paseo por la espalda? No se produce ninguna tensión indebida si la persona puede respirar en sincronía con tus movimientos.
  • ¿Se siente más relajada tu pareja tras este procedimiento?
  • ¿Pudiste sentir la tensión en la espalda de tu pareja a través de los pies?

Con algo de práctica, puedes volverte muy bueno en este tipo de masaje de la espalda, y descubrirás que a menudo te lo pedirán.
Una vez te hayas familiarizado con las técnicas de masaje arriba descritas, puedes extender el trabajo de masaje para incluir otras áreas del cuerpo. Por ejemplo, masajear las pantorrillas y muslos siempre es bien recibido y apreciado. El principio básico que hay que seguir es el de ser sensible a tu pareja. Siente su cuerpo y siente que movimientos le hacen sentirse mejor. El masaje es más valioso cuanto más placentero. 

martes, 26 de enero de 2016

Ejercicios de bioenergética, parte 23



Capítulo XII
Técnicas de masaje

 El masaje es una parte importante de la bioenergética. Es una contraparte a los ejercicios activos en los que se requiere un esfuerzo para producir resultados. En el masaje, no haces nada sino relajarte y gozar del tacto y la presión de las manos del masajista. A veces, sin embargo, cuando se tiene una cierta tensión muscular, el masaje puede ser doloroso. Generalmente, tras varios masajes, el dolor desaparece y el área queda más blanda al tacto.
El masaje sirve a diversos fines. Todos necesitamos que nos hagan algo bueno a y para nosotros. El masaje satisface en parte esta profunda necesidad oral, lo que es uno de sus atractivos. Pero también tenemos una necesidad adulta de ser tocados de un modo placentero sin sobretonos sexuales, y el masaje satisface igualmente esta necesidad. Asimismo es importante el trabajo sobre los músculos tensos. Las manos del masajista pueden llegar a tensiones inaccesibles a nuestras propias manos, y que no son directamente afectadas por los ejercicios. Las contracciones musculares en la base del cráneo y en el fondo de la boca responden a esta descripción.

Gran parte del valor del masaje depende de la sensibilidad, destreza y manos de la persona que hace el masaje. Ha de saber exactamente la cantidad de presión a aplicar. Un exceso de presión te hará demasiado tenso; y si es poca pues el efecto será pequeño. Dado que el masaje es una función del tacto, hay que estar en contacto con los sentimientos de la persona masajeada. ¿Está asustada? La gente tiene miedo de ser tocada, y miedo a ser dañada. ¿Respira, o contiene la respiración? Contener la respiración hará todo el proceso más doloroso que agradable. La habilidad de un masajista consiste en ser capaz de sentir los músculos tensos en el cuerpo de una persona, y saber que presión o manipulación los aliviará. También se necesita la experiencia de haber sido masajeado. Finalmente, la cualidad de nuestro tacto, de nuestra mano, resulta crítica. Unas manos frías y sin vida harán que una persona se contraiga en vez de relajarse y expandirse ante el tacto. Y unos dedos débiles y flácidos no ofrecen estimulación alguna.

Tocar es un proceso energético de contacto. A través del tacto, la energía fluye de una persona a otra. Es por ello que el tacto de algunas manos puede tener un efecto curativo. Si das un masaje, debes mantenerte relajado y cargado. Debes mantener tu respiración profunda y plena, para tener energía que poner en tus manos. Y no deberías dar ningún masaje si no gozas con ello, pues tu tacto no será una experiencia positiva para la otra persona.
Este no es un libro sobre masaje, que es un arte en sí mismo. Y aunque el masaje no puede hacer lo que los ejercicios, utilizamos regularmente algunas técnicas de masaje en nuestras clases de ejercicios. El masaje es hecho por los participantes entre sí. Ayuda a poner a la gente directa y literalmente en contacto una con la otra. En el presente capítulo describimos estas técnicas, que pueden ser hechas por personas sin entrenamiento previo.

Por añadidura, puede hacerse en casa una cierta cantidad de masaje. Un esposo puede ayudar a su esposa a relajarse trabajando en unas pocas áreas críticamente tensas. Una esposa puede hacer lo mismo con su esposo. A veces podemos aliviar un dolor de cabeza si conocemos unas pocas maniobras simples. Describiremos el modo en que puede hacerse esto.
Tenemos también un buen paseo por la espalda, el cual es muy relajante.

Ejercicio 95. Masaje de espalda y hombros

La persona a trabajar se sienta en el suelo con las piernas cruzadas. Es mejor que tenga los hombros al descubierto.
La persona que da el masaje se pone detrás, de pie o de rodillas. Ambos deberán estar relajados y respirando con facilidad.

Las siguientes instrucciones van dirigidas a la persona que da el masaje.
Coloca ambas manos ligeramente sobre los hombros de tu pareja, y mueve los dedos sobre éstos y hacia la espalda, presionando gentilmente para sentir cualesquiera músculos tensos. Estos darán bajo tus dedos la impresión de nudos duros.
Tocando suavemente con los dedos, utiliza los pulgares para amasar estos nudos. Si resulta demasiado doloroso para tu pareja, hazlo más gentilmente. Trabaja en toda la parte superior de la espalda.

Coloca las manos en los hombros y presiona hacia abajo con fuerza y persistencia hasta que la persona deje caer sus hombros. No lo fuerces; una presión persistente con tu peso detrás será suficiente. Asegúrate de que tu pareja respira profundo.

Si tu pareja quiere un tratamiento más fuerte, utiliza los nudillos. Recuerda que estás haciendo esto para que tu pareja se sienta bien, no para dañarla.
Ahora, con la punta de los dedos, masajea de nuevo toda el área, pasando por las articulaciones del hombro a la mitad superior del brazo, y hacia abajo a lo largo de la espalda. Las áreas críticas se encuentran alrededor de y en las paletillas.



  •  ¿Pudiste sentir algún músculo contraído? Pocas personas carecen de ellos.
  •  ¿Cayeron y se relajaron los músculos de tu pareja con el masaje?
  •  ¿Se profundizó su respiración, y gozó de tu masaje?

Ejercicio 96. Masaje de los músculos del cuello

El cuello es un área donde la tensión se desarrolla temprano en la vida y luego persiste. Un cuello rígido denota falso orgullo y obstinación. Un cuello corto, generalmente debido a la contracción de los músculos, puede ser interpretado como un temor “a sacar el cuello hacia fuera”.
Un cuello delgado indica una falta de comunicación plena entre la cabeza y el resto del cuerpo, un estrechamiento del canal, como si dijéramos. En todos los casos, la tensión del cuello expresa una necesidad de aferrarse a la propia cabeza, el temor a abandonar la cabeza. Cuando una tensión así es severa y dura largo tiempo, puede conducir a una condición artrítica en las vértebras cervicales.

El masaje en los músculos del cuello no eliminará la tensión, pero puede ayudar considerablemente. A menudo se requieren maniobras bastante fuertes para que una persona abandone su cabeza.
Con tu pareja sentada con las piernas cruzadas, arrodíllate a su lado izquierdo. Coloca la mano izquierda sobre su frente para proporcionar un soporte más firme, y con la mano derecha sobre su cuello. Al hacer este masaje, sigue todas las precauciones arriba indicadas.
Con los dedos de la manos derecha, palpa (siente) los músculos del cuello desde la base del cráneo hasta la raíz del cuello. Siente la cualidad de los músculos; algunos pueden estar contraídos como bandas de acero, otros tensos como el alambre, y algunos pueden sentirse duros y nudosos.

Utilizando tus dedos, amasa los músculos tensos mientras sostienes la cabeza con la mano izquierda.
Es importante decirle a tu pareja que siga respirando, y que haga algunos sonidos, de modo que puedas parar si resulta doloroso.

  •  ¿Puedes sentir las tensiones en la base del cráneo? ¿Y a lo largo de la espalda y los lados del cuello? ¿Y en la raíz del cuello?
  •  ¿Siente tu pareja que su cabeza está más suelta como resultado de tu trabajo?
  •  ¿Respiraste con facilidad mientras trabajabas?
  •  Nota: los zurdos deberían trabajar desde el lado opuesto, dado que su mano izquierda es más fuerte para el masaje.

Ejercicio 97. Aliviando un dolor de cabeza por tensión

La posición es la misma que en el ejercicio precedente. Comienza el masaje en la base del cráneo y trabaja hacia arriba hasta la cima de la cabeza.
Coloca la mano izquierda sobre la frente de tu pareja, y la mano derecha en la articulación de cabeza y cuello.
En primer lugar, siente la tensión a lo largo de toda esta área hasta llegar al hueso mastoideo detrás de las orejas. Para sentir la tensión, presiona firmemente y mueve las puntas de los dedos.
Con los tres primeros dedos, masajea fuertemente los músculos. Debería producirse un ligero dolor si estás trabajando correctamente.
Con todos tus dedos, masajea lentamente hacia arriba, moviendo el cuero cabelludo hasta juntar ambas manos.

Ahora pásate al otro lado de tu pareja. Coloca la mano derecha por encima de las cejas, con los dedos rodeando la corona de la cabeza. Coloca la mano izquierda en la parte de atrás de la cabeza. Deberías tener todo el cuero cabelludo en tus manos. Con los dedos, mueve el cuero cabelludo hacia atrás y adelante, liberándolo. Si puedes aflojar el cuero cabelludo, el dolor de cabeza generalmente desaparecerá, pues es causado muy probablemente, por una tensión que rodea la cabeza justo por debajo de la corona.

Aunque esta técnica se desarrolló como un medio para eliminar los dolores de cabeza, se ha convertido en parte de la rutina de masaje bioenergético. Una vez hecha, la mayoría de la gente siente su cabeza más ligera.
Si solo hay un alivio parcial, puedes intentar la maniobra de nuevo. Sin embargo, si no funciona, no persistas. Si el dolor de cabeza es una migraña, no se rendirá ante este procedimiento.

Ejercicio 98. Masaje de la parte inferior de la espalda

Este masaje se hace con la persona tumbada plana sobre su vientre en una colchoneta o cama. Su pareja se pone a la altura de las rodillas, con una rodilla entre las piernas de la persona tumbada. (ver fig. 64)
Coloca ambas manos en la cintura de la persona, con los pulgares apuntando hacia la línea del medio.
Con los pulgares, procura sentir los músculos en el área lumbosacra, esto es, entre las costillas y las nalgas.
Amasa estos músculos con los pulgares, presionando firmemente y moviendo arriba y abajo.
Asegúrate de que tu pareja respira profundamente mientras trabajas.
También puedes utilizar los puños contra estos músculos. Coloca ambos puños en la región lumbar de tu pareja, y presiona hacia  abajo fuertemente mientras tu pareja exhala. Esto se hace una serie de veces para aflojar estos músculos, muy fuertes y a menudo muy tensos.

También puedes trabajar hacia arriba sobre la espalda con los puños, presionando hacia  abajo sobre los músculos que hay a los lados de la espina dorsal, mientras tu pareja exhala. La presión facilitará su exhalación.


Este ejercicio no debería hacerse si la persona se halla en un estado de dolor agudo en la parte inferior de la espalda. Es un ejercicio valioso, sin embargo, si la persona sufre de dolor crónico de bajo grado en esta área.

martes, 19 de enero de 2016

Ejercicios de bioenergética, parte 22


Ejercicio 93. Golpeando con el trasero  

Esta posición implica llevar el trasero hacia detrás de modo que se cargue y movilice para el movimiento hacia delante. Este movimiento hacia delante debería de provenir de los pies, no del trasero. Empujar hacia delante desde el trasero lo tensa, y corta mucho la sensación sexual.

Túmbate plano sobre el vientre en una colchoneta, en la cama o sobre el suelo.
Coloca las manos planas, luego dobla y extiende los codos de modo que tu pecho quede contra la colchoneta. Gira la cabeza a un lado.
Hunde los dedos del pie en la colchoneta, de modo que puedas presionar sobre ellos. Dobla las rodillas ligeramente, y mantenlas contra el suelo.

Quédate en esta posición y presiona fuertemente con los dedos de los pies, respirando con facilidad y profundidad.
Balancea la pelvis rápidamente contra la colchoneta mientras presionas hacia abajo con los dedos de los pies y las rodillas.

                         
  •  ¿Pudiste sentir el vientre presionando contra la colchoneta? ¿Fuiste capaz de respirar en el vientre?
  •  ¿Se desarrollaron vibraciones en la pelvis durante este ejercicio?
Para movilizar toda la carga sexual, es importante que las piernas tomen tierra. Esto solo puede hacerse si los pies están presionando contra algún soporte durante el acto sexual. Hemos recomendado que la persona que se halla en la posición superior en el acto sexual presione sus pies contra el tablón de la cama que queda en la zona de los pies, a fin de obtener la suficiente base para el impulso. Es ausencia de un tablón así, has de hundir los dedos de los pies en el colchón como en el ejercicio de arriba.

La gente que ha intentado este ejercicio refiere que aumenta grandemente la cantidad de la sensación sexual. Este ejercicio es un modo de experimentar la acumulación de carga para el impulso.

Ejercicio 94. Vibración pélvica


Haz este ejercicio enfrente de un taburete bioenergético, una silla o una mesa. Razón para esto es que te coloca en una posición en la que se inducirán fuertes vibraciones en las piernas. Estas vibraciones pueden ser extendidas a la pelvis.
Ponte de espaldas a un taburete, silla o mesa, con los pies apuntando rectos hacia delante y separados unos 15 cm.
Coloca una manta doblada sobre el suelo enfrente de tus rodillas, por si te dejas caer.

Coloca ambas manos detrás de ti, tocando el taburete ligeramente para mantener el equilibrio. No debería recaer ningún peso sobre las manos.
Dobla ambas rodillas y arrójate ligeramente hacia delante de modo que los talones se levanten ligeramente del suelo. Deberías hacer recaer el peso sobre los metatarsianos de los pies.
Balanceándote en esta posición por medio de las manos sobre el taburete, arquea el cuerpo hacia atrás, y haz que la pelvis apunte también hacia detrás sin romper el arco.

Mantén la posición, respirando profundamente, hasta que tus piernas comiencen a vibrar.
Una vez que tus piernas estén vibrando, mueve la pelvis suavemente hacia delante y hacia atrás. El movimiento debería provenir de las piernas y los pies. Las vibraciones deberían comenzar arriba en la pelvis, y puedes experimentar algunas oscilaciones pélvicas espontáneas.

                                         
Si la posición se vuelve demasiado dolorosa en los muslos, deberías dejarte caer sobre las rodillas. Luego levántate, camina alrededor de la habitación, y repite la maniobra.
  •  ¿Se movió tu pelvis espontáneamente? ¿Te atemorizó este movimiento?
  •  ¿Descubriste que tus rodillas temblaban  de uno a otro lado en vez de vibrar arriba y abajo? Este temblor de lado a lado de las piernas es una expresión de temor.
  •  ¿Sientes ahora tu pelvis más viva?
Estos ejercicios pueden ayudarte a aumentar la carga sexual de tu pelvis. Dicha carga viene indicada por el desarrollo de movimientos pélvicos espontáneos. Sin embargo, si no puedes contener la carga, la pelvis responderá demasiado rápidamente. Mantener la pelvis atrás en cualquiera de los ejercicios permite que la carga se acumule hasta una superior intensidad antes de que los movimientos involuntarios de descarga tengan lugar.











martes, 12 de enero de 2016

Ejercicios de bioenergética, parte 21



                                        Capítulo XI
                                   Ejercicios sexuales

Estos ejercicios están destinados a llevar una mayor sensación al área pélvica, y a soltar la pelvis para un mayor placer en el sexo. No envuelven a los órganos genitales ni inducen ninguna excitación genital. La cantidad de placer sexual, esto es, de placer orgásmico, que experimentes dependerá de cuánta excitación sexual puedas acumular en la pelvis antes de la descarga. En cierto sentido, pues, la pelvis funciona como un condensador. Su capacidad está determinada por su amplitud interna y su movilidad. Las tensiones musculares dentro de la pelvis limitan su capacidad, mientras que las tensiones en los músculos externos reducen su capacidad para descargar la excitación.

La pelvis debería estar suelta de modo que pueda oscilar libremente cuando la corriente de excitación pasa a través del cuerpo. La respiración abdominal profunda es el factor crítico para ampliar el reservorio pélvico. La respiración profunda es pues, un objetivo primario en todos los ejercicios, especialmente los sexuales. Por añadidura, a través de estos ejercicio sexuales buscamos liberar las tensiones que inhiben la movilidad pélvica, e integrar los movimientos pélvicos con las ondas respiratorias.

Se obtendrán los mejores resultados si se practican en conjunción con los otros ejercicios de este manual. El cuerpo es una unidad; la tensión en cualquier parte interfiere y restringe los movimientos naturales de todas las otras partes. Esto es particularmente cierto de la tensión del cuello. Si la cabeza es mantenida rígida por músculos del cuello tensos por temor a “perder la cabeza”, la pelvis no podrá moverse libremente. En estos ejercicios, mantén tu cabeza atrás y déjala ir; no se caerá. Si te aturdieras o te pusieras ansioso, detén el ejercicio, adopta una posición de descanso, y permite que tu respiración se aquiete. Luego intenta el ejercicio de nuevo, pero no te esfuerces contra tu temor o dolor.

Ejercicio 89. Oscilación o balanceo pélvico


Este ejercicio implica el uso del taburete. Es presentado aquí como un ejercicio sexual porque se enfoca principalmente sobre el movimiento de la pelvis.
Túmbate sobre el taburete con el rollo de la manta contra la parte superior de tu espalda.
Extiende ambas manos hacia atrás a una silla detrás del taburete. Debe ser una silla bastante pesada.

Mantén los pies planos sobre el suelo. Mucha gente deja que los pies abandonen el suelo, perdiendo así contacto con éste.
Al mismo tiempo, trata de mantener tu asidero sobre la silla. De este modo quedarás anclado en ambos extremos.
Balancea la pelvis rítmicamente arriba y abajo. Comienza lentamente, luego muévete más rápido conforme tu cuerpo se suelta. El ritmo es importante.
Trata de mantener la respiración siguiendo el ritmo de los movimientos pélvicos.




  •  ¿Pudiste conseguir que tu pelvis oscilase en esta posición?
  •  ¿Experimentaste algún dolor i inmovilidad en la parte inferior de la espalda? Esto inhibe la oscilación natural.
  •  ¿Pudiste mantener un ritmo? Estaba tu respiración coordinada con los movimientos pélvicos?
  •  ¿Mantuviste las nalgas sueltas cuando tu pelvis oscilaba hacia arriba?
  •  ¿Mantuviste los talones sobre el suelo?
El elemento importante en este ejercicio es el de permanecer anclado en tu asidero sobre la silla y en tus pies. Si ambos extremos del arco de tu cuerpo se hallan anclados de modo seguro, el movimiento será correcto. No es un ejercicio fácil. El balanceo natural de la pelvis se halla inhibido en la mayoría de las personas, que tienden a levantar la pelvis hacia arriba más que ha dejarla oscilar.
Otra tendencia es la de tensar el trasero, lo que bloqueará cualquier sensación sexual. Cuando trabajes este ejercicio, trata de mantener tu trasero suelto.
Después de este ejercicio dóblate hacia delante en la posición de toma de tierra, dejando que se desarrollen las vibraciones en las piernas.

Ejercicio 90. Estiramiento y relajación de los músculos del lado interior del muslo

Estos músculos (abductores) actúan para acercar los muslos. Antes se les llamaba los músculos de la moralidad, pues a la mayoría de las muchachas se les enseñaba a sentarse con las piernas presionando entre sí. Estos músculos se hallan bastante contraídos en mucha gente (tanto hombres como mujeres). Estirarlos ayuda a relajar el fondo pélvico.

Túmbate sobre la espalda en el suelo con una manta enrollada cocol cada bajo los lomos. Tu trasero debería descansar sobre el suelo. Si esto te resulta difícil, reduce el tamaño del rollo.
Dobla las rodillas y lleva las plantas de los pies una contra otra.
Deja que tus brazos yazcan a cada lado o reposen ligeramente sobre la cara interna del muslo (los músculos abductores). Que tu cabeza se gire hacia atrás lo más lejos que llegue.

Presiona hacia abajo con el trasero contra el suelo, y separa las rodillas, manteniendo las plantas de los pies en contacto una con otra.
Mantén esta posición durante varios minutos mientras respiras profundamente en el abdomen. Tu vientre debe salir hacia fuera.
 Quita el rollo de la manta si sientes dolor en la parte inferior de la espalda. En este caso, puedes hacer el mismo ejercicio sin el rollo de la manta, aunque resulta menos efectivo.


  •  ¿Sentiste algún estiramiento en los músculos abdominales? ¿Temblaron o comenzaron a vibrar?
  •  ¿Pudiste separar tus rodillas ampliamente al tiempo que mantenías tu trasero presionado contra el suelo?
  •  ¿Pudiste respirar en el vientre?
  •  ¿Pudiste mantener el trasero suelto y el ano abierto durante el ejercicio?Finalizado el ejercicio, elimina el rollo de la manta y lleva las rodillas arriba de modo que los pies descansen planos sobre el suelo. Entonces estarás preparado para el siguiente ejercicio.


Ejercicio 91. Vibrando la parte interna de los músculos de los muslos

A partir de la posición anterior, coloca los pies planos sobre el suelo separados unos 45 a 60 cm. Separa lentamente las rodillas sin mover los pies. Trata de mantener los pies planos mientras haces esto. El movimiento debería ser muy sencillo y carente de esfuerzo. Separa las rodillas lo más que puedas, manteniendo los pies bastante planos.

Lenta y fácilmente, junta tus rodillas hasta que se toquen. Es importante moverse lentamente y con facilidad para inducir la aparición de las vibraciones.
Separa ahora las rodillas de nuevo del mismo modo fácil, y vuelva a juntarlas otra vez.
Cuando sientas que las vibraciones comienzan, continúa con los movimientos de modo que aquellas sigan y se vuelvan más fuertes. Encontrarás estas vibraciones muy placenteras. Acuérdate de respirar.

                        
  •  ¿Pudiste conseguir que tus piernas vibrasen en esta posición?
  •  ¿Advertiste cómo tu respiración se volvió espontáneamente más profunda conforme las vibraciones se desarrollaban?
  •  ¿Experimentaste algunas sensaciones placenteras en los muslos y en el fondo pélvico?
Ejercicio 92. El círculo o arco pleno

Este ejercicio proporciona un fuerte estiramiento de los músculos de la parte frontal de los muslos; puede ser doloroso si estos músculos se hallan tensos. Esta tensión del músculo impide que la pelvis oscile libremente. En este ejercicio, la pelvis es suspendida entre los pies y los hombros, lo que le permite vibrar libremente si puedes relajarte en esta posición.

Túmbate sobre la espalda sobre una colchoneta o una cama, dobla las rodillas y mantén  ambos pies separados  unos 30 cm.
Agarra ambos talones con tus manos, y arquéate hacia arriba impulsándote hacia delante con las manos y dejando que la cabeza caiga hacia atrás. Solo la cabeza, hombros y pies deberían tocar la cama o colchoneta.
Empuja las rodillas lo más adelante que puedas.
Deja que tu pelvis cuelgue libremente. No tenses el trasero. Trata de mantener el ano abierto en éste y en todos los otros ejercicios.
Si el arco resulta doloroso, no mantengas la posición y vuelve a caer sobre la cama. Luego trata de arquearte una vez más.

                         
  •  ¿Fuiste capaz de mantener el arco y respirar en el vientre mientras lo hacías?
  •  ¿Desarrollo tu pelvis alguna vibración en esta posición? ¿Pudiste mantener el trasero suelto?
Ejercicio 92-A. Variación

Si tienes dificultades en esta posición, como le ocurre a mucha gente, trata de oscilar atrás y adelante sobre tus pies mientras estás en ella. Cuando osciles hacia delante, trata de tocar la cama con las rodillas. Cuando oscilas hacia detrás, la tensión se ve aliviada. De este modo puedes lentamente estirar los músculos de la parte frontal del muslo.

Ejercicio 92-B. Variación

Adopta la posición del arco como arriba, pero coloca las muñecas bajo los talones.
Presiona hacia abajo con los talones, pero no osciles hacia detrás. Mantén las rodillas apuntando hacia delante y hacia abajo.
Balancea la pelvis con varios movimientos rápidos para ponerla en vibración, si esto no sucede espontáneamente.
Mantén el trasero suelto; no lo empujes o tenses. (fig. 60)


  •  ¿Desarrollaste alguna vibración en la pelvis?
  •  ¿Fuiste capaz de respirar en el vientre?
  •  ¿Pudiste mantener el trasero suelto?

En estos ejercicios las bolas de los pies actúan como pivotes para la acción de palanca que elevará la pelvis. Se ejerce presión a través de los talones presionándolos hacia debajo. Si las rodillas son mantenidas hacia delante y hacia abajo, la fuerza resultante hará oscilar la pelvis hacia arriba sin que se tensen el trasero o el abdomen.


jueves, 31 de diciembre de 2015

Ejercicios de bioenergética, parte 20

Ejercicio 84. Diferentes posiciones sobre el taburete

El taburete bioenergético se utiliza para estirar y relajar todos los músculos de la espalda. En los ejercicios 83 y 83-A la presión se enfocó sobre la parte superior de la espalda. Pero la presión puede dirigirse a otras áreas simplemente moviéndose arriba o abajo sobre el taburete. Si te tumbas con el rollo de la manta a la mitad de la espalda, el estrés afectará al diafragma, que tiene su inserción en las vértebras medias. El taburete puede ser colocado a lo largo de la cama para darte una sensación de seguridad cuando te inclinas hacia atrás.


Coloca el taburete a lo largo de la cama como en la figura 53.
Pon las manos sobre el taburete que hay detrás de ti, y deja que la parte media de tu espalda descanse sobre el rollo de la manta.
Si el estrés parece demasiado grande, vuelve a la posición de descanso descrita arriba. Luego trata de tumbarte de nuevo sobre el taburete. Dado que la tensión es una expresión del temor, encontrarás el ejercicio más fácil de hacer conforme te familiarices con él.

Si puedes hacerlo, deja que tus brazos pasen por encima de tu cabeza y toquen la cama que hay detrás de ti.
Permanece en esta posición hasta un minuto, respirando y sintiendo tu cuerpo.
Vuelve a subir a la posición de descanso y mantenla durante unos treinta segundos.
  •  ¿Fue el estrés demasiado para ti? ¿Pudiste sentir la tensión en la parte media de la espalda?
  • ¿Tuviste dificultades para respirar en esta posición? ¿Pudiste sentir la tensión en el diafragma?
Cuando abandones el taburete, inclínate hacia delante como en el ejercicio 1, el ejercicio básico vibratorio, y deja que tus piernas vibren durante un rato.

Ejercicio 85. Estiramiento de la parte inferior de la espalda

Este ejercicio lo usamos regularmente en las sesiones de terapia para relajar los músculos de la parte inferior de la espalda y para abrir la pelvis.
El taburete deberá estar a lo largo de la cama. Si la cama es baja, coloca una almohada sobre la cama para descansar la cabeza. De espaldas al taburete, coloca las manos sobre el rollo de la manta, y pon ahí la parte inferior de la espalda.


Inclínate hacia atrás sobre el taburete y permite que tu cabeza descanse sobre la cama o la almohada.
Apoya los brazos sueltamente sobre las asas del taburete hasta que te sientas relajado. Trata de mantener los pies planos sobre el suelo.
Abandónate respecto al dolor, y respira con facilidad y profundidad.
Deja que tu pelvis caiga. No permanezcas en esta posición más de un minuto, y sube a la posición de descanso cuando el dolor sea demasiado fuerte.

  • ¿Pudiste relajarte en esta posición durante treinta segundos? Tu capacidad para tolerar el estrés depende de lo libre de tensiones que se halle la parte inferior de tu espalda.
  • ¿Sentiste como si tu espalda se fuera a romper? Esa sensación representa un miedo intenso
  •  ¿Pudiste respirar en tu pelvis? Cuanto más puedas relajarte en esta posición, más profunda será tu respiración?
  •  ¿Pudiste dejar que tu pelvis cayera manteniendo los pies sobre el suelo?

martes, 22 de diciembre de 2015

Ejercicios de bioenergética, parte 19


Capítulo X

Trabajando con el taburete bioenergético

Tumbarse sobre un taburete bioenergético es parte importante del trabajo corporal bioenergético. Ayuda a estirar los tensos músculos de la espalda, lo que resulta difícil conseguir de otro modo. Te ayuda a respirar más profundamente sin hacer un esfuerzo consciente demasiado grande. Si te tumbas sobre el taburete y te relajas en medio de la tensión, tu respiración se profundizará de modo espontáneo. Similarmente, la posición por sí misma estira y descarga los tensos músculos de la espalda.

El taburete en sí tiene 60 cm de altura, y se atan al taburete una o dos mantas tensamente enrolladas que añaden unos 15 a 20 cm. La figura 50 muestra su aspecto, una clavija de madera de una pulgada de grueso se adhiere a la parte inferior de la plataforma, y se extiende 12 a 15 cm a cada lado. Esto proporciona un asidero para levantarse del taburete.



Hay muchas maneras de trabajar con el taburete. El ejercicio primario es el de yacer tumbado con la espalda sobre el taburete, con la manta al nivel del extremo inferior de los omóplatos, que es el mismo nivel que el de una línea que uniese ambos pezones. Este nivel se halla próximo al lugar en que el bronquio principal (conducto de aire) se divide en dos ramas, cada una de las cuales va a un pulmón distinto. Es un área de severa constricción en la mayoría de la gente. Tumbada sobre el taburete, la persona extiende sus manos hacia atrás de una silla que se halla justo detrás del taburete.



Ejercicio 83. Tumbado sobre el taburete

Para tumbarse sobre el taburete con facilidad, ponte de espaldas a él y coloca ambas manos sobre el rollo de la manta. Luego haz descender lentamente tu espalda hasta que se repose sobre el rollo, y suelta las manos. El taburete soportará tu peso. Ahora alza los brazos y extiéndelos hacia atrás hasta la silla. Dobla las rodillas, manteniendo los pies planos sobre el suelo.

Permanece tumbado sobre el taburete durante todo el tiempo que razonablemente puedas de un minuto por primera vez. Trata de sentir que está sucediendo en tu cuerpo.
Una vez que te levantes, no te retires del taburete de inmediato. Alza la cabeza y coloca ambas manos por detrás de ella, sosteniéndola, como en la figura 52. Esta es la posición de descanso, que permite continuar la respiración profunda sin estrés.



  •  ¿Fuiste capaz de alcanzar la silla tras de ti? ¡Sentiste algún dolor en la parte superior de la espalda, donde apoyaba sobre el taburete?
  •  Si tenías la espalda muy rígida y tensa, es posible que no hayas sido capaz de tocar la silla, y el estiramiento puede haber sido bastante doloroso. Levántate e inténtalo de nuevo. El dolor generalmente desaparece con la práctica, conforme los músculos de la espalda se relajan. Con el tiempo, los ejercicios se vuelven placenteros.
  • Si tienes bursitis en un hombro, puede resultarte imposible estirar ese brazo hacia atrás para tocar la silla. No lo fuerces. Haz el ejercicio estirando hacia atrás sólo un brazo. Sin embargo, en todos los casos con los que hemos trabajado, los ejercicios de los hombros descritos en el capítulo 8 junto con el uso continuado del taburete, dieron como resultado un maravilloso alivio de la bursitis
  •  ¿Sentiste alguna tensión en el diafragma o los músculos abdominales? Cuando el abdomen se halla tensamente contraído, el estiramiento de los músculos abdominales en esta posición puede ser algo doloroso. Este dolor desaparece conforma dichos músculos se relajan con la respiración profunda. ¿Sentiste algún dolor en la parte inferior de la espalda? También esto es signo de una considerable tensión en dicha área.
  •  ¿Pudiste sentir los pies sobre el suelo? Si así fue, tal vez te hayas percatado de alguna carga o excitación fluyendo a su interior, manifestada por un hormigueo u otras parestesias (una sensación como de alfileres). ¿Experimentaste algún hormigueo en brazos y cara?
  •  ¿Tuviste algún problema para respirar? ¿Sentiste que tu garganta se tensaba o algún atragantamiento? Esto es un signo de que inconscientemente te estás conteniendo de respirar profundamente. Puedes superar este problema en cierta medida haciendo un sonido cuando exhalas. La sensación de asfixia puede también ser causada por el bloqueo de un impulso de gritar, es decir, por ahogarlo. Si sientes este impulso, trata de expresarlo.

Oscila hacia detrás y hacia delante repetidas veces, tratando de estirar los brazos un poco más cada vez.
Si sientes que tus músculos se han relajado algo, trata de agarrar la parte de atrás de la silla de treinta segundos a un minuto.
Alzate a la posición de descanso con las manos por detrás de la cabeza, respira con facilidad por un tiempo.
Cuando decidas dejar el taburete ( no deberías estar en él más de dos minutos por vez), coloca ambas manos sobre la manta o sobre las asas, e impúlsate con los pies hacia abajo.

Ejercicio 83-A. Variación

Si la posición descrita en el ejercicio 83 te es difícil de mantener, hay un ejercicio de balanceo que  utilizamos para reducir el estrés.
Con la espalda sobre el taburete, mantén los brazos hacia arriba. Llévalos hacia atrás lo más lejos que puedas, y luego hacia arriba. Que tu cabeza siga el movimiento de los brazos. De este modo, solo colocarás  un estrés momentáneo sobre la espalda y los hombros en vez de experimentar el estrés continuo del primer ejercicio.

Repite el Ejercicio 1. Ejercicio básico vibratorio y de toma de tierra

Tras estar sobre el taburete, en cualquier posición, la persona debería invertir el arco hacia atrás doblándose hacia delante (fig. 2). Puedes haber advertido que en todos los ejercicios bioenergéticos un movimiento en una dirección es seguido por un movimiento en la dirección opuesta. Esto aumenta la flexibilidad del cuerpo y, por extensión, la flexibilidad de la personalidad.  

martes, 15 de diciembre de 2015

Ejercicios de bioenergética, parte 18



Ejercicio 76. Un berrinche

Este ejercicio no debería hacerse sólo. Ni debería utilizarse en la clase, a no ser que los participantes hayan tenido una considerable experiencia en el trabajo bioenergético. Lo utilizamos en las sesiones de terapia, donde ayuda a que una persona se abandone. Es poderoso, tanto emocional como físicamente.
Lo incluimos aquí para dar al lector una idea del alcance de los ejercicios expresivos. No es un ejercicio peligroso, pero puede llevar al aturdimiento si te hayas tensamente controlado.

Yace sobre el colchón de la cama o sobre una colchoneta en el suelo. Dobla las rodillas de modo que los pies queden planos.
Comienza por golpear con cada pie sobre el colchón, alternativamente, con las rodillas dobladas.
Lleva las rodillas bien hacia atrás sobre el cuerpo, y conforme lo haces aporrea con los puños alternativamente sobre el colchón. Ahora estás utilizando tus brazos y tus piernas.

Repite el procedimiento de arriba, y deja que tu cabeza gire hacia izquierda y derecha con el movimiento del cuerpo.
En voz alta y sostenida grita o chilla “no quiero” mientras haces el ejercicio.
La clave de este ejercicio es la coordinación entre los movimientos de las piernas, brazos y cabeza. Cuando el ejercicio es ejecutado adecuadamente, el cuerpo se mueve como una unidad. La pierna izquierda y el brazo izquierdo se mueven juntos; esto es, ambos golpean el colchón al mismo tiempo. La cabeza gira hacia el lado del golpe. Si el brazo izquierdo es movido al tiempo que la pierna derecha, es como si la persona tuviese propósitos encontrados. Hecho correctamente, el cuerpo se mueve como una perinola. Es bello de observar. Extrañamente, no sentirás ningún aturdimiento si haces el ejercicio adecuadamente. El aturdimiento aparece cuando no sigues plena y libremente el movimiento; existe un inconsciente contenerse contra la expresión.

Ejercicio 77. Extensión hacia fuera con labios y brazos

Esta experiencia permite a una persona sentir el anhelo de un niño por su madre. Puede volverse muy emocional si se utiliza la palabra “mamá” y es evocado el anhelo.
Túmbate en el suelo con las rodillas dobladas y los pies planos. Respira con sencillez y profundidad en el vientre.
Extiende hacia arriba los brazos y hacia delante tus labios, como en la figura 39.
Dí “mamá”, y trata de ver cuanto sentimiento puedes poner en tu voz y en tus brazos.
  •  ¿Sentiste alguna contención del sentimiento?
  •  ¿Te sentiste desconcertado? ¿Te sentiste estúpido actuando como un niño? Recuerda que todos somos niños en el fondo, y que tuvimos dos padres a quienes siempre estaremos apegados en nuestros corazones.
  •  ¿Trajo el ejercicio consigo un sentimiento de tristeza? Si así es, ¿puedes llorar, o te sientes atragantado?
Ejercicio 78. Exigiendo

En vez de extenderte hacia fuera como en el ejercicio precedente, haz dos puños y elévalos enfrente de ti.
Agita ambos puños con fuerza. Dí “¿por qué?”, “¿por qué no estabas ahí?”, “¿por qué no te preocupaste?”. Puedes utilizar cualquier otra expresión que te parezca adecuada.
  •  ¿Pudiste poner emoción en la expresión? Si no pudiste quiere decir que te estás conteniendo, bien porque la situación no sea apropiada o bien porque estés inhibido.
Ejercicio 79. Expresando ira

Una persona debería ser lo bastante libre para poder expresar físicamente su ira cuando sea apropiado. La mayoría de la gente tiene demasiado miedo a la violencia para ser capaz de expresar la ira de un modo físico sin una provocación extrema. Existe en nuestra cultura el tabú en contra de dar golpes, lo que es desafortunado, pues ello opera mayormente haciendo que las personas inocentes se vuelvan desvalidas frente a los avasalladores.

De pie frente a la cama. Es mejor si la cama tiene un colchón de hule-espuma, de modo que no te dañes ni a ti ni a tu cama. Este es un ejercicio indispensable si sufres de tensión en la franja de los hombros, pues estas tensiones se relacionan mayormente con inhibiciones en el uso de los brazos para golpear. Hay distintas variaciones del ejercicio.

De pie con ambos pies separados unos 45 cm y las rodillas dobladas ligeramente.
Haz dos puños y elévalos por encima de tu cabeza.
Eleva los codos y échalos lo más hacia atrás que puedas.
Ahora golpea fuertemente la cama con ambos puños, pero de un modo relajado, sin forzar el movimiento.
Dí cualesquiera de las palabras que expresen un sentimiento de ira. Por ejemplo: “¡no!”, “¡no quiero!”, “¡déjeme en paz!”, “¡Te odio!”, etc.
  •  ¿Puedes sentir que tus golpes son efectivos, o los sientes impotentes?
  •  ¿Puedes sentir alguna emoción con el ejercicio? No es necesario tener un sentimiento fuerte para que este ejercicio cobre sentido.
  •  ¿Te atemoriza tu propio potencial para la violencia? En tal caso, un uso repetido del ejercicio reducirá tu ansiedad y te dará un mayor control sobre tu ira.


Ejercicio 80. Utilizando una raqueta para expresar la ira

El mismo ejercicio se puede hacer utilizando una raqueta de tenis en vez de los puños. La raqueta añade una sensación de poder, y ayuda a superar un sentimiento de impotencia.
Eleva la raqueta por encima de la cabeza, y da golpes repetidos con la superficie plana de la raqueta contra la cama.
Pronuncia palabras que expresen cualesquiera sentimiento que tengas. Recuerda que no estás dañando a nadie con este ejercicio.
  •  ¿Te proporcionaron tus golpes un sentimiento de satisfacción?
  •  ¿Te asustó el sonido del golpe? ¿Te pareció demasiado violento? ¿Tuviste miedo de que pudieras matar a alguien?. Si puedes aceptar y expresar este sentimiento (“te mataré”) mientras golpeas la cama, descargarás algo de tu rabia asesina y obtendrás control sobre el sentimiento. Habrá menos posibilidades, pues, de que descargues esa rabia en una situación de la vida real.

Ejercicio 81. Golpes rítmicos

Este es un ejercicio que hemos utilizado personalmente y que muchos pacientes usan regularmente. Es como el pataleo rítmico y sirve para fortalecer los brazos, desarrollar la coordinación de sus movimientos, y descargar las tensiones en la franja de los hombros.

Alza ambos puños, o la raqueta de tenis, y descarga veinte golpes sobre la cama.
Los golpes deberán ser rítmicos, ni demasiado lentos ni demasiado rápidos.
Inhala mientras tus brazos van hacia atrás, y luego exhala plenamente conforme descienden.
Estira los brazos plenamente detrás de tu cabeza con el fin de movilizar la máxima energía para el golpe. Advierte que una ley bien conocida de la acción del músculo es la de que cuanto más lo estires, más efectiva y poderosa será la contracción resultante. No tienes por qué golpear con dureza. El poder del golpe proviene del estiramiento y del ritmo. Piensa en cómo se dispara una flecha. Similarmente, no hay que empujar el golpe. Si haces un estiramiento pleno, el golpe se desarrollará espontáneamente conforme te abandonas. Una vez que puedas descargar veinte golpes sin esfuerzo, aumenta el número regularmente hasta que puedas dar cuarenta o cincuenta golpes.

Ejercicio 81-A. Variación


Puede golpearse la cama de un modo distinto haciéndolo con un brazo detrás del otro. Este ejercicio implica un estiramiento del cuerpo, utilizando músculos a los que no llegaba el ejercicio anterior. Una vez más, lo importante es:
Mantener suelto y plenamente estirado cada brazo antes del golpe.
Inhalar durante el estiramiento pleno y exhalar con la descarga.
Tratar de llevar cada puño hacia atrás por encima de la oreja del otro lado del cuerpo, a fin de conseguir la máxima tensión para el golpe.

Ejercicio 82. Agresión

La palabra en sí misma significa “moverse hacia”. La gente la utiliza como denotando “yendo a por lo que uno quiere”. una persona agresiva es alguien que se mueve hacia el cumplimiento de sus necesidades. La falta de agresión significa pasividad; aguardar en vez de ir por algo.

Un buen ejercicio para la agresión es el de retorcer una toalla. Toma una toalla turca de tamaño medio y enróllala. Luego retuércela lo más fuerte que puedas con ambas manos.
Conforme retuerces la toalla, dí, “dámelo”. sigue retorciendo la toalla diciendo
“dámelo”.
  •  ¿Llegaste al punto en que sentiste que podías obtener lo que necesitabas?
  •  ¿Aflojaste tu agarre tras cada demanda, o fuiste capaz de mantenerlo?
  •  ¿Tienes la impresión de que puedes obtener lo que quieres? ¿Acaso no sería agradable tener esa sensación?
Toda acción expresiva es un acto agresivo en el sentido de que es un “moverse hacia fuera”, hacia el mundo, con nuestros sentimientos o energía. No deberíamos pensar en la agresión sólo en los términos negativos de la ciencia política. Abrirse hacia fuera para amar o buscar amor es una acción agresiva. Decir “te amo” es tan agresivo como decir “te odio”. la agresión se encuentra en la acción de ir hacia fuera o hablar, no en el contenido de las palabras. Por otro lado, tener un sentimiento que no somos capaces de expresar es un signo de pasividad. Todo acto de autoexpresión supone algún grado de agresión.

Para ser plenamente auto expresivos, el cuerpo ha de verse libre de sus tensiones, y específicamente de las tensiones que bloquean nuestra agresividad natural. Dado que nuestra agresividad ha sido bloqueada desde la infancia, se requiere un considerable esfuerzo para liberarla. El uso repetido de estos ejercicios puede ser de considerable ayuda en este empeño.