martes, 19 de mayo de 2015

Aprendiendo de los mejores, parte 9

Louise Hay (1926)
Escritora y conferenciante estadounidense. Autora de varios libros sobre la relación mente-cuerpo. A partir de su experiencia personal de superación de un cáncer, explica como es posible sanar nuestro cuerpo y nuestro espíritu cambiando nuestras creencias limitadoras.

1. A veces preferimos morir a cambiar de hábito.

Si, suena fuerte, pero casi todos los cambios auténticos son producto de las crisis, de situaciones de catarsis: un accidente, una enfermedad grave, un despido, una quiebra, la muerte de alguien cercano. Pocas veces el ser humano cambia por iniciativa propia. La costumbre casi siempre tiene más poder sobre nuestras vidas que el deseo de mejorar. El doctor Valentín Fuster decía en una ocasión: “Lo mejor para dejar de fumar es un infarto”.

El impacto emocional es tan grande que suele dar lugar a una reacción positiva por parte del paciente que de otro modo no hubiese ocurrido.

2. Cada enfermedad es sólo un síntoma de una causa más profunda, algo de ti con lo que conectas, y que no aceptas.

La enfermedad es un discurso de nuestro cuerpo que no cesa de hablar buscando equilibrio. Es un conflicto entre quienes somos y la vida que llevamos. Las enfermedades son una tentativa de autocuración, una reacción biológica de sobrevivencia frente a un acontecimiento emocionalmente incontrolable. Dicho de otra manera, el estado de salud de una persona no es otra cosa que la manifestación exterior del mundo interior, de cómo de bien (o mal) gestiona su mundo emocional.

3. Todo el universo refleja lo que tu irradias. No atraes lo que quieres, atraes lo que eres.

Louise escribe: “Creamos situaciones y después renunciamos a nuestro poder culpando a otros de nuestras frustraciones. Nuestros pensamientos y sentimientos, que se traducen en palabras y comportamientos, producen una cadena de consecuencias del mismo tipo. También Hay dice: “Para cambiar tu vida por fuera debes cambiar tu por dentro. En el momento en que te dispones a cambiar, es asombroso cómo el universo comienza a ayudarte y te trae lo que necesitas“.

4. El universo no responde a tus palabras, pero éstas son un reflejo de tus sentimientos, que son energía vibratoria, ya sea de creación o destrucción.

La felicidad es un estado interior fuertemente relacionado con la gratitud. La gratitud es una emoción positiva que nos indica el grado de conexión o desconexión con la vida. La persona que despotrica de todo no está contenta consigo misma. Cada vez que permites que el descontento more en tu mente, eso es lo que estás alimentando. Para producir cambios positivos en tu vida, hay que empezar siendo agradecidos de manera explícita con todo lo bueno que ya se tiene. A la gente agradecida le van mejor las cosas.

5. La principal debilidad humana es que nos infravaloramos. El principal problema que aqueja a la gente es que cree que no son suficientemente buenos.

También Louise Hay dice: “”Sólo hay una cosa que sana todo el problema: amarse a uno mismo”. Tenemos el convencimiento de que nuestras carencias son algo estructural que no podemos cambiar, pero no es así. Quizás por eso el psicólogo Abraham Maslow dijo: “Lo que es necesario cambiar de una persona es su visión de sí misma”.

6. Todas las teorías del mundo son inútiles a menos que haya acción.

Los libros y la reflexión son necesarios porque dan pautas y guías de seguimiento, pero no pueden suplir a la experiencia y a la práctica. A vivir se aprende viviendo, exponiéndose a que ocurran cosas. Quién evita el dolor, no aprende, no crece. Se puede aprender algo sin experimentarlo, pero nunca pasará a formar parte de uno hasta que no se viva en carne propia.

7. La conciencia es el único camino hacia la sanación y la curación.

La conciencia es aquel estado que permite saber por qué ocurren las cosas. Es un estadio avanzado que permite entender el juego del universo. Por desgracia, el grado de conciencia social es muy bajo, en general, y por eso andamos desconectados. ¿Qué sentido tiene correr cuando estamos en la carretera equivocada? Ninguno. La consecuencia es clara: insatisfacción e infelicidad.

8. El perdón es la respuesta a casi todos los males.

Primero, hay que aprender a perdonarse a uno mismo. Es imprescindible reconciliarse con el pasado, pasar página y mirar hacia adelante. Todos cometemos errores. No seas demasiado duro contigo mismo. El desequilibrio emocional nace muchas veces de un pasado que no se ha sabido cicatrizar. Por otro lado, hay que aprender a perdonar a los demás. No hacerlo activa las ansias de revancha y causa mucha frustración. El resentimiento ocupa espacio en la cabeza y resta energía para construir. Walter Riso escribía: “El perdón es un descanso para el corazón”.

9. El enfado es un mecanismo de defensa. Si estás a la defensiva, es porque tienes miedo.

Cuando alguien te enfada (bloqueo emocional que te hace perder el control), es porque internamente estás diciendo: “Lo que tu piensas de mí me importa más que lo que yo pienso de mí mismo”. Te identificas con lo que te valoran (reconocimiento) y temes perderlo. Cuando has aparcado tu ego, nadie te puede hacer daño, porque lo que tu eres es independiente de valoraciones externas. Has alcanzado una serenidad de espíritu, y en la medida en que el ego se oculta, desaparece el miedo: no hay nada que temer, porque no hay nada que perder.

10. Una tragedia puede llegar a ser el mayor de nuestros bienes si nos la tomamos de una manera que nos permita crecer.

La adversidad no es un plato agradable para nadie, pero antes o después llama a la puerta de todas las casas. Es inevitable. Sin embargo, la diferencia entre unas personas y otras no reside tanto en los problemas que tenemos que afrontar, como en la forma en que respondemos a los mismos. Mientras que unas personas se hunden, otras salen fortalecidas. Hellen Keller dijo una vez: “El mundo está lleno de sufrimiento, pero rebosa de personas que lo han vencido y que, en su lucha, descubrieron algo valioso.

viernes, 15 de mayo de 2015

Aprendiendo de los mejores, parte 8

 
Lao-Tsé

Considerado uno de los filósofos más relevantes de la civilización china. La tradición establece que vivió en el siglo VI a.C. Es autor del Tao Te Ching, un tratado místico que cubre muchas áreas de la filosofía, desde la espiritualidad individual hasta las técnicas de buen gobierno. Obra esencial del taoísmo, de acuerdo a este libro, el tao (“el camino”) puede verse como el cambio permanente y éste es la verdad universal. (161)

1. El que domina a otros es fuerte; el que se domina a sí mismo es poderoso.

La primera batalla que debemos librar es con nosotros mismos. No son los hechos los que nos alteran, sino nuestra interpretación sobre esos hechos. No son las personas las que nos alteran, sino nuestros juicios sobre esas personas. No siempre puedes controlar lo que ocurre, pero siempre puedes controlarte a ti mismo. Para ello, es necesario no estar continuamente etiquetándolo todo en bueno o malo. Cuando desaparece el juicio, la vida adquiere otra dimensión. Cuando te dominas a ti mismo nada te puede alterar: ni la adversidad, ni las personas, ni nada; por eso eres poderoso.

2. No sólo eres responsable de lo que haces, también eres responsable de lo que no haces.

No sólo generamos consecuencias con nuestras acciones, sino también con nuestras “no acciones”. No hacer nada también es hacer algo. Es un error pensar que el inmovilismo, el quedarse quieto y parado, no produce consecuencias.

3. De esta manera, existencia e inexistencia, lo difícil y lo fácil, lo largo y lo corto; lo alto y lo bajo permiten conocer lo uno y lo otro.

Es la integración de los opuestos, no su enfrentamiento. A menudo lo dividimos todo en contrarios (día y noche o bueno y malo), cuando en relidad todo esta en equilibrio. Esto permite conectar con esa parte beneficiosa de cualquier situación negativa. Cada final de una cosa es el comienzo de otra. Lao Tsé señala: “Aprende a confiar en lo que está ocurriendo. Si hay silencio, déjalo aumentar, algo surgirá. Si hay tormenta, déjala rugir, se calmará”.

4. Si eres flexible, te mantendrás recto.

La rigidez conduce a la infelicidad. La flexibilidad nos permite adaptarnos con calma y serenidad a cada una de las situaciones que surgen. La mayoría de las personas piensan que el mundo tiene que ser de cierta manera, y, cuando no encaja en esa idea preconcebida, se desconciertan y frustran. Se trata de fluir con el cambio. La escritora Maya Angelou decía cierta vez: “puedes descubrir mucho acerca de una persona si te fijas en como se enfrenta a estas tres cosas: perder el equipaje; un día de lluvia; y una serie enredada de luces de navidad“. Tres ejemplos que ponen a prueba nuestra flexibilidad.

5. La perfección del que imparte órdenes es ser pacífico; del que combate, carecer de cólera; del que quiere vencer, no luchar; del que se sirve de los hombres, ponerse por debajo de ellos.

Si el liderazgo es algo, es vocación de servicio. Algunos, sin embargo, confunden el liderazgo con popularidad, prestigio o glamour. Nada que ver con eso. La función del líder es estar a disposición de su gente porque es la gente la que hace que las cosas ocurran.

6. El hombre corriente, cuando emprende una cosa, la echa a perder por tener prisa en terminarla.

Toda gran marcha comienza con un primer paso. Y un paso, más otro y otro, acaban haciendo el camino si uno se da el tiempo suficiente. La mayoría de las personas se rinden pronto porque quieren éxitos rápidos. La virtud que más se echa en falta en los procesos de desarrollo personal es la paciencia. La naturaleza y la vida tienen sus tiempos. Saltarse estaciones intermedias no da resultado.

7. El que sabe atar no usa cuerdas ni nudos, y, sin embargo, nadie puede desatar lo que él ha unido.

Todo lo que se hacer desde el convencimiento, desde el bien y la ganancia mutua, suele perdurar con el paso de los años. Las cosas importantes de la vida (afecto, lealtad, compromiso) no se pueden comprar. Hay que ganárselas. Antes de pensar, sentimos. Liderar es movilizar emociones. Antonio Damasio lo expresa bien: “No somos máquinas pensantes que sienten; sino máquinas con sentimientos que piensan”. (164)

8. En el mundo no hay nada más sumiso y débil que el agua. Sin embargo, para atacar lo que es duro y fuerte, nada puede superarla. Lo débil y lo tierno vencen lo duro y lo fuerte.

El agua pulveriza las rocas. El humanista Brian Bowling afirmaba: “La diplomacia te saca de un problema en el que el tacto te hubiera evitado meterte”. La verticalidad a la hora de tratar con la gente no suele ser la mejor praxis. La dureza, a menudo, destruye; la suavidad, con frecuencia, esculpe. La mejor manera de plantar una idea en los demás es que sean ellos mismos los que crean que la han generado. Lao Tsé precisa: “Un líder es mejor cuando la gente apenas sabe que existe. Cuando su trabajo esté hecho y su objetivo cumplido, ellos dirán: nosotros mismos lo hicimos”

9. El que sabe contentarse con lo que tiene, siempre será feliz.

La satisfacción o insatisfacción de la vida comienza por la gratitud. La gratitud nos mantiene “conectados” con la vida. Si quieres saber si una persona es feliz, observa si es agradecida. A menudo somos “obscenamente” afortunados y no somos capaces de apreciarlo. Evidentemente, no se trata de renunciar a perseguir nuestras metas, sino de no tener que esperar a conseguirlas para disfrutar de todo lo bueno que ya se tiene.

10. Si das pescado a un hombre hambriento, le nutres durante una jornada. Si le enseñas a pescar, le nutrirás toda la vida.

Educar es ayudar a cada persona a ser independiente. Formar personas es ayudarlas a “buscarse la vida”. La auténtica educación no genera dependencias, sino libertad. Educar es, ante todo, ayudar a que cada persona crea en ella misma. (165)

 

lunes, 4 de mayo de 2015

Aprendiendo de los mejores, parte 7

Jiddu Krishnamurti (1895-1986)

Conocido escritor y orador indio en temas filosóficos y espirituales como la meditación, las relaciones humanas, la naturaleza de la mente y cómo llevar a cabo un cambio positivo en la sociedad global.

1. La religión de todos los hombres debería ser la de creer en sí mismos.
Creer que se puede realizar algo, moviliza a ir por ello; creer que no se puede paraliza. Dentro de cada persona existe un gran poder, la cuestión es si ese poder esta activado o desactivado. Aprender a creer en uno mismo es el punto de partida para alcanzar objetivos. Por eso, el primer reto de toda persona debería ser el de regar el jardín de la mente a través de la repetición de mensajes positivos que empiecen a interiorizarse y formar parte del inconsciente, que es el que gobierna nuestra vida. (143)

2. La intuición es el susurro del alma.
La intuición es el conocimiento de algo que surge de manera involuntaria o inconsciente. El conocimiento obtenido por la vía de la intuición es tan válido como el obtenido por la vía de la razón. Es sí, la intuición es tanto mejor cuantos mayores son nuestros conocimientos, nuestra experiencia y nuestra capacidad de observar.

3. La sabiduría no ejerce ninguna autoridad, y aquellos que ejercen la autoridad no son sabios.
La sabiduría es inspirar, nunca imponer. Es facilitar que cada persona siga su propio camino. Es sugerir y estimular. “Vivir, -dice Krishnamurti- es descubrir por uno mismo aquello que es verdadero“. No hay dos personas iguales y no hay dos caminos iguales. Lo peor en cualquier proceso de coaching es que el coach se convierta en protagonista.

4. Haced lo que teméis y el temor morirá.
El miedo es una emoción necesaria porque ante una amenaza nos permite reaccionar. El problema surge cuando el miedo nos bloquea y anula. Existe un miedo “estimulante”, que nos moviliza, y otro miedo “tóxico”, que nos paraliza. El miedo se contrarresta haciendo, atreviéndose. Si uno por sí mismo tiene dificultades para “lanzarse”, es bueno apoyarse en terceros que nos animen. La mayoría de los miedos no son sino construcciones mentales. El escritor Jorge Luis Borges apuntaba: “Si naciera de nuevo viviría de manera diferente, porque he dedicado más del 80% del tiempo a prepararme para problemas que nunca se presentaron“.

5. Por inmensa que sea la tormenta, el espíritu ha de permanecer impasible.
La serenidad no consiste en estar a salvo del temporal, sino en encontrar la paz en medio de ella. El hombre se mide en la adversidad. Hay que aprender a fluir en medio de las adversidades. La adversidad es absolutamente imprescindible para la modulación de la personalidad. Una persona que no ha enfrentado adversidades es una persona que no ha madurado. (145)

6. Si preguntas si eres feliz, es que no lo eres.
La felicidad no es una búsqueda, es un estado de serenidad interior que tiene que ver con estar cien por cien en el momento presente, aquí y ahora. La felicidad no es una estación de llegada. La felicidad es el camino. Krishnamurti apunta: “La búsqueda se convierte en otra huída de lo que realmente somos”. Tu ya eres felicidad, sólo tienes que aprender a conectarte contigo mismo.

7. ¿Has notado que la inspiración te llega cuando no la estás buscando? Llega cuando toda expectativa se detiene, cuando la mente y el corazón se tranquilizan.
La palabra “inspiración” proviene de inspirativo, es decir, de in (dentro) y spiratio (espíritu); como si el espíritu estuviera dentro de nosotros y nos guiase. Muchos autores así lo han confirmado. Por ejemplo, el artista Rafael decía: “ A veces tengo la impresión de que fuerzas sobrenaturales guían mi pincel”. Y el pensador indio Patanjali señalaba: “Cuando estás inspirado, las fuerzas, las facultades y los talentos latentes cobran vida”.

8. Sembrando trigo una vez, cosecharás una vez. Plantando un árbol, cosecharás diez veces. Instruyendo al pueblo, cosecharás cien veces.
Educar es facilitar que cada persona se busque la vida por sí misma. Nada peor que generar dependencias. Es poner la vida en manos de terceros y quedar expuesto. Educar no es otra cosa que ayudar a que cada persona se responsabilice de ella misma, y promover en ella hábitos que la inspiren a encontrar caminos y soluciones para llegar allí donde desea.

9. Lo decisivo para traer paz al mundo es nuestra conducta diaria.
La realidad es, a cada instante, la suma conjunta de todas las acciones de la humanidad. El poeta Francis Thompson decía: “Todas las cosas están unidas entre sí, de tal modo que no puedes agitar una flor sin trastornar una estrella”. Cada acción está provocando consecuencias en un sentido u otro. Construir un mejor mundo no es complicado si cada persona aspira a convertirse en la mejor versión de sí misma. El mundo no tiene que cambiar, somos los seres humanos los que tenemos que cambiar. El mudo es perfecto, somos los seres humanos los que lo hacemos imperfecto.

10. La sabiduría es la suprema vulnerabilidad a lo verdadero.
Sólo cuando nos sentimos vulnerables estamos abiertos al cambio. La sabiduría está muy relacionada con la humildad. La soberbia, por el contrario, nos hace aferrarnos a nuestros paradigmas, evitando cualquier transformación. La sabiduría no es un estado, es un proceso; un aprendizaje continuo que jamás finaliza, y, para ello, es necesaria una actitud de apertura que sólo se produce cuando uno actúa con humildad. El poeta persa Rumi decía: “Vende inteligencia y compra asombro”. (147)

miércoles, 29 de abril de 2015

Aprendiendo de los mejores, parte 6


Jack Banfield (1944)

Conferenciante y escritor en temas de desarrollo personal. Es autor de “Sopa de pollo para el alma”

1. No te preocupes por los fracasos, preocúpate por las posibilidades que pierdes cuando ni siquiera lo intentas.
El hecho de intentar algo, con independencia del resultado final, nos proporciona experiencia y nos coloca en mejor posición para ulteriores retos y, en cualquier caso, siempre un paso delante de aquellos que no intentaron nada. Puedes evitar fallar no arriesgando, pero a costa de lo más importante: evolucionar y crecer. (119)

2. Todo lo que quieres está ahí fuera esperando que lo pidas. Todo lo que quieres también te quiere a ti. Pero tienes que actuar para conseguirlo.
Si quieres algo, tienes que actuar. No te demores porque nada tarda tanto como lo que no se empieza. Ya lo decía Karen Lamb: “Dentro de un año te arrepentirás de no haber empezado hoy”. Lo único importante en la búsqueda de tus sueños es que sean tuyos. Decide lo que quieres en la vida, empieza a actuar y date tiempo, las cosas acabarán funcionando.

3. Defendemos nuestro malos hábitos como beber o fumar con lógica indefendible, e ignoramos los consejos útiles, dejamos de aprender nuevas habilidades, desperdiciamos el tiempo en los aspectos triviales de la vida, nos entretenemos en conversaciones inútiles, comemos alimentos poco saludables, no practicamos ningún ejercicio, gastamos más dinero de lo que ganamos, no invertimos en nuestro futuro, evitamos conflictos necesarios, nos abstenemos de decir la verdad, no pedimos lo que queremos, y luego nos preguntamos por qué nuestras vidas no funcionan.
Nuestra vida es un reflejo de nuestros hábitos. Y si tu vida no es como te gustaría que fuese, probablemente tienes que modificar algunos de esos hábitos. Y ello exige esfuerzo. Porque implica luchar contra nosotros mismos, hasta que, a fuerza de repetir una y otra vez el comportamiento deseado, se interioriza y pasa a formar parte de nosotros. Cambiar de hábitos exige un plan, acciones concretas para materializarlo y disciplina férrea para cumplirlo.

4. La vida es demasiado corta para permanecer atascado en un trabajo que no se disfruta.
El mismo Jack Banfield apunta: “Creo que hay en nosotros una genialidad interior, algo que nos encanta hacer, y que lo hacemos tan bien que prácticamente no creemos que debamos cobrar por hacerlo. Es algo que no nos cuesta trabajo y nos divierte. Si tu trabajo es sólo un trabajo, entonces no es tu trabajo. No desperdicies tu talento. Si eres bueno en algo, de lo que se trata es de ponerlo en valor, de profesionalizar tu pasión. El éxito consiste en llenar el frigorífico haciendo lo que a uno le gusta.

5. Para poder tener éxito es necesario aprender a manejar el rechazo. El rechazo es parte normal de la vida. La gente que no acepta ser rechazada nunca logra nada.
¿Cuál es el principal miedo a la hora de vender? El miedo al rechazo. ¿Cuál es el principal miedo que se esconde a la hora de pedir ayuda? El miedo al rechazo. Debes saber que un “no” no es nada personal. Siempre habrá ocasiones en que te van a decir “no”. No le des más vueltas, y llama a otra puerta. Es bueno acostumbrarse pronto porque, después de cada vez que ocurre, la siguiente duele menos, y luego llega un momento en que ya no afecta. Además, ¿cuál es el riesgo de que te digan que “no”? quedarte como estabas, o sea, ningún riesgo. (121)

6. La persistencia es probablemente la cualidad más común de quienes alcanzan grandes logros.
Todos los que han logrado algo grande se han topado con obstáculos desalentadores que invitaban a abandonar. Pero han hecho suya la frase de Robert Frost: “Todo lo que he aprendido en esta vida se resume en dos palabras: sigue adelante”. La perseverancia no es otra cosa que un compromiso firme que hacemos con nuestras metas.

7. Siempre que se disponga a mejorar sus capacidades, cambiar su comportamiento o mejorar su vida, comience por incrementos pequeños. Querer hacer demasiado en poco tiempo sólo conseguirá desanimarlo.
Hay que evitar a toda costa las experiencias negativas. Si te exiges demasiado desde el primer día, fracasarás. Si te marcas metas pequeñas y las cumples, te sentirás bien contigo mismo. Ese poco sin importancia, unido a otro poco, más otro poco…. acabará convirtiéndose en mucho. No te precipites. El amanecer llega.

8. La autoestima es un sentimiento basado en sentirse querido y sentirse en paz.
La autoestima, la opinión que tenemos de nosotros mismos, es muy importante para el éxito. Una autoestima saludable significa que uno siente que tiene las capacidades y los recursos internos para salir adelante con independencia de cuáles sean las circunstancias. Y para ello son fundamentales dos cosas: primero, sentirse querido, que tiene que ver con la calidad de las relaciones que tenemos; segundo, sentirse capaz, que tiene que ver con la preparación y con los logros que alcanzamos. El éxito refuerza la autoestima y sirve de estímulo para nuevos retos.

9. La regla del 18/40/60: a los 18 uno se preocupa por lo que los demás piensan de él; a los 40 años a uno le da igual lo que los demás piensen de él; a los 60 años uno se da cuenta de que nadie nunca ha pensado en él.
Si eres de los que se preocupan por lo que los demás piensan de ti, no te preocupes tanto. La gente está tan centrada en sus asuntos como para pensar en los demás, y si piensan en uno simplemente es para saber que opinan de ellos. Así que, relájate, has lo que te apetece y disfruta.

10. Hay esencialmente dos cosas que te harán sabio: los libros que lees y la gente que conoces.
Mucha gente ha dejado su sabiduría impresa en papel. Leer no es otra cosa que incrementar los recursos para materializar nuestros objetivos.
Y por otra parte, es aconsejable aumentar tu red de contactos. Cultívala y cuídala. En esta vida todo son relaciones. Si no tienes una actitud positiva hacia las personas, si no eres cordial en el trato, si no mantienes el contacto, no llegarás muy lejos.(123)




viernes, 24 de abril de 2015

Aprendiendo de los mejores, parte 5

Gandhi (1869-1948)


Mejor conocido como “el Mahatma” fue abogado, pensador y activista político. Se caracterizó por la defensa de la no violencia activa. Considerado héroe nacional.

1. La persona que no está en paz consigo misma, será una persona en guerra con el mundo entero.
El universo refleja lo que tu irradias, y es un espejo de tu yo más profundo, de lo que alimentas dentro de ti. Tu “mundo exterior, no es más que una proyección de tu “mundo interior”. Para reconciliarse con el mundo, primero hay que reconciliarse con uno mismo. Todo se produce de “dentro” hacia “fuera, aunque creamos que es al revés y nos afanemos en echarle la culpa a las circunstancias o a los demás. “La vida es como un espejo -afirmaba el líder pacifista- te sonríe si la miras sonriendo.

2. Perder la paciencia es perder la batalla.
La paciencia es la prueba de fuego de la resistencia emocional. Es difícil de hallar, ya que hablar de paciencia es hablar de futuro, y el futuro nadie nos lo puede garantizar. Hablar de futuro es hablar de FE, de tener la convicción de que, si uno no pierde de vista el objetivo y trabaja duro, el futuro acabará llegando. Y conviene no confundir paciencia con pasividad. Paciencia no es esperar quieto a que sucedan las cosas. Paciencia es actuar insistentemente en una determinada dirección provocando que ocurran cosas.

3. Perdonar es el valor de los valientes. Solamente aquel que es bastante fuerte para perdonar, sabe amar.
El perdón no cambia el pasado, pero si el futuro. Es un regalo que te das a ti mismo. Cuando no se perdona, uno alimenta sentimientos de rencor, odio e ira, que producen infelicidad. El perdón es la respuesta más inteligente contra el mal. El propio Gandhi decía: “Ojo por ojo y el mundo acabaría ciego”. El perdón es, quizá, la actitud que mejor deja al descubierto la grandeza de una persona.

4. Mi vida es mi mensaje. Tú debes ser el camino que deseas ver en el mundo.
Si tu mejoras, el mundo mejora. No somos lo que decimos, somos lo que hacemos. No hay nada más inspirador que el ejemplo. No hay nada más cautivador que la coherencia entre discurso y conducta. Las palabras sirven como estímulo, pero si no van acompañadas de los hechos, producen una tremenda decepción. Gandhi también señalaba: “La felicidad se da cuando lo que piensas, lo que dices y lo que haces están en armonía“. (102)

5. Tu trabajo es descubrir tu trabajo y luego entregarte a él con todo tu corazón.
Pero tu trabajo no es la profesión que realizas, tu trabajo es aquel en el que pones tu alma. No estás en el mundo por accidente. Tienes una misión que cumplir y sólo tu la puedes realizar; el resto de los papeles pertenecen a otras personas. Sólo entonces es posible hacer un auténtico servicio a la comunidad y estar bien con uno mismo. Si te dejas seducir por el glamour, nunca estarás satisfecho.

6. Nunca podrás saber que resultados se obtienen de tus acciones, pero si no haces nada, no habrá resultados.
Hay que actuar y tener fe, ponerse en movimiento y confiar. Roosevelt decía: “Haz lo que puedas, con lo que tienes y donde estés”.

7. Sólo soy un hombre corriente con una habilidad inferior a la media. Soy un idealista práctico y no reconozco ningún otro talento para explicar lo que he logrado. No tengo ninguna duda de que cualquier hombre o mujer pueden hacer lo mismo que yo he hecho, si tienen la misma paciencia y cultivan la misma fe que yo he cultivado.
Gandhi reflexionaba aún más sobre esta idea: “Las personas suelen convertirse en lo que creen ser. Si estoy convencido de que puedo hacerlo, adquiriré con seguridad la capacidad de hacerlo, aunque pueda no tenerla al principio”. Con la actitud adecuada, con la paciencia requerida y con una fe inquebrantable, cualquier meta es posible.

8. No hay camino para la paz, la paz es el camino.
La paz, como la felicidad, no es una estación de llegada. La paz tiene que ver con cada gesto cotidiano. Si el mundo está enfermo, es porque nosotros estamos enfermos. El estado natural del universo es de armonía, y casi todos los desajustes existentes los introduce el ser humano con su comportamiento. Pero siempre hay esperanza, porque en cualquier instante podemos cambiar nuestro comportamiento. Gandhi precisaba: “No debemos perder la fe en la humanidad, que es como el océano: no se ensucia porque algunas de sus gotas estén sucias.

9. El que quiera mantener una firme amistad con Dios debe permanecer solo o bien hacer del mundo entero su íntimo amigo.
“Tu y yo no somos más que una sola cosa: no puedo herirte sin hacerme daño”. Todos somos uno y todo es la misma cosa. Una actitud negativa hacia los otros sólo trae más negatividad hacia la propia vida. Nuestra atención crea la realidad. Las personas somos energía vibrando en distintas frecuencias, y si esa energía es positiva, se traduce en circunstancias positivas. Para decirlo de otro modo: la vida no te sucede, la vida te responde.

10. La verdad nunca daña una causa justa.
La verdad sólo tiene un camino, aunque duela. Toda verdad ignorada acaba preparando su venganza. No traiciones a los demás ni tampoco a ti mismo. Gandhi precisaba también: “Mucha gente, especialmente la ignorante, desea castigarte por decir la verdad, por ser correcto, por ser tú. Nunca te disculpes por ser correcto p por estar años delante de tu tiempo. Si estás en los cierto y lo sabes, que hable tu razón. Incluso si eres minoría de uno solo, la verdad sigue siendo la verdad“.

martes, 14 de abril de 2015

Aprendiendo de los mejores, parte 4

Deepak Chopra (1948)
 
Médico, escritor y conferenciante hindú, que ha escrito extensamente sobre espiritualidad y el poder de la mente en la curación del cuerpo. Esta influenciado por las enseñanzas de las medicinas antiguas, las doctrinas filosóficas y las escrituras sagradas de la India.

1. El ego no es lo que realmente somos. El ego es nuestra autoimagen, nuestra máscara social, el papel que estamos desempeñando. A la máscara social le gusta la aprobación, quiere controlar y se apoya en el poder porque vive en el temor.

"Nuestro verdadero yo, que es nuestro espíritu, nuestra alma, está completamente libre de esas cosas. Es inmune a la crítica, no le teme a ningún desafío y no se siente inferior a nadie. Y sin embargo, es humilde y no se siente superior a nadie, porque es consciente de que todos los demás son el mismo yo, el mismo espíritu con distintos disfraces“.

El ego está relacionado con vivir de acuerdo a las expectativas de los demás, al patrón social. El ego es confundir lo que uno es (esencia), con lo que tiene (dinero), con lo que hace (trabajo), o con cómo lo valoran (reconocimiento). Cuando uno se desentiende de la necesidad de aprobación externa, todo cambia. Chopra añade: ”Debes aprender a ponerte en contacto con la más profunda y pura esencia de tu ser. Esta esencia verdadera va más allá del ego. No es inferior ni superior a nadie, y está llena de magia, misterio y encanto“.

2. Escucha la sabiduría de tu cuerpo, que se expresa por señales de comodidad e incomodidad. Cuando elijas cierta conducta, pregunta a tu cuerpo qué siente al respecto. Si tu cuerpo envía una señal de inquietud física o emocional, ten cuidado. Si tu cuerpo envía una señal de comodidad y anhelo, procede.
Los sentimientos son el lenguaje del alma y constituyen un buen indicador de si estamos o no en el camino correcto.
Cómo te sientes en cada momento muestra tu grado de conexión o desconexión en la vida. Si te muestras tranquilo y relajado, , el vínculo con el universo está limpio; si tus sentimientos son de incomodidad, el vínculo está oxidado y hay que introducir cambios. Chopra lo expresa así: “Confíe en lo que siente más que en lo que piensa”. (88)

3. Dedica tiempo al silencio, a meditar, a acallar el diálogo interior. En momentos de silencio, cobra conciencia de que estás reconectándote con tu fuente de conciencia pura. Presta atención a tu vida interior para que puedas guiarte por tu intuición, antes que por interpretaciones impuestas desde fuera sobre lo que te conviene o no te conviene.
El silencio es muy curativo porque nos permite conectar con nuestra auténtica esencia. Cuando no ocurre así, actúas desde el ego, desde el personaje creado por los pensamientos. Entonces se vive en un estado de frustración permanente, porque satisfacer al ego no es fácil.
Tú eres algo más grande que eso, y cuando lo reconoces y conectas con ello, la visión de la vida y la satisfacción personal cambian a mejor.

4. Cuando abrazas la incertidumbre, el miedo desaparece.
La consecuencia de convertir a la incertidumbre en aliada es básicamente una: desapego del resultado. El miedo existe cuando uno anticipa que las cosas deben ser de una determinada manera: la de pensar y hacer propia. Quién no abraza la incertidumbre, está agarrotado y no tiene la actitud adecuada para descubrir, no deja que nuevas preguntas entren en su cabeza y se aferra a respuestas conocidas que le condicionan. “Estar plenamente en el momento presente es abrazar la incertidumbre“. (89)

5. No contamines tu cuerpo con toxinas, ya sea por la comida, la bebida o por emociones tóxicas. Tu cuerpo no es sólo un sistema de mantenimiento de la vida. Es el vehiculo que te llevará en el viaje de tu evolución. La salud de cada célula contribuye directamente a tu estado de bienestar; porque cada célula es un punto de conciencia dentro del campo de la conciencia que eres tú.
Mente y cuerpo son un todo. Ambos se retroalimentan. Por tanto, hay que cuidar la salud emocional y la física. Si uno no duerme bien, está cansado, no come bien,; y si uno no tiene actividad física, el cuerpo no se oxigena lo suficiente. Baja energía = Resultados pobres.

6. Vive en el presente, que es el único momento que tienes. Mantén tu atención en lo que existe aquí y ahora. Busca la plenitud en todo momento. Acepta lo que viene a ti total y completamente para que puedas apreciarlo y aprender de ello. Luego déjalo pasar.
Este momento es como es porque el universo es como es. Puedes negarlo o enfadarte, pero eso no cambia nada. El universo tiene sus leyes, cuando las aceptas, todo fluye mejor. No te pelees con la vida, es agotador y no soluciona nada.

7. Comprende que el mundo físico es sólo la proyección de una inteligencia más profunda. La inteligencia es la organizadora invisible de toda la materia y toda la energía. Como una parte de esta inteligencia reside en ti, participas del poder organizador del cosmos.
Somos “conciencia creadora”. No somos “observadores” de la realidad, sino “creadores” de la realidad. Somos parte de un todo y cada acción nuestra genera consecuencias. Chopra señala: “ No puedes permitirte contaminar el aire o el agua del planeta, y, en un plano más profundo, no puedes permitirte vivir con una mente tóxica, porque cada pensamiento - que es un impulso de energía e información- crea una impresión en el campo total de la inteligencia“.
Sólo hay dos tipos de pensamientos: los basados en el amor y los basados en el miedo. Los primeros construyen; los segundos destruyen. (91)

8. Recuerda que el mundo de allí fuera refleja tu realidad de aquí adentro. Las personas ante las cuales tu reacción es más fuerte, sea de amor u odio, son proyecciones de tu mundo interior. Lo que más odias es lo que más niegas en ti mismo. Lo que más amas es lo que más deseas dentro de ti.
La conclusión es clara: usa las relaciones como espejo para guiar tu evolución y tu proceso de mejora personal. El objetivo es un total conocimiento de uno mismo. Conocerse es vivir mejor.
Cuando te percates de que estás reaccionando con enojo desmedido, recuerda que estás luchando contigo mismo. Carl Jung lo expresó con claridad: “Lo que más nos irrita de los demás es aquello que puede conducirnos a un mejor entendimiento de nosotros mismos”.

9. Libérate de la carga de los juicios. Al juzgar impones el bien y el mal a situaciones que simplemente son. Todo se puede entender y perdonar, pero cuando juzgas te apartas de la comprensión y anulas el proceso de aprender a amar. Al juzgar a otros revelas tu falta de auto aceptación. Recuerda que cada persona a la que perdones aumente tu amor a ti mismo.
Chopra agrega: “El juzgar es la constante evaluación de las cosas como correctas o incorrectas, esto crea mucha turbulencia en el diálogo interno". Etiquetar genera frustración y lucha.
Por el contrario, el no juzgar crea silencio en la mente, genera tranquilidad y cooperación y favorece el proceso creativo del universo.

10. Si quieres felicidad, dale felicidad a otros; si quieres amor, aprende a amar a los demás; si quieres atención y apreciación, aprende a dar atención y apreciación; si quieres abundancia material, ayuda a otros a tener abundancia.
Dar y recibir son la misma cosa. Aristóteles afirmaba que: “la generosidad es un egoísmo inteligente”. La práctica efectiva consiste en dar lo que se quiere recibir. Cuando creas que el mundo no te está dando algo, presta atención y observa si se lo estás dando tú al mundo. La idea equivocada es: “cuando me vaya bien, daré”. La idea correcta es: “ cuando doy, recibo”. Esto supone un cambio de paradigma de ciento ochenta grados. (93)

lunes, 6 de abril de 2015

Aprendiendo de los mejores, parte 3


 
David Henry Thoreau (1817-1862)

Escritor, poeta y filósofo estadounidense vinculado al trascendentalismo. Artífice de prácticas de desobediencia civil.

1. Lo que un hombre piensa de sí mismo, más que cualquier otra cosa, es lo que determina su destino.
Nuestros pensamientos gobiernan nuestra vida. Si realmente fuéramos conscientes del poder que tienen en nuestra vida, jamás volveríamos a tener un pensamiento negativo. A lo largo del día, tenemos entre 60 000 y 70 000 pensamientos, la mayoría de ellos derrotistas. ¿Conclusión? Llevamos vidas muy por debajo de nuestro verdadero potencial. Cambia tu forma de pensar, cambia tu forma de actuar; al cambiar tu forma de actuar, cambiarán los resultados que obtengas. 

2. Casi todas las personas viven en una silenciosa desesperación.
El primer mal es la educación que nos uniformiza y nos mete a todos en el mismo saco. Al que no pinta dentro de las líneas, se le da un tirón de orejas; al que se aparta de la fila, se le castiga. La finalidad no es otra que reconducir a las personas al redil, ya que controlar a la masa siempre es más fácil que controlar a las personas una a una. Esta fábrica de niños al por mayor, arrebata la singularidad para pasar a formar parte del rebaño. Resultado: vidas pret a porter cortadas por el mismo patrón que desenbocan en una insatisfacción crónica.

3. Si has construido castillos en el aire, tu trabajo no se pierde; ahora coloca las bases debajo de ellos.
Todo empieza por un sueño. Eso es lo que nos hace ponernos en movimiento. Es cuestión de ir probando por aquí y por allá hasta que finalmente se encuentre el sendero oportuno. Nunca renuncies a tus sueños por el tiempo que te llevarán, porque el tiempo transcurrirá igualmente.

4. ¡Cuán vano es sentarse a escribir cuando todavía no te has levantado a vivir!
La pregunta es: ¿Hablas de lo que has leído o hablas de lo que has vivido? Estamos “borrachos” de teoría. Sólo se puede convencer desde la experiencia personal, cualquier otra cosa huele a postizo. Primero vive y luego escribe, serás más creíble. Lo que hay que aprender, hay que vivirlo. Sólo entonces se está en condiciones de transmitírselo a terceros.

5. ¡Como si se pudiera matar el tiempo sin insultar a la eternidad!
El tiempo es el bien más democráticamente repartido en el mundo. Todos tenemos la misma cantidad. Es el bien más valioso con el que contamos las personas, porque no se puede recuperar, reciclar, ni conseguir más. O se aprovecha o se desaprovecha, no hay más alternativas. (77)

6. Las cosas no cambian; cambiamos nosotros6. Las cosas no cambian; cambiamos nosotros.
Si no te gusta tu vida y quieres que mejore, tienes que introducir cambios para que así ocurra. Y no te refugies en el “es que yo soy así” para no pasar a la acción y salir de tu zona de confort. El mero paso del tiempo casi nunca cambia nada, eres tu el que tiene que introducir cambios en tu vida: establecer metas, diseñar planes y concretar acciones específicas para materializarlas.

7. Si no logras convencer a una persona de lo malo que está haciendo, procura hacer entonces lo bueno. La gente cree sólo lo que ve.
La gente siempre podrá dudar de lo que dices, pero no de los hechos. La credibilidad se fundamenta, sobre todo, en el ejemplo. Por eso, la mejor manera de decir, es hacer. Ya lo decía Albert Schweitzer: “El ejemplo no es una de las formas de influir en los demás, es la única”.

8. El mundo no es sino un lienzo para nuestra imaginación.
“Lo hicieron, porque no sabían que era imposible”. Los límites no son sino límites mentales. No hay más secretos: fe + acción + persistencia. Julio Verne dijo un día: “Todo lo que un hombre es capaz de imaginar es capaz de hacerlo realidad”.

9. Si uno avanza confiadamente en la dirección de sus sueños y se esfuerza por vivir la vida que ha imaginado, se encontrará con un éxito inesperado en algún momento.
El universo siempre apoya cuando uno se atreve a ir de manera incondicional en busca de sus sueños. Paulo Coelho escribe: “Cuando deseas algo de verdad, todo el universo conspira para que se haga realidad. Es la ley de la “sincronicidad”, por la cual irán apareciendo las personas y las circunstancias precisas. Lo verdaderamente relevante es tener fe. Decide lo que quieres, cree que es posible y acepta el precio que hay que pagar por conseguirlo.

10. El hombre es rico en proporción a la cantidad de cosas de las que puede prescindir.
No se trata de renunciar a todos aquellos placeres que nos brinda la vida, sino de no depender de ellos. A menor dependencia, mayor libertad. Las dependencias nos atan y condicionan nuestra vida. El propio Thoreau afirmaba: “Un corazón grande se llena con poco. La mayoría de los lujos y muchas de las llamadas comodidades de la vida no sólo no son indispensables, sino que resultan un obstáculo evidente para la elevación espiritual de la humanidad”. (79)
 
David J. Schwartz (1927- 1987)

Escritor, coach y conferenciante estadounidense sobre desarrollo personal. Su obra más conocida es La magia de pensar en grande.

1. Lo importante no es dónde estabas, ni dónde estás, sino dónde quieres estar.
“Que el pasado no sea tirano del futuro“, escribía Unamuno. La capacidad del ser humano para reinventarse es fabulosa. La posición de partida condiciona, pero no determina. La meta está a tu alcance. Tu decides si pagas o no el peaje.

2. No hay competencia entre los niveles de excelencia; la competencia la hay en los niveles de mediocridad.
O, dicho de otra manera: la pesca es mejor allí donde sólo se atreven a ir los más audaces. La mayoría de la gente suele optar por la alternativa más cómoda. Pero, cuanto mejor seas, menos competencia tendrás. La calidad siempre es una buena estrategia para diferenciarse.

3. Sólo hay una cosa cierta: eres más grande de lo que piensas.
Casi todo el mundo tiene problemas de autoestima. Y nuestra vida es, precisamente, un reflejo de nuestra autoestima. Para crecer personal y profesionalmente, la única obsesión debe ser la de cree en uno mismo. 
Son nuestras creencias las que nos limitan.

4. Nunca pierdas de vista tu objetivo. Eso es lo realmente importante, seguir avanzando a pesar de las circunstancias.
No importa si estas bajo de ánimo, si te has equivocado o tu cliente ha rechazado la propuesta. Todo eso es secundario. Lo realmente importante es que no desistas en tu empeño por lograr aquello que deseas. El juego no termina cuando pierdes; el juego termina cuando te das por vencido.

5. Los pensamientos negativos son una especia de suicidio espiritual.
La mente puede convertir el paraíso en infierno y el infierno en paraíso. Creer es crear. Los pensamientos negativos son esos monstruos mentales que nos torturan, nos reprimen, nos arrinconan, nos hacen sentir pequeños: no soy bueno, no me lo merezco, no va a salir bien. La mente es un arma muy poderosa, pero actúa en los dos sentidos: catapultándonos hacia el éxito o hundiéndonos en la miseria.

6. Pide opinión sobre tu idea a los demás y tendrás una idea mejor. Una mente que sólo se alimenta de sí misma se debilita.
En la creación de empresas y en el lanzamiento de nuevos proyectos, habitualmente se comete un error: Sobreproteger la idea, ser excesivamente celoso de ella. Las opiniones de terceras personas con credibilidad te permitirán ajustar el tiro con más precisión. Toda opinión se basa en unas creencias, las cuales conviene complementar con las de otras personas que tengan, eso si, buen juicio. (83)

7. Una persona entusiasta, con lo que dice y hace, siempre genera seguidores entusiasmados.
Nada se contagia tanto como el entusiasmo. Cuando una persona actúa con entusiasmo todo invita a unirse a ese proyecto que nos propone. Hay una energía que nos arrastra a acompañarle. El entusiasmo es vida y, tal como decía Gregorio Marañón, “signo de salud espiritual”.

8. Tu éxito depende del apoyo de la gente. No lo podrás lograr tu solo.
Grandes logros, grandes equipos. Todos tenemos carencias o defectos que debemos compensar con las virtudes de otras personas para construir algo digno. Un proverbio africano dice: “Si quieres ir rápido, ve solo; si quieres llegar lejos, ve con otros“. Y para ello se requieren dos cualidades: primero, humildad para saber que necesitamos de los demás; y segundo, generosidad para poner nuestras capacidades al servicio del resto. ¿El mayor enemigo de los equipos? El ego, cuando priman las individualidades y cada persona quiere ser la prima dona, o cuando se prefiere un éxito pequeño pero propio a un éxito grande pero colectivo. 

9. La actitud correcta y un brazo pueden superar a la actitud incorrecta y dos brazos.
Ésta es quizá la cualidad más importante para lograr cualquier cosa: actitud. La palabra actitud alberga en su seno un polinomio de factores: capacidad de trabajo, ganas de aprender, buen ánimo, flexibilidad, entre otros. Hay muchos caso de personas con talento pero con mala actitud que no lograron lo que querían, y pocos casos de personas que con buena actitud y voluntad no hayan conseguido lo que deseaban.

10. Una conversación generosa, escuchando mucho, es la forma más sencilla y segura de hacer amigos.
No hay nada más agradable para una persona que percibir que se le presta atención. Trata a cada persona como si fuese la más importante porque para ella es la más importante. Cualquier persona necesita sentirse especial, única, reconocida. Y escuchar con atención cumple esa función. Nos interesan los demás cuando éstos se interesan por nosotros. Anima a los demás a que hablen de sí mismos. (85)