viernes, 2 de mayo de 2014

Las basas biológicas de la fe y la realidad, parte 5


El crecimiento de la fe

La fe surge y crece de las experiencias positivas de la persona. Cada vez que se es amado, aumenta la fe, siempre que uno responda a ese amor. Una creencia basada en el sentimiento tiene la cualidad de la verdadera fe.
Anteriormente describí la fe como un puente que conecta el pasado con el futuro. Para cada individuo el pasado representa a sus antepasados y el futuro a sus hijos. Es el puente a través del cual fluye la vida desde los ancestros hasta los descendientes de una forma ordenada. Esta analogía me recuerda a los estolones en las matas de fresas. Cuando una mata de fresas está madura, emite estolones que en ciertos puntos echan raíces en la tierra y dan origen a nuevas plantas, incluso antes de que las raíces estén completamente aseguradas. La planta hija se nutre de la planta madre a través del estolón hasta que está sólidamente establecida; una vez que lo está, los estolones se secan igual que el cordón umbilical cuando el niño empieza a respirar por sí mismo.

La fe empieza en el proceso de la concepción. Metafóricamente podríamos , decir que la llama de la vida pasa de una generación a otra, con la esperanza de que será eterna y de que se hará más brillante en cada paso sucesivo. Cuando la llama arde con brillo en un organismo, éste irradian sentimiento de alegría. La fe es el aspecto de esa llama vital que mantiene el espíritu del hombre caliente y vivo contra los fríos vientos de la adversidad que amenazan su existencia. El amor es otro aspecto de esa misma llama. Su calor nos acerca a la gente, mientras que la persona fría es un misántropo.

Biológicamente, la fe en el niño se aviva y se alimenta por el amor y el cariño de sus padres. Este cariño amoroso confirma al niño en el sentimiento de que el mundo es un lugar donde se puede vivir con alegría y satisfacciones. A medida que se expande la conciencia del niño, éste devuelve la fe de sus padres con su propia devoción a las formas de vida y los valores que éstos representan.
El interés de la comunidad en el bienestar de los jóvenes halla su  contrapartida en el hecho de que los jóvenes respeten a sus mayores.
En las comunidades tribales, el papel de los sabios ancianos es el de actuar de guías. No se les abandona y son reverenciados.

En la actualidad, los padres no han logrado transmitir una fe sustentadora a sus hijos. Muchos padres se preocupan más por su nivel de vida que de sus hijos. Pero la razón básica de este fracaso es que a los propios padres les ha faltado fe. Sin fe, su amor era una imagen, no una realidad; una exposición de palabras, no una expresión de sentimientos.

La fe es una cualidad del ser: de estar en contacto con uno mismo, con la vida y con el universo. Por encima de todo, es el sentimiento de sentirse enraizado en el propio cuerpo, en la propia humanidad y de la propia naturaleza animal. Es una manifestación de vida, una expresión de la fuerza vital que une a todos los seres. Es un fenómeno biológico y no una creación de la mente. La piedra de toque de la fe, es el tacto mismo.

La cuestión principal es entonces cómo restablecer la fe perdida en un individuo o en un pueblo. La cosa no es fácil y no tengo una respuesta inmediata. La fe no se puede predicar; es como predicar amor, que aunque suena a importante, es un susurro en el viento. Uno no puede dar fe a otra persona; puede compartir su fe con otra, con la esperanza de que una chispa encienda el rescoldo en el alma del otro, y se puede ayudar a otra persona a reencontrar su fe, descubriendo como la perdió. Esto es, por supuesto, lo que he hecho con mis pacientes depresivos. Al compartir mis experiencias contigo, espero compartir también contigo mi fe en la vida.

miércoles, 30 de abril de 2014

Las bases biológicas de la fe y la realidad, parte 4



La psicología de la fe.

Al hombre se le ha definido como un animal que construye historia. Esto significa que es consciente de su pasado y le preocupa su futuro. Sabe que es mortal (ningún otro animal tiene esta carga), y también sabe que sus raíces personales vienen de lo profundo de la herencia de su pueblo. Asimismo, está atado al futuro, que es su inmortalidad, sabiendo que a través de él se transferirá esa herencia a los que vengan detrás. Nadie puede vivir por y para sí mismo; tiene que sentir que haga lo que haga, por pequeño que sea, contribuye de alguna manera al futuro de su pueblo. Somos eslabones de la gran cadena de la vida tribal. Cada miembro es un puente viviente que conecta el pasado con el futuro.
Cuando la conexión vital de un pueblo con el pasado y el futuro se desvanece, pierden la fe, fe en ellos mismos y en su destino. Hemos visto que los pueblos primitivos se deprimen cuando se destruye su cultura. Éstos hombres, como cualquier persona deprimida, se dan a la bebida o pierden todo interés o deseo de seguir adelante.

Muchos aspectos de nuestra cultura actual sugieren un fenómeno paralelo. El pasado parece irrelevante. Nadie puede vivir hoy como vivían nuestros abuelos; los coches y los aviones lo hacen físicamente imposible. Pero el cambio ha afectado también a las relaciones humanas. Ha habido un relajamiento de los vínculos familiares y existe una moral sexual radicalmente nueva. Incluso, son distintas las maneras de ganarse la vida. Así, los problemas que surgen en las nuevas generaciones son diferentes de los de las anteriores.
¿Y el futuro? Huelga decir que estamos en un mundo donde los cambios están a la orden del día; el futuro es más incierto que nunca. El peligro de la situación actual es que estamos perdiendo la fe.

Hasta el siglo XX el hombre se había sentido siempre sometido a un poder superior. Hoy en día, ya no es así para mucha gente. El que Dios esté muerto o no, poco importa; está muerto en el pensamiento moderno. El hombre moderno no reconoce ya una autoridad suprema.
Mucha gente cree realmente en la ciencia y en sus posibilidades. Pero creer no es tener fe. Una creencia es un producto de la mente consciente, la auténtica fe es un asunto del corazón.  
A medida que el hombre se ha hecho más consciente de sí mismo como ser único, ha ido cortando los lazos que lo unían a la comunidad. No se siente ya parte de un orden superior del que depende su supervivencia. Sabe que la comunidad está ahí, pero la ve sólo como medio para sus fines. Es una sociedad que cultiva la filosofía de “cada cual para sí mismo”, el sentido de comunidad no existe como fuerza poderosa.

Si cada hombre es un mundo en sí mismo, entonces tiene razón al creer que en su mundo personal él es dios. Nadie puede decirle qué pensar o qué creer. Como los pollos de una incubadora, cada persona vive dentro de su propia cáscara. La gente en una sociedad masificada son como alubias en un saco; sólo cuentan como cantidad. Y aunque en una sociedad masificada cada persona es diferente de cualquier otra, no es un verdadero individuo, ya que no tiene voz en su futuro y no puede responsabilizarse de su destino.
La individualidad en función de la autoexpresión; es decir, depende de la capacidad de responder libre y plenamente a los retos de la vida. Entre los seres humanos la autoexpresión no actúa aisladamente; cada acto de autoexpresión tiende a crear una impresión y evocar una respuesta. Pero la verdadera capacidad de respuesta y la responsabilidad personal no tienen cabida en una sociedad masificada.
A los sistemas les falta la capacidad de responder a las necesidades humanas, y es esta falta de respuesta la que fuerza a la gente a unirse en protestas masivas. Todas las reuniones de masas o manifestaciones, son realmente una protesta contra las condiciones de vida masificada.

La verdadera individualidad sólo puede existir en una comunidad donde cada miembro es responsable del bienestar del grupo y donde el grupo responde a las necesidades de cada miembro.
En una sociedad masificada sólo importa el sistema, puesto que cualquier persona se puede reemplazar por otra. El individuo masificado, esté arriba o abajo del montón, sólo es importante él mismo. Este sistema obliga a la gente a volverse egoísta y a dedicar sus mayores esfuerzos a ganar reconocimiento.

He dicho que la fe conecta el pasado con el futuro. A través de la fe el individuo queda conectado con la comunidad. Las comunidades se formaron con individuos que tenían una fe común, y cuando esa fe se perdió, aquéllas se desintegraron.
Una persona religiosa se siente parte de una comunidad humana, pertenece a la comunidad de la naturaleza y participa de la comunidad con Dios o con el Universo. Toda persona que siente de esta manera es religiosa, sea o no sea miembro de una iglesia. Puede decirse que todo individuo que tiene sentido de su respuesta y responsabilidad es religioso.
Las instituciones religiosas pierden su efectividad cuando dejan de satisfacer la necesidad del hombre de pertenecer a algo y de expresarse. En esta situación surgirán nuevos sistemas de pensamiento que satisfagan esas necesidades. Puede que no se llamen religiones, pero tendrán un componente religioso si se encuentra en ellos un sentimiento de comunidad y de responsabilidad. Para mucha gente la experiencia grupal de la terapia, especialmente el análisis bioenergético, que promueve los valores espirituales del cuerpo, satisface esas necesidades. Alguien cree que la terapia es la religión del futuro. Proporcionan a la persona un sentimiento de pertenencia, identidad, capacidad de autoexpresión y fe en la vida.

Egoísmo y fe son diametralmente opuestos. A un hombre egoísta sólo le importa su imagen; a un hombre con fe le importa la vida. Un egoísta se orienta hacia la consecución del poder. Un hombre con fe se orienta hacia el disfrute de la vida, y el placer que le da el vivir lo comparte con los que tiene alrededor. Para un egoísta, la imagen lo es todo, su única realidad. La verdadera fe es una entrega a la vida del espíritu -el espíritu que vive en el cuerpo de la persona- que se manifiesta a través del sentimiento y que se expresa en los movimientos del cuerpo.

Nuestra cultura, nuestra educación y nuestras instituciones sociales favorecen la posición del ego. Lo que se esconde detrás de la mayor parte de la publicidad es una llamada al ego. La educación promueve la postura del ego por su gran y (yo creo) exagerado énfasis en el pensamiento abstracto.
Los peligros que corremos con esta engañosa reducción de nuestra fe son dobles: al individuo le impone la amenaza de la depresión; dentro de la sociedad provoca la desintegración de aquellas fuerzas espirituales  y comunitarias que dan sentido y realzan la vida humana. Y lo probable es que la situación empeore.

La fe no se puede legislar, ni fabricar ni ensañar. Se puede forzar la sumisión a dogmas, pero cada acto de sumisión alimenta la llama interna de la rebelión, que inevitablemente acabará en cataclismo.
La afirmación de que no puede ensañarse quizás resulta chocante, porque realmente creemos en el poder de la educación. Pero la educación no intenta alcanzar el corazón de las personas; su finalidad es formar la mente, de modo que puede alterar las creencias sin afectar para nada la fe.

Aunque las creencias son un producto del pensamiento y la fe es un sentimiento del mismo genero que el amor, cabeza y corazón no tienen porque estar desconectados y lo que uno piensa puede reflejarse inmediatamente en lo que uno siente. Otras veces no es así.


Un hombre que proclama su creencia en Dios puede tener poca fe, como atestiguaría, por ejemplo, el hecho de que se deprime. Por otro lado, un ateo puede ser un hombre con una gran fe. Puede que no crea en un Dios sobrehumano que rige los destinos, pero su fe podrá estar relacionada con su identidad, con el amor a sus compañeros y con el amor por la vida.
Cuando las creencias surgen de una experiencia personal, sin estar influidas por ningún dogma, entonces tienen un impacto en la propia fe. El efecto de la experiencia sobre la fe puede ser positivo o negativo. Será positivo si abre el corazón y negativo si lo cierra.

lunes, 28 de abril de 2014

Las bases biológicas de la fe y la realidad, parte 3

El poder frente a la fe

¿Cómo puede ser que la fe tenga un valor mayor que la vida? Esta aparente contradicción sólo puede resolverse si aceptamos la idea de que lo que está en juego no es la vida individual. Una persona puede decidirse a sacrificar su vida en aras de otras vidas o de la humanidad. Si tenemos fe, es la vida en general la que nos parece valiosa. Si perdemos el sentido de que cualquier vida es valiosa, renegamos de nuestra humanidad, con el inevitable resultado de que nuestra propia vida se vuelva vacía y falta de sentido.

Ahora bien, en nombre de la fe (religiosa, nacional o política) los hombres han hecho la guerra, han destruido vidas y violado la naturaleza. Este extraño comportamiento requiere una explicación, que debemos buscar en la propia naturaleza de la fe. El hecho es que la fe tiene un aspecto dual, uno consciente y otro inconsciente. El aspecto consciente está conceptualizado en una serie de creencias o dogmas. El inconsciente es un sentimiento de confianza o fe en la vida, que subyace al dogma y que infunde vitalidad y sentido a la imagen. Ajena a esta relación, la gente ve al dogma como la fuente de su fe y se sienten impulsados a apoyarlo contra todo aquello que cuestione su validez. A los que defienden otra creencia se les considera como infieles y menos humanos. Tal actitud parece que para algunos es motivo suficiente para destruir a otros.

Pero aunque las diferencias de fe se pueden utilizar como justificación y racionalización para guerras y conquistas, la motivación real hay que buscarla en la lucha por el poder.
El hombre necesita seguridad, y cree encontrarla en el poder; a mayor poder, mayor sensación de seguridad.
La gente que pone su confianza en el poder nunca parece tener el suficiente para estar absolutamente seguro. El motivo es que la seguridad tal no existe, y nuestro poder sobre la naturaleza y sobre nuestros propios cuerpos está estrictamente limitado. La confianza en que el poder garantiza la seguridad es una ilusión que mina la verdadera fe en la vida y conduce inevitablemente a la destrucción.

Además de que nunca es suficiente el poder que se puede conseguir, existe también la posibilidad de perderlo. A diferencia de la fe, el poder es una fuerza impersonal y no una parte del ser de la persona, por lo cual es susceptible de que se lo apropie otra persona u otra nación. Como la gente codicia el poder, el hombre que lo posee es envidiado y por tanto no puede descansar seguro, ya que sabe que los demás están intentando o intrigando como arrebatárselo. El poder crea así una extraña contradicción: mientras por un lado parece proveer un grado de seguridad externa, por otro crea un estado de inseguridad tanto a nivel individual como en su relación con los demás.

Las ciudades-estado de los antiguos griegos surgieron de la fe que tenían los griegos en sí mismos y en su destino y que se refleja claramente en su mitología y en las leyendas de Homero. A medida que crecieron, aumento su poder, lo cual les permitió crecer aún más. Pero allí donde la fe une, el poder divide. La lucha de poder entre las grandes ciudades dio como resultado la guerra, destruyendo una fe que anteriormente había unido. Su destino fue ser destruida por un pueblo joven, poseedor de una fe no contaminada por el largo ejercicio del poder.

Un ego inflado, sea personal o nacional, precede y puede ser responsable de la ruptura de la estructura social o de la personalidad individual.
El anhelo de poder limita la experiencia del placer, que “proporciona la energía y motivación necesaria para el proceso creativo“.
En individuos débiles, las sensación de poder es fácil que infle artificialmente el ego, produciendo una disociación entre el ego y los valores espirituales inherentes al cuerpo; entre éstos están los sentimientos de unidad con el prójimo y con la naturaleza, el placer de la capacidad de respuesta espontánea, que es la base de la actividad creativa, y la fe en uno mismo y en la vida.

Los valores del ego son individualidad, control y conocimiento. A través del conocimiento logramos mayor control y nos volvemos más individuales. Pero cuando estos valores se alían  con el poder y dominan la personalidad, se disocian de los valores espirituales del cuerpo, lo cual transforma una postura sana del ego en otra patológica.

La antítesis entre los valores del ego y los valores del cuerpo no tiene por qué acabar en un antagonismo que escinda la personalidad. En virtud de su relación polar, los dos conjuntos de valores pueden estimular y enriquecer la personalidad. Así, el hombre que es realmente un individuo puede ser agudamente consciente de su hermandad con otros hombres y de su dependencia de la naturaleza y el universo. Su control rebela que es dueño de sí mismo; posee autocontrol y su conocimiento le sirve para reforzar su fe en la vida, no para minarla ni negarla.

A un verdadero individuo, en contacto con su cuerpo y seguro de su fe, se le puede confiar poder. No se le subirá a la cabeza, porque no juega un papel importante en su vida personal. Y la persona que cree en el poder y la gusta, se volverá un demagogo (o semidios) que sólo puede actuar destructivamente, no creativamente.

El mundo se halla actualmente en un punto peligroso y desesperado porque tenemos demasiado poder y muy poca fe.
La violencia y la depresión son dos reacciones al sentimiento de impotencia. Otra es volcarse en las drogas y el alcohol; el consumidor de drogas contrarresta el sentimiento de impotencia a través de sus efectos narcóticos y alucinatorios. Pero ninguno de estos caminos de resultado. La única salvación está en la fe.

viernes, 25 de abril de 2014

Las bases biológicas de la fe y la realidad, parte 2



La importancia de la fe

 ¿Qué importancia tiene la fe? ¿Puede el hombre vivir sin ella? Esta cuestión merece una atención seria, ya que la supervivencia del hombre no está garantizada y su vida no está libre de la desesperación. ¿Qué es la fe? Como todas las palabras, puede usarse con ligereza. Es muy fácil decir: “Debes tener fe”, como se podría decir “tienes que amar”. Pero un momento de reflexión basta para darse cuenta de que ni las palabras ni las afirmaciones pueden añadir estas cualidades esenciales a la vida de una persona.

Existe una conexión íntima entre la enfermedad y la pérdida de fe. Estamos asistiendo a un aumento en la incidencia de la depresión por un lado y la correspondiente desilusión y pérdida de fe por el otro. La persecución frenética de la diversión y la demanda continua de estimulantes apoyan esta observación.
Vemos un deterioro constante de los valores morales, un debilitamiento progresivo de los lazos religiosos y comunitarios que ligan el bienestar de un hombre con el del otro, una disminución de la espiritualidad junto con un aumento del énfasis en el dinero y en el poder. “¿A dónde va este mundo?”. La opinión general diría que estamos viviendo tiempos depresivos, y realmente es así.

Son depresivos, no porque sean difíciles, sino porque nuestra fe se ha visto minada progresivamente. La gente ha vivido tiempos más difíciles sin deprimirse.
Cuando se pierde la fe, parece perderse también el deseo y el impulso de alcanzar cosas, de comunicarse y luchar. El individuo siente que no hay nada que alcanzar y adopta una actitud última de “¿Para qué?”
Seguir las reglas es un camino seguro; pero no es el camino del placer ni de
la fe en la vida.

Si intentamos comprender la condición humana en términos de conceptos objetivos y científicos, dejaríamos fuera todo un dominio de la experiencia humana. Las relaciones entre dos personas, o de una persona con el universo, pertenecen a ese dominio. La religión surgió de la necesidad de comprender estas relaciones, y no nos podemos permitir el ignorarlas. Al tratar de comprender la relación del hombre consigo mismo y con su mundo no podemos olvidar el concepto de fe.
La fe pertenece a un orden de experiencia diferente de del conocimiento. Es más profunda que éste, puesto que ha menudo le precede cómo base de acción y continúa afectando el comportamiento incluso cuando su contenido es negado por el conocimiento objetivo. Rezar es un buen ejemplo. Muchos de los que rezan saben que su oración no es capaz de modificar el curso de las cosas; pero el saberlo no los detiene, porque para ellos rezar es una expresión de fe. Sienten que esa expresión tiene un efecto positivo y que gracias a ello son capaces de soportar la carga. Para rezar no es necesario creer en una deidad omnipotente. El poder de la oración se basa en la fe que la persona manifiesta. Se dice que la fe obra milagros, y veremos que existen buenas razones para creerlo.

Un acto de amor también es una expresión de fe. En el acto de amor uno abre el corazón a otro y al mundo. Esta acción, que llena al mundo de una alegría inexplicable, le expone también a un daño profundo. Por consiguiente sólo puede hacerla quien tiene fe en la humanidad del hombre y en toda la naturaleza. La persona que no tiene fe no puede amar.

Si no tuviéramos fe en que nuestro esfuerzo va a ser recompensado, faltaría la motivación para esforzarse. La necesidad no es un incentivo suficiente. Los pacientes depresivos tienen la misma necesidad de funcionar que todo el mundo, pero eso no les mueve. Se han rendido; han perdido la fe y se han resignado a morir.

La íntima conexión entre pérdida de fe y muerte aparece clara en situaciones de crisis. En asuntos de vida o muerte la fuerza de la fe puede ser el factor decisivo que empuje a un hombre a sobrevivir allí donde otros mueren.
Una prueba de fe realmente extraordinaria fueron los campos de concentración en la Alemania nazi. Para los que parecía un milagro sobrevivir a aquel horror. Pero el caso es que muchos sobrevivieron, entre ellos Victor Frankl, un psiquiatra austriaco. La observación de sus compañeros le condujo a la conclusión de que los únicos que sobrevivían eran las personas para las que la vida tenía algún significado. Aquellos a los que les faltaba esa convicción se abandonaban y morían. Les faltaba la voluntad de seguir luchando ante la tortura, la crueldad, traiciones, privaciones y degradaciones.

La fe de una persona es la expresión de su vitalidad interior como ser viviente, igual que su vitalidad es una medida de su fe en la vida; ambas incumben a procesos biológicos dentro del organismo.
La fe es la fuerza que sostiene la vida, tanto en el individuo como en la sociedad, y la que la mantiene en movimiento. Es, por tanto, la fuerza que une al hombre con su futuro. Cuando se tiene fe, se puede albergar confianza en el futuro, aún en periodos en los que los sueños o esperanzas no parece que vayan a cumplirse.

Y sin embargo, no es el vínculo a un futuro personal lo que es esencial en la fe. Muchas personas han sacrificado su futuro individual en aras de su fe, que han preferido morir antes que renunciar a ella. Lo cual sólo puede indicar que para ellos la supervivencia sin fe no valía la pena.

miércoles, 23 de abril de 2014

Las bases biológicas de la fe y la realidad, parte 1

Resumen de algunos capítulos del LIbro "La Depresión y el Cuerpo" de Alexander Lowen, 1982, Ed. Alianza, Madrid.

“Las Bases Biológicas de la Fe y la Realidad”



Amor versus disciplina

El amor no se puede separar de la libertad y el placer. Nadie ama de verdad si limita en la persona amada la libertad de ser, para expresarse y para actuar por sí mismo. Si queremos a alguien, lo queremos ver feliz y alegre, no desgraciado y sufriendo. Otro punto importante es que las acciones amorosas vengan dictadas por el corazón, no por la cabeza.

Es difícil ver la manera de combinar amor y disciplina. La disciplina está tan metida en nuestra vida y en nuestro pensamiento que no podemos ver sus peligros. La civilización occidental iguala obediencia y deber con amor. “Quien bien te quiere te hará llorar”, se dice comúnmente. Por otra parte, ve al placer como pecado, mientras que el trabajo y la productividad son virtudes cardinales. De igual manera, considera el cuerpo como un aspecto inferior de la naturaleza humana.

Mi argumento principal en contra de la disciplina en el hogar se funda en la relación que se impone entre padres e hijos.  Cuando un padre se arroga el derecho de castigar, se coloca en el lugar del juez. El hecho de juzgar destruye una relación basada en el amor. El amor exige comprensión, el juzgar requiere omnisciencia.

¿El niño es igual a sus padres? En sabiduría, madurez y responsabilidad, por supuesto que no. Pero sí en el sentido de que sus sentimientos son tan importantes como los de los adultos. Lo característico de una relación amorosa es que la persona amada sea tan importante para nosotros como nosotros lo somos para ella. Si el sentimiento de igualdad no está presente, la relación se convierte en la de amo y sirviente.

Otra relación que ha degenerado hacia un status de inferior y superior es la que se da entre profesor y alumno. Educar por definición, significa conducir o guiar a alguien. Un profesor debería conducir a sus alumnos por el camino del aprendizaje y del conocimiento, no empujarlos con amenazas y castigos.
Como no tenemos verdadera fe en nuestro sistema, nos valemos de una fórmula de premios y castigos para motivar la conducta. No hay que pensar mucho para comprender por qué nuestros estudiantes odian casi universalmente la escuela.

No hace falta llevar las escuelas como instituciones penales. Cualquier niño que sea libre está ansioso de aprender lo que le interesa. El sistema de premios y castigos es innecesario. Además, este nuevo procedimiento restablece la relación natural entre profesor y estudiante, como iguales y amigos, en la aventura conjunta del aprendizaje.

La gran decepción en el juego que practican los padres con los hijos es el pretender que pueden amar y ser objetivos, implicarse y desligarse al mismo tiempo. Tal pretensión les permite negar sus sentimientos cuando resulte inconveniente admitirlos. Así, por ejemplo,  se puede acusar al niño de rebelde aun cuando sus acciones sean una respuesta a la hostilidad de sus padres, o pueden ser sordos e inflexibles ante un niño llorando a favor de la disciplina y la coherencia. Negarán placer al niño por envidia (a ellos se lo negaron de niños) y se enorgullecerán de no mimarlo.

Los padres se enganchan con este juego, porque muchos creen realmente que hacen lo mejor por el niño. Pero pensar que el administrar un castigo doloroso al niño tendrá un efecto positivo sobre su personalidad, es una forma de engañarse. Producirá temor, lo cual puede hacer que el niño sea mas sumiso, pero no mas amoroso. Los padres fueron también niños y seguramente víctimas de esa manipulación. ¿Por qué lo han olvidado?
 Para contestar, tenemos que averiguar lo que pasa con el niño sometido a este tratamiento.

Los niños no pueden escoger entre aceptar y rechazar los engaños que utilizan sus padres; no son agentes independientes, el amor y la aprobación de los padres es una cuestión de vida o muerte para ellos. La mayoría de los niños pasarán por  una época de rebeldía. Desgraciadamente, sus esfuerzos sólo sirven para alienar mas a sus padres, que acaban viendo al niño como un loco, un monstruo o un salvaje. Se le fuerza a ceder, lo que significa que finalmente aceptará la idea de que uno debe merecer el amor y debe ganarse el placer. Acabarán creyendo que no son queridos porque no lo han merecido.

 El niño que toma la decisión de seguir el juego, ha hecho un mal negocio; pues tendrá que reprimir sus sentimientos negativos y hostiles. Forzado a dejar de un lado sus derechos innatos, haga lo que haga no puede ganar.
Los padres que juegan a este juego piden lo imposible. Su motivación inconsciente es transferir al niño la culpa por no ser unos padres amorosos. Y el niño acepta la culpabilidad con el fin de alimentar la ilusión de que el amor de los padres sigue siendo asequible.

Toda persona depresiva está atrapada en los cuernos de un dilema. Una parte de él mismo le dice: “Lucha, sigue, es tu única oportunidad”. La otra: “Abandona, no tienes nada que hacer”.

Lo contrario de la disciplina no es la permisividad. Un padre permisivo es un padre confuso que tiene dudas sobre el uso de la disciplina, pero no sabe con que reemplazarla. Se verá sometido a prueba y desafiado por el niño, que tiene que saber exactamente dónde se encuentra.

La permisividad no es el equivalente del amor. Un niño educado en un hogar permisivo puede estar tan falto de amor como el del hogar autoritario, y aun podrá tener mayores dificultades para jugarlo, ya que las reglas son vagas y confusas. Al no encontrar por ningún lado la fe que necesita para vivir se deprimirá.
El problema con la permisividad es que no es una actividad positiva sino negativa. El padre o el profesor permisivo, han rechazado la tesis de la disciplina estricta, pero no la han reemplazado por una moral interior que les proporcione la seguridad y el orden necesarios para una verdadera libertad.
El padre permisivo está tan confuso con él mismo como lo está en sus relaciones con sus hijos. Y así no es de extrañar que se le venga el mundo encima.

Ni la permisividad ni la disciplina rígida son la respuesta a los tiempos difíciles que corren. La autodisciplina debe reemplazar a una disciplina autoritaria ya obsoleta. Esto está en la línea de la autoconciencia y de la autoexpresión, que necesariamente incluyen conceptos de autodominio y autocontrol.
El padre que se ejercita en la autodisciplina moverá a su hijo a adquirir la misma función, permitiéndole que tome mayor responsabilidad por la satisfacción de sus necesidades. El concepto que subyace aquí es el de autorregulación, que empieza en la primerísima infancia con lo que se llama alimentación por demanda.
El niño que aprende a regularse a sí mismo tendrá fe en su propio cuerpo y en sus funciones y se convertirá en una persona autodirigida y capaz de autodisciplina.

La autorregulación difiere de la permisividad en aspectos importantes. No representa un abandono de la responsabilidad de los padres. Los padres que creen en la autorregulación tienen la responsabilidad de estar “allí” siempre que el niño los necesite. La autorregulación acepta al niño como es, un organismo animal nuevo, y le permite ser único.
La autorregulación no significa que los padres se abstengan de dar algunas reglas o poner algunos límites a las acciones del niño. Si no fuera así, sería el caos. Un niño espera de sus padres guía y dirección. Pero las reglas no deben ser rígidas ni los límites inflexibles, ya que su finalidad es aumentar la seguridad del niño y no negar su voluntad. Y por encima de todo, no pueden ser arbitrarias; deben guardar relación directa con la forma de vivir de los padres; es decir, los padres deberían vivir según las mismas reglas básicas que imponen a sus hijos. No puede ser que haya unas reglas para los padres, que tienen el poder, y otras para los hijos, que no lo tienen.

Si los padres confían en su forma de vida, y esa forma de vida está basada en la fe, sus reglas y límites reflejarán esa confianza. Esto no lleva a preguntarnos ¿Qué es la fe?
Todo acto basado en la fe es una manifestación de amor. Una madre o un padre amoroso no es ni permisivo ni disciplinario; el calificativo que mas le cuadra es el de “comprensivo”. Comprende la necesidad que tienen el niño de un amor y una aceptación incondicional. Comprende también que no es una cuestión de palabras sino de sentimientos expresados en acciones.
Una madre amorosa es quién se da, quién da su tiempo, su atención, su interés. Para saber cuánto quiere una madre a su hijo, sólo es necesario saber el tiempo que le dedica y cuanto placer le da a su hijo. El placer que siente una madre con su hijo es exactamente igual al que siente el hijo por su madre. El amor está basado en un placer compartido. El placer de una persona aumenta el placer de la otra, hasta que el sentimiento entre ambos es de alegría.

Los padres amorosos quieren ver a su hijo feliz. Quieren que disfrute de la vida. Esta actitud y los sentimientos que la acompañan, dan al niño fe en la vida: primero fe en sus padres, después fe en él mismo y por último, fe en el mundo. Los padres pueden hacer esto por un hijo si ellos mismos tienen fe. Pero poca gente la tiene, nuestra civilización la margina. Hablamos del amor pero veneramos el poder. 

lunes, 21 de abril de 2014

Citas de los Evangelios, Juan


JUAN:


“En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el verbo ere Dios”. Jn.1-1.

“Vino a lo que era suyo, y los suyos no le recibieron”. Jn.1-11

“Pero a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos Hijos de Dios”. Jn.1-12

“Pues la ley fue dada por medio de Moisés, pero le gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo”. Jn.1-17

“Dijo: Yo soy la voz de uno que clama en el desierto: Enderezad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías”. Jn.1-23

“Y yo no le conocía; pero el que me envió a bautizar con agua, él me dijo: Sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre él, ése es el que bautiza con el Espíritu Santo”. Jn. 1-33

“Natanael le dijo: ¿De Nazaret puede salir algo bueno? Le dijo Felipe: Ven y ve.”. Jn.1-46

“Y le dijo: De cierto, de cierto os digo: De aquí en adelante veréis el cielo abierto, y a los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del Hombre”. Jn.1-51

“Y habiendo comenzado a faltar el vino, la madre de Jesús le dijo:  No tienen vino”. Jn. 2-3

“Y haciendo un azote de cuerdas, echó fuera del templo a todos, las ovejas y los bueyes; y esparció las monedas de los cambistas, y volcó las mesas;”. Jn.2-15

“Pero el se refería al templo de su cuerpo”. Jn. 2-21

“Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no nace de nuevo, no puede ver el Reino de Dios”. Jn. 3-3

“El viento sopla donde quiere, y oyes su sonido; pero no sabes de dónde viene, ni adónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu”. Jn.3-8

“…para que todo aquel que cree en él, no perezca, sino que tenga vida eterna”.
Jn. 3-15

“Pero el que practica la verdad viene a la luz, para que sean manifiestas sus obras, que han sido hechas según Dios”. Jn. 3-21

“Es necesario que él crezca, y que yo mengüe”. Jn.3-30

“…pero el que beba de agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en una fuente de agua que salte para vida eterna”. Jn-4-14

“Dios es Espíritu; y los que le adoran, es necesario que le adoren en espíritu y en verdad”. Jn. 4-24

“Jesús les dijo:  Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió, y llevar a cabo su obra”.Jn. 4-34

“Entonces Jesús le dijo: Si no veis señales y prodigios, de ningún modo creéis”.  Jn.4-48

“Y Jesús les respondió: Hasta ahora mi padre trabaja, y yo también trabajo”. Jn. 5-17

“Porque como el Padre levanta a los muertos, y les da vida, así también el hijo da vida a los que quiere”. Jn.5-21

“…y también le dio autoridad de ejecutar juicio, por cuanto es el Hijo del Hombre”. Jn. 5-27

“Pero yo no recibo testimonio de parte de hombre alguno; mas digo esto para que vosotros seáis salvos”. Jn.5-34.

“¿Cómo podéis vosotros creed, pues recibís gloria los unos de los otros, y no buscáis la gloria que viene del Dios único?”. Jn.5-44

“Y cuando se saciaron, dijo a sus discípulos: Recoged los pedazos que sobraron, para que no se pierda nada”. Jn.6-12

“Mas él les dijo: Yo soy; no temáis”. Jn.6-20.

“Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que permanece para vida eterna, la cual os dará el Hijo del Hombre;”. Jn.6-27

“Le dijeron pues: Señor, danos siempre este pan”. Jn.6-34

“Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió”. Jn.6-38

“Yo soy el pan de la vida”. Jn.6-48

“Porque ni aún sus hermanos creían en él”. Jn.7-5

“El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.” Jn. 7-38.

“Y como insistieran en preguntarle, se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado, sea el primero en arrojar la piedra contra ella”. Jn.8-7

“Y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo si queda para siempre“.  Jn.8-35

“Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y queréis hacer los deseos de vuestro padre. Él ha sido homicida desde el principio, y no se mantuvo en la verdad, pues no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de lo suyo habla; porque es mentiroso, y padre de la mentira”. Jn. 8-44

“Y a mí, porque yo digo la verdad, no me creéis”. Jn.8-45

“Respondió el hombre, y les dijo: Pues en eso está lo asombroso, en que vosotros no sepáis de donde es, y a mí me abrió los ojos”. Jn.9-30.

“Mas el que entra por la puerta, es pastor de las ovejas”. Jn. 10-2.

“De cierto, de cierto es digo: Yo soy la puerta de las ovejas”. Jn.10-7.

“Yo soy el buen pastor; el buen pastor de su vida por sus ovejas”. Jn. 10-11

“Por eso me ama el padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar”. Jn.10-17

“Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá”. Jn. 11-25.

“De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto”. Jn. 12-24.

“Ahora está turbada mi alma; ¿y qué diré? ¿Padre, sálvame de esta hora? Mas para esto he llegado a esta hora”. Jn. 12-27.

“Entretanto que tenéis la luz, creed en la luz, para que seáis hijos de luz”. Jn. 12-36.

“Porque amaban (los fariseos) más la gloria de los hombres que la gloria de Dios. Jn.12-43.

“Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros”. Jn.13-14.

“Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros”. Jn.13-34.

“En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tenéis amor los unos con los otros”. Jn. 13-35.

“Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por medio de mí”. Jn.14-6.

“Creedme que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí; si no, creedme por las mismas obras”. Jn.14-11.

“Así como el Padre me ha amado, también yo os he amado; permaneced en mi amor”. Jn. 15-9.

“Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado”.  Jn.15-12

“Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos”. Jn.15-13

“Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; sino que os he llamado amigos, porque todas las cosas que le oí a mi Padre, os las he dado a conocer”. Jn.15-15.

“Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros”. Jn.15-18.

“La mujer, cuando da a luz, tiene dolor, porque ha llegado su hora; pero después que ha dado a luz un niño, ya no se acuerda de la angustia, por el gozo de que haya nacido un hombre en el mundo”. Jn.16-21.

“Hasta ahora, nada habéis pedido en mi nombre; pedid y recibiréis, para que vuestro gozo esté completo”. Jn.16-24

“Estas cosas os he hablado para que tengáis paz en mí. En el mundo tendréis aflicción; pero tened ánimo, yo he vencido al mundo”. Jn.16-33

“Yo te he glorificado en la tierra; he llevado a término la obra que me diste a realizar”. Jn.17-4.

“Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo”. Jn.17-18.

“Jesús entonces dijo a Pedro: Mete tu espada en la vaina; la copa que el Padre me ha dado, ¿acaso no la he de beber?”. Jn.18-11.

“Jesús le respondió: Yo he hablado públicamente al mundo; siempre he enseñado en la sinagoga y en el templo, donde se reúnen todos los judíos , y nada he hablado en oculto”. Jn. 18-20.

“Jesús le respondió:  Si he hablado mal, testifica en qué está el mal; y si bien, ¿por qué me golpeas?”.
 Jn.18-23.

“Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz”. Jn. 18-37.

“Repartieron entre sí mis vestidos, Y sobre mi ropa echaron suertes” Jn. 19-24.

“Mujer, he ahí  tu hijo”. Jn. 19-26.

“Jesús le dijo: ¡María! Volviéndose ella, le dijo: ¡Rabuní!”. Jn.20-16.

“Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así yo os envío. Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo”.
Jn. 20-21 y  22.

“Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, has creído; bienaventurados los que no vieron, y creyeron”. Jn.20-29.

“Vino, pues, Jesús, y tomó el pan y les dio, y asimismo del pescado”. Jn. 21-13.

“De cierto, de cierto te digo: Cuando eras más joven, te ceñías tú mismo, e ibas donde querías; mas cuando ya seas viejo, extenderás tus manos, y te ceñirá otro, y te llevará a donde no quieras”. Jn. 21-18.

viernes, 18 de abril de 2014

Citas de los Evangelios, Lucas


LUCAS:

“Y María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y se marchó el ángel de su presencia”. Lc. 1-38

“Voz de uno que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor”. Lc.3-4

“Está escrito: No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra de Dios.”. Lc.4-4

“En verdad os digo que ningún profeta es persona grata en su pueblo”. Lc. 4-24

“Deja de temer; desde ahora serás pescador de hombres”. Lc. 5-10

“No he venido a llamar al arrepentimiento a justos, sino a pecadores”.Lc. 5-32

“ Sino que el vino nuevo debe echarse en odres nuevos; y lo uno y lo otro se conservan”. Lc. 5-38

 “El hijo del Hombre es dueño hasta del sábado”. Lc. 6-5

“Pero a vosotros los que oís, os digo: Amad a vuestros enemigos; haced bien a los que os odian”. Lc. 6-27

“A todo el que te pida , dale; y al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames”. Lc. 6-30

“ Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros por ellos”. Lc. 6-31

“No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados”. Lc. 6-37

 “¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego?¿No caerán ambos en un hoyo? “Lc 6-39

“Porque no hay árbol de buena calidad que produzca fruto desabrido; ni árbol de mala calidad que produzca fruto excelente“. Lc. 6-43.

“Ha venido el Hijo del Hombre que come y bebe y decís: He aquí un hombre glotón y bebedor de vino, amigo de cobradores de impuestos y pecadores”. Lc. 7-34

“Pero lo que cayó en tierra buena, éstos son los que, después de haber oído la palabra con corazón bueno y recto, la retienen, y dan fruto por su constancia”. Lc. 8-15

“Nadie que enciende una lámpara la cubre con una vasija, o la pone debajo de una cama, sino que la pone sobre un candelero, para que los que entran vean la luz”.
Lc. 8-16

“Mi madre y mis hermanos son éstos que oyen la palabra de Dios y la ponen en práctica”. Lc. 8-21

“Y les dijo: no toméis nada para el camino, ni bastón, ni alforja, ni pan, ni dinero; ni llevéis dos túnicas”.
 Lc. 9-3.

“Pues ¿qué aprovecha al hombre, si gana todo el mundo, y se destruye o se pierde a sí mismo?”. Lc. 9-25

“Jesús le dijo: No se lo prohibáis; porque el que no está contra vosotros, está de nuestra parte”. Lc. 9-50

“Porque el Hijo del Hombre no ha venido para destruir las almas de los hombres, sino para salvarlas”.
 Lc. 9-56.

“Las zorras tienen guaridas;  y las aves de los cielos, nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene donde recostar la cabeza”. Lc. 9-58

“Deja que los muertos entierren a sus muertos, y tu ve, y anuncia por doquier el reino de Dios.” Lc. 9-60

“Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios”.Lc.9-62.

“Después de estas cosas, designó el Señor también a otros setenta, a quienes envió de dos en dos delante de él a toda ciudad y lugar adonde él había de ir. Lc. 10-1

“En cualquier casa donde entréis, primeramente decid: Paz a esta casa. Y si hubiese allí algún hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; y si no, se volverá a vosotros. Lc.10-6

“En cualquier ciudad donde entréis, y os reciban, comed lo que os pongan delante; y sanad a los enfermos que en ella haya, y decidles: Se ha acercado a vosotros el Reino de Dios. Lc. 10-9

“Volvieron los setenta con gozo, diciendo: Señor, aun los demonios se nos someten en tu nombre”.
Lc. 10-17

“Pero no os regocijéis de que los espíritus se os someten, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos”. Lc. 10-20

“En aquella misma hora Jesús se regocijó en el Espíritu Santo, y dijo: Yo te alabo, OH Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque ocultaste estas cosas a sabios y entendidos, y las has revelado a niños. Lc. 10-21

“Pero un Samaritano que iba de camino, vino cerca de él, y viéndole, fue movido a compasión.” Lc. 10-33

“Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, estás  preocupada y acongojada con muchas cosas. Pero solo un cosa es necesaria; y María ha escogido la parte buena, la cual no le será quitada”. Lc.10-42

“Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá”.Lc. 11-9

“Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado; y una casa dividida contra sí misma, cae. Lc.11-17

“Y el dijo: Bienaventurados mas bien los que oyen la palabra de Dios, y la guardan”. Lc.11-28

“Así que, si todo tu cuerpo está lleno de luz, no teniendo parte alguna de tinieblas, será todo luminoso, como cuando una lámpara te alumbra con su resplandor”.  Lc.11-36

“¡Ay de vosotros, intérpretes de la ley!, porque habéis quitado la llave del conocimiento; vosotros mismos no entrasteis, y a los que entraban se lo impedisteis:” Lc. 11-52

 Primeramente, guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía. Lc.12-1

“No temáis a los que matan el cuerpo, y después nada más pueden hacer.”Lc. 12-4

“…mas el que me niegue delante de los hombres, será negado delante de los ángeles de Dios.” Lc.12-9

“A todo aquel que diga alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado, pero al que blasfeme contra el Espíritu Santo, no le será perdonado”. Lc.12-10

“…porque el Espíritu Santo os enseñará en esa misma hora lo que se debe decir”  Lc. 12-12

“Mirad y guardaos de la avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia que tenga a causa de sus posesiones.” Lc. 12-15

“Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedir tu alma; y lo que has provisto, ¿para quién será?. Así es el que atesora para sí mismo, y no es rico para con Dios”  Lc. 12-21

“La vida es más que la comida; y el cuerpo, más que el vestido”. Lc.12-23

“Vosotros, pues, no andéis buscando lo que habéis de comer, ni lo que habéis de beber, ni estéis en ansiosa inquietud.” Lc.12-29

“Buscad más bien el Reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas” Lc. 12-31

“Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón” Lc. 12-34

“Vosotros, pues, también, estad preparados, porque a la hora que no penséis, el Hijo del Hombre vendrá”. Lc. 12-40

“…porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se la exigirá; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá”. Lc.12-48

“Fuego vine a echar en la tierra; y ¡como deseo que se haya encendido ya!” Lc.12-49

“¡Hipócritas! Sabéis averiguar el aspecto del cielo y de la tierra; ¿y no averiguáis este tiempo?” Lc.12-56

“¿Y por que no juzgáis por vosotros mismos lo que es justo?” Lc.12-57

“Señor, déjala todavía este año, hasta que yo cave alrededor de ella, y la abone. Y si da fruto, bien; y si no, la cotarás después”. Lc. 13-9

“ Y a ésta que es hija de Abraham, a quién Satanás tuvo atada durante dieciocho años, ¿ no se le debía desatar de esta ligadura en Sábado?”. Lc. 13-16

“El Reino de Dios es semejante al grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su huerto; y creció y se hizo árbol grande, y las aves del cielo anidaron en sus ramas”. Lc.13-19

“Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán”.
Lc. 13-24

“Y de aquí que hay últimos que serán primeros, y primeros que serán últimos”.  Lc. 13-30

“Y les dijo: Id, y decidle a ese zorro: Yo echo fuera demonios y hago curaciones hoy y mañana, y al tercer día termino mi obra”. Lc.13-32

“¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados!” Lc. 13-34

“Antes bien, cuando hagas banquete, llama a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos;”. Lc. 14-13

“Sal inmediatamente por las plazas y las calles de la ciudad, y trae acá a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos”. Lc. 14-21

“Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo”.
Lc.14-33.

 “Buena es la sal; mas si la sal se vuelve insípida, ¿con qué se sazonará?”. Lc.14-34

“…. y los fariseos y los escribas murmuraban diciendo: Éste recibe a los pecadores, y come con ellos.” Lc.15-2

“Gozaos conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido.”Lc.15-6

“Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.” Lc.15-10

“ Y levantándose, marchó hacia su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a compasión, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó efusivamente.” Lc. 15-20

“Pero era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano estaba muerto, y ha revivido; se había perdido, y ha sido hallado.” Lc. 15-32.

“Y yo os digo: Ganad amigos por medio de las riquezas injustas, para que cuando tengáis que dejarlas, os reciban en las moradas eternas.” Lc. 16-9

“Pues si no fuisteis fieles en las riquezas injustas, ¿quién os confiará lo verdadero?” Lc.16-11

“Ningún siervo puede servir a dos Señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.” Lc. 16-13

“…pero Dios conoce vuestros corazones; porque lo que los hombres tienen por muy estimable, delante de Dios es abominación.”Lc. 16-15

“La ley y los profetas eran hasta Juan; desde entonces se predica la Buena Nueva del Reino de Dios, y todos se esfuerzan por entrar en él.” Lc.16-16

“Y si peca contra ti siete veces al día, y vuelve a ti siete veces al día, diciendo: Me arrepiento; perdónale.”Lc. 17-4

“Entonces el Señor dijo: Si tuvierais fe como un grano de mostaza, podríais decir a este sicómoro: Desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecería. Lc. 17-6

“Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: Siervos inútiles somos, pues hemos hecho lo que debíamos hacer.” Lc. 17-10

“Tomando la palabra Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpiados? Y los otros nueve, ¿dónde están?.” Lc.17-17

“El Reino de Dios no viene con advertencia, ni dirán: Aquí está, o: Allí está; porque el Reino de Dios está en medio de vosotros.”Lc.17- 20 y 21.

“Os digo que en aquella noche estarán dos en una cama; el uno será tomado, y el otro será dejado.”
Lc.17-34

“Donde esté el cuerpo, allí se juntarán también las águilas”. Lc. 17-37

“¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? “Lc 18-7

“Mas Jesús, llamándolos, dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se los impidáis; porque de los tales es el reino de Dios”. Lc.18-16

“¡Cuán  difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas! Lc 18-24

“Jesús le dijo:  Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto también el es hijo de Abraham. Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido”. Lc. 19-10  

“Pues yo os digo que a todo el que tiene, se le dará; mas al que no tiene, aún lo que tiene se le quitará.” Lc.19-26

“Y si alguien os pregunta:¿Por qué lo desatáis?, le responderéis así: Porque el Señor lo necesita.”Lc. 19-31

“…y te derribarán a tierra, y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, por cuanto no conociste el tiempo de tu visitación”.Lc.19- 44

  “Escrito esta: Mi casa es casa de oración; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones”. Lc.19-46

“¿Qué es, pues, esto que está escrito: La piedra que desecharon los edificadores, ha venido a ser piedra angular?”. Lc 20-17

“Entonces les dijo: Pues dad a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios”. Lc.20-25

“Porque tampoco pueden ya morir, pues son como ángeles, y son hijos de Dios, al ser hijos de la resurrección”. Lc.20-36

“Porque Dios no es Dios de muertos, sino de vivos, pues para él todos viven”.
Lc.20-38

“…..que devoran las casas de las viudas, y por cubrir las apariencias  hacen largas oraciones; ésos tendrán una sentencia mas rigurosa.” Lc.20-47

“De esto que estáis contemplando, días vendrán en que no quedará piedra sobre piedra, que no sea derribada”. Lc. 21-6

“Proponed en vuestros corazones no proponer de antemano vuestra defensa; porque yo os daré palabras y sabiduría , a la cual no podrán contradecir ni resistir todos los que se os opongan”.Lc. 21-14 y 15.

“Con vuestra paciencia ganaréis vuestras almas”.Lc. 21-19

“Entonces verán al hijo del hombre, que vendrá en una nube con poder y gran gloria”. Lc.21-27

“Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre“. Lc.21-36.

“Y enseñaba de día en el templo; y salía a pasar las noches en el monte que se llama de los Olivos. Y todo el pueblo venía a él de madrugada, para oírle en el templo.” Lc.21-37y38.

 “Y él consintió plenamente, y buscaba una oportunidad para entregárselo a espaldas del pueblo”.Lc.22-6

“Mas yo estoy entre vosotros como el que sirve”. Lc.22-27

“Y les dijo: Cuando os envié sin bolsa, sin alforja, y sin calzado ¿acaso os faltó algo? Ellos dijeron: Nada.” Lc.22-35

“…y les dijo: ¿Por qué dormís? Levantaos, y orad para que no entréis en tentación.”    Lc. 22-46

“Entonces Jesús le dijo: Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del Hombre” Lc.22-48

“… y Pedro se acordó de las palabras del Señor, como le había dicho: Antes que el gallo cante, me negarás tres veces. Y saliendo afuera, lloró amargamente”. Lc.22-62

“y vendándole los ojos, le golpeaban el rostro, y le preguntaban, diciendo: ¡Adivina!, ¿quién es el que te ha golpeado?”. Lc. 22-64

“Pero desde ahora en adelante el Hijo del Hombre estará sentado a la diestra del poder de Dios.” Lc.22-69

“Pero ellos porfiaban, diciendo: Solivianta al pueblo, enseñando por toda Judea, comenzando desde Galilea hasta aquí.” Lc.23-5

“Y se hicieron amigos Pilato y Herodes aquel día; porque antes estaban enemistados entre sí.” Lc. 23-12

 “Pero toda la multitud dio voces a una diciendo: ¡Fuera con ese, y suéltanos a Barrabás!”. Lc. 23-18

“Porque si en el leño verde hacen estas cosas, ¿qué sucederá con el seco?”. Lc.23-31

“Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo: Hoy estarás conmigo en el paraíso”.  Lc. 23-43

“¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?”. Lc.24-5

“Entonces él les dijo: ¡ Oh  insensatos, y tardos de corazón para creer en todo lo que los profetas han dicho!”. Lc.24-25

“¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria?” Lc.24-26

“…y como le habían reconocido al partir el pan”. Lc. 24-35

“Entonces le dieron parte de un pez asado, y un panal de miel. Y él lo tomo, y comió a la vista de ellos”.
Lc. 24-42 y 43.

“…y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados a todas las naciones, comenzando desde Jerusalén”. Lc 24-47

“…y estaban siempre en el templo, alabando y bendiciendo a Dios. Amén”. Lc.24-53.