viernes, 3 de octubre de 2025

La Experiencia del Placer, parte 11


SENSIBILIDAD Y AUTOCONCIENCIA

Uno de los axiomas del análisis bioenergético es que lo que una persona realmente siente es su cuerpo. No puede sentir el medio sino a través de la acción de éste sobre su cuerpo.

Siente cómo reacciona su cuerpo ante los estímulos provenientes del medio y luego proyecta esta sensación sobre los estímulos. En consecuencia, cuando siento que su mano apoyada sobre mi brazo está caliente, lo que siento es el calor que su mano produce en mi brazo. Todas las sensaciones son percepciones del cuerpo. Si el cuerpo de una persona no responde al medio, la persona no siente nada.

La autoconciencia es una función de la sensibilidad. Es la suma de todas las sensaciones del cuerpo al mismo tiempo. A través de su autoconciencia una persona sabe quién es. Es consciente de lo que sucede en todas las partes de su cuerpo; en otras palabras, está encontacto consigo misma. Por ejemplo,siente dentro de su cuerpo el flujo de sensaciones asociadas a la respiración y siente todos los movimientos espontáneos o involuntarios del cuerpo. Pero también es consciente de las tensiones musculares que restringen sus movimientos, ya que éstos también crean sensaciones. La persona que carece de autoconciencia tiene una percepción abstracta de sí misma. En lugar de experimentar el contacto con su cuerpo, lo ve, por decirlo así, como desde fuera, con los ojos de su mente. 

Al no estar en contacto con su cuerpo desde dentro, le resulta extraño y torpe, lo cual la hace sentirse como observadora de su expresión y movimiento.

En las personas que no tienen autoconciencia hay partes de su cuerpo que carecen de sensibilidad y por tanto no están en su conciencia. Por ejemplo, la mayoría de las personas desconocen las expresiones de sus caras. No saben si tienen rostro triste, irritado o disgustado. Algunas caras tienen una expresión tan obvia de dolor que al observador le sorprende que la persona la desconozca.

Otras partes del cuerpo que comúnmente desconocemos son las piernas, glúteos, espalda y hombros. Todos sabemos que tenemos piernas, glúteos, espalda y hombros, pero no los sentimos como partes vivas del cuerpo. No podemos decir si nuestras piernas están relajadas o contraídas, si nuestros glúteos están tensos o relajados, si nuestra espalda está derecha o encorvada, si nuestros hombros están levantados o caídos.

Dicha falta de autoconciencia implica que la persona ha perdido el espectro completo de la función de esas partes del cuerpo que no están en la conciencia. La persona que no siente sus piernas carece de sentido de la seguridad, porque no siente que sus piernas la sostienen. No está emocionalmente segura sobre sus propios pies y siente la necesidad de que alguien o algo la sostenga. Los glúteos funcionan como contrapesos para mantener la postura erguida normal. Cuando los glúteos están contraídos, la mitad superior del cuerpo tiende a desplomarse. Esto puede impedirse sólo sacando pecho y enderezando la espalda.

Los glúteos contraídos hacen que la postura se parezca a la de un perro con el rabo entre las piernas. La persona que se mueve en esta postura ha perdido su garbo natural, que sólo puede compensarse con una pose de ego exagerado basada en la rigidez. En cambio, si los glúteos están proyectados hacia atrás, la persona pierde la capacidad de mover la pelvis hacia adelante en forma sexualmente agresiva. Su cuerpo revela una lordosis, un hueco exagerado en la región lumbar de la espalda. Sufre inadaptación sexual debido a una incapacidad de descargar completa y libremente su energía sexual.

Normalmente, la pelvis se encuentra suspendida libremente y se mueve espontáneamente hacia adelante y hacia atrás, con la respiración. Este movimiento hacia adelante descarga la energía hacia los genitales. Las tensiones pelvianas crónicas, que restringen la movilidad de la pelvis, reducen la potencia orgásmica de la persona. Lo triste de estas tensiones es que también disminuyen el autoconocimiento de la persona, por lo que ésta no sabe qué sucede con su funcionamiento sexual. Puede culparse a sí misma o a su pareja, sin que comprenda la causa de sus dificultades.

Debido a las tensiones crónicas, la persona normal tiene escasa sensibilidad en la espalda. Comúnmente, descubrimos que la espalda está tan rígida que no se la puede inclinar o tan maleable que no ofrece sostén al cuerpo. En ambos casos la persona pierde la capacidad de “respaldar sus sentimientos” o de contenerlos. La excesiva rigidez conduce a la compulsión y la flaccidez excesiva, a la impulsividad. Carente de sensación en su espalda, no puede movilizar su ira para superar sus frustraciones. Es posible ver animales, tales como perros o gatos, subir literalmente el lomo cuando están irritados. Incluso el pelo del lomo se eriza cuando esta parte del cuerpo está cargada de sentimientos. Los seres humanos trastornados se vuelven irritables o tienen accesos de cólera, pero carecen de la capacidad animal de expresar la ira de forma directa.

La tensión en la espalda se asocia generalmente a las tensiones que inmovilizan los hombros. Las tensiones en los hombros afectan a dos importantes funciones. Una es la capacidad de estirarse y la otra, la de mover con fuerza los miembros. Cuando los hombros están fijos en la posición levantada, la persona está “colgada”, como en una percha.

Los hombros levantados son una expresión de temor, porque se elevan por temor. La persona con los hombros levantados está colgada por su incapacidad de estirar o mover los miembros y en consecuencia es incapaz de bajarlos.

La persona sin autoconciencia es también insensata. Su imagen de sí misma no coincide con la que muestra a los demás y su ingenua aceptación de esta imagen la deja abierta a respuestas inesperadas. El individuo que piensa que presenta un aspecto varonil porque su pecho está inflado se disgusta cuando descubre que los demás ven esto como una pose. Por la misma razón se deja engañar fácilmente por las poses “fachadas” que otras personas adoptan. Usted conoce a los demás sólo en la medida en que se conoce a usted mismo y sólo podrá comprender a otra persona en la medida en que usted mismo se sienta persona.

La tensión muscular crónica provoca la pérdida de autoconciencia. Esta tensión se diferencia de las tensiones normales de la vida en el hecho de que es una espasticidad muscular inconsciente que persiste y que se ha convertido en una parte de la estructura o forma de ser del cuerpo.

Debido a esto, la persona ignora que tiene esas tensiones crónicas hasta que éstas comienzan a provocarle dolor. Cuando esto sucede, la persona puede sentir la tensión subyacente, pero no es consciente de lo que esto significa ni de las causas de su desarrollo. Se siente completamente incapaz de hacer algo para aliviar la tensión. Sin embargo, cuando no siente dolor, la mayoría de las personas olvidan completamente el modo como deben erguirse o moverse.

Se sienten cómodas en sus actitudes estructuradas, ignorantes de las limitaciones que estas actitudes le imponen a su potencial de vida.

Un músculo se pone tenso sólo en una situación de estrés. Cuando un cuerpo se mueve fácilmente, no siente fatiga. Hay dos tipos de estrés: físico y emocional. El estrés físico consiste, por ejemplo, en soportar un gran peso, o en continuar un movimiento o actividad cuando un músculo está cansado. Cuando siente el dolor de la tensión, la persona abandona la actividad o deja el peso. Sin embargo, si no hay forma de eliminar el estrés, el músculo sufrirá un espasmo. 

El estrés emocional es igual al físico; los músculos están cargados de una emoción que no pueden liberar. Se contraen para sostener o contener la emoción tal como lo hacen para soportar un peso, y si la emoción persiste el tiempo suficiente el músculo sufrirá un espasmo porque no podrá deshacerse de la tensión.

Cualquier emoción que no puede ser liberada es un estrés para los músculos. Esto es así debido a que una emoción es una carga que presiona hacia afuera para liberarse. Algunos ejemplos ilustrarán estas ideas. Los sentimientos de tristeza o dolor se liberan con el llanto. Si se inhibe el llanto debido a una prohibición de los padres o por otras razones, los músculos que normalmente reaccionan en el llanto se ponen tensos. Estos músculos están situados en la boca, garganta, pecho y abdomen. 

Si el sentimiento que no se puede liberar es de ira, los músculos de la espalda y de los hombros resultan tensos. La inhibición del impulso de morder conduce a tensiones en la mandíbula, y la inhibición del impulso de patear, a tensiones en las piernas. La correlación entre la tensión en el músculo y la inhibición es tan exacta que se puede decir qué impulsos o sentimientos están inhibidos en una persona con un estudio de las tensiones musculares.

En lo que al músculo se refiere, hay escasa diferencia entre un estrés externo y uno interno. Ambos ponen al músculo en tensión. El estrés físico es generalmente más breve que el emocional, el cual tiende a persistir y se vuelve inconsciente.

 Las tensiones que surgen a través de la inhibición son tensiones crónicas que se desarrollan lentamente, a través de experiencias repetidas y en forma tan insidiosa que la persona casi no es consciente de la tensión, y si lo es, no sabe cómo liberarla. Tiene que convivir con ella y la única manera de hacerlo es olvidándola.

Un músculo relajado es un músculo cargado de energía. Es como un arma cargada, lista para disparar. El gatillo que descarga el músculo es un impulso lanzado desde su nerviomotor. La descarga del músculo produce una contracción, que se traduce en movimiento. El músculo contraído no puede moverse hasta que no se recarga con energía. Esta energía llega al músculo en forma de oxígeno y azúcar. Sin un suministro de energía adicional es imposible liberar músculos contraídos. El factor importante en este proceso es el oxígeno, ya que sin suficiente oxígeno el proceso metabólico en el músculo se detiene. Este hecho señala la importancia de respirar para relajarse y para suprimir las represiones. Cuando la respiración de un paciente se intensifica, sus músculos tensos entran en vibración al cargarse de energía.

En algunos pacientes, las vibraciones pueden transformarse en movimientos expresivos espontáneos cuando el cuerpo mismo libera sus impulsos reprimidos. Generalmente, los movimientos comienzan conscientemente y cuando alcanzan su mayor intensidad, hacen salir impulsos reprimidos. Un paciente puede comenzar pateando el diván como ejercicio, pero cuando se deja llevar por el movimiento, éste afecta a todo el cuerpo, produciendo una liberación emocional. 

Los músculos tensos sólo pueden liberarse con movimientos expresivos, es decir movimientos en los cuales la actividad expresa el sentimiento reprimido. En la medida en que el movimiento se realice mecanicamente, se contienen los impulsos repreimidos y no se libera ninguna tensión.

miércoles, 1 de octubre de 2025

La Experiencia del Placer, parte 10

 

LIBERAR LA TENSIÓN MUSCULAR

Toda contracción muscular crónica es una restricción de la libertad de movimiento y expresión del individuo. Es, en consecuencia, una limitación de la capacidad de sentir placer. 

El objetivo de la terapia bioenergética es, entonces, restablecer la motilidad natural del cuerpo. La motilidad designa los movimientos espontáneos o involuntarios del cuerpo, sobre los cuales se superponen los grandes movimientos conscientes. La motilidad de una persona se refleja en la vitalidad de su expresión facial, en la calidad de sus gestos, en su espectro de respuestas emocionales. La motilidad del cuerpo es la base de toda espontaneidad, que es el ingrediente esencial del placer y de la creatividad. La espontaneidad es una expresión del niño que hay en nuestro interior y su pérdida indica que una persona está aislada del niño y separada de su niñez.

La terapia bioenergética comienza con la respiración, ya que ésta suministra la energía para el movimiento. Más aún, la restricción de la respiración impone un freno a la motilidad del cuerpo. Las ondas respiratorias asociadas con los movimientos de la respiración son las ondas pulsátiles básicas del cuerpo. Al pasar por el cuerpo, estas ondas activan todo el sistema muscular. Su libertad de movimiento garantiza la espontaneidad de los sentimientos y de la expresión. Esto significa que mientras la respiración sea completa y profunda, no habrá bloqueos al flujo de sentimientos. La respiración induce al movimiento, que es el vehículo para la expresión de la sensibilidad.

En todas las personas, la intensificación de la respiración crea vibraciones en el cuerpo. Estas comienzan en las piernas y, si son lo suficientemente fuertes, pueden expandirse a todo el cuerpo. Las vibraciones pueden realmente ser tan fuertes que la persona siente que va a “caerse a pedazos”. El temor a caerse a pedazos es la contrapartida física del temor a soltar las defensas del ego y a ser realmente uno mismo. Nadie se cae realmente a pedazos, ni las defensas del ego se desmoronan completamente, aunque sean sacudidas por la experiencia.

A través de estas vibraciones en el cuerpo una persona sehace consciente de las poderosas fuerzas de su personalidad que están inmovilizadas por las tensiones musculares crónicas. Y también experimenta cómo la liberación de estas fuerzas la hace sentirse más viva y contribuye a su placer.

Una personalidad sana es una personalidad vibrante. Un cuerpo sano es un cuerpo pulsátil y vibrante. En el estado de buena salud, las vibraciones del cuerpo son relativamente sutiles y continuas, como el zumbido de un automóvil que marcha suavemente. Cuando el motor de un coche se detiene, lo advertimos por la ausencia de vibración. De igual modo, se puede decir que las personas cuyos cuerpos no vibran están emocionalmente muertas.

Por el contrario, un cuerpo que se sacude muy violentamente es como un automóvil con las bujías descompuestas, con las válvulas corroídas o con la dirección sin lubricar. Cuando en un automóvil se corrigen estas fallas, la vibración se convierte en un ronroneo. El ronroneo es el sonido de un automóvil que marcha suavemente. Es también la sensibilidad de un cuerpo que funciona fluidamente, un cuerpo que se mueve con la facilidad y la gracia de un animal

Los “fallos” en un cuerpo humano son las tensiones musculares crónicas. Evolucionan como inhibiciones de impulsos y no se los puede resolver definitivamente salvo mediante la liberación del movimiento inhibido. Pero antes de que esto suceda, se debe ser consciente de ellos y cargarlos de sensibilidad. Esto es lo que logran las vibraciones. El músculo con tensión crónica es un músculo contraído que debe ser estirado para activar su potencial de movimiento. Al estirar un músculo contraído, que es un tejido elástico, el músculo comienza a vibrar. Esto puede variar desde una sutil fibrilación hasta una fuerte sacudida, según el grado de tensión y de estiramiento. Sea cual fuere su carácter, la vibración sirve para liberar la espasticidad crónica de los músculos. Con frecuencia, se dice que algunas personas necesitan una buena sacudida. Esto es lo que el cuerpo intenta hacer a través de sus vibraciones involuntarias y espasmos: sacudir a la persona para liberarla de sus patrones de movimientos fijos y rígidos.

Además de los movimientos vibratorios involuntarios, que son el fundamento del trabajo bioenergético con el cuerpo, se utilizan varios movimientos expresivos para movilizar y liberar impulsos y sentimientos reprimidos. Estos movimientos comienzan conscientemente y se realizan voluntariamente, pero con frecuencia pueden volverse involuntarios cuando una descarga emocional provoca el movimiento.

Confiar en uno mismo es ser consciente de que se puede expresar plena y libremente en cualquier situación con movimientos apropiados y armoniosos.

Puede parecer sorprendente que la espontaneidad y el autocontrol sean, a pesar de su aparente contradicción, las dos facetas de la motilidad natural. El autocontrol implica    serenidad, que es el tributo de una persona que está en contacto con sus sentimientos y tiene el control de sus movimientos. Tiene autocontrol porque puede elegir cómo expresarse, ya que su motilidad no está limitada o constreñida por tensiones musculares crónicas. En esto se diferencia del individuo controlado, la personalidad compulsiva, cuyo comportamiento está dictado por sus tensiones, y de la persona impulsiva, cuyo comportamiento es la reacción a sus tensiones. En la terapia bioenergética hay una experiencia común que consiste en que cuanto más libres se vuelven los movimientos de la persona, más  autocontrol logra.

La gracia es la cualidad del individuo cuyo cuerpo está libre de tensión crónica. Sus movimientos son graciosos porque son espontáneos aunque completamente coordinados y efectivos. Dado que la espontaneidad es un elemento esencial de la gracia, la verdadera gracia no puede alcanzarse con la práctica.  

viernes, 19 de septiembre de 2025

La Experiencia del Placer, parte 9


Capítulo 2 (continuación)

 La profundidad de la respiración se mide por la longitud de la onda respiratoria, no por su amplitud. Cuanto más profunda sea la respiración, más se prolongará la onda hacia el abdomen inferior. En la respiración verdaderamente profunda, los movimientos respiratorios llegan e involucran a la parte inferior de la pelvis y realmente se pueden tener sensaciones en esa área.   Pero hay algo aún más importante que eso: la onda de excitación asociada a la respiración se extiende a todo el cuerpo sólo a través de la respiración abdominal. La profundidad de la respiración es un reflejo de la salud emocional de la persona. La persona sana respira con todo el cuerpo, o más específicamente, sus movimientos respiratorios se extienden hasta las profundidades del cuerpo. En un hombre podría decirse, hablando en general, que “respira hasta sus testículos”.

La respiración no puede ser disociada de la sexualidad. Indirectamente aquélla proporciona energía para la descarga sexual. El calor de la pasión es un aspecto de los fuegos metabólicos, de los cuales el oxígeno es un elemento importante. Dado que los procesos metabólicos suministran energía para todas las funciones vitales, la fuerza del impulso sexual está en última instancia determinada por estos procesos. La profundidad de la respiración determina directamente la calidad de la descarga sexual

La respiración no puede ser disociada de la sexualidad. Indirectamente aquélla proporciona energía para la descarga sexual. El calor de la pasión es un aspecto de los fuegos metabólicos, de los cuales el oxígeno es un elemento importante.   La profundidad de la respiración determina directamente la calidad de la descarga sexual. La respiración unitaria o completa, en la que participa todo el cuerpo, conduce a un orgasmo que involucra a todo el cuerpo. En general, se sabe que la excitación sexual
estimula la respiración y aumenta su profundidad. Sin embargo, no se suele reconocer que la respiración superficial e inadecuada reduce el nivel de excitación sexual. La respiración restringida impide la expansión de la excitación y hace que el sentimiento sexual quede localizado en el área genital. A la inversa, la inhibición sexual, el temor a permitir que las sensaciones sexuales inunden la pelvis y el cuerpo, es una de las causas de la respiración superficial y limitada.

La onda respiratoria fluye desde la boca hasta los genitales. En el extremo superior del cuerpo está conectada con el placer erótico de succionar y amamantar. En el extremo inferior del cuerpo está ligada a los movimientos sexuales y al placer sexual. La respiración es la pulsación básica (expansión y contracción) de todo el cuerpo; en consecuencia, es el fundamento de la experiencia de placer y dolor. La respiración profunda es la señal de que el
organismo experimentó plena gratificación erótica en la etapa oral y de que es capaz de sentir plena satisfacción sexual en el etapa genital.

La respiración profunda carga el cuerpo y literalmente lo revitaliza. Y una de las verdades evidentes sobre un cuerpo vivo es que parece vivo: los ojos brillan, el tono muscular es
bueno, la piel tiene un color brillante y el cuerpo está cálido.

Los ejercicios simples de respiración generalmente ayudan poco a superar los problemas relacionados con una mala respiración. Tales ejercicios no influyen sobre las tensiones musculares y los conflictos psicológicos que impiden una respiración profunda. Y el mayor volumen de aire que se inspira con tales ejercicios no ingresa en su totalidad a la corriente sanguínea ni es absorbido por los tejidos. Sólo cuando el cuerpo siente la necesidad de recibir más oxígeno y efectúa un esfuerzo espontáneo para respirar más profundamente, la persona se siente más viva al respirar. Esto no significa que se deba ignorar el componente consciente de la respiración. Deberíamos intentar tomar conciencia de la tendencia común a contener el aliento cuando se está en una situación de estrés y esforzamos para respirar profundamente y con mayor facilidad. Tomándonos tiempo para respirar, podremos contrarrestar, hasta cierto punto, las presiones que nos fuerzan a seguir andando todo el tiempo.

A los pacientes de terapia bioenergética se los alienta a realizar ejercicios especiales que relajan las tensiones musculares del cuerpo y estimulan su respiración. Se puede recomendar estos ejercicios también al público en general, advirtiéndoles que pueden hacerles liberar sentimientos y provocarles cierta ansiedad. Promueven también un mayor
autoconocimiento, pero en este proceso la persona puede sentir dolor en las partes del cuerpo que antes estaban inmovilizadas.
Estos ejercicios no deberían realizarse compulsivamente ni ser llevados al extremo, ya que por sí solos no resolverán los complejos trastornos de personalidad que aquejan a la mayoría de las personas.

La respiración participa asimismo en la producción de la voz, que es otra actividad vibratoria del cuerpo. Las inhibiciones del llanto, el grito y el chillido se estructuran en tensiones que restringen la respiración. El niño al que se le ha enseñado que “a los niños hay que verlos, no oírlos” no respira libremente. La tendencia natural a hablar en voz alta, gritar o chillar es sofocada con espasmos en la musculatura del cuello. Estas tensiones afectan la calidad
de la voz, produciendo una voz muy aguda, muy baja, muy grave o muy sibilante. Debe restablecerse la voz en su máximo espectro y las tensiones específicas del cuello deben liberarse para que la respiración recobre su profundidad plena.





miércoles, 17 de septiembre de 2025

La Experiencia del Placer, parte 8

 

COMO RESPIRAR MAS PROFUNDAMENTE

La mayoría de los médicos y terapeutas descuidan la importancia de respirar correctamente para la salud emocional y física. Sabemos que la respiración es necesaria para vivir, que el oxígeno brinda la energía para mover el organismo, pero no advertimos que la respiración inadecuada reduce la vitalidad del organismo. Generalmente, no atribuimos las quejas comunes de cansancio y agotamiento a una mala respiración. Sin embargo, la depresión y la fatiga son consecuencias directas de una respiración deprimida. 

La mayoría de las personas respiran mal. Su respiración es superficial y tienen una elevada tendencia a contener el aliento en una situación de estrés. Incluso en situaciones tensas tan simples como conducir, mecanografiar una carta o esperar para una entrevista, las personas tienden a limitar su respiración. El resultado es que aumentan la tensión. Cuando toman conciencia de la respiración, advierten con qué frecuencia contienen el aliento y cuánto inhiben larespiración. Generalmente, los pacientes comentan: “Noto que respiro muy poco”.

La incapacidad de respirar plena y profundamente es también responsable de la imposibilidad de lograr satisfacción completa en el sexo. La contención del aliento poco antes del clímax interrumpe las sensaciones sexuales fuertes. Normalmente, se exhala el aire mientras se empuja la pelvis hacia adelante. Si se inhala durante el movimiento hacia adelante, el diafragma se contrae e impide la entrega necesaria para la liberación del orgasmo. La restricción de la respiración durante el acto sexual interrumpe el placer sexual.

La respiración inadecuada produce ansiedad, irritabilidad y tensión. Subyace a síntomas tales como la claustrofobia y la agorafobia. El claustrofóbico siente que no puede tomar suficiente aire en un lugar cerrado. El agorafóbico se atemoriza en los lugares abiertos porque estos estimulan su respiración. Todas las dificultades respiratorias crean ansiedad. Si la dificultad es severa, puede llevar al pánico o al terror.

¿Por qué son tantas las personas que tienen dificultades para respirar plena y fácilmente? Porque respirar crea sentimientos y las personas temen sentir. Temen sentir su tristeza, su irritación y su temor. Cuando eran niños contenían el aliento para dejar de llorar, se encogían de hombros y apretaban el pecho para contener la irritación y constreñían la garganta para evitar gritar. El efecto de cada una de estas maniobras es la limitación y reducción de la respiración. A la inversa, la represión de cualquiersentimiento provoca cierta inhibición de la respiración.

Ahora, ya adultos, inhiben la respiración para mantener reprimidos estos sentimientos. En consecuencia, la incapacidad de respirar normalmente se convierte en el principal obstáculo para la recuperación de la salud emocional normal.

Dado que no es posible suprimir la represión hasta que no se haya restablecido totalmente la respiración, es importante comprender los mecanismos que la bloquean. Me referiré a dos perturbaciones típicas de la respiración: en una queda relativamente confinada en el pecho, excluyendo
el abdomen; en la segunda, la respiración es principalmente diafragmática, con relativamente escaso movimiento del pecho.

 El primer tipo de respiración es típico de la personalidad esquizoide; el segundo, de la neurótica.
En el esquizoide, el diafragma queda inmovilizado y los músculos abdominales se contraen. Estas tensiones interrumpen las sensaciones en la mitad inferior del cuerpo, especialmente las sensaciones sexuales en la pelvis . La inhalación es limitada y el resultado es un inadecuado suministro de oxígeno y un metabolismo bajo. 
La inspiración es literalmente una succión de aire y requiere una actitud agresiva frente a lo que lo rodea. Sin embargo, la agresión es reducida en el esquizoide, que está emocionalmente aislado del mundo. Manifiesta una renuencia inconsciente a respirar porque está estancado en el nivel uterino, donde su necesidad de oxígeno se satisfacía sin su esfuerzo. Para superar el bloqueo esquizoide a la inspiración, debe liberarse el terror y movilizarse la agresión. Debe sentir que tiene derecho a exigirle algo a la vida; en el sentido más primitivo, que tiene derecho de succionar vida.

En cambio en el neurótico, cuya agresión no está bloqueada como la del esquizoide, el pecho está inmovilizado, mientras que el diafragma y el abdomen superior están relativamente libres. El pecho generalmente queda en posición expandida y los pulmones contienen una gran reserva de aire. Al neurótico le resulta difícil espirar completamente. Se aferra a su reserva de aire como medida de seguridad. La espiración es un procedimiento pasivo; es el equivalente a “liberarse”. La espiración total es una entrega, una rendición ante el cuerpo. El hecho de soltar el aire se experimenta como el abandono del control, que es lo que teme el neurótico. La respiración diafragmática de neurótico es un tipo más efectivo de respiración que la torácica del esquizoide. La respiración diafragmática suministra un máximo de aire con un mínimo de esfuerzo y es adecuada para los fines ordinarios. Sin embargo, a
menos que tanto el pecho como el abdomen participen en el esfuerzo respiratorio, se divide la unidad del cuerpo y se limita la capacidad de respuesta emocional.

La respiración normal o sana es unitaria y completa. La inspiración comienza con un movimiento hacia afuera del abdomen, el diafragma se contrae y los músculos abdominales se relajan. La onda expansiva asciende hasta alcanzar el tórax. No se interrumpe en el medio, como en las personas con trastornos.  En la respiración sana la parte anterior del cuerpo se mueve como una sola pieza en un movimiento de oleaje. Este tipo de respiración se ve en los niños pequeños y en los animales, cuyas emociones no están bloqueadas. Dicha respiración realmente implica a todo el cuerpo y la tensión en cualquiera de sus partes trastorna este patrón normal.

Por ejemplo, la inmovilidad pelviana altera este patrón. Normalmente, hay un leve movimiento hacia atrás de la pelvis en la inspiración y un leve movimiento hacia adelante en la espiración. Esto es lo que Reich llamaba reflejo del orgasmo. Si se bloquea la pelvis en la posición hacia adelante o hacia atrás, se impide esta acción compensadora.
La cabeza también participa activamente en el proceso respiratorio. Junto con la garganta, forma un gran órgano de aspiración que introduce el aire en los pulmones. Si se constriñe la garganta, se reduce esta acción aspiradora. Cuando no se aspira el aire, la respiración es superficial.  


lunes, 15 de septiembre de 2025

 La Experiencia del Placer, parte 7

CAPITULO 2

El placer de estar plenamente vivo

RESPIRACIÓN, MOVIMIENTO Y SENSIBILIDAD

Todos hemos experimentado alguna vez en nuestra vida el mero placer que acompaña a la recuperación de una enfermedad o de un accidente. El primer día en el que se restablece la salud normal, sentimos con intenso deleite la alegría de estar vivos. ¡Qué vivificante es respirar profundo! ¡Qué excitante es moverse cómoda y libremente! La pérdida de la salud hace que una persona sea consciente de su cuerpo y de la importancia de la buena salud.

Desafortunadamente, esta conciencia se pierde rápidamente y el bello sentimiento que la acompañó se desvanece pronto. Cuando la persona reanuda sus  actividades queda sometida a impulsos que la disocian de su cuerpo. Se preocupa por hechos y objetos del mundo exterior y rápidamente olvida la revelación de que el placer es la percepción de estar plenamente vivo en el aquí y en el ahora, lo cual significa estar plenamente vivo en el sentido corporal.

Habiéndose disociado de su cuerpo, ya no piensa en términos corporales. Ignora la simple verdad de que para estar vivo hay que respirar y que cuanto mejor respire, más vivo estará. Ocasionalmente puede darse cuenta de que su respiración está restringida y a veces, especialmente bajo el efecto del estrés, puede descubrir que está conteniendo el aliento, pero no le presta atención. Incluso puede recordar con una sonrisa de resignación que su agitado ritmo de vida no le deja tiempo para respirar. Sin embargo, cuando envejece descubre con tristeza que ésta, como otras  funciones del cuerpo, se deteriora si no se la utiliza apropiadamente. Cuando se dificulta la respiración, la persona daría cualquier cosa por poder respirar fácilmente.

Ahora sabe que respirar es una cuestión de vida o muerte o, para decirlo afirmativamente, la vida es una cuestión de respiración.

Otra verdad que deberá ser evidente es que la personalidad de un individuo se expresa tanto a través del cuerpo como a través de la mente. No puede dividirse a una persona en cuerpo y mente. A pesar de esta verdad, todos los estudios de personalidad se han concentrado en la mente, dejando relativamente de lado el cuerpo. 

El cuerpo de una persona nos dice mucho sobre su personalidad. Cómo se sostiene en pie, su mirada, su tono de voz, la posición de su mandíbula, de sus hombros, la comodidad de sus movimientos y la espontaneidad de sus gestos nos dicen no sólo quién es sino también si está disfrutando de la vida o si se siente desdichada o incómoda. Podemos cerrar los ojos a estas expresiones de la personalidad de otra persona tal como ella misma podría cerrar su mente al conocimiento de su cuerpo; pero las personas que lo hacen se engañan con una imagen que no guarda ninguna relación con la realidad de su existencia. La verdad del cuerpo de una persona puede ser dolorosa, pero al bloquear este dolor se cierra la puerta a la posibilidad de sentir placer.

Una persona comienza una terapia porque no disfruta de la vida. En el primer plano o en el fondo de su mente es consciente de que su capacidad de sentir placer ha disminuido o se ha perdido. Puede quejarse de tener depresión, ansiedad, sensación de inadaptación, etcétera, pero éstos son los síntomas de un trastorno más profundo: la incapacidad de disfrutar de la vida. En todo caso, puede  demostrarse que esta incapacidad tiene origen en el hecho de que el paciente no está plenamente vivo en cuerpo y mente. Este problema no puede resolverse totalmente mediante un enfoque puramente mental. Se debe afrontar a la vez en los niveles físico y psíquico. Sólo cuando una persona se siente plenamente viva se restablece su capacidad de sentir placer.

Los principios y prácticas de la terapia bioenergética se basan en la identidad funcional de la mente y el cuerpo. Esto significa que todo cambio real en el pensamiento de una persona, y por lo tanto en su conducta y sentimientos, está condicionado a un cambio en el funcionamiento del cuerpo. Las dos funciones más importantes a este respecto son la respiración y el movimiento. En las personas que tienen un conflicto emocional, ambas funciones son perturbadas por tensiones musculares crónicas que constituyen la contrapartida física de los conflictos   psíquicos. A través de estas tensiones musculares, los conflictos se estructuran en el cuerpo. Cuando esto sucede, los conflictos no pueden resolverse hasta que no se liberen las tensiones. Para liberarlas, la persona debe sentirlas como una limitación de su autoexpresión. No es suficiente ser consciente del dolor. Y la mayoría de las personas ni siquiera lo son. Cuando una tensión muscular se vuelve crónica, se la elimina de la conciencia y la persona deja de darse cuenta de la tensión.

La sensibilidad está determinada por la respiración y el movimiento. Un organismo siente sólo lo que se mueve dentro de su cuerpo. Por ejemplo, cuando un brazo está inmovilizado durante un tiempo, se entumece y pierde la sensibilidad. Para recuperarla debe restablecerse la motilidad. La motilidad de todo el cuerpo se reduce cuando se restringe la respiración. En consecuencia, contener el aliento es la manera más efectiva de cortar la sensibilidad.

Este principio se da también a la inversa. Así como las emociones fuertes estimulan y profundizan la respiración, la estimulación y la profundización de la respiración pueden causar emociones fuertes. La muerte se produce cuando se detiene la respiración, cesa el movimiento y se pierde la sensibilidad. Estar plenamente vivo es respirar profundamente, moverse libremente y sentir plenamente. No podemos ignorar estas verdades si valoramos la vida y el placer.



viernes, 5 de septiembre de 2025

 La Experiencia del Placer, parte 6

EL PROCESO CREATIVO

En este sentido, demostraré que el placer ofrece la motivación y la energía para un enfoque creativo de la vida. Todo acto creativo comienza con una excitación placentera, atraviesa una fase de congoja y culmina con la alegría de la expresión. La excitación inicial se debe a una inspiración.

Algo entra en la persona y toma posesión de su espíritu: una nueva visión, una nueva idea, una sustancia excitante o un espermatozoide que fecunda un óvulo para dar origen a una nueva vida. Esto produce una concepción, la idea o visión se abre paso y lentamente le da forma y esencia. La culminación de la creación está marcada por la descarga de toda la tensión, por una sensación de profunda satisfacción, por un sentimiento de plenitud y por la alegría de la liberación. Desde el comienzo hasta el final, la totalidad del proceso creativo está motivado por la búsqueda del placer.

El placer no sólo es la fuerza motriz del proceso creativo sino que también es el producto del proceso. La expresión creativa es una nueva manera de experimentar el mundo.

Introduce una nueva excitación y ofrece un nuevo canal para la autoexpresión. Literalmente, crea un nuevo placer, que antes no existía, para todos aquellos que comparten la visión de la nueva concepción.

Generalmente pensamos en la creatividad en términos de la producción de una obra de arte que en sus aspectos dinámicos es similar al acto creativo de la vida: la concepción y el nacimiento de un niño. En consecuencia, generalmente suponemos que la creatividad implica la transformación de una concepción en un objeto, pero debería reconocerse que no toda acción creativa se encama en un objeto material. El juglar o cantor popular de la antigüedad creaba canciones y poemas que existían sólo en la imaginación y en la memoria. Lo mismo ocurre con los bailarines, profetas y matemáticos, cuya creatividad consiste en un nuevo movimiento, una nueva idea, una nueva visión de las relaciones. El acto creativo puede  definirse como toda forma de expresión que añade un nuevo placer y sentido a la vida.

No hay dos experiencias iguales en la vida, ni dos placeres idénticos. Todos los placeres son, en cierto modo, un nuevo placer. De ello se sigue que toda acción o todo proceso que aumenta el placer, o se suma al goce de la vida, forma parte del proceso creativo. Este concepto amplía el espectro de las acciones creativas para incluir a las miles de expresiones de los organismos vivos que provocan placer y alegría. La palabraprecisa en el momento  preciso constituye un acto creativo. Pero aún cosas tan simples como una comida bien preparada, una nueva decoración en una casa o una reunión social pueden ser expresiones creativas si le añaden placer a la vida. En este amplio sentido, todos los actos de una persona pueden ser una oportunidad para la expresión creativa.

El placer y la creatividad están dialécticamente relacionados. Sin placer, no puede haber creatividad. Sin una actitud creativa frente a la vida, no habrá placer. Esta dialéctica se origina en el hecho de que ambos son aspectos positivos de la vida. Una persona activa es sensible y creativa. A través de su sensibilidad se hace disponible al placer y a través de su impulso creativo intenta realizarlo. El placer en la vida alienta a creatividad y el carácter expansivo, y la creatividad aumenta el placer y la alegría de vivir.

 


miércoles, 3 de septiembre de 2025

 La Experiencia del Placer, parte 5

LA NATURALEZA DEL PLACER

En toda experiencia de verdadera diversión o felicidad subyace una sensación corporal de placer. Para ser una diversión, una actividad debe ser placentera. Si fuera dolorosa, sería difícil definirla como diversión. Al carecer de placer, la “simulación de la diversión” es una triste parodia.

Lo mismo ocurre con la felicidad. Sin el sentimiento de placer, la felicidad es sólo una ilusión. El significado de la verdadera diversión y de la auténtica felicidad deriva del placer que se experimenta en la situación. Pero no es necesario divertirse o ser feliz para experimentar placer. Se puede sentir placer en las circunstancias comunes de la vida, ya que el placer es un modo de ser. Una persona se encuentra en un estado placentero cuando los movimientos de su cuerpo fluyen libres, rítmicamente y en armonía con lo que lo rodea. 

Ilustraré este concepto con varios ejemplos. Generalmente, no se considera al trabajo como una ocasión para la diversión o un motivo para ser feliz; sin embargo, como todos sabemos, puede ser una fuente de placer. Esto depende, por supuesto, de las condiciones del trabajo y de la actitud frente a la tarea. Conocí a muchas personas que encontraban placer en su trabajo, pero ninguna de ellas decía que era una diversión ni que la hacía feliz. El trabajo es serio, exige cierta disciplina y un compromiso con la actividad. Apunta hacia un resultado deseado por el cual se trabaja y en esto se diferencia del juego, en el cual el resultado puede ser indiferente para la persona. Pero el trabajo puede ser un placer cuando las exigencias de un empleo ocupan libre y equitativamente las energías de una persona. 

Nadie puede disfrutar de una actividad si una fuerza externa lo obliga a realizarla, o si ésta le exige un desgaste de energía mayor que el que puede realizar. Si se acepta voluntariamente la situación laboral, la persona experimentará placer a tal punto que sus energías fluirán fácil y rítmicamente hacia al actividad. Y además de la satisfacción que sentirá por su logro,  experimentará un sentimiento definido de placer en la rítmica respuesta de su cuerpo.

Observe a un buen carpintero en su trabajo y sentirá el placer que él siente en los movimientos coordinados de su cuerpo. Parece trabajar sin esfuerzo porque sus movimientos son tan cómodos y suaves. Si, por el contrario, sus movimientos fueran torpes y mal coordinados, sería difícil ver cómo puede disfrutar de su trabajo o ser un buen carpintero. Es indiferente que digamos que un hombre es un buen trabajador porque siente placer en su trabajo o que disfruta de su trabajo porque lo realiza bien. Ambos están claramente relacionados. El placer que experimenta en su cuerpo se corresponde con el producto que refleja en su calidad el placer con que fue hecho.

Por la misma razón, algunas mujeres disfrutan de las tareas del hogar. La mujer que encuentra placer en la limpieza realmente disfruta del trabajo físico que esto implica. . El placer de cocinar radica en la facilidad con que se realice esta tarea y esto depende de la identificación de la persona con la actividad. Cuando usted se identifica con la actividad, fluye hacia ella libre y espontáneamente. El placer es este flujo de sentimientos.

La conversación, para tomar otro ejemplo, es uno de los placeres comunes de la vida, pero no toda conversación es placentera. Al tartamudo le resulta penoso hablar y al que escucha le resulta igualmente penoso. Las personas que se sienten inhibidas para expresar sus sentimientos no son buenas conversadoras. No hay nada más aburrido que escuchar a una persona hablar de forma monótona, sin sentimientos. Disfrutamos de una conversación cuando hay una comunicación de sentimientos. Sentimos placer al expresar nuestros sentimientos y respondemos placenteramente a la expresión de los sentimientos de otra persona. 

La voz, al igual que el cuerpo, es un medio a través del cual fluye el sentimiento y cuando se produce este flujo en forma ágil y rítmica es un placer tanto para el que habla como para el que escucha.

Dado que el placer es un flujo hacia afuera de sentimientos que responden al medio, generalmente lo atribuimos al objeto o situación que provoca esta respuesta. Así, las personas piensan en el placer en términos de entretenimiento, relaciones sexuales, cenar en restaurantes o practicar algún deporte. Ciertamente, se experimenta placer en las situaciones que estimulan el flujo de sentimientos, pero la visión que lo identifica con la situación es limitada e irreal. Un entretenimiento es placentero sólo cuando la persona está de humor como para entretenerse; en realidad, puede ser desagradable cuando la persona desea estar tranquila. Y hay pocas situaciones más angustiosas y desagradables que una relación sexual en la que los sentimientos no se desarrollan o fluyen. Incluso una comida exquisita no es una delicia para la persona a quien le gustan las comidas simples. De la misma manera, si bien las malas condiciones laborales pueden quitarle placer al trabajo, las buenas condiciones no necesariamente hacen que el trabajo resulte placentero.

Para comprender la naturaleza del placer deberíamos contrastarlo con el dolor. Ambos describen el carácter de la respuesta de una persona a una situación. Cuando esta respuesta es positiva y los sentimientos fluyen hacia afuera, la persona dirá que ha sentido placer. Cuando la respuesta es negativa y no hay flujo rítmico de sentimientos, describirá la situación como desagradable o dolorosa. Pero dado que la experiencia de placer o dolor está determinada por lo que sucede en el cuerpo, cualquier trastorno interno que bloquee el flujo de sentimientos dará origen a una experiencia de dolor, más allá del atractivo de la situación  externa.

El placer y el dolor guardan una relación polar, ejemplificada por el hecho de que el cese del dolor se experimenta invariablemente como placer. Y, por la misma razón, la pérdida de placer deja a la persona en una situación dolorosa. Pero debido a que asociamos al placer  con situaciones específicas y al dolor con males específicos, no advertimos que nuestra autopercepción consciente está siempre condicionada por estas sensaciones. Un individuo  normal nunca es ajeno a cierto conocimiento del estado de su cuerpo. Respondiendo a la pregunta “¿Cómo está?”, dirá: “Me siento bien, regular, o mal”. Si dijera “No siento nada,  estaría admitiendo su muerte espiritual. Durante todas las horas de vigilia, nuestras sensaciones fluctúan a lo largo del eje placer-dolor.

Sin embargo, existen otras diferencias entre dolor y placer. El dolor parece tener un carácter material. Su severidad estácon frecuencia relacionada directamente con la intensidad del agente nocivo. Una quemadura de segundo grado es invariablemente más dolorosa que una de primer grado. Si bien las personas tienen diferentes umbrales de dolor, muy pocas  disentirían en cuanto a la naturaleza o efecto del dolor. El dolor tiende también a ser localizado, porque el cuerpo contiene receptores específicos de dolor y nervios que sirven para localizar la fuente del dolor. Si se bloquean estos nervios con un agente anestésico, el dolor desaparece.

Por el contrario, el placer parece ser inmaterial. Si un buen bistec puede despertar nuestros apetitos, dos buenos bistecs pueden producirnos una indigestión. Con frecuencia sucede que una buena cena que disfrutamos ayer no nos tentará hoy. El placer depende mucho del estado de ánimo de la persona. Es tan difícil para una persona disfrutar de algo bello cuando está deprimida como oler una rosa cuando está resfriada. Pero si bien un buen estado de ánimo es indispensable para disfrutar, no es garantía de placer.

Son demasiadas las ocasiones en las que he ido a un teatro o a un cine con viva expectación y de buen humor y he salido desanimado y decepcionado. El placer exige una coincidencia entre el estado interior y la situación externa.

Las diferencias en nuestras reacciones frente al dolor y al placer pueden explicarse, al menos en parte, por el hecho de que el dolor es una señal de peligro. Denota una amenaza a la integridad del organismo y apela a la movilización de los recursos conscientes ante emergencia. Todos los sentidos están alerta y la musculatura está tensa y preparada para reaccionar. Para enfrentar la amenaza, se debe conocer la exacta localización del peligro, medir su intensidad y suspender todas las demás actividades hasta que se afirme la seguridad.

El placer tiene un gran componente inconsciente, que explica su naturaleza espontánea. No está sujeto a órdenes. Puede surgir en los lugares más inesperados: una flor que crece a la vera del camino, una conversación con un extraño o una reunión social inoportuna que resulta ser una velada deliciosa. Por otra parte, puede eludir los mejores preparativos para pasarlo bien. De hecho, cuanto más difícil es buscarlo, menos probable será que se lo encuentre. Y si una vez que usted ha encontrado el placer se aferra a él con demasiada avaricia, desaparecerá de su puño. Robert Burns escribió: Pero los placeres son como amapolas dispersas, Tomas la flor, su belleza se oculta.

En el placer la voluntad cede y el ego renuncia a su hegemonía sobre el cuerpo. Tal como el que escucha un concierto cierra los ojos y se deja absorber por la música, la persona que experimenta placer deja que esta sensación domine su ser. El flujo de sentimientos precede a la deliberación y a la volición. El placer no puede ser poseído.

La persona debe entregarse al placer, es decir, dejar que el placer tome posesión de su ser.

La respuesta al dolor implica el aumento de la autoconciencia, mientras que la respuesta al placer conlleva y exige una disminución de la autoconciencia. El placer elude al individuo autoconsciente, tal como se le niega al egotista. Para sentir placer, la persona debe “liberarse”, es decir dejar que el cuerpo responda libremente. Una persona inhibida no puede experimentar placer porque los frenos inconscientes restringe el flujo de sentimientos en su cuerpo y bloquean su motilidad corporal natural. En consecuencia, sus movimientos son torpes y arrítmicos. El egotista, aun cuando aparentemente actúa sin inhibiciones, no disfruta de su exhibicionismo, ya que concentra toda su atención y energías en la imagen que espera ofrecer. Su conducta está dominada por su ego y dirigida a la obtención del poder, no a la experiencia del placer.