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martes, 14 de noviembre de 2017

Psicología del Deporte. integración Cuerpo-Mente, parte 4








Capítulo 3 
Relajación, (continuación)

TÉCNICAS ADICIONALES DE RELAJAMIENTO: 
DE LA MENTE AL MÚSCULO

La mayoría se centran en el control mental o en el control nervioso eferente.  Es decir, la atención se centra en controlar el estímulo del sistema nervioso central al músculo. Esto, a su vez, conduce al relajamiento de los músculos. El resultado final es el mismo.

Las técnicas principales en esta categoría incluyen: meditación, reacción de relajamiento de Benson, adiestramiento autogénico, y el uso de fantasía o visualización. 

MEDITACIÓN

La meditación es una técnica mental de relajamiento que utiliza el enfoque de la mente al músculo. Elementalmente implica la utilización de un mantra, que proporciona un centro de atención. Durante el periodo de tiempo en que centramos nuestra atención en el mantra, debemos permanecer tranquilos y cómodos, con los ojos cerrados, recomendándose meditar dos veces al día durante veinte minutos. Una vez que hayamos aprendido esta técnica, podemos meditar sobre cualquier punto. Debemos experimentar pasivamente el mantra; dejemos simplemente que nos absorba.

Cuando nuestra atención se haya totalmente centrada en el mantra eliminamos muchas de las señales eferentes del cerebro a los músculos y órganos, etc. Como resultado de ello, nuestras reacciones somáticas tienden a ser más tranquilas, pues el proceso mental incontrolado el que mantiene nuestra sobreexcitación. Si nuestra mente divaga, y lo hará cuando practiquemos, no debemos preocuparnos por ello; basta con recordar que conviene centrarnos de nuevo en el manta.

La meditación es una forma de conceder descanso al sistema nervioso central. Practicarla también es una buena forma de aumentar nuestra concentración. Aprendemos a quedar enfrascados en la acción del juego, de tal modo que no necesitamos concentrarnos en lo que hacemos, debido a que se produce de forma automática.

REACCIONES  PARA EL RELAJAMIENTO

Benson, un médico de Harvard, lo explicó en forma sencilla valiéndose de cuatro principios básicos que son los mismos que para la meditación. Primero, necesitamos un entorno tranquilo. El segundo elemento es contar con algo en que apoyarse o en lo que centrar nuestra atención. Benson sugiere que utilicemos una palabra tal como uno, y sigamos repitiéndola una y otra vez. Si la mente divaga, dejemos que así sea, pero volviendo a pensar de nuevo en uno. Debemos escoger un símbolo para centrar nuestra atención. También puede utilizarse un sentimiento particular para  igual fin. Algunas personas observan la validez de centrar la atención en su respiración, pensando en relajamiento cuando aspiran el aire, y en aflojar cuando lo expulsan.

El tercer elemento básico refiérese a una actitud pasiva. Debemos permitir que los pensamientos e imágenes que acuden a nuestra mente pasen por ella de un modo muy pasivo, sin intento alguno de prestarles atención, y volver a nuestro objetivo.
Una posición cómoda constituye el cuarto elemento de la reacción de relajamiento. Sin embargo, no ha de ser tanto como para quedarnos dormidos.
La reacción de relajamiento puede utilizarse de la misma forma como meditación para el atleta. Una vez más: si funciona, ¡utilicémosla!

ADIESTRAMIENTO AUTOGÉNICO

Autogénico sugiere reacciones autoinducidas y utiliza una combinación de enfoques mente al músculo y músculo a la mente. La técnica es utilizada en forma extensiva por los atletas europeos. El adiestramiento consiste en una serie de ejercicios diseñados para producir dos sensaciones físicas: la de ardor y la de pesadez. Básicamente es una técnica de autohipnosis, y nuestra atención se centra en las sensaciones que tratamos de producir.

Existen seis etapas en el adiestramiento, se sugiere dedicar dos semanas a cada etapa, pero claro que puede variar.
Tres posiciones básicas del cuerpo son las recomendadas para el adiestramiento autogénico. La más fácil es la horizontal. Las piernas deben estar relajadas, con los pies inclinados hacia afuera, los brazos extendidos a lo largo del cuerpo. Si es necesario, un apoyo para el cuello, la parte inferir de la columna y/o la parte posterior de las rodillas.
Las otras dos posiciones implican estar sentados. La primera en una silla de respaldo alto y recto. La segunda posición sentada es sobre un taburete, en forma equilibrada. Sentémonos inclinados hacia adelante, con los pies firmemente asentados.

Partiendo de una de estas posiciones, síganse las mismas seis etapas para los ejercicios. La primera etapa implica centrar nuestra atención sobre nuestro brazo dominante, mientras en silencio decimos: mi brazo derecho (o izquierdo) me pesa, de tres a cinco veces durante un minuto. Flexionemos los brazos y movamos el cuerpo; repitamos entonces la secuencia con el brazo no dominante, y luego con la pierna dominante seguida por la otra. Un sentimiento de pesadez se apoderará de nuestro cuerpo.
Una vez dominado el ejercicio de pesadez, podemos pasar a la etapa de ardor.

La regulación del ritmo cardíaco es la tercera etapa. Tomémonos uno o dos minutos para decirnos a nosotros  mismos Mi ritmo cardíaco es tranquilo y regular, con una pausa entre cuatro repeticiones. Una vez se domine este ejercicio, pasamos a la cuarta etapa, o sea la de regular nuestro ritmo respiratorio. Centramos nuestra atención en nuestro ritmo respiratorio, acudiendo a la instrucción: “Respiro rítmicamente”. una vez más, repitamos cuatro veces durante un periodo de dos minutos cada uno, con una pausa intermedia.

La quinta etapa de los ejercicios ha sido diseñada para inducir una sensación de ardor en la región abdominal, lo cual produce un efecto calmante sobre el sistema nervioso central. Podemos colocar nuestra mano sobre la región abdominal superior mientras decimos en silencio: Mi plexo solar está ardoroso. Repitamos cuatro veces esto, con sus pausas entre ejercicios. La etapa final implica concentrarse en la frente y decir: mi mente está fría. El mismo sistema de cuatro repeticiones, con pausas entre ellas es el que se sigue.

En resumen, las etapas del adiestramiento autogénico son las siguientes:

Etapa 1: Pesadez
               Noto pesado mi brazo derecho.
               Noto pesado mi brazo izquierdo.
               Noto pesados ambos brazos.
               Noto pesada mi pierna derecha.
               Noto pasada mi pierna izquierda.
               Noto pesadas ambas piernas.
               Noto pesados brazos y piernas.

Etapa 2: Ardor.
Las instrucciones son las mismas que para pesadez.

Etapa 3: Regulación del ritmo cardiaco
                Mi ritmo cardiaco es regular y tranquilo.

Etapa 4: Ritmo respiratorio
                Mi ritmo respiratorio es lento, tranquilo y relajado. Respiro
                rítmicamente

Etapa 5: Ardor en el plexo solar
                Mi plexo solar lo noto excitado (mano situada en la parte superior         
                del abdomen).

Etapa 6: Frente
               Mi frente está fría.

Cabe que necesitemos de dos meses a un año para dominar estas técnicas, pero, a medida que seamos más eficientes, podremos completar la serie en cuestión de minutos.
Cuando dominemos las seis etapas y podamos inducir el estado deseado en pocos minutos y mantenerlo, podemos pasar a la siguiente etapa llamada meditación autogénica. Básicamente, esto implica gozar de imaginación en cuanto a la visualización. El primer ejercicio consiste en una rotación voluntaria de los ojos en una posición hacia arriba y hacia adentro, que aumentará el porcentaje de ondas alfa del cerebro. La segunda etapa se centra en la capacidad de visualizar el color, y en ella debemos tratar de retener estáticamente un color cualquiera que ocupe todo nuestro campo visual en el ojo de nuestra mente.

 Una vez dominadas estas técnicas, el tercer ejercicio implica la visualización y retención  de la imagen de un objeto particular en una posición estática.
El cuarto ejercicio consiste en la visualización de algún concepto abstracto, tal como la felicidad o la confianza, o algo similar.
Tras varias semanas de adiestramiento en cada una de estas etapas, podemos pasar a la quinta, en la que practicaremos la experimentación de un estado de percepción previamente elegido; como un sentimiento de vinculación entre la mente y el cuerpo, como fluidez o espíritu de victoria, o una experiencia destacada en la que todo nos salió muy bien.
La sexta y última etapa de adiestramiento en la meditación autogénica incluye la visualización de otras personas. Puede aplicarse a situaciones deportivas en las que podemos visualizar a nuestros oponentes y/o compañeros de equipo. Sin embargo, el enfoque recomendado es visualizar individuos relativamente neutrales antes de pasar a otros más significativos.
Como se ha indicado, el adiestramiento autogénico requiere un tiempo relativamente largo para conseguir dominarlo, pero es un medio satisfactorio de adiestramiento para el relajamiento y la imaginación

CENTRÉMONOS EN LA RESPIRACIÓN

La respiración siempre nos acompaña. Nuestro foco de atención debe centrarse en la inhalación y en la exhalación, tratando de acentuar la sensación de relajamiento con cada inhalación y liberarse cada vez de más tensión a través del cuerpo, con cada exhalación. Si la mente divaga entre dos inhalaciones (y así ocurrirá), dejemos que los pensamientos pasen sin prestarles atención y volvamos a centrarnos en nuestra respiración. 

VISUALIZACIÓN

Otra técnica de éxito para los que pueden visualizar fácilmente ha sido la de imaginar que nos encontramos en un lugar que induce al relajamiento. En la playa, o un bello paisaje en la montaña, o cualquier otra escena que derive un sentimiento de  relajamiento. La regla práctica     para cualquier enfoque es: Si funciona, ¡aplícala!

MÚSICA

La idea de que la música puede influir en nuestra mente y nuestro cuerpo ha existido durante siglos. Unas formas específicas de con unos ritmos también específicos pueden inducir un estado mental relajado. La música clásica, en especial la del periodo barroco, ha sido utilizada para ralentizar y sincronizar los ritmos respiratorios y cardíacos. Esto a su vez, reduce la presión sanguínea y eleva el porcentaje de ondas alfa.
Se escriben otros tipos de música específicamente destinada al relajamiento. El objeto es encontrar una estrategia o técnica en la que podamos valernos en todas las situaciones  cuando deseemos relajarnos. Con la disponibilidad de sistemas de sonido a través de auriculares, nos cabe contar con música en cualquier parte sin molestar a los que se encuentran alrededor.

¿CUANDO UTILIZAR EL RELAJAMIENTO?

Cabe utilizar el relajamiento para disminuir la actividad muscular general, eliminar una tensión local, facilitar el descanso, promover el sueño y regular el estímulo para conseguir niveles óptimos de rendimiento.
Podemos aprender mejor después de un ejercicio físico, ya que éste tiende a ser uno de los mejores tranquilizantes de la Naturaleza. Por ello, en el deporte, las sesiones de adiestramiento deben figurar al final de los ejercicios físicos. Una vez aprendidas las diferentes técnicas, cabe iniciar la práctica con una sesión de relajamiento para liberar la acumulación de tensiones y ansiedades. La concentración mejorará, descubriremos que podemos hacer más en menor tiempo.

Debemos determinar cuál es nuestro nivel óptimo de estímulo. Una forma  de lograrlo es mantener un registro diario de cómo nos sentimos y actuamos, para determinar la serie de sentimientos que produce el rendimiento que se mantiene uniformemente a un nivel elevado. Una vez hayamos determinado esto, podemos regular nuestro nivel de estímulo  utilizando el relajamiento para controlarlo.

Algunas veces, durante los entrenamientos, en lugar de esforzarnos más lo que necesitamos es relajarnos, pues aplicar un exceso de esfuerzo a la ejecución resulta casi siempre contraproducente.
Durante la competición podemos utilizar técnicas diferenciales de relajamiento, usando únicamente el nivel adecuado de tensión para un movimiento carente en apariencia de esfuerzo. Esto  reducirá errores mentales, aplicación de fuerza desmedida y pérdidas de habilidad o de aliento. El relajamiento mejora nuestra atención y percepción. 
Las técnicas de relajamiento deben utilizarse cuando se viaja, para reducir la fatiga y llegar descansados al punto de competición

Otra apreciable ventaja de aprender a relajarse es la promoción del sueño. El insomnio se haya muy extendido entre los atletas. Las técnicas de relajamiento eliminarán tensiones y los pensamientos que nos mantienen despiertos.
En resumen, aprender a relajarse en todas las situaciones es dar un paso de gigante hacia una actuación a niveles uniformemente elevados.
Si no se practica durante los entrenamientos, valgámonos entonces de tiempo nuestro para aprender a relajarnos. Existen muchas grabaciones disponibles con instrucciones adecuadas. Elijamos una que consideremos útil o preparémosla utilizando para ello las instrucciones que aquí se incluyen. Hacer que alguien más de las instrucciones es más efectivo, pero cuando esta posibilidad no existe las grabaciones son buenas. 




sábado, 12 de agosto de 2017

Cuenta Contigo, parte 14


14
El placer anticipatorio

Cada cosa tiene su belleza, pero no todos pueden verla.

Confucio

Utilizamos en psicología la expresión miedo anticipatorio para explicar a las personas que la simple idea de pensar en obsesiones desencadena en el cuerpo la respuesta de ansiedad y la emoción del miedo. Es útil, porque nos permite ponernos a salvo cuando identificamos peligro . Pero ahora nosotros la activamos cuando ni siquiera hay amenaza. Cuando nos presentamos a una entrevista de trabajo, jugamos un partido de tenis o tenemos que hablar en público. ¿Por qué activamos el miedo en situaciones que no lo requieren? Por el miedo anticipatorio. Cuando experimentamos una situación en la que hemos sufrido, lo aprendemos, lo guardamos en la memoria, y no se nos olvida aunque nos lo propongamos.

En este capítulo no vamos a hablar de la ansiedad ni del miedo, sino de todo lo contrario. Igual que existe el miedo anticipatorio, diseñamos una nueva aplicación: el placer anticipatorio. Si pensar en lo que puede fallar nos pone nerviosos, pensar en lo que puede salir bien nos genera bienestar.
Y si parece tan sencillo, ¿por qué no tenemos ese hábito? Básicamente las personas no practican el placer anticipatorio por cuatro motivos:

  • Hay personas a las que les parece poco humilde. La idea de alcanzar el éxito y disfrutar de ello les parece ostentoso y prepotente. No les han educado para reconocerse como seres completos, maravillosos y merecedores. Así que esa idea les hace sentirse incómodos. Es mejor pasar de puntillas.
  • Otros se acogen a la conducta supersticiosa: No lo cuentes ni lo pienses porque luego se ceba. 
  • Un tercer grupo son los falsos negativos. Personas a las que no les gusta pensar que las cosas puedan salirles bien. Piensan que anticipando el lado negativo de la vida se protegen de emociones como la frustración. Pero nuestros errores son inevitables y necesarios para evolucionar.
  •  El cuarto grupo son los negativos redomados. Ellos quisieran dejar de sufrir, pero no han entrenado sus pensamientos para corregirlo. Saben que es un sinvivir, pero no conocen otra alternativa.

Todos queremos lo mismo: ser felices, vivir con serenidad y sufrir lo menos posible. Y para ello tenemos una serie de derechos de los que no siempre somos conscientes. Repite conmigo, alto, claro… y convencido:

  • Tengo derecho a ser feliz y disfrutar de placeres sin justificarme por nada.
  • Tengo derecho a disfrutar de mis proyectos y decisiones y a no sentirme juzgado por la escala de valores de los demás.
  • Tengo derecho a cosas buenas en la vida, a pensar en ellas y a prepararme para el momento en que ocurran.
  • Tengo derecho a equivocarme y a volver a intentarlo cuantas veces estime oportuno.
  • Tengo derecho a no sentirme un fracasado por mis errores.
  • Tengo derecho a estar bien conmigo y con mi vida.
  • Tengo derecho al PLACER ANTICIPATORIO.

¿Qué beneficios tiene el placer anticipatorio? Nuestro cerebro se prepara para lo que lo programamos. Si esperamos una situación adversa, nuestra atención estará pendiente de las señales negativas. Tu cerebro solo te obedece.

Pero ¿y si realizas lo contrario? ¿Y si anticipas lo que podría ocurrir de positivo? Tu cerebro entonces estaría programado para buscar y encontrar dentro de todos los estímulos informativos aquellos que tú has seleccionado previamente. Esto, por supuesto, no te asegura el éxito, pero si aumenta la probabilidad de que ocurra la mejor de las experiencias. Y sobre todo, te protege del sufrimiento previo, esperando el peor de los escenarios.

  ¿Cómo podemos anticipar el placer de forma adecuada?  La mejor manera es a través de técnicas de visualización o imaginación guiada. Se trata de que crees imágenes mentales relacionadas con la experiencia positiva que deseas vivir. La visualización puede tener varias intenciones. Fíjate en la diferencia entre los dos escenarios:

Escenario 1: miedo anticipatorio. Empiezas en tu nuevo puesto de trabajo. No sabes si puedes encajar o no. Tienes miedo de que te rechacen. También tienes miedo a no realizar con soltura las nuevas tareas. Todo ello hace que tengas el estómago revuelto, no eres capaz de desayunar tranquilo ni de disfrutar estos momentos de tu vida.
Esto es visualizar, imaginar, fantasear, pero en lugar de hacerlo con lo maravilloso que podría ser tu primer día, lo haces con todo en lo que puedes fracasar.

Escenario 2: placer anticipatorio. Piensa que es tu primer día de trabajo. Te sientes pletórico y orgulloso de ti, sabes que es tu gran oportunidad. Recuerdas que pasaste la entrevista de selección de forma espectacular. Sabes que encajarás perfectamente.
Imaginas que llegarás con una sonrisa y serás amable con tus compañeros. Hablarás con tu jefe inmediato y le dirás lo interesado que estás en aprender. Te ves sintiéndote a gusto en el puesto, ofreciendo bombones que has llevado para celebrar tu primer día.

Como puedes adivinar, lo que sienten las personas que imaginan estos escenarios tan distintos para un mismo momento es muy diferente:  miedo frente a ilusión. No cambia la situación, sino el enfoque. En el primer escenario, la persona es presa de lo que opinan los demás, de no ser capaz. Y lo normal es que los compañeros perciban lo que desprende. En el segundo escenario, el protagonista imagina lo positivo. Piensa en cómo comportarse él, en tener detalles, en tener paciencia. Tiene control sobre la situación, elige y busca alternativas. Nada que no pueda ocurrir de forma real.

La visualización prepara el cerebro para lo que va a suceder, aumenta la concentración, favorece la motivación y activa las zonas responsables de la ejecución. Si se realiza de forma correcta, queda grabado en la memoria. La persona que trabaja con técnicas de visualización puede tener la experiencia de éxito sin haberla vivido y eso favorece su seguridad  confianza.

La visualización funciona de forma similar a como lo hace el aprendizaje por imitación. Tú preparas aquello que deseas imitar en forma de imágenes y, luego, lo reproduces. Puedes imitarte a ti mismo o a quien gustes. Puedes imitar todo ayudándote de tus neuronas espejo. Esta técnica es adecuada para modelar e imitar una técnica o para sugerir un estado emocional y/o físico bajo el que uno quiere competir, comportarse o solucionar problemas.
Puedes seguir estos consejos para anticipar el placer:

1. Elige una actividad.

2. Visualiza el escenario completo. ¿Dónde es, quién te acompaña, qué clima?
Cuanto más se parezca a la realidad, más fácil será sentirlo.

3. Céntrate durante la visualización en lo que depende de ti. Solo tienes que visualizar cómo vas a intervenir en tu historia. Es lo único controlable.

4. De todo lo que puede ocurrir, céntrate en tus fortalezas y en tener éxito. ¿Has vivido alguna vez una situación similar y lograste salir vencedor? ¿Cómo?

5. Háblate durante la visualización en positivo, date ánimos verbales: ¡bien, genial, así, disfruta, te lo mereces!

6. Estate atento a lo que sientes: orgullo, alegría, confianza, ilusión.

7.Piensa que esto es lo que mereces.

8. Entrénate. Para visualizar con nitidez y mantener la concentración durante la técnica, necesitas entrenarla. Al principio cuesta, pero ocurre lo mismo con cualquier ejercicio de meditación, que solo necesita tiempo, paciencia y amabilidad contigo mismo para que funcione bien.


                                                          Momento libreta…
Piensa en un objetivo, un proyecto o cualquier actividad. Y detalla cómo te gustaría que fuera el proceso. Describe lo que depende de ti, lo que quieres sentir, pensar y hacer.

Una vez escrito, cierra los ojos y trata de vivir de la forma más real posible la historia que has relatado. Cuando finalices y abras los ojos, observa cómo te sientes.


La vida son disgustos y placeres. Muchos de ellos vienen sin buscarlos. Hay piedras en el camino, ¿de verdad que vas a añadir tú otra más, anticipar piedras que no existen y sufrir sin saber que las vas a encontrar? Es preferible anticipar placer, prepararte para experimentarlo y vivirlo de forma plena.