CAPITULO 3
La biología del placer
EXCITACIÓN E ILUMINACIÓN
Todos sabemos que el placer es resultado de la satisfacción de necesidades. Comer cuando tenemos hambre y dormir cuando tenemos sueño son el tipo de experiencias placenteras que ilustran este principio. La necesidad crea un estado de tensión y cuando lo descargamos a través de la satisfacción de la necesidad produce una placentera sensación de alivio. Freud aceptó esta visión del placer. Sin embargo, un concepto de placer que lo limita a la descarga de tensión o a la satisfacción de necesidades, aunque obviamente válido, es demasiado estrecho para comprender el comportamiento humano.
En realidad, las personas disfrutan de ciertos tipos de tensión, en un grado determinado. Experimentan placer en situaciones de desafío tales como deportes competitivos, porque la tensión aumenta el grado de excitación. El aumento de la excitación es en sí mismo una sensación placentera cuando está asociada con la perspectiva de su liberación. En el sexo, la intensificación de la excitación se denomina placer inicial, en contraposición con el placer final, o satisfacción de la liberación u orgasmo. Sin embargo, cuando no hay perspectivas de liberación o se posterga indebidamente la satisfacción, el deseo y la necesidad se transforman en estados de dolor. En consecuencia, tanto la necesidad como su satisfacción son aspectos de la experiencia del placer, cuando no hay conflicto ni preocupación.
Dado que las necesidades primarias de un organismo tienen que ver con la preservación de su integridad, el placer está asociado con la sensación de bienestar que surge cuando la integridad está asegurada. En su forma más simple, el placer refleja la realización sana de los procesos vitales del cuerpo. Leslie Stephen señala lo mismo cuando dice: “Debemos suponer, entonces, que el placer y el dolor se corresponden con ciertos estados que en general pueden ser vistos como el funcionamiento fluido o distorsionado del organismo y que dados estos estados, siempre debe de haber sensaciones”. No hay un estado neutro. Una persona se siente bien o mal, según su estado de funcionamiento físico. Si sus sentimientos están reprimidos, estará deprimida. El placer puede definirse, entonces, como la sensación que se desarrolla a partir del funcionamiento fluido del proceso de la vida.
Sin embargo, el proceso de la vida es algo más que la mera supervivencia, es decir, es algo más que lapreservación de la integridad física del organismo. Hallamos capacidad de sobrevivir en muchos individuos emocionalmente trastornados que se quejan de que no sienten el placer de vivir. En estos casos, los procesos de la vida han dejado de avanzar. El placer y la supervivencia no son idénticos. La vida incluye los fenómenos de crecimiento y creatividad. Es por eso que la novedad es un ingrediente tan importante del placer. La reiteración de experiencias idénticas es aburrida y utilizamos la expresión “muerto de aburrimiento” para indicar hasta qué punto la falta de excitación niega la vida.
Biológicamente, el placer está vinculado al fenómeno del crecimiento, que es una importante expresión del proceso de la vida. Crecemos incorporando el medio a nuestro ser tanto física como psíquicamente. Esto implica buscar y aspirar aire, alimentos e impresiones. Disfrutamos de la expansión y prolongación de nuestro ser: el aumento de nuestra fuerza, el desarrollo de la coordinación y de las aptitudes motrices, la ampliación de nuestras relaciones sociales y el enriquecimiento de nuestras vidas. La persona sana tiene hambre de vida, de aprendizaje y de asimilación de nuevas experiencias en su personalidad.
La relación entre placer y crecimiento explica por qué la juventud, período de activo crecimiento físico y mental, está más próxima al placer que la edad madura. También explica por qué los placeres de las personas mayores son más intelectuales, ya que este aspecto de su personalidad tiene todavía capacidad de crecimiento. Los jóvenes, como todos sabemos, tienen una mayor capacidad de excitación que las personas mayores.
El secreto del placer está oculto en el fenómeno de la excitación. Un organismo vivo tiene la capacidad intrínseca de mantener y aumentar su nivel de excitación, no pasa de la inercia a la sensibilidad, como una máquina cuando se enciende el motor o se conecta la corriente. Hay una excitación continua en el organismo vivo que aumenta o disminuye, en respuesta a los estímulos que provienen del medio. Hablando en general, el aumento de la excitación conduce al placer; su disminución, al aburrimiento y a la depresión.
Los fenómenos de excitación tienen lugar también en la naturaleza orgánica. En física, se dice que un electrón se excita cuando se mueve hacia una órbita externa, hacia un estado “más excitado”. El electrón cambia su posición capturando un fotón, una partícula de energía luminosa. Cuando el electrón libera energía, nuevamente en forma de luz, regresa a su órbita anterior, un estado menos excitado.
La iluminación de la atmósfera de la Tierra es otro ejemplo del proceso de excitación en la naturaleza. Cuando el Sol sale por encima del horizonte, su energía bombardea la envoltura gaseosa que rodea a nuestro planeta. Esta energía es recogida por los electrones de los átomos de la atmósfera, que se excitan y emiten luz. El hecho de que el espacio sea oscuro muestra que la luz del día es un proceso de excitación producido en nuestra propia atmósfera por la energía del sol.
La iluminación es también un aspecto de la excitación de los organismos vivos. Nos iluminamos de placer, brillamos de alegría y resplandecemos de éxtasis. La irradiación de una persona viva se ve más en el brillo de sus ojos, pero puede manifestarse también en una tez resplandeciente. Recuerdo la observación que hizo mi hijo cuando su madre comentó que él no había sonreído mientras le sacaban la fotografía de la escuela. “Pero mamá”, dijo, “mis ojos brillaban como diamantes.” En el intenso placer del orgasmo sexual pleno se desarrolla una sensación en el cuerpo que se percibe como un resplandor.
La irradiación de una persona enamorada es una expresión directa de su alegría. La iluminación del cuerpo humano no es sólo una expresión metafórica. El cuerpo humano está rodeado por un “campo de fuerza” que ha sido definido como aura o atmósfera. Lo han observado y descrito muchos escritores, tales como Paracelso, Mesmer, Kilner y Reich. Mi socio, el Dr. John C. Pierrakos, ha efectuado un estudio especial de este fenómeno durante los últimos quince años. Este campo o aura puede ser visto directamente por el ojo en determinadas circunstancias. Aparece en antiguas pinturas del Renacimiento como un resplandor que rodea las cabezas de los santos.
Este campo es significativo para nuestra exposición porque refleja el nivel de excitación del cuerpo. A medida que la excitación interna aumenta, con sensaciones placenteras, el color del campo se toma de un azul más intenso y aumenta el espesor de la envoltura. Hay una depresión de todo el campo en los estados de dolor, probablemente debido a la acción del sistema simpáticoadrenal que retira la sangre de la superficie del cuerpo. El campo también late, es decir, aparece y desaparece con una frecuencia promedio de quince a veinticinco veces por minuto en condiciones normales. La frecuencia de los latidos, al igual que el color del campo, está relacionada con el grado de excitación del cuerpo. Cuando éste tiene movimientos vibratorios voluntarios como consecuencia de una respiración más profunda y de una mayor sensibilidad, la frecuencia de los latidos puede llegar a cuarenta o cincuenta por minuto; al mismo tiempo, el espesor del campo se amplia y su color se vuelve más brillante.
La excitación de un organismo vivo es diferente de la de la naturaleza inorgánica, generalmente porque aquél está con tenido dentro de un sistema cerrado. El organismo vivo tiene la capacidad no sólo de mantener el nivel de excitación por encima de la del medio, sino también de aumentar este nivel a expensas del medio. La vida va contra la segunda ley de la termodinámica, la ley de entropía. La evolución y el crecimiento de cada individuo son el testimonio de que la vida es un proceso hacia una mayor organización y hacia un aumento de energía.
No hay comentarios:
Publicar un comentario