jueves, 9 de octubre de 2025

La Experiencia del Placer, parte 12


Capítulo 2  Sensibilidad y Autoconciencia (continuación) 

¿Qué rol juega el análisis en la terapia bioenergética?  Para un paciente es tan importante conocer el origen de sus conflictos como llegar a ser autoconsciente a través de la actividad corporal. Para que la terapia sea efectiva se deben sintonizar ambos enfoques. En la terapia bioenergética se utilizan todas las modalidades de la psicoterapia y del psicoanálisis para aumentar la autocomprensión y la autoexpresión. Esto incluye la interpretación de sueños y el trabajo con la transferencia de situación. A diferencia de otras formas de terapia, sin embargo, el trabajo con el cuerpo sirve de fundamento a las funciones de autocomprensión y autoconciencia del ego.

El concepto bioenergético básico es que cada forma de tensión muscular crónica debe ser tratada a tres niveles: 1) su historia u origen en la infancia, 2) su significado actual en relación con el carácter del individuo y 3) su efecto sobre el funcionamiento corporal. Sólo esta visión holística del fenómeno de la tensión muscular puede producir cambios en la personalidad que tengan un valor duradero. 

Esto conduce a varias proposiciones importantes:1. Todo grupo de músculos con tensión crónica representa un conflicto emocional no resuelto y probablemente reprimido. La tensión es la consecuencia de un impulso que busca expresarse y encuentra un freno basado en el temor. Una tensión en la mandíbula puede representar el conflicto entre un impulso de morder y el temor a que dicha acción conduzca a medidas punitivas del padre. La misma tensión podría asimismo estar relacionada con un impulso de llorar y con el temor a que éste provoque la ira o el rechazo del padre. Las tensiones tienen múltiples determinaciones, ya que todas las partes del cuerpo participan en todas las expresiones emocionales. Esto significa que todas las tensiones deben liberarse realizando todos los movimientos en que puede participar el músculo tenso. Si es posible, los conflictos específicos en los que está involucrado el grupo de músculos tensos deben hacerse conscientes en relación con el impulso que contienen pero también con el temor que representan.

2. Todo músculo con contracción crónica representa una actitud negativa. Dado que está bloqueando la expresión de algún impulso, está, en efecto, diciendo: “No, no lo haré”. Si no conoce el impulso y la tensión que lo bloquea, lo único que el individuo puede sentir es “No puedo”. Y sin conocimiento, realmente no puede mover la parte del cuerpo controlada por el músculo. El “No puedo” se transforma en “No lo haré” cuando la persona se hace consciente de la inhibición expresada en la tensión.

Expresando conscientemente su actitud negativa, libera al músculo de la tarea de bloquear inconscientemente el impulso y a través de esta maniobra obtiene la opción de expresar el impulso o detener su expresión. Por ejemplo, muchos pacientes tienen el llanto inhibido y no pueden entregarse a su tristeza. Les pido, entonces, que golpeen la cama con los puños, como se describió en la sección anterior, y que digan: “No lloraré”. Es sorprendente la frecuencia con que esto conduce al sollozo.

La actitud negativa generalizada, expresada al mantener los músculos tensos, se extiende e incluye al terapeuta y a la situación terapéutica. Está cubierta por una fachada de amabilidad y cooperación. Se puede penetrar a través de esta fachada mediante el análisis concienzudo de la transferencia o moverse inmediatamente haciendo que la expresión de la negatividad sea el primer paso de la terapia.

Todos los pacientes de la terapia bioenergética se enfrentan con su negatividad oculta trabajando con la expresión de hostilidad y negatividad, tanto física como verbalmente.

3. El aspecto biológico de la tensión muscular es su relación con la capacidad de sentir placer. La tensión total de la muerte manifestada en el estado de rigor mortis es la ausencia total de toda capacidad de sentir placer o dolor. En el nivel en el que las tensiones crónicas inmovilizan nuestro cuerpo, se reduce nuestra capacidad de sentir placer. Saber esto nos puede dar la motivación para la tarea a veces dolorosa de liberar estas tensiones. Si no lo sabemos y no comprendemos la dinámica bioenergética de la respiración, el movimiento y la sensibilidad, nos sentiremos incapaces de recuperar la alegría de vivir. Ante esta desesperación, desarrollamos la ilusión de que el éxito y el poder pueden transformar una existencia sin alegría en una vida placentera.

 


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