jueves, 23 de octubre de 2025

La Experiencia del Placer, parte 14

 

Capítulo 3 La Biología del Placer (continuación)

Los individuos varían en cuanto a su capacidad de excitarse y de contener la excitación. Algunas personas son displicentes, muy serias y cerradas. Nada parece excitarlas. Otras son sobreexcitables, hipersensibles, inquietas e hiperactivas. No pueden contener la excitación y se entregan a todos los impulsos. Estas diferencias pueden estar relacionadas con los patrones de tensión muscular del cuerpo que determinan la estructura del carácter de una persona.  

El cuerpo vivo tiene motilidad intrínseca, porque es un sistema cerrado que contiene una carga o excitación interna. Está en constante movimiento, despierto o dormido. El corazón late, la sangre fluye, los pulmones se expanden y contraen, la digestión es continua, etcétera. Se mueve independientemente por el espacio. En otras palabras, está vivo. Cuando pierde su motilidad intrínseca, está muerto.

En los organismos superiores, especialmente en el hombre, los movimientos del cuerpo se dividen en dos clases: los movimientos voluntarios, que se realizan conscientemente y están dirigidos por el ego, y los movimientos involuntarios, de los cuales una persona puede ser o no consciente. Sin embargo, la diferencia entre estas dos clases de movimientos no es drástica. Todos los movimientos voluntarios se superponen con movimientos involuntarios subyacentes. La decisión de caminar,por ejemplo, se toma conscientemente; los    movimientos específicos que intervienen al caminar son en su mayoría involuntarios e inconscientes. Si nuestras respuestas a los estímulos o situaciones contienen un gran componente inconsciente o involuntario las definimos como espontáneas. La persona sana se caracteriza por su alto grado de motilidad y espontaneidad. La motilidad y la espontaneidad disminuyen en los estados depresivos.

Estas consideraciones muestran la conexión directa entre el proceso progresivo de la vida y el placer. Vida (proceso de energía)- excitación- movimiento- placer. Estas conexiones son directamente visibles en un niño, que literalmente salta de alegría cuando está excitado. En un estado de excitación no nos podemos quedar sentados. Nos sentimos movidos a bailar, correr o cantar. La experiencia de sentirnos movidos desde dentro, en contraposición a la acción deliberada del movimiento, es la base de toda sensibilidad.

EL ESPECTRO PLACER-DOLOR

Las sensaciones de placer y dolor reflejan el carácter de los movimientos involuntarios del cuerpo. Estos, a su vez, expresan el tipo y grado de la excitación interna. Existen estados de excitación dolorosos y placenteros. Cada estado se manifiesta en determinados movimientos involuntarios que permiten que el observador los distinga.

Subjetivamente, lo que se experimenta en el placer o en el dolor es el carácter de la motilidad del cuerpo. Esto es lo que se entiende por funcionamiento fluido o distorsionado de la maquinaria física. La hipótesis subyacente a éste concepto es que se puede sentir sólo lo que se mueve. Una sensación es una percepción sensorial de un movimiento interno.

El análisis de los movimientos que subyacen a las diferentes sensaciones en el espectro placer-dolor aclarará más este concepto. Este espectro se muestra a continuación. Va desde la agonía como extremo del dolor hasta el éxtasis como extremo del placer. El punto medio del espectro, “bienestar”, representa el estado normal del funcionamiento corporal.

Agonía-Dolor-Angustia-Bienestar-Placer-Alegría-Éxtasis

a. La agonía es el estado doloroso que excede la tolerancia del organismo. En la agonía, el cuerpo se tuerce y retuerce en una serie de movimientos convulsivos. La agonía final de la muerte es una convulsión de este tipo.

b. El dolor, a diferencia de la agonía, implica que el trastorno no ha excedido la tolerancia del cuerpo. En la agonía, la integridad del organismo está en peligro; en el dolor está sólo amenazada. El dolor se expresa en movimientos de contorsión y sacudida menos convulsivos que los de la agonía. Sin embargo, la diferencia está sólo en el grado.

c. La angustia es una forma más leve de agitación dolorosa. El cuerpo se contorsiona o retuerce de angustia, pero sus movimientos no son tan espasmódicos como los de los estados anteriores.

d. El “bienestar” representa un estado de serenidad y relajación del cuerpo, que se manifiesta con movimientos tranquilos y armoniosos. Este es el estado de placer básico expresado en la frase “Me siento bien”.

e. A medida que la excitación crece en el espectro hacia el placer, los movimientos del cuerpo se vuelven más intensos y rápidos, manteniendo, sin embargo, su coordinación y ritmo. En el placer, la persona se siente suave, vibrante y animada; sus ojos brillan y su piel está tibia. Puede decirse que su cuerpo ronronea de placer.

f. La alegría es la excitación placentera en la que el cuerpo parece bailar. Sus movimientos son vivaces y armoniosos.

g. En el éxtasis, la forma más elevada de excitación placentera, las corrientes del cuerpo son tan fuertes que la persona está “iluminada” como una estrella. Se siente transportada (de la Tierra al Cosmos). Se experimenta éxtasis en el orgasmo sexual pleno, en el cual los movimientos adquieren también un carácter convulsivo pero están unificados y son rítmicos.

La diferencia entre los movimientos de ambos extremos del espectro radica en la presencia o ausencia de coordinación y ritmo. En todos los estados dolorosos los movimientos del cuerpo son descoordinados y espasmódicos; en el placer los movimientos son suaves y rítmicos. El movimiento es el lenguaje del cuerpo. Por la calidad de sus movimientos puede determinarse cómo se siente una persona. Las madres pueden determinar, por la expresión y los movimientos del cuerpo del niño, si éste se halla en estado de angustia o si está cómodo y experimenta placer. La razón lógica de las diferencias marcadas más arriba es que la persona lucha para deshacerse del dolor, mientras que fluye hacia el placer.

Según este análisis es obvio que el placer no puede definirse como la ausencia de dolor. Si bien es verdad que el alivio del dolor frecuentemente produce una sensación de placer, éste es un fenómeno de reacción. El dolor ha hecho que la persona se haga consciente de su cuerpo y durante un breve tiempo después de su liberación es también consciente del placer de estar viva; tan pronto como olvida el dolor, desaparece el placer que sentía por haberse
liberado de él. Bajo la presión de los impulsos de nuestro ego por el éxito y el status, rápidamente perdemos la conciencia de nuestro cuerpo. Queda atado a la voluntad y
se reduce su motilidad y espontaneidad.

jueves, 16 de octubre de 2025

La Experiencia del Placer, parte 13


CAPITULO 3

La biología del placer

EXCITACIÓN E ILUMINACIÓN

Todos sabemos que el placer es resultado de la satisfacción de necesidades. Comer cuando tenemos hambre y dormir cuando tenemos sueño son el tipo de experiencias placenteras que ilustran este principio. La necesidad crea un estado de tensión y cuando lo descargamos a través de la satisfacción de la necesidad produce una placentera sensación de alivio. Freud aceptó esta visión del placer. Sin embargo, un concepto de placer que lo limita a la descarga de tensión o a la satisfacción de necesidades, aunque obviamente válido, es demasiado estrecho para comprender el comportamiento humano.

En realidad, las personas disfrutan de ciertos tipos de tensión, en un grado determinado. Experimentan placer en situaciones de desafío tales como deportes competitivos, porque la tensión aumenta el grado de excitación. El aumento de la excitación es en sí mismo una sensación placentera cuando está asociada con la perspectiva de su liberación. En el sexo, la intensificación de la excitación se denomina placer inicial, en contraposición con el placer  final, o satisfacción de la liberación u orgasmo. Sin embargo, cuando no hay perspectivas de liberación o se posterga indebidamente la satisfacción, el deseo y la necesidad se transforman en estados de dolor. En consecuencia, tanto la necesidad como su satisfacción son aspectos de la experiencia del placer, cuando no hay conflicto ni preocupación.

Dado que las necesidades primarias de un organismo tienen que ver con la preservación de su integridad, el placer está asociado con la sensación de bienestar que surge cuando la integridad está asegurada. En su forma más simple, el placer refleja la realización sana de los procesos vitales del cuerpo. Leslie Stephen señala lo mismo cuando dice: “Debemos suponer, entonces, que el placer y el dolor se corresponden con ciertos estados que en general pueden ser vistos como el funcionamiento fluido o distorsionado del organismo y que dados estos estados, siempre debe de haber sensaciones”. No hay un estado neutro. Una persona se siente bien o mal, según su estado de funcionamiento físico. Si sus sentimientos están reprimidos, estará deprimida. El placer puede definirse, entonces, como la sensación que se desarrolla a partir del funcionamiento fluido del proceso de la vida.

Sin embargo, el proceso de la vida es algo más que la mera supervivencia, es decir, es algo más que lapreservación de la integridad física del organismo. Hallamos capacidad de sobrevivir en muchos individuos emocionalmente trastornados que se quejan de que no sienten el placer de vivir. En estos casos, los procesos de la vida han dejado de avanzar. El placer y la supervivencia no son idénticos. La vida incluye los fenómenos de crecimiento y creatividad. Es por eso que la novedad es un ingrediente tan importante del placer. La reiteración de experiencias idénticas es aburrida y utilizamos la expresión “muerto de aburrimiento” para indicar hasta qué punto la falta de excitación niega la vida.

Biológicamente, el placer está vinculado al fenómeno del crecimiento, que es una importante expresión del proceso de la vida. Crecemos incorporando el medio a nuestro ser tanto física como psíquicamente. Esto implica buscar y aspirar aire, alimentos e impresiones. Disfrutamos de la expansión y prolongación de nuestro ser: el aumento de nuestra fuerza, el desarrollo de la coordinación y de las aptitudes motrices, la ampliación de nuestras relaciones  sociales y el enriquecimiento de nuestras vidas. La persona sana tiene hambre de vida, de aprendizaje y de asimilación de nuevas experiencias en su personalidad.

La relación entre placer y crecimiento explica por qué la juventud, período de activo crecimiento físico y mental, está más próxima al placer que la edad madura. También explica  por qué los placeres de las personas mayores son más intelectuales, ya que este aspecto de su personalidad tiene todavía capacidad de crecimiento. Los jóvenes, como todos sabemos, tienen una mayor capacidad de excitación que las personas mayores.

El secreto del placer está oculto en el fenómeno de la excitación. Un organismo vivo tiene la capacidad intrínseca de mantener y aumentar su nivel de excitación, no pasa de la inercia a la sensibilidad, como una máquina cuando se enciende el motor o se conecta la corriente. Hay una excitación continua en el organismo vivo que aumenta o disminuye, en respuesta a los estímulos que provienen del medio. Hablando en general, el aumento de la excitación conduce al placer; su disminución, al aburrimiento y a la depresión.

Los fenómenos de excitación tienen lugar también en la naturaleza orgánica. En física, se dice que un electrón se excita cuando se mueve hacia una órbita externa, hacia un estado “más excitado”. El electrón cambia su posición capturando un fotón, una partícula de energía luminosa. Cuando el electrón libera energía, nuevamente en forma de luz, regresa a su órbita anterior, un estado menos excitado.

La iluminación de la atmósfera de la Tierra es otro ejemplo del proceso de excitación en la naturaleza. Cuando el Sol sale por encima del horizonte, su energía bombardea la envoltura gaseosa que rodea a nuestro planeta. Esta energía es recogida por los electrones de los átomos de la atmósfera, que se excitan y emiten luz. El hecho de que el espacio sea oscuro muestra que la luz del día es un proceso de excitación producido en nuestra propia atmósfera por la energía del sol. 

La iluminación es también un aspecto de la excitación de los organismos vivos. Nos iluminamos de placer, brillamos de alegría y resplandecemos de éxtasis. La irradiación de una persona viva se ve más en el brillo de sus ojos, pero puede manifestarse también en una      tez resplandeciente. Recuerdo la observación que hizo mi hijo cuando su madre comentó que él no había sonreído mientras le sacaban la fotografía de la escuela. “Pero mamá”, dijo, “mis ojos brillaban como diamantes.” En el intenso placer del orgasmo sexual pleno se desarrolla una sensación en el cuerpo que se percibe como un resplandor.

La irradiación de una persona enamorada es una expresión directa de su alegría. La iluminación del cuerpo humano no es sólo una expresión metafórica. El cuerpo humano está rodeado por un “campo de fuerza” que ha sido definido como aura o atmósfera. Lo han observado y descrito muchos escritores, tales como Paracelso, Mesmer, Kilner y Reich. Mi socio, el Dr. John C. Pierrakos, ha efectuado un estudio especial de este fenómeno durante los últimos quince años. Este campo o aura puede ser visto directamente por el ojo en  determinadas circunstancias. Aparece en antiguas pinturas del Renacimiento como un resplandor que rodea las cabezas de los santos.

Este campo es significativo para nuestra exposición porque refleja el nivel de excitación del cuerpo. A medida que la excitación interna aumenta, con sensaciones placenteras, el color del campo se toma de un azul más intenso y aumenta el espesor de la envoltura. Hay una depresión de todo el campo en los estados de dolor, probablemente debido a la acción del sistema simpáticoadrenal que retira la sangre de la superficie del cuerpo. El campo también late, es decir, aparece y desaparece con una frecuencia promedio de quince a veinticinco veces por minuto en condiciones normales. La frecuencia de los latidos, al igual que el color del campo, está relacionada con el grado de excitación del cuerpo. Cuando éste tiene movimientos vibratorios voluntarios como consecuencia de una respiración más profunda y de una mayor sensibilidad, la frecuencia de los latidos puede llegar a cuarenta o cincuenta por minuto; al mismo tiempo, el espesor del campo se amplia y su color se vuelve más brillante.

La excitación de un organismo vivo es diferente de la de la naturaleza inorgánica, generalmente porque aquél está con tenido dentro de un sistema cerrado. El organismo vivo tiene la capacidad no sólo de mantener el nivel de excitación por encima de la del medio, sino también de aumentar este nivel a expensas del medio. La vida va contra la segunda ley de la termodinámica, la ley de entropía. La evolución y el crecimiento de cada individuo son el testimonio de que la vida es un proceso hacia una mayor organización y hacia un aumento de energía.


jueves, 9 de octubre de 2025

La Experiencia del Placer, parte 12


Capítulo 2  Sensibilidad y Autoconciencia (continuación) 

¿Qué rol juega el análisis en la terapia bioenergética?  Para un paciente es tan importante conocer el origen de sus conflictos como llegar a ser autoconsciente a través de la actividad corporal. Para que la terapia sea efectiva se deben sintonizar ambos enfoques. En la terapia bioenergética se utilizan todas las modalidades de la psicoterapia y del psicoanálisis para aumentar la autocomprensión y la autoexpresión. Esto incluye la interpretación de sueños y el trabajo con la transferencia de situación. A diferencia de otras formas de terapia, sin embargo, el trabajo con el cuerpo sirve de fundamento a las funciones de autocomprensión y autoconciencia del ego.

El concepto bioenergético básico es que cada forma de tensión muscular crónica debe ser tratada a tres niveles: 1) su historia u origen en la infancia, 2) su significado actual en relación con el carácter del individuo y 3) su efecto sobre el funcionamiento corporal. Sólo esta visión holística del fenómeno de la tensión muscular puede producir cambios en la personalidad que tengan un valor duradero. 

Esto conduce a varias proposiciones importantes:1. Todo grupo de músculos con tensión crónica representa un conflicto emocional no resuelto y probablemente reprimido. La tensión es la consecuencia de un impulso que busca expresarse y encuentra un freno basado en el temor. Una tensión en la mandíbula puede representar el conflicto entre un impulso de morder y el temor a que dicha acción conduzca a medidas punitivas del padre. La misma tensión podría asimismo estar relacionada con un impulso de llorar y con el temor a que éste provoque la ira o el rechazo del padre. Las tensiones tienen múltiples determinaciones, ya que todas las partes del cuerpo participan en todas las expresiones emocionales. Esto significa que todas las tensiones deben liberarse realizando todos los movimientos en que puede participar el músculo tenso. Si es posible, los conflictos específicos en los que está involucrado el grupo de músculos tensos deben hacerse conscientes en relación con el impulso que contienen pero también con el temor que representan.

2. Todo músculo con contracción crónica representa una actitud negativa. Dado que está bloqueando la expresión de algún impulso, está, en efecto, diciendo: “No, no lo haré”. Si no conoce el impulso y la tensión que lo bloquea, lo único que el individuo puede sentir es “No puedo”. Y sin conocimiento, realmente no puede mover la parte del cuerpo controlada por el músculo. El “No puedo” se transforma en “No lo haré” cuando la persona se hace consciente de la inhibición expresada en la tensión.

Expresando conscientemente su actitud negativa, libera al músculo de la tarea de bloquear inconscientemente el impulso y a través de esta maniobra obtiene la opción de expresar el impulso o detener su expresión. Por ejemplo, muchos pacientes tienen el llanto inhibido y no pueden entregarse a su tristeza. Les pido, entonces, que golpeen la cama con los puños, como se describió en la sección anterior, y que digan: “No lloraré”. Es sorprendente la frecuencia con que esto conduce al sollozo.

La actitud negativa generalizada, expresada al mantener los músculos tensos, se extiende e incluye al terapeuta y a la situación terapéutica. Está cubierta por una fachada de amabilidad y cooperación. Se puede penetrar a través de esta fachada mediante el análisis concienzudo de la transferencia o moverse inmediatamente haciendo que la expresión de la negatividad sea el primer paso de la terapia.

Todos los pacientes de la terapia bioenergética se enfrentan con su negatividad oculta trabajando con la expresión de hostilidad y negatividad, tanto física como verbalmente.

3. El aspecto biológico de la tensión muscular es su relación con la capacidad de sentir placer. La tensión total de la muerte manifestada en el estado de rigor mortis es la ausencia total de toda capacidad de sentir placer o dolor. En el nivel en el que las tensiones crónicas inmovilizan nuestro cuerpo, se reduce nuestra capacidad de sentir placer. Saber esto nos puede dar la motivación para la tarea a veces dolorosa de liberar estas tensiones. Si no lo sabemos y no comprendemos la dinámica bioenergética de la respiración, el movimiento y la sensibilidad, nos sentiremos incapaces de recuperar la alegría de vivir. Ante esta desesperación, desarrollamos la ilusión de que el éxito y el poder pueden transformar una existencia sin alegría en una vida placentera.

 


viernes, 3 de octubre de 2025

La Experiencia del Placer, parte 11


SENSIBILIDAD Y AUTOCONCIENCIA

Uno de los axiomas del análisis bioenergético es que lo que una persona realmente siente es su cuerpo. No puede sentir el medio sino a través de la acción de éste sobre su cuerpo.

Siente cómo reacciona su cuerpo ante los estímulos provenientes del medio y luego proyecta esta sensación sobre los estímulos. En consecuencia, cuando siento que su mano apoyada sobre mi brazo está caliente, lo que siento es el calor que su mano produce en mi brazo. Todas las sensaciones son percepciones del cuerpo. Si el cuerpo de una persona no responde al medio, la persona no siente nada.

La autoconciencia es una función de la sensibilidad. Es la suma de todas las sensaciones del cuerpo al mismo tiempo. A través de su autoconciencia una persona sabe quién es. Es consciente de lo que sucede en todas las partes de su cuerpo; en otras palabras, está encontacto consigo misma. Por ejemplo,siente dentro de su cuerpo el flujo de sensaciones asociadas a la respiración y siente todos los movimientos espontáneos o involuntarios del cuerpo. Pero también es consciente de las tensiones musculares que restringen sus movimientos, ya que éstos también crean sensaciones. La persona que carece de autoconciencia tiene una percepción abstracta de sí misma. En lugar de experimentar el contacto con su cuerpo, lo ve, por decirlo así, como desde fuera, con los ojos de su mente. 

Al no estar en contacto con su cuerpo desde dentro, le resulta extraño y torpe, lo cual la hace sentirse como observadora de su expresión y movimiento.

En las personas que no tienen autoconciencia hay partes de su cuerpo que carecen de sensibilidad y por tanto no están en su conciencia. Por ejemplo, la mayoría de las personas desconocen las expresiones de sus caras. No saben si tienen rostro triste, irritado o disgustado. Algunas caras tienen una expresión tan obvia de dolor que al observador le sorprende que la persona la desconozca.

Otras partes del cuerpo que comúnmente desconocemos son las piernas, glúteos, espalda y hombros. Todos sabemos que tenemos piernas, glúteos, espalda y hombros, pero no los sentimos como partes vivas del cuerpo. No podemos decir si nuestras piernas están relajadas o contraídas, si nuestros glúteos están tensos o relajados, si nuestra espalda está derecha o encorvada, si nuestros hombros están levantados o caídos.

Dicha falta de autoconciencia implica que la persona ha perdido el espectro completo de la función de esas partes del cuerpo que no están en la conciencia. La persona que no siente sus piernas carece de sentido de la seguridad, porque no siente que sus piernas la sostienen. No está emocionalmente segura sobre sus propios pies y siente la necesidad de que alguien o algo la sostenga. Los glúteos funcionan como contrapesos para mantener la postura erguida normal. Cuando los glúteos están contraídos, la mitad superior del cuerpo tiende a desplomarse. Esto puede impedirse sólo sacando pecho y enderezando la espalda.

Los glúteos contraídos hacen que la postura se parezca a la de un perro con el rabo entre las piernas. La persona que se mueve en esta postura ha perdido su garbo natural, que sólo puede compensarse con una pose de ego exagerado basada en la rigidez. En cambio, si los glúteos están proyectados hacia atrás, la persona pierde la capacidad de mover la pelvis hacia adelante en forma sexualmente agresiva. Su cuerpo revela una lordosis, un hueco exagerado en la región lumbar de la espalda. Sufre inadaptación sexual debido a una incapacidad de descargar completa y libremente su energía sexual.

Normalmente, la pelvis se encuentra suspendida libremente y se mueve espontáneamente hacia adelante y hacia atrás, con la respiración. Este movimiento hacia adelante descarga la energía hacia los genitales. Las tensiones pelvianas crónicas, que restringen la movilidad de la pelvis, reducen la potencia orgásmica de la persona. Lo triste de estas tensiones es que también disminuyen el autoconocimiento de la persona, por lo que ésta no sabe qué sucede con su funcionamiento sexual. Puede culparse a sí misma o a su pareja, sin que comprenda la causa de sus dificultades.

Debido a las tensiones crónicas, la persona normal tiene escasa sensibilidad en la espalda. Comúnmente, descubrimos que la espalda está tan rígida que no se la puede inclinar o tan maleable que no ofrece sostén al cuerpo. En ambos casos la persona pierde la capacidad de “respaldar sus sentimientos” o de contenerlos. La excesiva rigidez conduce a la compulsión y la flaccidez excesiva, a la impulsividad. Carente de sensación en su espalda, no puede movilizar su ira para superar sus frustraciones. Es posible ver animales, tales como perros o gatos, subir literalmente el lomo cuando están irritados. Incluso el pelo del lomo se eriza cuando esta parte del cuerpo está cargada de sentimientos. Los seres humanos trastornados se vuelven irritables o tienen accesos de cólera, pero carecen de la capacidad animal de expresar la ira de forma directa.

La tensión en la espalda se asocia generalmente a las tensiones que inmovilizan los hombros. Las tensiones en los hombros afectan a dos importantes funciones. Una es la capacidad de estirarse y la otra, la de mover con fuerza los miembros. Cuando los hombros están fijos en la posición levantada, la persona está “colgada”, como en una percha.

Los hombros levantados son una expresión de temor, porque se elevan por temor. La persona con los hombros levantados está colgada por su incapacidad de estirar o mover los miembros y en consecuencia es incapaz de bajarlos.

La persona sin autoconciencia es también insensata. Su imagen de sí misma no coincide con la que muestra a los demás y su ingenua aceptación de esta imagen la deja abierta a respuestas inesperadas. El individuo que piensa que presenta un aspecto varonil porque su pecho está inflado se disgusta cuando descubre que los demás ven esto como una pose. Por la misma razón se deja engañar fácilmente por las poses “fachadas” que otras personas adoptan. Usted conoce a los demás sólo en la medida en que se conoce a usted mismo y sólo podrá comprender a otra persona en la medida en que usted mismo se sienta persona.

La tensión muscular crónica provoca la pérdida de autoconciencia. Esta tensión se diferencia de las tensiones normales de la vida en el hecho de que es una espasticidad muscular inconsciente que persiste y que se ha convertido en una parte de la estructura o forma de ser del cuerpo.

Debido a esto, la persona ignora que tiene esas tensiones crónicas hasta que éstas comienzan a provocarle dolor. Cuando esto sucede, la persona puede sentir la tensión subyacente, pero no es consciente de lo que esto significa ni de las causas de su desarrollo. Se siente completamente incapaz de hacer algo para aliviar la tensión. Sin embargo, cuando no siente dolor, la mayoría de las personas olvidan completamente el modo como deben erguirse o moverse.

Se sienten cómodas en sus actitudes estructuradas, ignorantes de las limitaciones que estas actitudes le imponen a su potencial de vida.

Un músculo se pone tenso sólo en una situación de estrés. Cuando un cuerpo se mueve fácilmente, no siente fatiga. Hay dos tipos de estrés: físico y emocional. El estrés físico consiste, por ejemplo, en soportar un gran peso, o en continuar un movimiento o actividad cuando un músculo está cansado. Cuando siente el dolor de la tensión, la persona abandona la actividad o deja el peso. Sin embargo, si no hay forma de eliminar el estrés, el músculo sufrirá un espasmo. 

El estrés emocional es igual al físico; los músculos están cargados de una emoción que no pueden liberar. Se contraen para sostener o contener la emoción tal como lo hacen para soportar un peso, y si la emoción persiste el tiempo suficiente el músculo sufrirá un espasmo porque no podrá deshacerse de la tensión.

Cualquier emoción que no puede ser liberada es un estrés para los músculos. Esto es así debido a que una emoción es una carga que presiona hacia afuera para liberarse. Algunos ejemplos ilustrarán estas ideas. Los sentimientos de tristeza o dolor se liberan con el llanto. Si se inhibe el llanto debido a una prohibición de los padres o por otras razones, los músculos que normalmente reaccionan en el llanto se ponen tensos. Estos músculos están situados en la boca, garganta, pecho y abdomen. 

Si el sentimiento que no se puede liberar es de ira, los músculos de la espalda y de los hombros resultan tensos. La inhibición del impulso de morder conduce a tensiones en la mandíbula, y la inhibición del impulso de patear, a tensiones en las piernas. La correlación entre la tensión en el músculo y la inhibición es tan exacta que se puede decir qué impulsos o sentimientos están inhibidos en una persona con un estudio de las tensiones musculares.

En lo que al músculo se refiere, hay escasa diferencia entre un estrés externo y uno interno. Ambos ponen al músculo en tensión. El estrés físico es generalmente más breve que el emocional, el cual tiende a persistir y se vuelve inconsciente.

 Las tensiones que surgen a través de la inhibición son tensiones crónicas que se desarrollan lentamente, a través de experiencias repetidas y en forma tan insidiosa que la persona casi no es consciente de la tensión, y si lo es, no sabe cómo liberarla. Tiene que convivir con ella y la única manera de hacerlo es olvidándola.

Un músculo relajado es un músculo cargado de energía. Es como un arma cargada, lista para disparar. El gatillo que descarga el músculo es un impulso lanzado desde su nerviomotor. La descarga del músculo produce una contracción, que se traduce en movimiento. El músculo contraído no puede moverse hasta que no se recarga con energía. Esta energía llega al músculo en forma de oxígeno y azúcar. Sin un suministro de energía adicional es imposible liberar músculos contraídos. El factor importante en este proceso es el oxígeno, ya que sin suficiente oxígeno el proceso metabólico en el músculo se detiene. Este hecho señala la importancia de respirar para relajarse y para suprimir las represiones. Cuando la respiración de un paciente se intensifica, sus músculos tensos entran en vibración al cargarse de energía.

En algunos pacientes, las vibraciones pueden transformarse en movimientos expresivos espontáneos cuando el cuerpo mismo libera sus impulsos reprimidos. Generalmente, los movimientos comienzan conscientemente y cuando alcanzan su mayor intensidad, hacen salir impulsos reprimidos. Un paciente puede comenzar pateando el diván como ejercicio, pero cuando se deja llevar por el movimiento, éste afecta a todo el cuerpo, produciendo una liberación emocional. 

Los músculos tensos sólo pueden liberarse con movimientos expresivos, es decir movimientos en los cuales la actividad expresa el sentimiento reprimido. En la medida en que el movimiento se realice mecanicamente, se contienen los impulsos repreimidos y no se libera ninguna tensión.

miércoles, 1 de octubre de 2025

La Experiencia del Placer, parte 10

 

LIBERAR LA TENSIÓN MUSCULAR

Toda contracción muscular crónica es una restricción de la libertad de movimiento y expresión del individuo. Es, en consecuencia, una limitación de la capacidad de sentir placer. 

El objetivo de la terapia bioenergética es, entonces, restablecer la motilidad natural del cuerpo. La motilidad designa los movimientos espontáneos o involuntarios del cuerpo, sobre los cuales se superponen los grandes movimientos conscientes. La motilidad de una persona se refleja en la vitalidad de su expresión facial, en la calidad de sus gestos, en su espectro de respuestas emocionales. La motilidad del cuerpo es la base de toda espontaneidad, que es el ingrediente esencial del placer y de la creatividad. La espontaneidad es una expresión del niño que hay en nuestro interior y su pérdida indica que una persona está aislada del niño y separada de su niñez.

La terapia bioenergética comienza con la respiración, ya que ésta suministra la energía para el movimiento. Más aún, la restricción de la respiración impone un freno a la motilidad del cuerpo. Las ondas respiratorias asociadas con los movimientos de la respiración son las ondas pulsátiles básicas del cuerpo. Al pasar por el cuerpo, estas ondas activan todo el sistema muscular. Su libertad de movimiento garantiza la espontaneidad de los sentimientos y de la expresión. Esto significa que mientras la respiración sea completa y profunda, no habrá bloqueos al flujo de sentimientos. La respiración induce al movimiento, que es el vehículo para la expresión de la sensibilidad.

En todas las personas, la intensificación de la respiración crea vibraciones en el cuerpo. Estas comienzan en las piernas y, si son lo suficientemente fuertes, pueden expandirse a todo el cuerpo. Las vibraciones pueden realmente ser tan fuertes que la persona siente que va a “caerse a pedazos”. El temor a caerse a pedazos es la contrapartida física del temor a soltar las defensas del ego y a ser realmente uno mismo. Nadie se cae realmente a pedazos, ni las defensas del ego se desmoronan completamente, aunque sean sacudidas por la experiencia.

A través de estas vibraciones en el cuerpo una persona sehace consciente de las poderosas fuerzas de su personalidad que están inmovilizadas por las tensiones musculares crónicas. Y también experimenta cómo la liberación de estas fuerzas la hace sentirse más viva y contribuye a su placer.

Una personalidad sana es una personalidad vibrante. Un cuerpo sano es un cuerpo pulsátil y vibrante. En el estado de buena salud, las vibraciones del cuerpo son relativamente sutiles y continuas, como el zumbido de un automóvil que marcha suavemente. Cuando el motor de un coche se detiene, lo advertimos por la ausencia de vibración. De igual modo, se puede decir que las personas cuyos cuerpos no vibran están emocionalmente muertas.

Por el contrario, un cuerpo que se sacude muy violentamente es como un automóvil con las bujías descompuestas, con las válvulas corroídas o con la dirección sin lubricar. Cuando en un automóvil se corrigen estas fallas, la vibración se convierte en un ronroneo. El ronroneo es el sonido de un automóvil que marcha suavemente. Es también la sensibilidad de un cuerpo que funciona fluidamente, un cuerpo que se mueve con la facilidad y la gracia de un animal

Los “fallos” en un cuerpo humano son las tensiones musculares crónicas. Evolucionan como inhibiciones de impulsos y no se los puede resolver definitivamente salvo mediante la liberación del movimiento inhibido. Pero antes de que esto suceda, se debe ser consciente de ellos y cargarlos de sensibilidad. Esto es lo que logran las vibraciones. El músculo con tensión crónica es un músculo contraído que debe ser estirado para activar su potencial de movimiento. Al estirar un músculo contraído, que es un tejido elástico, el músculo comienza a vibrar. Esto puede variar desde una sutil fibrilación hasta una fuerte sacudida, según el grado de tensión y de estiramiento. Sea cual fuere su carácter, la vibración sirve para liberar la espasticidad crónica de los músculos. Con frecuencia, se dice que algunas personas necesitan una buena sacudida. Esto es lo que el cuerpo intenta hacer a través de sus vibraciones involuntarias y espasmos: sacudir a la persona para liberarla de sus patrones de movimientos fijos y rígidos.

Además de los movimientos vibratorios involuntarios, que son el fundamento del trabajo bioenergético con el cuerpo, se utilizan varios movimientos expresivos para movilizar y liberar impulsos y sentimientos reprimidos. Estos movimientos comienzan conscientemente y se realizan voluntariamente, pero con frecuencia pueden volverse involuntarios cuando una descarga emocional provoca el movimiento.

Confiar en uno mismo es ser consciente de que se puede expresar plena y libremente en cualquier situación con movimientos apropiados y armoniosos.

Puede parecer sorprendente que la espontaneidad y el autocontrol sean, a pesar de su aparente contradicción, las dos facetas de la motilidad natural. El autocontrol implica    serenidad, que es el tributo de una persona que está en contacto con sus sentimientos y tiene el control de sus movimientos. Tiene autocontrol porque puede elegir cómo expresarse, ya que su motilidad no está limitada o constreñida por tensiones musculares crónicas. En esto se diferencia del individuo controlado, la personalidad compulsiva, cuyo comportamiento está dictado por sus tensiones, y de la persona impulsiva, cuyo comportamiento es la reacción a sus tensiones. En la terapia bioenergética hay una experiencia común que consiste en que cuanto más libres se vuelven los movimientos de la persona, más  autocontrol logra.

La gracia es la cualidad del individuo cuyo cuerpo está libre de tensión crónica. Sus movimientos son graciosos porque son espontáneos aunque completamente coordinados y efectivos. Dado que la espontaneidad es un elemento esencial de la gracia, la verdadera gracia no puede alcanzarse con la práctica.